5. MERCADOS FINANCIEROS Y PRIVATIZACIONES.
Tratamos de concretar en este epígrafe qué lleva al Gobierno
a asumir la inversión publicitaria en pro de una participación de las economías
familiares en los mercados oficiales de valores. Se denomina "capitalismo
popular" a "la idea de democratización [de las bolsas de valores] que se ha
difundido a las economías domésticas, cuando, a través de campañas publicitarias
en medios de masas, se les ha solicitado su participación en los procesos de privatización".
Muchas veces no se le informa convenientemente de los riesgos que corre. El
inversor menos informado es el que menos gana y el primero en perder (Rock,
1986), entre otros motivos, porque los títulos privatizados con mayor
infravaloración se ofrecen en los tramos institucionales de las ofertas
públicas, a los que no pueden acceder los particulares. En ocasiones, por
motivos de conmoción social, se aprueba, con cargo a presupuestos públicos, la
constitución de un fondo que garantiza un porcentaje alto del principal de las
inversiones. Eso también es criticable desde el punto de vista del que paga
impuestos: Gravar las rentas del trabajo para asegurar las del capital.
Se ha citado (Arcas y Ruiz, 2000, inter alia) como "fin" del
capitalismo popular, "favorecer la participación de los pequeños ahorradores",
como si se diera por sentado que es de interés de dichos ahorradores participar
en la institución emblemática del capitalismo: La bolsa. Tanto es así, que hasta las
entidades supuestamente benéficas (Iglesia Católica, Manos Unidas, ONCE, etc.)
colocan en el mercado de valores los fondos donados por sus benefactores. Sin
embargo, dicha participación no es un fin en sí misma; en otros trabajos previos
(Galindo, 2003) he recogido cuatro finalidades primordiales, de carácter
material:
a) Garantizar el éxito de los procesos de privatización. Si
una oferta pública de venta o emisión de acciones fracasase, el emisor o vendedor (el Estado)
tendría que soportar los costes fijos de la operación y volver a intentarlo.
Para evitar esto, suele preferir realizar una inversión de marketing financiero,
en campañas publicitarias.
b) Conseguir un accionariado disperso sin posibilidad de
ejercer ningún control sobre la compañía. Esto garantiza el control por parte
del estado durante los primeros tramos de la oferta pública y, a veces, el control final de la
compañía por grupos bancarios u otros intereses predilectos del poder
ejecutivo.
c) Proporcionar liquidez a los títulos, una vez colocados, lo
cual facilita la colocación de los siguientes tramos, al hacer más atractivos dichos títulos.
d) Los poderes públicos pretenden sostener el hecho consumado de la volatilidad
financiera con nuevos inversores, reduciendo temporalmente el riesgo a corto
plazo y prolongando las posibilidades de beneficio de los inversores mejor
informados; postergando y amplificando, en definitiva, el inevitable Crack.
Además, Merton H. Miller (19232000), economista estadounidense, premio Nobel de
Ciencias Económicas en 1990, demostró que las grandes empresas ofrecían sus emisiones
de títulos preferiblemente a personas de rentas bajas e instituciones exentas o
con bonificación, debido a que el tipo impositivo que estas pagan resulta menor
que el de los grandes inversores. De este modo, las empresas emisoras pueden
permitirse remunerar con menores intereses y dividendos a dichas personas
físicas y jurídicas (Miller, 1977).