4. VALORACIÓN DE DEUDAS A INTERÉS VARIABLE.
Tanto los títulos de renta fija como otros tipos de deudas pueden tener los
intereses o incluso el principal indiciados, como ya se explicó, para atenuar
los efectos de la inflación en el valor actual de los desembolsos futuros y del
pasivo en sí. De forma análoga, para compensar el riesgo de variabilidad del
interés de descuento, los tipos pactados pueden ser, totalmente o en parte,
dependientes de tasas de interés calculadas diariamente en mercados organizados.
Estos intereses de referencia suelen ser los tipos interbancarios o el interés
de la deuda pública. Normalmente, se fija como interés del préstamo o empréstito
el propio tipo de referencia más un diferencial (spread).
Los bonos referenciados se conocen como “floating rate notes” o FRN y, a pesar
de que el interés para el obligacionista varíe con el tiempo, no dejan de ser
considerados "renta fija". Como ya se ha visto, las fluctuaciones del interés de
mercado suponen un riesgo para las partes, por la existencia de cláusulas de
amortización o conversión o simplemente por la duración de la operación,
especialmente aquellos bonos que son cupón cero. A pesar de tener un tipo de
interés no controlable por las partes, el valor de estos pasivos es más estable,
precisamente porque los intereses nominales fluctúan de la misma forma que el
interés de mercado, que es la tasa de descuento de dicha valoración. El valor de
las deudas en general y de la renta fija en particular, con respecto al interés
de mercado es siempre una función decreciente, puesto que comprar significa
elevar el valor y, en términos efectivos, reducir la rentabilidad y viceversa.
Por eso, el valor se calcula precisamente descontando a la tasa de interés de
mercado. En la medida en que el interés nominal (aquel por el que se calcula el
importe del cupón) coincida con el interés de descuento, el valor tenderá a
coincidir más con el precio de reembolso. En otro sentido, cuanto más se
aproxime el interés nominal al de descuento, menos se alejará la cotización a
dicho valor. Por este motivo, un interés referenciado al de mercado proporciona
al valor del título mayor estabilidad. Si el interés variable está bien referenciado
y el interés de referencia es indicativo de una tasa de mercado eficiente, será
una fórmula de protección contra el riesgo de tipos de interés, en todo tipo de
deuda, en función de la siguiente expresión, donde se ha hecho abstracción del
problema de la inflación:
‡”‡”==+++×+=ntttntttPEkFACkVSpkV11)1(...)1()(
Siendo “Sp” el spread, la variabilidad del interés nominal será similar a la de
la tasa de descuento. Aquí no es correcto decir que la devolución del principal
sí está afectada por el riesgo de tipo de interés, puesto que éste no afecta al
poder adquisitivo de la moneda. Esto se ve claramente en caso de un bono cupón
cero:
nRnnnTRRPEkVSpkkVVSpkV)1()1()1()(1+×++=++×+=‡”=
Donde VR es el valor de reembolso. En la medida en que el spread se reduzca, el
valor del empréstito tenderá a coincidir con el valor de reembolso.
Debido al interés variable, el riesgo de tipos de interés no es un elemento que
dificulte la estimación del valor de los pasivos exigibles; la dificultad se
encuentra hoy en los intereses que se hayan referenciado al MIBOR, en
operaciones que todavía estén vivas. El préstamo interbancario en la plaza
financiera de Madrid se sigue calculando, ya no en pesetas y cada vez con menor
profundidad y fiabilidad, pero con vigencia para los contratos, por ejemplo, los
préstamos hipotecarios. Se considera que este tipo de deudas se extinguirá al
vencimiento de la última de ellas, puesto que los nuevos contratos, incluyendo
obligaciones y bonos, se emiten con referencia al EURIBOR, localizado en el
mercado interbancario de Frankfurt.