EL MUNDO PRE-INKA: Sobre el “estado de la cuestión” en Historia
Alfonso Klauer
Pachacámac y la nación lima
Pachacámac fue quizá, desde muy antiguo
e incluso durante la dominación chavín,
el más importante centro religioso–ceremonial
del pueblo lima.
Si un milenio atrás los sacerdotes del
templo Chavín capitalizaron el fervor por la
derrota de sechín, todo parece indicar que a
la postre los sacerdotes de Pachacámac lograron
otro tanto tras la derrota de chavín.
Quizá desde esa fecha Pachacámac dejó de
ser un centro religioso local y nacional, y se
convirtió en centro religioso ecuménico, internacional
–como anota Torero, quien recuerda
además que, más tarde, algunos cronistas la
compararon con Roma y La Meca–.
Pachacámac se erigió en efecto en importantísimo
centro en el que convergían pobladores
de gran parte del territorio andino.
Eso, a la postre, tendría enorme significación.
Pachacámac, de hecho y como había
ocurrido antes con Chavín de Huántar, facilitó
el intercambio de bienes, servicios y tecnología
entre los pobladores de las distintas
naciones y pueblos que allí concurrían.
Con ello coadyuvó a la difusión y homogeneidad
cultural, y en particular, idiomática. Todo hace suponer que como postula el
lingüista Torero después de Chavín, Pachacámac tuvo un protagónico rol en la difusión
panandina del quechua.
Desde muy distantes confines fueron llegando
al templo de Pachacámac multitudinarias
delegaciones de peregrinos moche
(chimú), tarmas, huancas, icas, chankas, etc.
Los sacerdotes contaron así con el apoyo suficiente
para engrandecer las edificaciones
hasta que el conjunto adquirió dimensiones
desproporcionadamente grandes en relación
con la magnitud poblacional del pueblo lima
que lo albergaba.