El tamaño empresarial como factor de diversidad
Alfonso Galindo Lucas
Capítulo I: ANTECEDENTES Y ESTADO DE LA CUESTIÓN
1.4. Crecimiento y tamaño empresarial
Hasta el momento, la dimensión de la empresa es, sin lugar a dudas, el factor
más ampliamente estudiado como explicativo del crecimiento (Davidson, Kirchhoff
y Hetemi-J, 2002). Los comienzos de este tema de estudio se remontan a Gibrat
(1931). La inmensa mayoría de los estudios posteriores sobre el crecimiento se
han dedicado a tratar de contrastar con resultados contradictorios el
cumplimiento de lo que se llamó “Ley de Gibrat” o “Ley del Efecto Proporcional”,
(González y Correa, 1998). La metodología más utilizada es el análisis de
regresión entre subrogados del crecimiento y subrogados del tamaño. Dichos
subrogados no han sido necesariamente comparables, pues lo lógico sería pensar
que el crecimiento es el incremento porcentual de las mismas variables o
componentes que miden el tamaño.
La definición del concepto de tamaño debe ser previa y tiene como consecuencia
necesaria la determinación de un criterio para medir el crecimiento empresarial,
ya que éste se ha definido como la variación del tamaño entre dos periodos
(Gibrat, 1931) . Como sucede con el tamaño, el crecimiento se ha medido en
función del número de empleados (Fariñas y Moreno, 2000) o en función de los
activos y la cifra de negocios (González et al., 2002). Con independencia de
esto, es más usado en el estudio del crecimiento el criterio del volumen de
producción, el incremento de la complejidad organizativa o la cuota de mercado.
También es bastante frecuente considerar que la obtención de beneficios o la
dotación de reservas reflejan el crecimiento de los recursos productivos de la
empresa, medidos éstos, por ejemplo, según el total activo. Sin embargo, de
multitud de bibliografía sobre las restricciones de crédito y de acceso al
mercado de capitales, puede deducirse que un incremento en las reservas de las
grandes empresas indica un crecimiento mucho mayor que en las PYME, puesto que
la autofinanciación genera inmediatamente una capacidad de endeudamiento que en
las PYME cuesta más conseguir.
En un minucioso estudio, González y Correa (1998) encuentran, aunque con una
capacidad explicativa del modelo muy baja, que las empresas más pequeñas (una
vez superado cierto umbral), registran tasas de crecimiento más altas, por
término medio, medido el tamaño como una combinación lineal del activo, los
ingresos de explotación y el valor añadido. Sin embargo, en otro estudio (Acosta
et al., 2000), encuentran que las empresas de mayor dimensión, medida a partir
del volumen de inversión, son las que presentan mayor propensión al crecimiento.
Esta divergencia de resultados, como reconocen más adelante (Correa et al.,
2002), puede deberse a las características de la muestra, ya que las empresas
son de un tamaño inferior al nacional o comunitario y, según parece, tienen
limitado el crecimiento por razones de insularidad.
También es imaginable como causa de las contradicciones la utilización de
clasificaciones por tamaño diferentes o simplemente incorrectas. Por eso, en
Correa et al. (2001) se admite que los resultados pueden verse afectados por la
forma de medir el tamaño y se encuentra que las empresas pequeñas son más
propensas al crecimiento, a menos que la dimensión se mida por los fondos
propios, en cuyo caso, ocurre lo contrario para un determinado periodo. En
cambio, cuando se utiliza un mismo criterio de dimensión ?en este caso, el
número de empleados? los resultados parecen coincidir, sin que les afecten otras
variables como el origen geográfico de la muestra (Davidson et al., 2002; Becchetti y Trovato, 2002; Almus y Nerlinger, 1999).
Como refutación de la Ley de Gibrat, algunos trabajos encuentran relación
directa entre crecimiento y tamaño (Almus y Nerlinger, 1999) y otros, una
relación inversa (Wing, Chow y Fung, 1996; Correa et al., 2001; Davidson et al.,
2002). Por último, existen evidencias que confirman la “Ley del efecto
proporcional”, propuesta por Gibrat, ya que no encuentran relación entre
crecimiento y tamaño (Roper, 1999; Fariñas y Moreno, 2000).