3. LAS OPORTUNIDADES DE REESTRUCTURACIÓN.
La reorganización consiste en una revisión de la estructura financiera de la
empresa, incluyendo las obligaciones a corto plazo, el pasivo a largo plazo y el
capital contable, con el fin de corregir gradualmente la imposibilidad inmediata
de cubrir los pagos urgentes. La reorganización se puede llevar a cabo
voluntariamente, con la cooperación de los acreedores, de acuerdo con un plan
aceptado por ambas partes.
Una de las medidas a llevas a cabo es la prórroga o periodo de solución que
consiste en posponer las fechas de pago por lo menos de una parte del pasivo a
corto plazo de la empresa, incluyen el pasivo a largo plazo que está a punto de
vencerse. La prórroga clásica la arregla el banco de la empresa, el cual actúa
como negociador principal y vocero de los acreedores. Así que a corto plazo, la
empresa necesita reducir las cantidades fijas que periódicamente tienen que
abonar sus acreedores, y las quitas o remisiones de deuda. Las moratorias
concedidas por los acreedores pueden no ser suficientes, por lo que deberán ser
complementadas con otras de mayor alcance.
La adquisición de empresas en dificultades requiere normalmente un desembolso en
concepto de recapitalización o saneamiento, consistente en una reorganización de
la estructura de capital con el fin de aliviar la carga del pasivo. A veces, el
nuevo adquirente negocia con los acreedores la conversión de todo el
endeudamiento en deuda subordinada, acciones preferentes o acciones ordinarias
reduciendo la presión sobre el flujo de efectivo. El denominado “plan de
transacción” ha de contar con la aceptación del acreedor, a quien el comprador
adelante un porcentaje importante de la cantidad que se le adeuda. Tiene la
ventaja de que la situación no se prolonga como en la prórroga. Negociando un
plan se atiende las reclamaciones de los principales acreedores y la empresa
comienza de nuevo con una estructura financiera menos onerosa.
Este poder de negociación frente a acreedores o la propia condición de acreedor
del adquirente se podrá reflejar en un menor precio de adquisición, siempre que
el vendedor siga teniendo interés en la empresa. No obstante, esta circunstancia
también puede hacer que el interés del comprador por esta empresa sea superior
al de otras inversiones y esto permita al vendedor elevar el precio.
La política de reconversión industrial, cuya finalidad es salvar lo que se pueda
de las empresas en crisis en ciertos sectores básicos, incluye tres tipos de
medidas tomada por parte de la Administración Pública. Dichas medidas son
fiscales, financieras y laborales. Las medidas de tipo financiero previstas
consistían en un sistema de avales y crédito oficial a través del I.C.O.,
estableciendo la responsabilidad subsidiaria del Tesoro Público para los
quebrantos que pudiese haber.
De los procesos de crisis también pueden derivarse efectos beneficiosos para la
colectividad, siempre que se sepa reconducir el proceso de reconversión hacia
una mayor eficiencia y munificencia de la nueva explotación. Algunas de las
ventajas de procesos de reestructuración han sido las siguientes:
Implantación de medidas internas: Ante la crisis los equipos directivos
emprenden con decisión medidas correctoras para aumentar la eficacia de la
empresa. El ambiente es propicio para emprender audaces cambios en el
organigrama, para acometer campañas de reducción de costes y en general para
acabaar con malos hábitos implantados.
Acuerdos entre empresas del sector: Pueden tener carácter comercial o técnico.
La situación de crisis ofrece una oportunidad para que las empresas reconozcan
si existe un exceso de oferta, en cuyo caso lo más juicioso es llegar a acuerdos
de especialización abandonando la fabricación, los talleres peor equipados y
concentrando la producción en los más eficaces.
Absorción por una empresa solvente: Entendiendo como tal una corporación grande,
con capacidad financiera y de gestión La situación de crisis presenta a las
empresas sanas una oportunidad excepcional para hacerse con el control de otras
sociedades que han desbordado su capacidad financiera por problemas de liquidez,
disminución temporal de la cuota de mercado, etc. La sociedad que toma el
control tiene la oportunidad de adquirirlo a muy bajo coste, pero incurriendo en
determinados riesgos que tratará de minimizar mediante estudios previsores. Es
esencial comenzar un proceso de saneamiento y mejorar la gestión partiendo de
una Plan de Viabilidad. Este proceso lleva a la concentración de empresas, por
lo que puede no ser tan beneficioso para el consumidor.
La determinación del potencial de supervivencia es una acción en gran medida
intuitiva, pero en la mayoría de los casos, el comprador tratará de consultar o
averiguar por algún procedimiento la actitud de prestamistas, proveedores y
otros agentes interesados acerca de la conveniencia de la transmisión.