2. VALORACIÓN DE DEUDAS E INFLACIÓN.
La inflación se define como “tasa de incremento generalizado de los precios (al
consumo o de costes), de forma continuada y significativa, durante un periodo
(variable flujo) que suele coincidir con el año natural”. Se mide en porcentaje
acumulativo anual.
En épocas de inflación, aquellos bonos que se amorticen en más años se verán perjudicados,
en términos reales. El valor real descenderá por la pérdida de patrimonio y por
la disminución de interés real, es decir, la inflación afecta tanto al principal
(o nominal) como a los intereses. Si los bonos han sido suscritos a interés fijo
(renta fija, en sentido estricto), su valor tenderá a disminuir en el mercado,
conforme se incremente el nivel general de precios.
Pero, por otra parte, si la inflación prevista es alta, los intereses nominales
tienden a subir. En épocas de inflación, la autoridad monetaria suele provocar
una subida de los tipos, de forma que el coste de oportunidad del acreedor
aumente. Por ese motivo, es frecuente que se pacten las deudas a largo plazo con
tipos de interés indexados o indiciados al nivel general de precios (IPC).
Incluso es posible indiciar también el nominal.
Valorar dichos pasivos al momento actual entraña una dificultad consistente en
la necesidad de estimar las tasas de inflación .y el interés de mercado. para el
periodo de vida del empréstito, al fin de utilizarla como tasa de descuento
adicional al kPE, en la fórmula siguiente:
[]‡”‡”==+++++[]×=ntttntttPEPEgkFACgkVKV11)1)(1(...)1)(1(
Donde VPE es el valor del pasivo exigible; Vt la deuda viva en el momento “t”;
CAF es la cuota de amortización financiera del empréstito y “g” la tasa de
inflación.
El interés nominal de las nuevas emisiones ya estará corregido por la tasa de
inflación prevista, aunque las previsiones no son fáciles (ni siquiera es fácil
medir el incremento de precios a posteriori) y vendrán dadas, en todo caso, en
términos aleatorios.