EL DEUDOR SOLITARIO
Fecha: Jueves, 24 de marzo de 1983. Tres
de la tarde.
Lugar: Ciudad de Panamá. Hotel Marriot, planta baja.
Entorno: Vivencia personal.
En el centro de la sala sobresalía una amplia mesa
ovalada rodeada de 24 sillones tapizados en cuero. Varios vasos de cristal
simétricamente dispersos sobre la mesa, escoltaban a ocho jarras que dejaban
traslucir el color natural de agua fresca. Algunos cuadros, un reloj de pared,
numerosos floreros, varios ceniceros de pedestal y una alfombra grande pero
discreta, completaban el mobiliario.
La distribución de los
muebles se apreciaba fácilmente por la sencilla razón de que todavía no había
llegado nadie. Cuando el reloj de la pared aún no marcaba las tres de la tarde,
en una hoja de papel comencé a tratar de organizar las principales ideas que
suponía serían expuestas esa tarde. La próxima vez que miré el reloj sus
manecillas señalaban tres horas con diez minutos. Comencé a sospechar que me
encontraba en una sala equivocada, pero en ese momento ingresó alguien que con
su marcado acento uruguayo y una amigable sonrisa me dijo:
- nadie vendrá.
Sin pronunciar ninguna otra palabra dejó sobre la mesa un
ejemplar del periódico The Wall Street Journal y salió. Miré la noticia
que se destacaba en el periódico abierto y comprendí que, en efecto, nadie
vendría.
La reunión que en ese instante acababa de fracasar había
comenzado a ser planificada tres días antes, desde que en la apertura de la
Asamblea del BID se hizo evidente que los acreedores estaban tratando de
aglutinarse alrededor de un solo objetivo, mientras que los deudores ni siquiera
nos conocíamos unos a otros.
La unión de los acreedores alrededor de un objetivo común
se facilitaba por el hecho de que, desde hace varios años, entre ellos ya habían
logrado organizar algunos gremios, incluyendo los siguientes: el ‘Club de
París’, que representa a los 17 países acreedores que tienen el mayor grado
de bienestar y riqueza a nivel mundial; el ‘Club de Londres’, que protege
los intereses de los principales bancos transnacionales y que actualmente ya no
se reúne en Londres sino en Nueva York; y, el ‘Grupo Multilateral’, que
aglutina al FMI, al Banco Mundial y a los principales bancos regionales,
incluyendo al BID.
Para mirar en perspectiva el sendero que tuvieron que
transitar esos tres grupos hasta lograr una estrategia común, debemos recordar
brevemente las circunstancias de su nacimiento y evolución.