ANUARIO DE ARTE Y ARQUITECTURA

ANUARIO DE ARTE Y ARQUITECTURA

José Luis Crespo Fajardo. Coordinador
Universidad de Cuenca

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La ascensión a la montaña como
perspectiva cósmica

Joan Llobell
Universidad Miguel Hernández (España)

Resumen:
La montaña es un espacio con connotaciones simbólicas, un lugar mágico que genera una influencia transformadora en el individuo que la asciende ; nos aporta otra perspectiva de la vida y de uno mismo. Esta mirada desde lo alto comporta ver la realidad desde un punto de vista elevado, diluyendo nuestra individualidad en el Todo del universo. También la creación artística en conexión con la naturaleza desarrolla una visión holística del mundo, que vislumbra la interrelación entre todas las cosas y los vínculos que “religan” al ser humano con todo lo existente, acercándonos al sentido espiritual del arte.
Estos conceptos están presentes en la obra de Joan Llobell, en la que aparecen elementos simbólicos como la cuerda, la red, el lazo o el nudo, como imágenes de un dinamismo metamórfico que fluye. Un aspecto relevante en su trayectoria artística es la conexión con la naturaleza, como una expresión de la necesidad de búsqueda de sentido y de encuentro con uno mismo, en la que se intuye una indisoluble unidad entre el ser humano y su entorno natural, entre microcosmos y macrocosmos.

Palabras clave: Arte, naturaleza, holístico, símbolo, ironía.

Abstract:
The mountain is a place with symbolic connotations, a magical place that generates a transformative influence in the individual that ascends it; it provides us with another perspective on life and ourselves. This view from above shows us the reality from an elevated point of view, diluting our individuality in the Everything of the universe. The artistic creation, in connection with nature, also develops a holistic view of the world, which highlights the interrelation between all things and the links that "bond" the human being with everything that exists, thus approaching the spiritual sense of the art.
These concepts are present in the work of Joan Llobell, which includes symbolic elements such as ropes, nets, ties or knots, as images of a metamorphic dynamism that flows. A relevant aspect of his artistic career is the connection with nature as an expression of the need to seek meaning and to find oneself, from which we can sense an unbreakable unity between the human being and their natural environment, between microcosms and macrocosms.

Keywords: Art, nature, holistic, symbol, irony.

La verdadera poesía es aquella que “nos aporta paz y serenidad y nos hace ver las cosas desde lo alto como desde un globo aerostático. Es el resultado de una ascesis, de una transformación de la mirada, que vuelve a situar las cosas en el Todo, en una perspectiva de conjunto (…) De una manera general, la misión del arte consiste en “elevar a cada uno por encima de sí mismo. 1

Introducción

La montaña ha sido un espacio con muchas connotaciones simbólicas desde el origen de los tiempos, un lugar mágico que genera una influencia transformadora en el individuo que la asciende; un alejamiento de lo cotidiano que nos aporta otra perspectiva de las cosas y de la vida. La mirada desde lo alto de una cumbre (Fig. 1) comporta ver la realidad desde un punto de vista elevado, en el que podemos sumergirnos en la totalidad o en el infinito, diluyendo hasta cierto punto nuestra individualidad en el Todo 2 del universo. Esta experiencia también nos permite sobrepasar lo que es comprensible y concebible, para acercarnos a lo inexplicable e inabordable, que sería una de las funciones más destacables del arte. Muchos artistas durante estas últimas décadas se han dejado llevar por la sugerencia de sus formas, sus oquedades, texturas y materiales, como Eduardo Chillida y su célebre proyecto de Tindaya.

Pierre Hadot, en referencia a la poesía de Goethe, nos recuerda la tradición ancestral, desde la antigüedad, de ascensión a una montaña para alcanzar una “mirada desde lo alto”, otra percepción de la vida y de uno mismo. Afirma que:

(...) la liberación que conlleva la verdadera poesía es posible porque esta última implica una mirada desde lo alto que nos desliga de las preocupaciones terrestres y egoístas para volver a situar nuestra vida de aquí abajo en la vasta perspectiva del Todo. (…) El verdadero poeta no procede de un modo distinto al del verdadero observador de la naturaleza. Ambos deben mantenerse por encima de las cosas para poder alcanzar una mirada única dirigida al Todo. Se trata de percibir la totalidad y la unidad, y no, como las mayoría de los hombres, solamente los detalles (…) La verdadera poesía es pues un “evangelio profano” en la medida en que es finalmente una revelación, la revelación de la naturaleza.” 3

El ascenso a una montaña, (Fig. 2) en palabras de este filósofo francés, puede considerarse como un ejercicio espiritual, sin que tenga necesariamente una connotación religiosa. Gracias a esta experiencia, el individuo se esfuerza en transformar su manera de ver el mundo con el fin de transformarse a sí mismo. La creación artística también comporta en el artista un proceso de crecimiento y transformación personal de indudables efectos benéficos.

