Alfonso Klauer
Síntesis final
Pues bien, esta extensa propuesta obedece
fundamentalmente a un propósito: a la necesidad objetiva de demostrar que,
incluso en el contexto de la dependencia tecnológica, económica y financiera,
dentro de un proyecto absolutamente descentralizador, efectivamente un pueblo
puede explotar sus propios recursos de modo de generar excedentes cada vez más
grandes que le permitan financiar con independencia y autonomía buena parte de
sus gigantescas carencias.
Es decir, resulta muy importante mostrar, en grandes y gruesas
líneas, que sí es posible concretar el Proyecto Nacional Peruano.
Y que, por consiguiente, éste es viable, en términos de recursos
disponibles; y factible, en términos de las fuerzas sociales
necesarias para su materialización. Nada de lo que hemos planteado
escapa a nuestras posibilidades.
Todas y cada una de las propuestas están sustentadas en la
historia. Es decir, en aquello que, en otras latitudes, o antes en
nuestro propio territorio, ya ha sido realizado por otros hombres
iguales y tan dignos y merecedores del bienestar y el Desarrollo
como nosotros.
Como ellos, por cierto, y en todo el territorio, debemos privilegiar
la inversión por sobre el gasto. Y como ellos, debemos
dejar que esas decisiones las tomen organizada, sistemática y
descentralizadamente todos los peruanos. Claro que podemos.
Debemos hacerlo.
Por lo demás, y durante mucho tiempo por delante, difícilmente
habrá en el país un proyecto que, siendo intrínsecamente
constructivo, pacifista y democrático, sea capaz de generar más
entusiasmo y de movilizar mayores y mejores energías que la
descentralización. En tal virtud, esta vez sí puede decirse “no desperdiciemos
esta oportunidad histórica”.