Alicia Girón González
Rusia
La
agencia calificadora de riesgo más reconocida a nivel internacional,
International Bank and Credit Análisis, señaló en 1997 que los bancos rusos
presentaban dificultades desde el inicio de la transición de bancos estatales a
bancos privados. El sistema bancario tenía regulaciones muy débiles, la cantidad
y calidad de la información era variable y el nivel de desinformación,
considerable; la legalidad fue muy difícil de determinar y los accionistas
pequeños y medianos eran muy cambiantes. Existían cerca de 2000 bancos, muchos
de ellos de compañías particulares o de individuos y sus regulaciones eran muy
laxas comparadas con las de bancos del centro y este europeo (International Bank
and Credit Analysis, 1997). Quizá uno de los problemas más graves de los bancos
rusos es la relación con las empresas industriales y la exposición concentrada
de sus portafolios con las mismas. Un ejemplo de ello es el banco Menatep que
forma parte del grupo Rosprom, los préstamos en su mayoría han sido ofrecidos a
una de las compañías más grandes que concentra todo lo relacionado con el
petróleo, Yukos, a través de préstamos colaterales.
El
concepto de grupos financieros industriales en el sistema bancario de Rusia
presenta una estrecha relación entre los bancos más importantes con dichas
industrias. El Alfa-Bank se relaciona con el Consorcio del Grupo Alfa; el banco
Unixim con el grupo Interros, otro grupo es el banco Rossiyskiy Kredit y el
Banco Inkom.
Uno de
los graves problemas de Rusia -país que fue alcanzado por los efectos de la
crisis del sudeste asiático- es la pésima adecuación de su sistema bancario a
las normas regulatorias internacionales; debe señalarse que gran parte de las
inversiones en su sistema bancario proviene de bancos alemanes y de otros
inversionistas europeos que vieron en la transición económica de Rusia grandes
expectativas. Los sistemas de información de los propios bancos y la legislación
contable rusa nunca cumplieron los estrictos requisitos de prudencia exigidos
por las normas de International Accounting Standards. Muchos bancos desde antes
de la crisis financiera mantenían un alto riesgo por su baja capitalización.
El
problema de la crisis financiera rusa radica no sólo en la falta de previsión de
cómo se dio la transición de una economía centralizada a una economía de mercado
sino en la falta de regulación por parte de sus instituciones. Además, la
exposición de los bancos europeos en más de 30 000 millones de dólares, de los
bancos norteamericanos en 7 000 millones de dólares y la incapacidad de la
economía rusa en hacer frente a sus pagos puso en entredicho la rapidez de
actuación del Fondo Monetario Internacional.
La
devaluación del rublo, el 17 de agosto de 1998, marcó el fin de la estabilidad
rusa y la necesidad de un nuevo programa de estabilización así como la necesidad
de incrementar la recaudación fiscal por parte del Estado. El descenso de los
precios del petróleo en los meses previos ayudó a debilitar a la moneda, aceleró
la incertidumbre, el riesgo país e incrementó la fuga de capitales en cerca de 4
000 millones de dólares sólo unas semanas previas a la declaración de la
moratoria por parte de Rusia (Sidorenko, 1998). Posteriormente la economía rusa
tuvo tasas de crecimiento superiores a las del periodo que precedió a la crisis,
tal como sucedió en los países del sudeste asiático. (FMI, octubre de 2000)
Cuesta
trabajo dar un orden a las crisis de Argentina, Brasil y Turquía, pues estos
tres países durante los últimos cinco lustros han pasado por las mismas crisis
que han tenido todos los países emergentes. Sin embargo, siguiendo el orden
cronológico se analizará primero el caso de Brasil, enseguida el de Turquía y
finalmente el de Argentina.