David Barkin
F. LAS VARIEDADES DEL DESARROLLO SOSTENIBLE
1) Las regiones que quedaron atrás. La integración económica internacional no
afectará a todo el mundo por igual. En el caso de NAFTA, por ejemplo, grandes
segmentos de los tres países se mantendrán rezagados del progreso internacional.
En alguna medida, esta gente se encuentra en regiones que tienen la oportunidad
única de tomar ventaja de su status como marginada. Muchas de estas regiones
están pobladas con grupos de origen indígena que todavía atesoran gran parte de
la experiencia que ha sido transmitida a través de las generaciones; las
investigaciones recientes en el tercer mundo sobre etnobotánica, etnobiología,
agrobiología y agrosilvicultura intentan capturar algo de esta sabiduría. Este
trabajo muestra que el potencial productivo de la agricultura tradicional es
mucho mayor del que se obtiene comúnmente, que hay factores culturales que
evitan la plena aplicación de este conocimiento (incluyendo el desdeño
prevaleciente por la cultura indígena, excepto como un bien de consumo para los
turistas e intelectuales excéntricos) y que algunos de nuestros descubrimientos
de estos sistemas son transferibles entre culturas, así como útiles para mejorar
los cultivos de los agricultores "modernos". Finalmente, conforme hemos
realizado más investigaciones sobre estas prácticas y conocimientos culturales
indígenas, aprendemos que los que los utilizan han comenzado a integrar los
avances tecnológicos más recientes en sus prácticas tradicionales, para mejorar
la productividad y reducir la cantidad de trabajo requerida para la producción.
En estas regiones, el volver a desarrollar la "economía campesina" es tanto
deseable como urgente. No es simplemente un asunto de rescate de culturas
antiguas, sino de tomar ventaja de una herencia cultural y productiva importante
para proporcionar soluciones a los problemas de hoy y mañana. No es una cuestión
de "reinventar" la economía campesina, sino de reunirla con sus propias
organizaciones para esculpir espacios políticos que les permitirán ejercitar su
autonomía; para definir formas en las que sus organizaciones guiarán la
producción para ellos mismos y para comerciar con el resto de la sociedad. Una
vez más, la identificación tecnocrática de los mecanismos productivos y la
catalogación de los sistemas de conocimiento indígenas (que, por ejemplo, están
ahora a la orden del día entre las corporaciones trasnacionales que buscan
nuevas fuentes de germoplasma para sus avances biotecnológicos), no van a
revertir la estructura de la discriminación, a menos que se acompañen de
participación política efectiva. (Nuñez 1993).
Las regiones que han sido dejadas de lado tienen muchas oportunidades de
explorar caminos a fin de utilizar sus dotaciones de recursos en formas
creativas. Entre las más importantes, destacan los proyectos administrados por
los grupos de las comunidades locales que comienzan a diversificar su base
productiva, utilizando fuentes de energía renovable y evaluando el ambiente
natural para impulsar nuevos productos o encontrar formas novedosas de adicionar
valor a las tecnologías y bienes tradicionales; los proyectos mencionados en la
literatura incluyen el aprovechamiento de la energía solar, geotérmica y eólica
para el procesamiento de alimentos, mejorando la calidad y desarrollando
sistemas que aumenten el producto de las artesanías (o comerciar con ellas de
modo que demanden precios mejores), estableciendo instalaciones para la
recreación y convenios institucionales que permitan a la gente de fuera obtener
una apreciación de las culturas indígenas. Son grandes las oportunidades de
buscar nuevas formas de organización de la base de recursos naturales; las
iniciativas para instrumentar tales programas están encontrando gradualmente a
quienes responden interesados en la exploración de estas y otras alternativas (Barkin,
1992).
2) Los centros de biodiversidad. La comunidad científica y ambiental del mundo
se ha movilizado para identificar y proteger un creciente número de áreas
particularmente valoradas. Estas "reservas de la biosfera" en las selvas y
montañas y los centros culturales urbanos, "patrimonio de la humanidad," son
guardianes de parte de los tesoros naturales y producidos del ecosistema. Pero
también son campos de batalla controvertidos donde la ciencia y la comunidad
están luchando por una definición operacional de la protección ambiental y la
sostenibilidad. Las líneas de batalla se dibujan con mayor claridad cuando se
montan esfuerzos por crear áreas núcleo en los espacios designados como reservas
de la biosfera, donde no se permite a la gente entrar; en algunos casos, la
designación especial de zona protegida implica remover a los habitantes locales
del área en nombre del ambiente. En una escala más general, el interés creciente
por proteger las especies en peligro de extinción ha conducido a conflictos
entre las poblaciones locales que han coexistido tradicionalmente con estas
especies, utilizándolas en formas sostenibles, hasta que las poderosas fuerzas
del mercado condujeron a tasas de exterminio que amenazaron la sobrevivencia de
la flora y fauna y de las propias comunidades humanas.
Mientras no haya una solución generalizada para las necesidades y metas en
conflicto de los grupos inmersos en estas regiones, el enfoque filosófico de la
"sostenibilidad" ofrece algunas ideas. Una propuesta prometedora sugiere la
creación de "reservas campesinas de la biosfera" o "clubes de restauración del
vecindario" en los cuales las comunidades locales son animadas a continuar
viviendo dentro de la región, ahorrando recursos. A cambio, el "mundo exterior"
aceptaría la obligación de asegurar que la comunidad disfrute de una calidad
socialmente aceptada de vida con oportunidades económicas similares a las de
otros grupos y la participación política plena a todos los niveles. Un ejemplo
particularmente importante de este enfoque, es el intento de crear un modelo de
este tipo en la región de Chimalapas, al suroeste de Oaxaca, en México. Se trata
de un intento inicialmente comprometido con actividades predatorias para
participar en (o ayudar realmente al diseño de) actividades protectoras como
parte de la estrategia de diversificación productiva para el desarrollo de la
comunidad; incluiría ecoturismo pero no se limitaría a este tipo de actividad,
debido a que es demasiado esporádico e inseguro para la mayoría de las
comunidades.