Phytophthora
El Phytophthora es un
hongo especializado en alimentarse y reproducirse en el interior de las papas,
cuando el tubérculo aún permanece bajo tierra. No se puede afirmar que sea un
parásito, porque los parásitos tratan de preservar el lugar donde habitan,
mientras que ese hongo ataca al tubérculo desde el instante mismo en que lo
penetra, y continua atacándolo hasta lograr su total putrefacción.
Las papas
son originarias de América, pero cuando fueron cultivadas por primera vez en
Irlanda alrededor de 1590, se demostró que el suelo y el clima de la isla eran
mucho más favorables para su cosecha que el suelo y el clima de América. Una
hectárea de papas en Irlanda, producía lo que cuatro hectáreas en América.
Se estima
que, en 1590, la población total de Irlanda no sobrepasaba el medio millón de
habitantes. Doscientos años después, como efecto positivo de la productividad
agrícola, la población se había multiplicado 10 veces. En 1846, cuando el
liberalismo manchesteriano logró derogar la ‘Ley de Granos’, la población
irlandesa sobrepasaba los 8 millones, de los cuales las dos terceras partes
dependían de la agricultura y del cultivo de papas. A lo largo de todos esos
años, Irlanda demostró que un buen suelo agrícola –así sea en monocultivo- puede
llegar a impulsar el crecimiento económico de todo un país.
Pero la gran pujanza económica
de la Isla de Irlanda que se apoyaba en el cultivo de papas, fue violentamente
arrasada por el fatídico Phytophthora. Se presume que el hongo desembarcó
en suelo irlandés desde algún barco que zarpó del continente americano en alguna
fecha entre 1845 y el primer trimestre de 1846. Una vez en la isla, las inmensas
extensiones de cultivo, el clima templado en fusión con el suelo húmedo, así
como el hecho de que las papas de Irlanda no habían tenido tiempo ni necesidad
de crear bacterias contra ese hongo, conformaron un medio ideal y nutritivo para
que el Phytophthora se reproduzca violentamente.
En la
primavera de 1846 se encontraban cultivadas 800 mil hectáreas de papas. Para
fines de año, apenas 100 mil hectáreas aún no habían sido diezmadas por el
hongo. La población de Irlanda se redujo desde 8 millones de habitantes en 1846,
hasta apenas 2 millones al finalizar la década. Se estima en un millón el número
de irlandeses que murieron de hambre. Otro tanto falleció por enfermedades
causadas por comer papas infectadas y por el hecho de que pueblos enteros
desaparecieron bajo la tifoidea y el cólera. Al final, apenas lograron escapar 3
millones de personas, la mayoría de las cuales arribaron a Norteamérica,
constituyendo su grupo étnico más numeroso de emigrantes.
A pesar de que la devastación de la Isla de Irlanda tuvo
un origen exclusivamente biológico, la historia forjó una obscura leyenda
económica. Como el desastre ocurrió en el mismo año en que se derogó la ‘Ley de
Granos’ –la cual había protegido a Irlanda de toda competencia externa- en el
inconsciente social perduró la firme creencia de que la putrefacción de los
cultivos, la descomposición de la tierra, la desaparición de las cosechas, el
abandono de los campos, el hambre, las enfermedades, el desempleo y la miseria
en que se sumió Irlanda, eran una consecuencia directa de la política de libre
comercio impulsada por los empresarios y políticos liberales de Manchester.
Así, el liberalismo
manchesteriano ingresó a la historia con la reputación de ser una doctrina
retrógrada y fundamentalista, dispuesta a sacrificar pueblos enteros en defensa
del dogma económico. Tal y como se sacrificó al pueblo de Irlanda.