Alfonso Klauer
Gigantescos gastos militares
A todo lo anterior se sumó el uso del excedente en los gigantescos gastos
militares.
Una parte considerable de la producción manufacturera
de vestidos, calzado y cerámica,
estuvo efectivamente destinada al aprovisionamiento
de las tropas. Y otro tanto ocurrió
con los víveres almacenados en las colcas.
Para esos efectos, las grandes distancias
no fueron obstáculo alguno. Huayna Cápac
–según refiere Espinoza–, para sus campañas
en Ecuador, ordenó por ejemplo que se
le enviara todo el algodón, coca y ají almacenados
en las colcas de Apurímac, esto es, a
más de 2 mil kilómetros de distancia.
A la postre –deducimos–, fue militar la
razón más importante de la construcción de
muchos de los depósitos –colcas y tambos–
que –conforme también se lee en Espinoza–, abundaban en el territorio imperial.
Según registró el cronista Zárate, en los
tambos había abundante provisión para los ejércitos.
Y no sólo de alimentos. También de
armas y vestidos. A tal punto que una fuerza
de 20 mil o 30 mil hombres encontraba todo
lo necesario. Muchas veces se comprobó, en
efecto, que había reservas para 10 y 12 años
en dichos depósitos –afirma Valcárcel 621–.
De otro lado, una parte muy importante
de la producción extraída en las canteras de
piedra, y de los recursos para solventar la
mita, fue destinada a la construcción de fortalezas
–pucaras–. Así, por ejemplo, para la
culminación de Sacsahuamán, que habría sido
concretada en 1508 dC, tras 77 años de
trabajo, Huayna Cápac dispuso la participación
de 20 mil mitayos.
Ollantaytambo, e incluso Machu Picchu,
fueron erigidas también para cumplir funciones
militares –observa Del Busto–. Se levantó
asimismo fortalezas en la costa, como
la de Tumbes ya mencionada. Pero además
en los límites de la cordillera con la Amazonía,
como las de Opataries, Chunchos y
Mojos, para controlar a distintos grupos de
antis, y que se habrían construido durante el
gobierno de Pachacútec. Pero también en
el área cordillerana de Ecuador, y en Tucumán,
en territorio argentino.
Muy difícilmente puede considerarse que
los pueblos dominados obtuvieron algún beneficio
llevando a cabo tales realizaciones
materiales. Y, menos aún, aportando soldados
y solventando el mantenimiento del ejército
imperial.