Un recorrido por los marcos conceptuales de la Economía.
PARTE TERCERA: LOS MARCOS CONCEPTUALES DE LA ECONOMÍA.
CAPÍTULO 7.- LA ESTATICA Y EL EQUILIBRIO: LA ECONOMÍA MARGINALISTA.
La escuela de Lausana: Léon Walras
A pesar de la similitud de los resultados obtenidos por los tres autores, en
opinión de Henri Denis, la obra de Walras se impone, pues si bien no ha aportado
nada auténticamente nuevo en el terreno de la explicación de los fenómenos
económicos, ha propuesto, por el contrario, una formalización del problema
económico que tiene una gran importancia. Así, la economía política pura de
Walras consiste en la construcción de un modelo matemático que permite definir,
en forma precisa, la situación en la que tiende a establecerse una economía
basada en el intercambio libre de los productos, en la venta libre de la fuerza
de trabajo, en la libre circulación de los capitales y en el arrendamiento libre
de la tierra. El conjunto de su Economía teórica se apoya en dos supuestos: por
una parte, toda unidad económica tiende a maximizar su utilidad; y, por otra,
que la demanda de cada bien debe igualar su oferta. Walras y Jevons comparten la
insistencia en el uso del lenguaje matemático-económico.
A Walras, Cournot le sirvió de punto de partida. Descubrió que la curva de
demanda de éste, que representa en función del precio las cantidades demandadas,
sólo es aplicable estrictamente al intercambio de dos bienes, pero que en el
caso de más de dos ofrece únicamente una aproximación. Por su parte, al
principio se limitó al primer caso y se ocupó de deducir con toda exactitud la
curva de oferta de uno de los bienes a partir de la curva de demanda del otro;
al llegar aquí, dedujo los precios de equilibrio de cada uno de ellos a partir
del punto de intersección de sus dos curvas. Partiendo de éstas, que se refieren
a las cantidades totales de los bienes considerados en el mercado en cuestión,
determinó la demanda individual y las curvas de utilidad para las cantidades
correspondientes a cada unidad económica particular, llegando así al concepto de
utilidad marginal, pilar fundamental de su sistema.
De este planteamiento inicial se siguen ulteriores problemas en una cadena
ininterrumpida de razonamientos. En primer lugar, el problema del intercambio de
más de dos bienes, que presenta para su formulación científica más dificultades
de las que se puede imaginar. A continuación, Walras se plantea el problema de
la producción, yuxtaponiendo al mercado de bienes de consumo en cantidades
determinadas, que hasta aquí había sido considerado aisladamente, un mercado de
factores de producción construido de manera análoga. Ambos mercados se conectan,
por una parte, a través del entrepreneur ne faisant ni bénéfice ni perte y, por
otra, mediante el hecho de que el total de los ingresos obtenidos con las ventas
de los bienes de producción, en condiciones de competencia perfecta y de
equilibrio, deben igualar al total de los ingresos procedentes de las ventas de
bienes de consumo. Si se tiene en cuenta, por un lado, que cada persona
implicada en el cambio debe maximizar su utilidad y, por otro, que los llamados
coeficientes de producción varían de manera definida, entonces la teoría de la
interacción entre el costo y la utilidad, y con ella el principio fundamental
del curso unitario del proceso económico recibe así una solución sencilla y
brillante.
La importancia de Walras radica en que fue el primero en intentar construir,
mediante un sistema de ecuaciones, un modelo completo del equilibrio general de
los precios y de los cambios. Este equilibrio se define como una situación tal
en la que ni los consumidores ni los productores tengan interés en modificar las
cantidades de bienes y servicios que demandan o que ofrecen en los diversos
mercados, lo cual permite considerar esta situación como una situación normal,
que únicamente podrá ser modificada por la intervención de causas exteriores al
sistema de cambios.
En la construcción del modelo, Walras utiliza la ley de igualación de las
utilidades marginales ponderadas de los bienes con los precios de los productos.
Para expresar matemáticamente los factores de los que depende la oferta de
bienes, utilizó la teoría de los servicios productivos de Jean-Baptiste Say.
Considerar las cantidades de servicios ofrecidos en la situación de equilibrio
como funciones de los precios de los bienes y servicios, basándose en una ley
igual a la precedente (la venta de una unidad de un servicio comporta para su
poseedor una privación de utilidad).
La oferta de servicios es una función del precio de éstos. Walras supone que las
cantidades de servicios productivos necesarios para la fabricación de una unidad
de cada bien son magnitudes determinadas a las que denomina coeficientes de
fabricación. De esta forma puede decir que existe una relación precisa entre los
precios de equilibrio de los diversos bienes y las cantidades demandadas de los
diferentes servicios.
En la primera edición de su obra, Walras admitía que los coeficientes de
fabricación son magnitudes constantes, independientes de los precios de los
servicios productivos. Más tarde completó su modelo introduciendo la idea de la
variabilidad de los coeficientes de fabricación. Éstos, dice, son unas
determinadas funciones de los precios de los factores de producción, puesto que
cada empresa emplea una cantidad tal de cada servicio, de forma que su
productividad marginal sea igual a su precio. Esto es, la ley por la cual las
productividades marginales de los factores de producción deben ser siempre
iguales a sus precios. De este modo se determina las cantidades de los distintos
servicios empleados en las diferentes empresas, es decir, los coeficientes de
fabricación.