Subdesarrollo Precolombino
Las monedas de oro serían sustituidas por las de plata, a
raíz del descubrimiento y explotación de las minas de México y de Potosí,
realizado en los primeros años de la conquista española.
En la época en que Cristóbal
Colon descubre América, esta se encontraba dividida en dos imperios: el Imperio
Azteca, que tenía alrededor de 10 millones de súbditos diseminados en lo que hoy
es México y Centroamérica; y, el Imperio Inca, que con alrededor de 20 millones
de habitantes,
cubría el sur de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, el norte de Chile y, según
algunas crónicas, gran parte de la pampa argentina.
Ambos imperios se encontraban en una avanzada etapa de
organización comunitaria que, en varios aspectos, superaba las estructuras
sociales existentes en la Europa de aquella época. El Imperio Azteca –que
incluía la remanente antigua civilización Maya- había alcanzado un nivel de
desarrollo arquitectónico y urbanístico tan avanzado que su capital Tenochtitlan
–ubicada dentro de los limites de la actual ciudad de México- tenía alrededor de
60.000 viviendas y cerca de 300.000 habitantes. El significado de esas cifras se
visualiza mejor si las comparamos con los 50.000 habitantes del Londres de
entonces o con los de Venecia, que era la única ciudad europea que en aquella
época superaba los 100.000 habitantes.
El desarrollo urbanístico se
complementaba con una rica actividad comercial en las plazas de la ciudad, que
incluía el intercambio de piedras preciosas de jade, obsidiana y ámbar. También
se transaban varios tipos de pieles, tejidos, vainilla, añil y lienzos de
algodón. Así mismo, podían intercambiarse aretes, pulseras y collares hechos de
piedra y conchas; una gran variedad de ornamentos hechos en oro y plata; y,
colocadas en la cúspide por el valor que se les asignaba, las plumas de ciertas
aves exóticas como el faisán, el guacamayo y, sobre todo, el quetzal, que se
desplumaba sin matarlo y con cierta técnica que permitía al ave emplumar
nuevamente.
Pero casi toda la actividad comercial tenía que ser
ejecutada por intermedio del trueque en vista de que, hasta poco antes de la
llegada de los españoles, se desconocía el uso del dinero. No obstante, aunque
en cantidades mínimas, llegaron a usarse las semillas de cacao para cubrir
ciertas disconformidades en el precio de intercambio de los bienes puestos en
trueque. Pero esa práctica recién se popularizó en los últimos años del Imperio,
cuando los conquistadores ya se encontraban en la Isla de Cuba preparando el
abordaje de tierras aztecas.
El abordaje fue violento y
muy eficaz. Es difícil entender como una banda de apenas 600 españoles consiguió
enfrentar, dominar y avasallar a un ejercito de más de 30.000 hombres que se
estima constituía la guardia del Emperador Moctezuma. Existen varias hipótesis
que intentan explicar ese hecho. Entre esas se mencionan las espadas de
brillante acero toledano; las mágicas armas de fuego; el espantoso trueno de la
pólvora; los celestiales o sobrenaturales caballos; y la viruela u otros virus.
También se recuerda la invalorable ayuda que recibieron los españoles de parte
de algunas tribus resentidas, subrayando el odio y venganza de los tlaxcaltecas
quienes habían dominado el valle de México, hasta haber sido destronados por los
aztecas.
No obstante, quizás la
principal ventaja de los españoles se originó en el hecho de que los aztecas aún
no habían inventado el dinero.