Esta experiencia cuenta con una larga tradición histórica y se caracteriza en primer lugar por la concentración en el instante presente con la finalidad de vivir intensamente cada momento de la existencia. La conexión con el presente, propia del hombre arcaico, nos pone en relación con el inconsciente 4, con nuestra realidad interior 5, mientras que el consciente puede generar en nosotros una desconexión 6 .

También nos aporta una “mirada desde lo alto” que consiste en tomar distancia respecto a las cosas y los acontecimientos para verlos desde una perspectiva de conjunto, distanciándonos del punto de vista individual excesivamente focalizado. Finalmente como consecuencia de todo esto, debería producirse en nosotros un cambio en la actitud ante la vida que nos genere un asombro ante la existencia y una alegría de vivir, que en el plano de lo estético también se manifestaría en un “asombro ante las maravillas del mundo…” 7

1. Visión holística e ironía

La visión desde lo alto se puede convertir en “un ejercicio espiritual de desprendimiento, de distanciamiento, para alcanzar la imparcialidad, la objetividad y el espíritu crítico; es volver a situar las cosas particulares en una perspectiva universal, si no cósmica.” 8 Esta actitud ante la vida y la percepción de la realidad que comporta, se aproximan y nos recuerdan en gran medida al concepto de ironía, que Wladimir Jankelevitch definía como “una actividad espiritual infinita” 9 que “es al mismo tiempo sentido del detalle y pensamiento de lo universal (…) la ironía es la capacidad de considerar las cosas desde un punto de vista general: el detalle evoca el conjunto del que ha sido irónicamente extraído para poderse apreciar mejor.” 10

La creación artística, y la creatividad en general, desarrollan en nosotros una visión holística de la realidad, o una visión de conjunto que nos hace percibir una interconexión entre todas las cosas 11, en la que el todo y las partes son dos aspectos de una totalidad indivisible. Evidentemente estas reflexiones cabría ponerlas en relación con el sentido espiritual del arte, si entendemos por espiritualidad el impulso del hombre a conocer los vínculos que lo “religan” 12 o vinculan al universo (Fig. 3) y a la realidad en su conjunto, al margen de cualquier filiación religiosa, compatible con el ateísmo. Desde la espiritualidad se considera que la iluminación consiste en alcanzar la percepción de que todo está interrelacionado y que las cosas no tienen realidad autónoma. El Dalai Lama deduce que “no hay ningún fenómeno ni hecho, incluyéndonos a nosotros mismos, que posea una realidad independiente o intrínseca. Se dice que esta ausencia de una realidad independiente es la verdad última.”  13

Para alcanzar esta percepción global de las cosas, Rudolf Arnheim subraya el protagonismo de la intuición, que es fundamental en el proceso cognitivo, sobre todo en el ámbito de las artes plásticas. En su línea argumental se refiere a las limitaciones del lenguaje afirmando “que opera diacrónicamente, esto es, que los significados que presenta el lenguaje se desarrollan a lo largo del tiempo. Pero la percepción del mundo, y por supuesto el significado que tenga, puede depender de la sincronía (…) Se debería alentar a (…) ver el todo, no sólo las partes.” (…) “La atención al todo y a sus partes constituyentes es, por supuesto, una de las lecciones más importantes que pueden enseñar las artes” 14.

