2. VALOR Y PRECIO DE UNA EMPRESA CON PÉRDIDAS.
Entre las empresas con dificultades es preciso diferenciar aquellos casos en que
su valor sea recuperable de aquellos otros en que la empresa no tenga otra
perspectiva que disolverse. En este último caso, la valoración tenderá a
identificar la posibilidad de que ésta disponga de una patrimonio realizable que
sea positivo, en términos netos. En el caso de quiebra patrimonial jurídicamente
declarada y ejecutada, no procederá la valoración de la empresa, como tal,
puesto que se disuelve, pero sí la tasación de sus activos, normalmente por
parte de peritos.
Una empresa con patrimonio neto negativo, puede permanecer sin disolverse, siempre
que no acumule una proporción de pérdidas que le obligue a ello, conforme al artículo 260.14º de la LSA (Redacción actual por Ley Corcursal, en vigor desde
el 1 sept. 2004). En tal caso la empresa es una potencial empresa hucha, de las
que ya hemos hablado, puesto que tras la liquidación todavía quedará una
tesorería disponible. Se habla de “activo neto de liquidación”, al que resulta
de liquidar la empresa, teniendo en cuenta el posible efecto del impuesto sobre
la plusvalía o la posible pérdida patrimonial, por el hecho de ser accionista.
En este caso, es posible que los dueños no estén incentivados a la disolución,
ni tampoco a la reflotación.
El descuento por liquidación suele oscilar entre un 30% y un 50%, por eso suele
ser preferible la venta de la empresa en funcionamiento, aunque hay dos
circunstancias que también puede suponer un descuento sobre el valor teórico de
la empresa: la posible necesidad de liquidez por parte de sus propietarios y la
consideración de los riesgos y dificultades por parte del comprador, teniendo en
cuenta que la empresa en cuestión ha estado acumulando pérdidas y tiene un
negocio posiblemente inviables.
En cambio, hay empresas que son más claramente rectificables o reflotables,
es decir, que después de su transmisión pueden seguir funcionando. Para su
valoración, se estimará el activo neto y la capacidad de la empresa rectificable
de generar beneficios. Se descontará un valor a término que contenga el importe
de la inversión a realizar (que será computada como capital propio) contra el
valor actual de las rentas futuras, descontando el coste de oportunidad de dicha
inversión y el riesgo de no alcanzar las previsiones sobre dicha renta.
La existencia de costes hundidos (sunk costs) hace necesario
mantener durante una serie de años empresas con pérdidas o incluso empresas hucha que han cesado
toda actividad mercantil. Esto ocurre cuando el coste de la desinversión es
claramente mayor que el valor actual de las pérdidas futuras estimadas. El
precio al que el propietario vendería la empresa sería normalmente positivo;
normalmente, tendería a coincidir con la barrera de salida. A veces, un
competidor está dispuesto a pagar ese precio con tal de liquidar la empresa y
ganar cuota de mercado y posibilidad de subida de sus precios.
Existen casos en que el propietario de la empresa tiene un
coste hundido inferior al valor actual de las pérdidas, entonces estará
dispuesto a pagar dinero por transmitir la propiedad de su empresa. Es decir,
teóricamente, puede darse el caso de que se venda la empresa con un precio
negativo. Es el caso de los accionistas gestores de empresas con déficit
patrimonial, que temen que su responsabilidad o su reputación quede afectada en
casos de insolvencia. También puede ser ese accionista una sociedad matriz que
temen por la estabilidad de
sus propias cotizaciones.
En caso de compra de acciones mediante precio negativo, éste
puede entregarse bajo forma de un contrato de suministros en condiciones
privilegiadas o una cesión del control de la sociedad. También pueden concederse condiciones
especiales para saldar de deudas.