Un recorrido por los marcos conceptuales de la Economía.
PARTE TERCERA: LOS MARCOS CONCEPTUALES DE LA ECONOMÍA.
CAPÍTULO 6.- CRECIMIENTO, ACUMULACIÓN Y TENDENCIAS PROFUNDAS: LA ECONOMÍA POLÍTICA.
J.S. Mill La producción y la distribución.
En las observaciones preliminares de sus Principios, J.S. Mill destaca como uno
de los rasgos del mundo económico en que le tocó vivir el hecho que:
“... las modernas comunidades industriales, difieren mucho unas de otras en
todas esas particularidades que les son características. Aunque muy ricas en
comparación con épocas anteriores, lo son en grado muy diferente. Aun entre
aquellos países con justicia considerados como los más ricos, algunos han hecho
un uso más completo de sus recursos productivos, y han obtenido, en proporción a
su extensión territorial, un producto mucho mayor que otros; y no sólo difieren
en la cantidad de riqueza, sino también en la rapidez del crecimiento de ésta.
Las diferencias en la distribución de la riqueza son todavía mayores que en la
producción. Existen grandes diferencias en la situación de las clases más pobres
de los diferentes países y en el número relativo y la opulencia de las clases
que están por encima de los más pobres.” (Mill, 1909).
La variabilidad temporal y espacial será también objeto de especial atención por
parte de un grupo destacado de economistas posteriores (infra), pero las causas
responsables serán diferentes, aunque no de modo extremo:
“Esas notables diferencias ..., en cuanto a la producción y distribución de la
riqueza, han de depender de ciertas causas, como todos los demás fenómenos. Y
para explicarlas no basta atribuirlas exclusivamente al grado de conocimiento de
las leyes de la naturaleza y de las artes físicas de la vida alcanzado en
diferentes épocas y lugares. Cooperan muchas otras causas; y ese mismo progreso
y desigual distribución del conocimiento físico son en parte efectos, en parte
causas, del estado de la producción y de la distribución de la riqueza.” (Mill,
1909).
La situación económica de las naciones depende para Mill del estado de los
conocimientos físicos, esto es, de las ciencias físicas y de las artes que en
ellas se basan -la tecnología-. Pero también tiene causas morales o
psicológicas, que dependen de las instituciones y de las relaciones sociales.
“La producción de riqueza, la extracción de los materiales de la tierra, de los
instrumentos para la subsistencia y la felicidad humanas, no es, evidentemente,
cosa arbitraria. Tienen sus condiciones necesarias. De éstas, unas son físicas y
dependen de las propiedades de la materia y del grado de conocimiento de éstas
que se posea en un determinado lugar y en determinada época. Éstas no las
investiga la economía política, sino que las supone, recurriendo a las ciencias
físicas y a la experiencia ordinaria para fundamentarse. Combinando esos hechos
de naturaleza exterior con otras verdades relacionadas con la naturaleza humana,
intenta descubrir las leyes secundarias o derivadas que determinan la producción
de la riqueza; en las cuales ha de residir la explicación de las diferencias de
riqueza y de pobreza, tanto del presente como del pasado, y la razón de
cualquier aumento de riqueza que el futuro nos reserve.
“Las leyes de la distribución, a diferencia de las de producción, son en parte
otra de las instituciones humanas, ya que la manera según la cual se distribuye
la riqueza en una sociedad determinada dependen de las leyes o las costumbres de
la época. Pero si bien los gobiernos o las naciones disponen del poder para
decidir qué instituciones han de existir, no pueden determinar de manera
arbitraria cómo funcionarán esas instituciones. Las condiciones de las cuales
depende ese poder que poseen sobre la distribución de la riqueza, y la forma en
que afectan a la distribución los diversos modos de conducta que la sociedad
cree conveniente adoptar, son un objeto tan apropiado a la investigación
científica como cualquiera de las leyes físicas de la naturaleza.” (Mill, 1909).