También la nueva ciencia parece confirmar esta visión holística en referencia al Universo. David Bohm, basándose en la matemática quántica, expone su teoría holística del orden implicado en la que señala que la totalidad de lo existente se manifiesta en las partes como un holograma. Considera que “en el orden implicado todo está internamente relacionado, todo lo contiene todo, y solo en el orden explicado las cosas están separadas y son relativamente independientes.” 15

Esta concepción de la realidad y de la creación artística está al servicio de la liberación del ser humano, generando en él una percepción de sí mismo en relación con el mundo sin posicionamientos rígidos que favorece el descondicionamiento y el desbloqueo personal. A ello puede contribuir también el potencial benéfico de la risa que “es el modo privilegiado de ir hacia lo espiritual y de relacionarse con ello.” 16Jorge Bucay la considera como la más alegre de las energías que acompaña a quien recorre el camino espiritual. Señala un aspecto de la misma aparentemente sorprendente y paradójico, al reconocer que tiene una gran proximidad con lo sagrado, concepto tradicionalmente identificado con la seriedad, con concepciones dogmáticas de la existencia. Nada más alejado de la realidad, pues “lo humorístico y lo sagrado se parecen. En los dos casos se trata de mirar las cosas desde un nuevo punto de vista, desde un lugar un poco más alejado que nos permita ver lo que antes permanecía oculto.” 17En definitiva, tanto la risa como una aproximación a lo sagrado sin prejuicios ni posicionamientos rígidos, nos aportan una visión más amplia, panorámica, fluida y no condicionada de la realidad, para situarnos en un estado de realización y liberación personal.

La actitud de intentar ver las cosas desde un punto de vista global, como a cierta distancia, la plantea en términos similares el Dalai Lama al describir la felicidad como “esta capacidad para enfrentarnos a los hechos desde una perspectiva más amplia.” 18 En un sentido similar se manifiesta el filósofo francés Luc Ferry al considerar que para “adquirir conciencia de uno mismo hay que situarse a cierta distancia de sí mismo”19Como posible salida a la necesidad actual de sentido en el ser humano propone el concepto de “pensamiento ampliado”, que favorece la autorreflexión y el distanciamiento respecto a uno mismo, para considerar el punto de vista de los otros. “El pensamiento ampliado quiere, adoptando hasta donde puede el punto de vista del otro, contemplar el mundo como un espectador interesado y benevolente. Al aceptar el abandono de su perspectiva inicial, al alejarse del círculo limitado del egocentrismo, puede entender costumbres y valores diferentes a los suyos para después, al volver sobre sí mismo, verse de una forma más distanciada, menos dogmática, y enriquecer así los propios puntos de vista.” 20

2. La conexión con la naturaleza

Esta percepción de la vida, que coincide en líneas generales con “la mirada desde lo alto” a la que se refiere Pierre Hadot, se puede alcanzar también en un sentido similar desde la conexión con la naturaleza. Existe una proximidad entre la el arte, la naturaleza y la ciencia en la búsqueda de un sentido cósmico, “los vínculos que el hombre establece con la naturaleza como hábitat que lo acoge, pero también como nexo de unión con la inmensidad del universo, se sitúan en un espacio fronterizo entre lo que hemos venido llamando como sentido religioso y la ciencia (…) Un sentido cósmico que nos recuerda insistentemente nuestra incapacidad para asumir límites.”   21

Han sido muchos los artistas desde los orígenes de los tiempos que han intuido en ella una presencia muy próxima a la experiencia mística. La realidad en la cual estamos inmersos es indisociable de nuestra propia naturaleza interior. Las dos forman un todo único, o expresado en otros términos, no hay una clara escisión entre “sujeto-objeto”. En esta apreciación de la equivalencia existente entre naturaleza exterior y naturaleza interior es fundamental la aportación de algunas filosofías y espiritualidades del mundo, muchas de las cuales confían más en el conocimiento simbólico que en el racional como vía de compresión de la realidad. Schopenhauer, que fue siempre crítico con las religiones, destaca la relevancia del misticismo como el descubrimiento de la “conciencia de la identidad del propio ser con todas las cosas del universo y con el núcleo del mundo – la misma conciencia de identidad y de unidad más allá de lo múltiple.” 22

La conexión con la naturaleza adquiere un protagonismo relevante en la necesidad de búsqueda de sentido y de encuentro con uno mismo que se percibe en el ser humano de nuestra época. Wilhelm Schmid valora como muy necesaria la instauración de una Modernidad transformada desde lo que denomina la nueva utopía de una sociedad ecológica y social. Afirma que “la unión que se siente con la naturaleza alberga desde siempre mucho sentido en su interior (…) la naturaleza puede proporcionar esa experiencia de sentido, ya que en ella todo está interconectado de forma manifiesta (…) La nueva orientación del pensamiento, que pone al descubierto estas conexiones de sentido, nos conduce hacia una atención reiterada a las conexiones ecológicas…”23

