Una revisión de la Economía
dominante
Alfonso Galindo Lucas
Capítulo IX.
EL NEGOCIO DE LA POBREZA
Ayuda al desarrollo
Sin rebuscar entre hechos históricos más lejanos, podemos
afirmar que el precedente más claro de los actuales
programas de ayuda al desarrollo es el denominado
Plan Marshall y el posterior goteo financiero hacia Europa,
proveniente de Estados Unidos. Tal fue el éxito de la
iniciativa, que los Comunidad Económica Europea (hoy
denominada Unión Europea) realizó programas de similares
características hacia países del Tercer mundo, principalmente,
las ex-colonias francesas. Esta ayuda era interesada,
como delatan Sartori y Mazzoleni (2003, pp.
236-237), pues se realizó con el propósito de frenar la expansión
del imperio soviético. La ayuda procedente de
Europa, que fue creciente, sobre todo, desde la Convención
de Yaundé, estuvo cada vez más enfocada a prevenir
la expansión del imperio estadounidense. Estos autores
registran un descenso, entre 1988 y 1996 del 57% (Si
bien no se ofrece detalle de qué parte de la ayuda era reintegrable)
y, en lo que atañe sólo al Banco Mundial, un
47%.. Las fechas se han elegido para medir el efecto de la
caída del muro de Berlín. A pesar de que las conclusiones
de estos autores es totalmente correcta, es posible
que los descensos en porcentajes sean engañosos, por-
que, durante ese tiempo, la subida de precios en los países
donantes ha sido más rápida que en los países destinatarios,
debido al subconsumo propio del proceso imperialista
(Hobson, 1902). Tal vez más importante que las
cifras, es estudiar el destino concreto, el alcance cualitativo
de las políticas de desarrollo. Si dichos presupuestos
se han destinado a subvencionar el consumo del excedente
de producción industrial, por parte de las empresas
instaladas en los países destinatarios, entonces dichas
cantidades se han presupuestado en concepto de “ayuda
al propio desarrollo”, teniendo en cuenta, además, que
dichos importadores son, en muchos casos, filiales de las
empresas europeas y norteamericanas.
Actualmente, la mayoría de países de la Unión Europea
han creado Instituciones de Financiación del Desarrollo
(IFD), con el objetivo de promover el crecimiento
del sector privado en los países en desarrollo. Estas instituciones
operan de forma parecida en casi todos los países
(Cazorla, 1997). En España, la IFD lleva el nombre de
Compañía de Financiación del Desarrollo (COFIDES,
S.A.). Se trata de una empresa pública estatal, participada
mayoritariamente por el ICEX (Instituto de Comercio
Exterior, organismo público dedicado a fomentar las exportaciones,
dependiente del Ministerio de Economía y
Hacienda) Empezó a funcionar en 1990, con el objeto
formal de .contribuir al desarrollo industrial de los países
menos desarrollados, con criterios de rentabilidad y
fomentar las inversiones productivas de las empresas españolas
en dichos países.. Esta definición oficial de objetivos ata los cabos que unen
la pretendida política de financiación
del desarrollo con un inequívoco planteamiento
imperialista, por cuanto persigue el aumento de
la presencia comercial española en el Tercer mundo y la
imposición de una determinada tecnología. Otras definiciones
son aún más rigurosas en este sentido.