Un recorrido por los marcos conceptuales de la Economía.
PARTE TERCERA: LOS MARCOS CONCEPTUALES DE LA ECONOMÍA.
CAPÍTULO 6.- CRECIMIENTO, ACUMULACIÓN Y TENDENCIAS PROFUNDAS: LA ECONOMÍA POLÍTICA.
Marx y la teoría económica
Marx y sus antecesores
En el pensamiento económico de Marx, si bien forjado a partir de múltiples y
meticulosas lecturas, sobresale la influencia de Ricardo. Como teórico fue
discípulo de Ricardo. “Y esto, no sólo por el hecho de que tomase las tesis de
Ricardo como punto de partida para su propio razonamiento, sino también ...
porque fue precisamente a través de Ricardo como aprendió a teorizar. Siempre se
sirvió de los instrumentos analíticos creados por Ricardo, y todos los problemas
teóricos que se le plantearon procedían de las dificultades que encontró a lo
largo de su profundo estudio de la obra de éste y de las sugerencias para
ulteriores investigaciones que de la misma extrajo.” (Schumpeter, 1954). Aunque
pueden encontrarse grandes diferencias en lo que respecta a las expresiones, al
método de deducción y a las implicaciones sociológicas, la tesis conceptual que
sostiene Marx en el ámbito del valor es la misma que Ricardo: la teoría del
valor trabajo como trabajo incorporado. Pese a su hostilidad hacia la Economía
clásica, hizo suya una gran parte de la estructura analítica de ésta. Reelaboró
las categorías conceptuales clásicas, las modificó y les prestó nuevos
significados, pero el núcleo central de su sistema lo heredó de los economistas
políticos clásicos (Barber, 1967).
Sin embargo, el enfoque de Marx era profundamente diferente. No pensaba en
situaciones hipotéticas, sino en épocas históricas específicas, y consideraba la
historia como una sucesión de etapas gobernadas, cada una de ellas, por leyes
inmutables. Sobre esta base, sostuvo que los descubrimientos de la economía
política clásica no eran válidos al no tener en cuenta el significado pleno de
la dinámica interna del proceso histórico.
Pero, Marx supo también perfeccionar los instrumentos conceptuales recibidos de
Ricardo. Sustituyó, acertadamente en opinión de Schumpeter, la distinción
ricardiana entre capital fijo y capital circulante por la de capital constante y
capital variable; como también las rudimentarias nociones sobre la duración del
proceso productivo, procedentes de Ricardo, por el concepto más riguroso de
«estructura orgánica del capital», que depende de la relación entre capital
constante y capital variable. Todo este nuevo vocabulario permite el desarrollo
analítico desde la teoría del valor a la teoría de la acumulación.