Como consecuencia del progresivo deterioro del medio ambiente y la problemática ecológica, sentimos en nuestra época cada vez más la necesidad de aproximarnos a la naturaleza para valorarla, respetarla y sentirnos una parte indisociable de ella. El ser humano y el artista en particular, perciben que deben reconsiderar su lugar en el cosmos y cuestionarse el protagonismo adquirido como ser dominador y destructor. El materialismo extremo y el desarrollo tecnológico de las sociedades avanzadas han creado una necesidad de recuperar la armonía, la paz y el equilibrio interior que puede aportarnos la naturaleza, como han descubierto muchos seres humanos relevantes en diferentes culturas a lo largo de la historia. La nueva conciencia ecológica se aproxima sorprendentemente a deducciones de algunos filósofos de la antigüedad y a los sentimientos e intuiciones de místicos de varias épocas y lugares.

3. Arte y contemplación

En nuestra cultura la razón ha adquirido un protagonismo demasiado relevante en detrimento del conocimiento intuitivo, simbólico y holístico, manifestando una tendencia a establecer una escisión entre lo que somos y el todo del que formamos parte. Esta percepción ha producido en la mentalidad occidental una actitud de dominio, manipulación y destrucción del entorno natural llevada a unos extremos intolerables, que ha pervivido como modelo cultural dominante hasta nuestra época. En cambio, en otras culturas del pasado y de la actualidad se pone el acento en la interdependencia entre el hombre y la naturaleza, sin llegar a establecer una clara escisión entre ambos. Deberíamos tener en consideración que durante cientos de miles de años la humanidad se sintió profundamente unida a su entorno natural y como parte integrante del mismo. El ser humano actualmente se ha alejado en exceso de la naturaleza y ello está generando unas consecuencias nefastas capaces de afectar a nuestro bienestar, pero sobre todo y esto es lo más importante, provocar una concepción distorsionada de lo que somos en última instancia.
                    
Frente a esta realidad imperante, el artista que dirige su atención a la naturaleza con todos los sentidos despiertos puede tener la sensación de que nuestra consideración como seres individuales forma un todo indisociable con ella, como parte de un continuo indivisible. No podemos olvidar que una de las funciones básicas del arte es poner en evidencia la continuidad fluida que existe entre sujeto y objeto. Este vínculo entre el ser humano y la realidad en su conjunto es perceptible en la creación plástica de numerosos artistas actuales como Gao Xingjian, que establece una relación entre el conocimiento del universo y nuestra realidad interior. Afirma que “cuando el artista está conociendo el mundo, también busca el conocimiento de su ego (…) Con la observación pausada del ilimitado universo y la apreciación interna del ego, el artista logrará tener una visión lúcida y verá con claridad aquello que quiere expresar.” 24

En un sentido similar, Antoni Tàpies 25 proponía recuperar la capacidad de fascinarse ante el espectáculo de la vida y contemplarla con la atención requerida, para que el arte se convierta realmente en un instrumento de transformación y crecimiento personal, con una repercusión positiva en la sociedad. Esta actitud canalizada a través de la creación artística puede desarrollar en la humanidad la capacidad de ver y sentir de una manera más intensa y profunda; nos ayuda a comprender nuestra propia realidad interior en conexión con el Todo. Es evidente que el vínculo con la naturaleza potencia el conocimiento personal y genera el despertar de nuestra conciencia, “quien se dirige a la naturaleza con los sentidos despiertos puede encontrar en ella un manantial de extraordinaria riqueza que contribuya a lavar las telarañas que se ciernen en lo más profundo del ser, preparándonos para enfrentarnos a nosotros mismos e iniciar así, la ardua tarea del autoconocimiento.” 26El Taoísmo, el Zen y otras tradiciones filosófico-espirituales del mundo han sabido apreciar la presencia de lo sagrado en el paisaje natural, estableciendo un vínculo indisociable entre el hombre y su entorno. En definitiva el artista tiene la capacidad de interiorizar la experiencia de la contemplación de la naturaleza, uniéndose con lo real por medio de su creación, adquiriendo una dimensión que trasciende su propia realidad. En Oriente el ser humano valora su entorno como a sí mismo “se le confiere al individuo la capacidad de recrear un universo sensible en su interior en armonía con el macrocosmos exterior (…) El artista busca en sus ejercicios la unidad que le lleva a hacerse cargo de lo real. Es en esta función donde reside el carácter sagrado de la pintura” 27.

