El Grupo Multilateral
Este grupo esta conformado por el FMI y el Banco Mundial
en calidad de fundadores y socios principales. Actualmente se han integrado
también los tres bancos regionales más importantes: el Banco Interamericano de
Desarrollo, el Banco Africano de Desarrollo y el Banco Asiático de Desarrollo.
De acuerdo a la partida de nacimiento del FMI y del Banco
Mundial, se pudiera pensar que son hermanos siameses: nacen en la misma cuna,
son concebidos por los mismos padres, son alimentados desde la misma fuente y
comparten los mismos miembros. Ambos nacen el día viernes 21 de julio de 1944 en
una de las salas del Hotel ‘Mount Washington’, que esta ubicado en una
placentera villa vacacional denominada Bretton Woods, localizada en el Estado de
New Hampshire al noreste de los Estados Unidos.
Las dos partidas de
nacimiento son suscritas por los mismos 44 representantes que asistieron al
parto. Su crecimiento ha sido financiado por los mismos bolsillos. Y los dos, el
Fondo y el Banco, comparten los mismos 182 países miembros que tienen en la
actualidad.
Sin embargo, en su adolescencia los hermanos caminaron
por distintos senderos. Hasta el mes de agosto de 1982, el FMI mantuvo un
crecimiento conventual dedicado exclusivamente a hacer honor a sus siglas. Es
decir, a colectar las cuotas de sus miembros y con ellas mantener un fondo
para financiar las necesidades monetarias de los países que tuviesen problemas
en balancear su comercio internacional. El FMI supo cumplir su papel de manera
eficiente, discreta y honesta, mientras otorgaba préstamos relativamente
pequeños y recuperables.
Por el contrario, el Banco Mundial mucho antes de la
crisis del 82 ya había hecho sentir su presencia en los cinco continentes,
especialmente entre 1968 y 1981 bajo la dirección del Coronel Robert McNamara,
quien impulsó la más agresiva política de distribución de préstamos en la
historia de esa institución. Tanto es así que -se dice- los ascensos e incluso
la permanencia de los empleados del Banco, estaban directamente relacionados con
la cantidad y monto de los préstamos que lograsen colocar.
Fue la época de los grandes
elefantes blancos, en la que muchos gobiernos del tercer mundo calificaban el
éxito de su mandato sobre la base del número de veces que habían logrado saludar
al Coronel McNamara. Así, los bulliciosos años de la pubertad del Banco Mundial,
marcaron un visible contraste con la pacífica y tímida adolescencia del FMI.
No obstante, a partir del anuncio efectuado por el
presidente Reagan en Itamaraty, los dos hermanos convergieron en una sola
estrategia para enfrentar la crisis de la deuda. Para lograrlo, establecieron un
efectivo reparto de tareas: mientras el FMI, por intermedio de los ‘préstamos
estructurales’, se encarga de fijar las tasas de interés, las tasas de
cambio y el financiamiento presupuestario de los países deudores; el Banco
Mundial, por intermedio de los ‘préstamos sectoriales’, se encarga de
normar en los países deudores las políticas de ajuste al consumo, así como las
políticas en ‘el lado de la oferta’ o ‘políticas neoliberales’,
como también se las denomina.
Estos términos los discerniremos más adelante.