Una revisión de la Economía dominante
Alfonso Galindo Lucas
Capítulo X
MEDIO AMBIENTE VERSUS ESPACIO VITAL
Introducción
No es reciente la identificación del deterioro ambiental
como “externalidad” o elemento económico no identificado
en el modelo clásico. La consideración de este
problema como fallo de mercado queda bien explicada
en obras excelentes e informes de la OCDE (1978). Otro
avance teórico en Economía consiste en asignar al agua el
coste que supuestamente cobran las compañías suministradoras
únicamente por el servicio. Según Sartori y
Mazzoleni (2003), ha llovido mucho desde los inicios de
la Economía política, en que al agua se le asignaba un valor
cero, por se ilimitada. Hoy, debido a su escasez, no
sería de reprochar una subida generalizada de su costo y
sería interesante estudiar como interactuarían los precios
del agua del grifo y el agua mineral.
También es un avance el establecimiento de un coste,
en concepto de sanciones, para la emisión de gases contaminantes
o causantes de efecto invernadero. No obstante,
el sistema de cuotas de emisión intercambiables ha
sido criticado (Ronchey, A., 2001, citado en Sartori y
Mazzoleni, 2003) por mercantilizar el medio ambiente y
blindar la soberanía de las naciones sobre éste. El reciente
fracaso de la cumbre de Johannesburgo y el corto alcance
del protocolo de Kyoto, no ratificado por Estados
Unidos, convierte el problema en algo grave y urgente.
Por otra parte, la creación de cuotas de emisión y la posibilidad
de que estos derechos de emisión coticen en bolsa
sitúan al medio ambiente en venta y reclaman el definitivo
concurso de la Ciencia económica en esta perentoria y
creciente problemática.
Este capítulo se dedica a dos importantes cuestiones;
una de tipo metodológico, cual es la relación entre Ciencias
Sociales y Ciencias Naturales y la consideración del
capitalismo como un ecosistema. La otra es el análisis del
imperialismo norteamericano, bajo la hipótesis de aplicabilidad
de la famosa Teoría del Espacio Vital. En
cuanto a la primera cuestión, es preciso recordar la defensa
que se ha hecho del carácter subsidiario de los inventos
y descubrimientos con respecto a las necesidades
humanas y el sustrato material como condición necesaria56
para el progreso. Esta última idea es lo que liga el
aspecto metodológico a la segunda de las cuestiones. Si
la expansión político-militar de un imperio es asimilable
a un ecosistema (Pérez y Gómez, 1999), entonces es justificable
un enfoque en que las Ciencias Sociales y naturales se integren, al menos,
parcialmente. En trabajos recientes,
la creación del espacio vital norteamericano se ha
estudiado como una ejemplificación desgarrada de las
predicciones de Lenin (1916) o una confirmación de las
teorías de Hobson (1902). De un tiempo a esta parte, proliferan
los trabajos acerca de las repercusiones de este
proceso en el deterioro del medio ambiente. Aparte de la
validez de la teoría del espacio vital alemán para la política
estadounidense, nos proponemos defender también
la necesidad de conocimientos técnicos para interpretar y
prever la historia y de conocimientos económicos para
explicar ciertas injusticias.
El hombre que acabó con los mamut no podía hacer
uso de la Historia como herramienta, porque aún no la
había inventado. No es bueno perder de vista que el deterioro
del medio ambiente es muy anterior a la difusión
de esta preocupación ecologista. Ahora, junto al estudio
de las causas del deterioro medioambiental, concurren
técnicas y trabajos meticulosos relativos a las consecuencias
del mismo. En el tema que nos ocupa (la formación
del espacio vital de América), las disciplinas científicas
sociales y naturales desbordan barreras académicas para
examinar al capitalismo como ecosistema y a la selva
como negocio.