4. En la sierra de Bernia

Algunas de las reflexiones que aparecen reflejadas en este texto, pueden ponerse en relación con una parte relevante de mi obra, de la que se muestra en este artículo alguna representación de mis intervenciones más recientes en la sierra de Bernia (Fig. 4), un entorno natural de indudable interés paisajístico en la proximidad de Altea en la Comunidad Valenciana, en el que he estado trabajando durante este último año.

Mi experiencia caminando por entornos naturales en diferentes ámbitos geográficos se convierte en una vivencia que se adentra de alguna manera en el ámbito de lo espiritual. Es evidente como en esos recorridos a pie se puede intuir una presencia que nos aporta una sensación de plenitud y unión con todo lo que nos rodea; esta visión intuitiva le permite al ser humano “contemplar los fenómenos perdiéndose en ellos (...) llevado por el puro placer de adentrarse en el objeto, hasta hacer de éste y del sujeto prácticamente una sola cosa (...) La intuición, sin las ataduras de la razón, bien podría conducirnos a la plena comunión con la naturaleza, hasta el punto de no distinguir entre nosotros y ella” 28

En mis intervenciones en esta montaña (Fig. 5) utilizo materiales tales como la arcilla, la cerámica, materia vegetal, agua, papel, latón dorado, etc., todos ellos modelados por la luz natural y aparecen elementos simbólicos como la cuerda, la red, el lazo o el nudo, como imágenes de un dinamismo metamórfico que fluye, con formas de contenido simbólico abierto. En este sentido, en referencia al Shivaísmo, habría que recordar que el absoluto puede concebirse “no sólo como una trascendencia eterna e inmutable, más allá del cambio constante de los fenómenos, sino también como un dinamismo incesante que fluye con el devenir de la creación.” 29

La red, la cuerda o la línea se consideran como la representación simbólica de realidades íntimas inalcanzables desde la lógica o la razón. En ocasiones, infunden a estas representaciones un aspecto inmaterial que puede entenderse como representación de lo mínimo, de la esencia de las cosas 30, en las que se puede manifestar lo sagrado, concepto compatible con el ateísmo 31. Una línea que sólo puede salir del soporte, de su desvelamiento desde el soporte, religada a él, que parece sugerir que nuestra realidad más íntima es indisociable de la realidad exterior con la que formamos un Todo. También el Tao puede intuirse como “el hilo que une los espacios y los tiempos (…) Religa todas las cosas entre sí (…) une las amarras del mundo” 32Mircea Elíade se refirió al hilo de la vida y afirmaba que “la cuerda no es sólo el medio ejemplar de comunicación entre cielo y tierra, es también una imagen-clave, presente en las especulaciones concernientes a la vida cósmica, la existencia y el destino humanos, el conocimiento metafísico (sutratman) y, por extensión, la ciencia secreta y los poderes mágicos.” 33

La magia de lo orgánico de estas formas podría entenderse también como representación simbólica del caos o del infinito. (Fig. 6) José Vicente Selma, en referencia a Schelling, percibe en la naturaleza la expresión de lo absoluto “cuya comprensión sólo es posible en la intuición como caos (…) y únicamente en esta medida se nos convierte en símbolo de lo infinito. La intuición fundamental del caos se halla en la intuición de lo absoluto: la esencia interior del absoluto, donde todo está en uno y uno en todo, es el caos originario mismo.”34

Estas estructuras del caos, de la complejidad, de la metamorfosis, están relacionadas con una concepción particular de la ironía como estrategia simbólica, en la que el mundo se representa “como ovillo, representación que no cesa de desmontarse en una imagen de inextricable complejidad, simultaneidad, vértigo, infinito (…) Tentativa, rodeo, aproximación, pero no ajuste: inasibilidad.”  35

