4. VALORACIÓN DE EMPRESAS CON ACTIVOS REVERTIBLES
La valoración de estas empresas se producirá cuando, estando previsto o
permitido, en virtud del contrato de concesión administrativa, la explotación o
la titularidad de la propia empresa vaya a cambiar de propietario. También será
necesaria esta valoración cuando se trate de comprar y vender acciones de
compañías concesionarias (caso de Ferrovial, Dragados, etc.). No es el mismo
caso el de una explotación que cambia de concesionario, siempre que esto sea
posible de conformidad con la convocatoria y con la debida autorización por
parte de la Autoridad concedente. Aunque se trata de una distinción meramente
jurídica, la denominada Economía del Derecho, debida principalmente a Coase
(1994), demuestra que el régimen jurídico puede actuar como una cualidad
intrínseca de aquellos bienes cuyos precios se forman en el mercado teóricamente
libre.
Por eso, cuando una empresa paga a otra por la titularidad de una concesión
administrativa, el efecto no suele ser el mismo que cuando compra o absorbe a
dicha empresa. Tendrá que valorar la concesión por el coste de adquisición, que
posiblemente incluye un sobreprecio para la anterior concesionaria y una
indemnización para la administración. Sin embargo, si es la propia empresa
concesionaria la que cambia de propietario, el precio de adquisición de la
concesión administrativa no tiene por qué variar, ni tampoco el importe de la
reserva dotada (fondo de reversión). La deducción fiscal de su dotación puede
ser distinta ente la opción de adquirir la concesión y la de adquirir a la
empresa concesionaria, puesto que en el primer caso, la dotación para constituir
el importe del activo revertible se haría de forma acelerada. Esto haría que la
rentabilidad financiero-fiscal de dicha adquisición sea superior a la primera
opción. Por este motivo, el valor de la empresa adquirente puede ser mayor en
este caso que en de la adquisición de empresas concesionarias.
En ambos casos, la valoración de ambas empresas cambiará. La solvencia de la
compradora se verá comprometida por la obligación de dotar un fondo de
reversión, mientras que la solvencia de la segunda se verá incrementada. Como ya
se explicó en capítulos anteriores, la solvencia de una empresa incide en el
valor de sus acciones. No obstante, las expectativas de beneficios futuros
pueden haber aumentado para la nueva concesionaria y disminuido para la
anterior. En el equilibrio de estos dos efectos se situará el nuevo valor de
mercado de cada una de las empresas y siempre es de esperar que ambas empresas
vean incrementado su precio de mercado para los inversores.
Es preciso notar que en el proceso de compra de la empresa concesionaria, la
existencia de este tipo de activos debe ser ignorada y su importe deducido de la
información ofrecida en el activo del balance. De la misma forma, a efectos
valorativos de conjunto ajenos a la finalidad contable, también deberá ser
anulado el importe constituido, hasta la fecha de valoración, de la reserva
denominada “fondo de reversión”. La empresa compradora adquiere un bien que no
tiene carácter estricto de activo, sino que es más bien una tenencia de objetos
de los que no dispondrá libremente, es decir, no podrá hacerlos líquidos. Por
eso, en aquellos casos, en que el fondo de reversión esté dotado de modo
insuficiente, la empresa adquirida puede aparentar un valor excesivamente
optimista, teniendo en cuenta que dichos activos revertirán.
Si las condiciones generales o particulares de la convocatoria establecen alguna
contraprestación por parte de la Administración pública para dicha reversión, en
este caso, los activos sujetos a reversión deberán ser valorados por dicho
importe, a efectos de establecer el precio de la operación (Adquisición o
absorción).