2. NACIONALIZACIÓN, EXPROPIACIÓN E INTERVENCIÓN
Igual que las privatizaciones, se trata de un tema polémico y sumamente
interesante debido a sus implicaciones sociopolíticas. Viene a consistir en una
operación de signo contrario a aquéllas, pero con similares argumentos, los
detractores de las nacionalizaciones han alertado del peligro de que la
justificación no se busque en criterios de eficiencia social, sino de enemistad
política o rivalidad del expropiado con capitalistas acólitos al poder político.
También está ligada al concepto de expropiación de empresas, que es un
procedimiento administrativo, emanado de una decisión política, en el que la
Administración pública debe valorar un “justo precio” y, por lo tanto, hacer un
estudio de un eventual mercado para esa empresa y aplicar un modelo de
valoración.
La expropiación es una posibilidad contemplada en la Constitución española, con
expresa necesidad de que esté justificada y de que existan unas garantías (artº
33.3). En la legislación de casi todos los países, el cálculo del justo precio
suele remitirse a criterios de mercado, aunque en movimientos de tipo
revolucionario se ha argumentado la inexistencia de mercado, para ejercitar
prácticas que acá se consideran confiscatorias. En la aplicación de métodos de
valoración radican gran parte de las posibles discrepancias entre Administración
y expropiado.
Aunque pueda parecer que las expropiaciones (o nacionalizaciones) son un asunto
del pasado, a nivel local, las pequeñas propiedades están supeditadas a la
planificación urbanística y, por lo tanto, al partido que gobierna en cada
momento.
La existencia de empresas o propiedades manifiestamente mal gestionadas suele
plantear a las Autoridades una solución menos conflictiva y, por lo general, más
barata que las expropiaciones: La intervención legal, mediante la destitución y
reemplazo de los actuales administradores. Habida cuenta de que los propietarios
permanecen en sus derechos económicos, el nuevo equipo directivo se puede
enfrentar a una caída en las cotizaciones, tanto de acciones como de
obligaciones. Cabe la posibilidad de suspenderlas cautelarmente (Banesto),
impidiendo la venta de los títulos, a fin de evitar tentaciones de OPA hostiles.