Finalmente otro de los elementos simbólicos relevantes en mi creación plástica durante estas últimas décadas es la luz del atardecer (Fig. 7) que nos incita a la meditación o a la contemplación. Al profundizar en algunas espiritualidades orientales, Oscar Pujol afirma que “la luz del absoluto no sólo ilumina los objetos, sino que al iluminarlos los constituye, los crea, los forma (…) es la energía constitutiva de los objetos materiales, porque los objetos están formados de luz. Una luz que se condensa y se enrosca para crear los distintos grados de materialidad…” 36Kosme de Barañano, en el texto que escribió para el catálogo de una de mis exposiciones, afirmaba que mi obra es “una meditación que (…) va anulando, garabateando, destruyendo su propio soporte (…) Llobell sabe que la luz de la montaña, de Bernia o del Ponoig no es la luz directa del sol, la que todo lo planifica y lo tuesta, sino la luz azulada (como el fondo de todos sus cuadros) y ultravioleta que, surgiendo tras las montañas, da cuerpo y fondo (...) Esa luz de la ausencia (…) de lo que pierde perspectiva está presente en el alma del pintor.” 37

Conclusión

Tanto en una parte de mi producción artística como en algunos de mis proyectos más relevantes, entre los que se encuentran el Espacio de Arte y Naturaleza la Font del Molí, el Espacio de Arte Puig Campana del centro histórico de Finestrat o la Ruta de les Ermites de Altea, se percibe una reverencia a la naturaleza y una puesta en valor del paisaje y del territorio de mi entorno.

Los cambios y transformaciones experimentados por la humanidad en la actualidad probablemente nos lleven a la conclusión de que quizá sea más necesaria que nunca una conexión con la naturaleza, para evitar un colapso ecológico y económico sin precedentes y el divorcio definitivo con el planeta que nos acoge. Raimon Panikkar propone que en la situación actual no basta con la ecología y que es necesaria una nueva actitud de diálogo con la Tierra que denomina ecosofía. Afirma que “la Tierra no es un simple objeto, es también un sujeto, un Tú para nosotros, con quien debemos aprender a dialogar. Así podremos descubrir que la ecosofía tiene un cierto papel revelador (…) La Tierra entera nos dice que nuestro destino está ligado (religatum)  a ella.” 38

Una de las maneras más evidentes de sentir ese vínculo que nos religa a la naturaleza se percibe al recorrer un entorno natural. En esos momentos tenemos una percepción de lo que somos, en relación con la realidad, similar a la que se siente cuando se está inmerso en la creación de una obra de arte. En ambos casos comprobamos como, en algunos momentos de recogimiento y silencio, nos invade una sensación de unión con el escenario de la vida incapaz de traducirse en palabras, pues “sabemos que el silencio no es ninguna inofensiva negativa a hablar, sino que es también un habla” 39

Gloria Moure, en la exposición que ha comisariado este año en homenaje a San Francisco de Asís y en referencia al Camino de Santiago, destaca la relevancia del caminar como vía de conocimiento y la importancia de “la condición paisajística como condición humana40, en la que subraya una indisoluble unidad entre el ser humano y la naturaleza, entre microcosmos y macrocosmos. También propone como necesaria “la revalorización del conocimiento sensible frente a la hegemonía de la razón puramente instrumental” 41, que facilite la expansión de lo poético y de lo artístico. No hay que olvidar que una de las funciones más destacables de la creación artística es el ser expresión de la necesidad del ser humano de aproximarse al conocimiento de aquellos aspectos de la realidad y de nosotros mismos que permanecen ocultos y no son visibles o comprensibles desde una lógica exclusivamente racional. En este sentido adquiere más relevancia que nunca reivindicar la creación artística como estrategia para restituirle un sentido profundo a las cosas. El arte ha sido “adoptado por la filosofía contemporánea como itinerario privilegiado para restituirles a las cosas los significados que han sido erosionados (…) por la práctica de las generalizaciones científicas. El arte, precisamente, nos introduce en aquello que está más cerca del corazón (…) en el inagotable núcleo de sentido de las cosas…”42

Notas:

