Un recorrido por los marcos conceptuales de la Economía.
CAPÍTULO 3.- LAS TEORÍAS COMO ESTRUCTURAS CONCEPTUALES
La estructura y el carácter lingüístico de las revoluciones científicas.
Implicaciones de las revoluciones científicas
Preludia Kuhn que cada una de las revoluciones científicas necesita el rechazo,
por parte de la comunidad científica, de una teoría antes reconocida, para
adaptar otra incompatible con ella. Cada una de ellas producía un cambio
consiguiente en los problemas disponibles para el análisis científico y en las
normas por las que la profesión determinaba qué debería considerarse como
problema admisible o como solución legítima de un problema. Y cada una de ellas
transformaba la imaginación científica en modos que, eventualmente, deberemos
describir como una transformación del mundo en que se llevaba a cabo el trabajo
científico. Esos cambios, junto con las controversias que los acompañan casi
siempre son las características que definen las revoluciones científicas.
Por consiguiente, con las revoluciones científicas cambian los problemas
científicos, las normas que permiten su identificación y también la admisión de
soluciones, el mundo o universo científico , pero también cambia el significado
de los conceptos establecidos y familiares de una comunidad científica
particular. Cuatro, pues, parecen ser las implicaciones mayores de los cambios
de paradigmas. Y, quizá no sea un exceso de simplicidad decir que con las
revoluciones científicas lo que cambia es el lenguaje teórico y, de ahí, se
altere el concepto de las entidades que componen el universo científico, las
entidades mismas y, también en el curso del proceso, los criterios por medio de
los cuales una comunidad científica se ocupa del mundo. Guiados por un nuevo
paradigma, los científicos adoptan nuevos instrumentos y buscan en lugares
nuevos. “Lo que es todavía más importante, durante las revoluciones los
científicos ven cosas nuevas y diferentes al mirar con instrumentos conocidos y
en lugares en los que ya habían buscado antes.” Los cambios de paradigmas hacen
que los científicos vean el mundo de investigación, que les es propio, de manera
diferente (Kuhn, 1962, p 176). Pero lo que cambia con las revoluciones
científicas no puede reducirse completamente a una reinterpretación de datos
individuales y estables.
En primer lugar, pues, los datos no son inequívocamente estables. En segundo
lugar, “las operaciones y mediciones que realiza un científico en el laboratorio
no son «lo dado» por la experiencia, sino más bien «lo reunido con dificultad».”
(Kuhn, 1962, p 197) . Y, finalmente, “Los datos mismos habían cambiado. Éste es
el último de los sentidos en que podemos afirmar que, después de una revolución,
los científicos trabajan en un mundo diferente.” (Kuhn, 1962, p 211).
Con un cambio revolucionario acontece un cambio en el modo en que las palabras y
las frases se relacionan con la naturaleza, es decir, un cambio en el modo en
que se determinan sus referentes. Pero, este cambio no es exclusivo de las
revoluciones científicas, pues “lo que caracteriza a las revoluciones no es
simplemente el cambio en el modo en que se determinan los referentes, sino una
clase de cambio más restringido.” “..., hablando en términos generales, el
carácter distinto del cambio revolucionario en el lenguaje es que altera no sólo
los criterios con los que los términos se relacionan con la naturaleza; altera,
además, considerablemente, el conjunto de objetos o situaciones con los que se
relacionan esos términos.” (Kuhn, 1981, pp 87-8).
Así pues, lo que caracteriza a las revoluciones científicas, y de ahí sus
consecuencias, es el cambio en varias de las categorías taxonómicas que son el
requisito previo para las descripciones y generalizaciones científicas. Además,
ese cambio es un ajuste no sólo de los criterios relevantes para la
caracterización, sino también del modo en que los objetos y situaciones dadas
son distribuidos entre las categorías preexistentes. Ya que tal redistribución
afecta siempre a más de una categoría, y esas categorías se interdefinen, esta
clase de alteración es necesariamente holista (Kuhn, 1981, pp 88-9).
La práctica científica implica siempre la producción y explicación de
generalizaciones sobre la naturaleza; estas actividades presuponen un lenguaje
con una mínima riqueza; y la adquisición de ese lenguaje lleva consigo
conocimiento de la naturaleza. Así, cuando la presentación de ejemplos forma
parte del proceso de aprendizaje, lo que se adquiere es conocimiento del
lenguaje y del mundo a la vez. En la mayoría del proceso de aprendizaje del
lenguaje estas dos clases de conocimiento -conocimiento de palabras y
conocimiento de la naturaleza- se adquieren a la vez; en realidad no son en
absoluto dos clases de conocimiento, sino dos caras de una sola moneda que el
lenguaje proporciona. “Si tengo razón, dirá Kuhn, la característica esencial de
las revoluciones científicas es una alteración del conocimiento de la naturaleza
intrínseco al lenguaje mismo, y por tanto anterior a todo lo que pueda ser
completamente descriptible como una descripción o una generalización, científica
o de la vida diaria.” (Kuhn, 1981; pp 91-2).
No es sorprendente, pues, que Kuhn terminase su trabajo de 1981 titulado “¿Qué
son las revoluciones científicas?” con las siguientes palabras: “La violación o
distorsión de un lenguaje científico que previamente no era problemático es la
piedra de toque de un cambio revolucionario.” (Kuhn, 1981, p 93).