Emigrantes
La evidencia estadística y la experiencia histórica
de Estados Unidos y Argentina, indican que un agudo nivel de desempleo puede
destruir cualquier economía. Y el emigrante latino logra probar algo más: las
estadísticas del PIB, paradójicamente, pueden crecer gracias al mayor
desempleo.
La principal diferencia entre el actual movimiento
migratorio de América Latina y aquellos que se han originado en otros
continentes, es que esta es la primera vez en la historia que la emigración no
significa un éxodo. Los procesos migratorios anteriores –incluyendo los de la
conquista y coloniaje de los Siglos XVI, XVII y XVIII, y los de Europa hacia
América en la primera mitad del Siglo XX- si causaron éxodos, porque los
viajeros emigraron sin dejar nada atrás y con la firme intención de jamás
volver. Pero el típico emigrante latinoamericano cuando emprende el viaje lo
hace solo por huir del desempleo y consigo lleva el firme deseo de retornar,
porque sabe y siente que todos los suyos quedan atrás.
Esta característica determina
que una importante porción de su recién conquistado salario, sea devuelta
mensualmente a su país y a su familia. Una investigación dirigida por Donald
Terry, Gerente del Fondo Multilateral de Inversiones del BID,
revela que las remesas que envían los emigrantes superan al total de
transferencias externas que recibe Latinoamérica. Así, el dinero remitido por
los emigrantes constituye una importante porción del PIB de varios países: por
ejemplo, el 17 por ciento en Haití; el 14.4 en Nicaragua; el 12.6 en El
Salvador; el 11.7 en Jamaica; el 10 por ciento en República Dominicana y
Ecuador; y alrededor del 5 por ciento en México y Colombia.
El análisis del BID se realizó
sin contabilizar los emigrantes argentinos, en virtud de que ellos –ciudadanos
del país que más fielmente cumplió con el ‘Consenso de Washington’-
tenían el privilegio de viajar a los Estados Unidos libremente y sin visa.
Pero ese privilegio fue
confiscado a las doce de la noche del día miércoles 20 de febrero del 2002, en
virtud de que la magnitud de la crisis Argentina hacia prever que muchos
argentinos podrían usar dicho privilegio.
En todo caso,
incluyendo o no a los emigrantes argentinos, las anteriores cifras ponen al
desnudo la existencia de un retorcido sendero: el mayor desempleo genera una
mayor migración; la mayor migración genera mayores remesas; las mayores remesas
agradan al PIB.
Así, en el escenario
latinoamericano la contabilidad del PIB se incrementa gracias al desempleo;
paradoja que una vez más invalida el uso de la tasa de variación del PIB como
sinónimo de crecimiento económico.