1. HADOT, P. No te olvides de vivir. Goethe y la tradición de los ejercicios espirituales, Ed. Siruela, Madrid, 2010, Pág. 134 - 135.  Pierre Hadot también destaca el aspecto simbólico de la naturaleza al afirmar que podemos descubrir en ella “un surgimiento de formas visibles (…) que el lenguaje humano es incapaz de expresar (…) aquellas formas son en cierto sentido los signos, las “signaturas” de algo indecible, de algo inexplorable. Las formas son el “símbolo”, es decir, la “revelación en la vida, en el instante de lo inexplorable.”
2.  HADOT, P. No te olvides de vivir. Goethe y la tradición de los ejercicios espirituales, Ed. Siruela, Madrid, 2010, Pág. 133.  Pierre Hadot nos habla de la disolución de la individualidad en el todo: “El individuo tiene la impresión de disolverse, de rebasar los límites en la inmensidad, en la infinitud de la realidad, tomando conciencia de su comunión con aquel Todo del que forma parte, y siente, en esa impresión de disolución, un inmenso gozo: “renunciar a sí mismo es fruición”. Se pierde y al mismo tiempo se encuentra en un estado superior con el sentimiento de su pertenencia a la infinitud del ser. (…) Comprender este “muérete y transformate” es consentir en la ley del devenir del ser, que exige de los seres que renuncien a su individualidad para poder reencontrarse en un nivel superior de existencia, para comulgar con el Dios- Naturaleza.”
3.  HADOT, P. No te olvides de vivir. Goethe y la tradición de los ejercicios espirituales, Ed. Siruela, Madrid, 2010, Pág. 72 y 73
4.  HADOT, P. No te olvides de vivir. Goethe y la tradición de los ejercicios espirituales, Ed. Siruela, Madrid, 2010, Pág. 27  Pierre Hadot afirma que “es propio del hombre antiguo alegrarse espontáneamente, inconscientemente, de su propia existencia, sin pasar, como hacen los modernos, por el giro de la reflexión y del lenguaje (…) La salud es inconsciente, porque es conforme a la naturaleza, mientras que la conciencia corresponde a un estado de turbación, a un estado de enfermedad: cuanto más pura e intensa es una actividad, tanto menos consciente es.”
5.  HADOT, P. No te olvides de vivir. Goethe y la tradición de los ejercicios espirituales, Ed. Siruela, Madrid, 2010, Pág. 89.  En este sentido Pierre Hadot define “el viaje cósmico interior (…) que han emprendido a lo largo de la historia los filósofos, los poetas y los sabios para liberarse interiormente de una manera de percibir las cosas demasiado parcial o antropomórfica y poder apreciar las cosas desde una perspectiva cósmica.”
6.  HILLMAN, J. El pensamiento del corazón, Ed. Siruela, Madrid, 1999, Pág. 45   James Hillman, plantea la necesidad de que la creación artística conecte con nuestra realidad interior, con el corazón, que es emocional y el lugar de la imaginación. Define el corazón como “mi sentimiento, mi propia naturaleza interior, la habitación secreta de mi persona.” o “como la parte más íntima de la persona, su núcleo, su verdadero yo.”
7.  HILLMAN, J. El pensamiento del corazón, Ed. Siruela, Madrid, 1999, Pág. 155
8.  HADOT, P. No te olvides de vivir. Goethe y la tradición de los ejercicios espirituales, Ed. Siruela, Madrid, 2010, Pág. 86
9.  JANKELEVITCH, W. La ironía. Ed. Taurus, 1982, Pág. 84
10.  JANKELEVITCH, W. La ironía. Ed. Taurus, 1982, Pág. 85
11.  SCHMID, W. La felicidad. Todo lo que debe saber al respecto y por qué no es lo más importante en la vida. Ed. Pre-textos, Valencia, 2010, Pág. 49 y 50  Wilhem Smith también destaca que en la vida hay conexiones entre todas las cosas en referencia al significado del arte. Utiliza el concepto de plenitud hermenéutica que relaciona con la polivalencia y apertura constante de sentido en la interpretación de una obra de arte: “la plenitud hermenéutica es un componente esencial de la plenitud de sentido: potencialmente la actividad de la interpretación no se acaba, puesto que siempre está abierta a otras conexiones nunca vistas y desatendidas; las interpretaciones musicales son un buen ejemplo de ello. La gran cantidad de posibles interpretaciones sugiere incluso que en la vida todo está lleno de conexiones, es decir, lleno de sentido…”
