Un recorrido por los marcos conceptuales de la Economía.
PARTE PRIMERA
CAPÍTULO 2.- FILOSOFÍA DE LA CIENCIA.
La crítica intersubjetiva
Para Popper no cabe duda alguna acerca de la objetividad de la ciencia, pero
ésta no se funda en la imparcialidad u objetividad del hombre de ciencia. “En
realidad, ... no cabe ninguna duda de que todos somos víctimas de nuestro propio
sistema de prejuicios (o de «ideologías totales» si se prefiere esta expresión);
de que todos consideramos muchas cosas evidentes por sí mismas; de que las
aceptamos sin espíritu crítico e incluso con la convicción ingenua y arrogante
de que la crítica es completamente superflua; y, desgraciadamente, los hombres
de ciencia no hacen excepción a la regla, aun cuando hayan logrado librarse
superficialmente de algunos de sus prejuicios en el terreno particular de sus
estudios. Pero esta limpieza no tiene lugar ... con tornar sus mentes más
«objetivas» no les bastaría para alcanzar lo que hemos denominado «objetividad
científica». Y -extraña ironía- la objetividad se halla íntimamente ligada al
aspecto social del método científico, al hecho de que la ciencia y la
objetividad no resultan (ni pueden resultar) de los esfuerzos de un hombre de
ciencia individual por ser «objetivo», sino de la cooperación de muchos hombres
de ciencia. Puede definirse la objetividad científica como la intersubjetividad
del método científico.” (Popper, 1981; pp. 385-6).
Dos aspectos del método de las ciencias (naturales) que contribuyen al carácter
público del método científico adquieren, en este sentido, gran importancia.
Primero, hay algo que se acerca a la crítica libre; así, un hombre de ciencia
expone su teoría con la plena convicción de que es inexpugnable, pero esto no
convence necesariamente a sus colegas, sino que, más bien, tiende a desafiarlos.
Pues, la actitud científica significa criticarlo todo y no se arredran los
científicos ni ante las personalidades más autorizadas. Segundo, los hombres de
ciencia tratan de zanjar las discrepancias simplemente verbales. Para ello se
esfuerzan en hablar el mismo idioma. “En las ciencias naturales esto se logra
tomando a la experiencia como árbitro imparcial de toda controversia. Cuando
hablamos de «experiencia», nos referimos a una experiencia de carácter
«público», como las observaciones y experimentos, a diferencia de la experiencia
en el sentido más «privado» de las experiencias estéticas o religiosas; y
decimos que una experiencia es «pública» cuando todo aquel que quiera tomarse el
trabajo de hacerlo pueda repetirla. A fin de evitar las disidencias formarles,
los hombres de ciencia procuran expresar sus teorías en forma tal que puedan ser
verificadas, es decir, refutadas (o confirmadas) por dicha experiencia.” “Esto
es lo que constituye la objetividad científica.” (Popper, 1981, p 386).
Para Popper lo que llamamos «objetividad científica» no es producto de la
imparcialidad del hombre de ciencia individual, sino del carácter social o
público del método científico, siendo la imparcialidad del hombre de ciencia
individual, en la medida en que exista, el resultado más que la fuente de esta
objetividad social o institucionalmente organizada de la ciencia. Pero, el
método científico no conduce al abandono de todos nuestros prejuicios; en
realidad, sólo descubrimos que teníamos un prejuicio una vez que logramos
librarnos del mismo (Popper, 1981, pp 388-9).