3. EL COMPRADOR
En función de la adversidad o propensión al riesgo del inversor potencial, se le
presentan diversas opciones para hacerse con la mayoría absoluta o la integridad
del capital. En ocasiones, el adquirente mayoritario decide negociar
separadamente con los socios, o al menos con un número suficiente de ellos, para
hacerse con la cantidad de acciones deseada. Eso fue lo que ocurrió en el diario
El País poco después de su fundación (Cacho, 1999). Esto permite, en ciertos
casos, obtener un precio interesante, ya que las diferentes adquisiciones se
efectúan sobre minorías. Aunque la toma de control por parte de Polanco en dicho
periódico supuso una alta inversión, la evolución de los acontecimientos
demostró que dicha participación accionarial le salió bastante barata. Pero este
tipo de decisiones son arriesgadas porque puede ocurrir que el comprador no
llegue a alcanzar la mayoría o deba pagar muy caro el “paquete de acciones” que
le permita convertirse en mayoritario, porque previamente se hayan puesto de
acuerdo aquellos vendedores aparentemente dispersos.
Por eso, en otras condiciones, se decide negociar con el conjunto de los socios
interesados en la venta y de los que piensa adquirir los títulos. Estas
soluciones es la más compleja en términos de negociación puesto que es preciso
encontrar un punto de acuerdo con socios múltiples cuyas motivaciones pueden ser
diferentes, pero a veces los vendedores llegan al común acuerdo de sindicar su
decisión en función del acuerdo que alcance la contraparte con uno de los socios
que se hace comisionar por los demás, a fin de negociar con una parte única.
Esta solución no permite esperar un precio interesante puesto que se vuelve al
esquema de una negociación global, pero aún así, este procedimiento suele ser
comparativamente más barato que una OPA a empresas que cotizan en bolsa y suele
estar relacionado con las posibilidad de inversión del comprador potencial (por
ejemplo, sociedad de capital riesgo) y la promesa de mantener a los accionistas
antiguos como empleados, administradores o gerentes. En otras ocasiones, el
comprador puede aprovechar el mutuo interés en vender de unos socios
irreconciliables (por ejemplo, los herederos de una empresa familiar) y pagar
por las acciones un precio similar al de liquidación. Si además de esta
circunstancia, se da la existencia de accionistas minoritarios de renta que
desean permanecer en su inversión, la adquisición por este procedimiento puede
ser muy rentable.
Aproximadamente, en el 50 por 100 de los casos de negociación privada, los
compradores y los vendedores se conocen. Desde el punto de vista del vendedor,
se aconseja, en general , explorar la existencia de otros socios, lo que
permitirá evocarlos en el momento de la negociación, pero no conducir
simultáneamente varias negociaciones. Estos contactos serán útiles si la
negociación inicialmente prevista se revelase imposible ya sea porque el
comprador seleccionado no se muestre finalmente interesado, ya sea porque su
solvencia no parezca suficiente.
Desde el punto de vista del comprador, los factores que tendrá más en cuenta
serán: Las motivaciones del vendedor, de las que ya se ha hablado, y el análisis
estratégico de la posición de la empresa. Se trata de ver si es una empresa
sana, qué posibilidades de negocio tiene, en qué mercado opera, etc.