Alicia Girón González
Coeficiente de cartera vencida de la banca.
El
crecimiento de la cartera vencida con respecto a la cartera total, o coeficiente
de cartera vencida de la banca comercial, así como las dificultades tanto para
constituir reservas preventivas como para la capitalización, hicieron necesaria
la intervención del gobierno, que hizo intervenir al Fobaproa y al Procapte. El
primero actuó como una ventanilla de créditos para que los bancos con problemas
en su posición financiera pudieran solventar sus obligaciones financieras de
corto plazo. El Procapte, orientado a apoyar a las instituciones con problemas
temporales de capitalización (índices inferiores a 8% de sus activos en riesgo),
tiene por objeto garantizar su solvencia. Así, los bancos se obligan a entregar
al Fobaproa obligaciones emitidas por ellos, subordinadas y convertibles. En
este proceso, y como parte de los apoyos de los programas referidos, la carga de
la deuda externa privada, de la banca comercial y de los grandes consorcios
industriales, es uno de los factores de la inestabilidad financiera desde 1995.
El
costo fiscal de los apoyos representaba alrededor de 7.1% del PIB en 1995. A
1998 los apoyos a través del Fobaproa y del Ipab representaron alrededor del
13.2 % del PIB. Al cierre del primer trimestre del 2001 representó 12.6 por
ciento del PIB. Se avanzó en la reestructuración de las carteras y se han
aumentado los niveles de capitalización. No obstante, la rentabilidad del
sistema bancario cayó 22.7% durante los primeros meses de 1996 (Comisión
Nacional Bancaria y de Valores, 1996). No obstante este indicador se incrementó
a finales del 2000 llegando a un nivel de 9.69%.
La
desregulación financiera iniciada a finales de los ochenta, la privatización de
la banca, la venta de bancos rentables y la constitución de grupos financieros
no permitieron mejorar la competitividad en el mercado interno, pues a finales
de 1994 sus márgenes de intermediación superaron los indicadores de los bancos
canadienses y estadounidenses. Si bien la industria bancaria se resquebrajó
después de la crisis, desde antes registraba un crecimiento paulatino de las
carteras vencidas, el cual se aceleró con la devaluación; el coeficiente de
cartera vencida de la banca comercial pasó de 8.7% en diciembre de 1994 a su
nivel más alto de 17.1% en noviembre de 1995. Aunque el banco central intervino
para salvar la situación lo hizo sin duda a un costo económico, político y
social muy alto. El proceso de alianzas estratégicas entre grupos financieros y
bancos extranjeros ha sido muy lento.
En
efecto, sólo en 1998 se avanzó en la adquisición accionaria mayoritaria, cerca
del 70% del grupo mercantil Probursa por parte del Banco Bilbao-Vizcaya; en
tanto que el Banco de Nueva Escocia adquirió 55% de la participación accionaria
de Inverlat. Por su parte, el Banco Central Hispanoamericano y el Central
Portugués tienen participación en Bital; Santander adquirió el Banco Mexicano, y
posteriormente se fusionó con Banca Serfín; Citi Bank compró Banca Confía; en
marzo del 2000 Bancomer se fusionó con el Banco Bilbao Vizcaya; Citigroup
adquirió Banamex en julio del 2001 por un monto de 12, 500 millones de dólares.
La última alianza fue la adquisición de Bancrecer por parte de Banorte en
septiembre de 2001, que representó 165 millones de dólares. Durante el 2002 se
espera la fusión de Bital y Atlántico.
