Hispanización: ¿objetivo auténtico?
¿Cómo entender que hubiese más universidades que colegios para nativos, si por
cada hijo de español o criollo en edad universitaria había por lo menos diez mil
hijos de nativos en edad escolar? Los hijos de españoles y criollos estudiaban
primaria generalmente en los conventos.
Pero allí donde no los había, estudiaban en
sus casas. Y la secundaria se enseñaba “en
colegios de las órdenes religiosas, que atendían
exclusivamente a los niños españoles y
criollos”.
Pues bien, no obstante el sesgo grotescamente
excluyente, no obstante que muy probablemente
más del 95 % de los niños nativos
no tuvo nunca acceso a ningún nivel educativo,
se sigue repitiendo en la historiografía
tradicional –y aquí una vez más en la
pluma de M.L. Laviana– que “el primer objetivo
cultural de la Corona española en América
fue la asimilación de los indios...”.
¿Cómo puede declararse categóricamente
que “el primer objetivo cultural... fue la asimilación
de los indios...”, si líneas más adelante
–pero en el mismo párrafo– la propia
autora ha declarado– que “la política de asimilación
cultural de los indios, [fracasó] sobre
todo porque cuando un indio se hispanizaba
dejaba de ser considerado como indio
para entrar en la categoría de mestizo”.
¿No ha reparado la historiadora en la flagrante
contradicción que existe entre sus dos
afirmaciones? ¿No es evidente que cuando
un nativo “se hispanizaba” se estaba “asimilando”,
y, en consecuencia, cada vez que ello
ocurría, se estaba precisamente dando un pasito
en pro del supuesto “primer objetivo cultural
de la Corona”? Claro que es obvio.
Como es obvio también que, “hispanizado”,
un nativo pasaba a ser de hecho un
“mestizo” y, en consecuencia, lograba su tan
anhelado “ascenso social”, la única forma de
obtener el reconocimiento de un mínimo de
derechos. Y, en consecuencia, la única forma
de realmente poder velar por la defensa de
algunos de sus intereses.
¿No es obvio que miles y miles de nativos
querían lograr “ascenso social”, y que fue
más bien la Corona la que más temprano que
tarde se dio cuenta de que no convenía a sus
intereses que hubiera tanto “mestizo”, tanto
“asimilado”?
¿No es pues evidente que si alguna vez la
Corona tuvo tibiamente el genuino propósito
humanista –y no puramente pragmático– de
“asimilar” a los nativos, muy pronto se percató
de que precisamente lo último que le
convenía era alcanzar ese objetivo, y que fue
por eso que ella misma lo frustró?
¿No es obvio entonces, en ese contexto
–y como ya dijimos–, que el “colegio de caciques”
no fracasó, sino que se le hizo fracasar
–que no es lo mismo–, porque no convenía
a los intereses del imperio que hubiera
tanto mestizo, tanto “asimilado”?
En definitiva, ¿no es evidente que muy
pronto el poder hegemónico “asimiló” que
todo le convenía menos “asimilar” a los nativos”,
o mejor a esa décima parte de la población
que había sobrevivido al genocidio?