12.  TOLLE, E., Un nuevo mundo ahora. Encuentra el propósito de tu vida. Debolsillo, Barcelona, 2009, Pág. 33   Edhart Tolle llega a la conclusión de que “por debajo de la apariencia superficial, no sólo todo está conectado entre sí, sino también con la Fuente de toda vida, de la que procede. Hasta una piedra, y mucho más una flor, un pájaro, puede mostrarte el camino de regreso a Dios, a la fuente, a ti mismo. Cuando los miras o los coges y los dejas ser, sin imponerles una palabra o una etiqueta mental, surge en tu interior una sensación de reverencia, de maravilla. Su esencia se comunica en silencio contigo y te refleja tu propia esencia. Esto es lo que los grandes artistas sienten y logran transmitir en su arte.”
13.  DALAI LAMA. Con el corazón abierto. Grupo editorial Random House Mondadori, S.L. Barcelona, 2004, Pág. 66
14.  ARNHEIM, R. Consideraciones sobre la educación artística, Ed. Paidós Ibérica, Barcelona, 1993, Pág. 52
15.  BOHM, D. Sobre la creatividad, Ed kairós, Barcelona, 2002, Pág. 163
16. BUCAY, J. El camino de la espiritualidad. Llegar a la cima y seguir subiendo. Ed. Grijalbo, Barcelona, 2010, Pág. 320
17.  BUCAY, J. El camino de la espiritualidad. Llegar a la cima y seguir subiendo. Ed. Grijalbo, Barcelona, 2010, Pág. 325
18.  DALAI LAMA. Con el corazón abierto. Grupo editorial Random House Mondadori, S.L. Barcelona, 2004, Pág. 14
19.  FERRY, L. Aprender a vivir. Filosofía para mentes jóvenes. Ed. Taurus, Madrid, 2007, Pág. 292
20.   FERRY, L. Aprender a vivir. Filosofía para mentes jóvenes. Ed. Taurus, Madrid, 2007, Pág. 292
21.  PICAZO, G. “El instante eterno” texto del catálogo “El instante eterno”, EACC, Castellón, 2001, Pág. 125
22.  SCHOPENHAUER, A. El dolor del mundo y el consuelo de la religión. Ed. Alderabán, Madrid, 1998, Pág. 53
23.  SCHMID, W. La felicidad. Todo lo que debe saber al respecto y por qué no es lo más importante en la vida. Ed. Pre-textos, Valencia, 2010,  Pág. 48
24.  XINGJIAN, G. “Estética del artista”, texto del catálogo “Gao Xingjian. Después del diluvio” Museo Würth. La Rioja. El Cobre Ediciones, Barcelona, 2008, Pág. 53
25.  TAPIES, A. “Arte y contemplación interior”, texto del catálogo “El instante eterno”. EACC, Castellón, 2001, Pág. 213    Antoni Tàpies en referencia a la repercusión social de la contemplación afirma que “La contemplación profunda (…) ilumina nuestra escala de valores para resolver los problemas y las injusticias reales, de la vida diaria, que frenan las potencialidades del hombre de nuestra época. Aquellas “delicias” del “Conocimiento absoluto”, o de la “Realidad última”, o de la “contemplación divina” (…) gracias al arte las hallamos de nuevo entre los pucheros más simples, más terrenales, más humanos (…) Porque es en la praxis cotidiana, en la vida carnal, en el mundo, en la organización social (…) donde finalmente se han de reflejar los efectos benéficos de los estados de conciencia contemplativos o iluminativos que, entre otros medios, pueden producir las obras maestras del arte universal.”
26.  GARCÍA, A. “Hacia el paisaje”, texto del catálogo de la exposición “Towards landscape - Hacia el paisaje”, C.A.A.M. Canarias, 1990, Pág. 13
27. CABALLO, I. “Educación sentimental”. En Juan José López Molina, Las lecciones del dibujo, Ed. Cátedra, Madrid, 1995, Pág. 464
28.  GARCÍA, A. “Hacia el paisaje”, texto del catálogo de la exposición “Towards landscape - Hacia el paisaje”, C.A.A.M. Canarias, 1990, Pág. 15
29.  PUJOL, O. y VEGA, A. Las palabras del silencio. El lenguaje de la ausencia en las distintas tradiciones místicas, Trotta, Madrid, 2006, Pág. 70
30.  SELMA, J. V. Imágenes del naufragio: Nostalgia y Mutaciones de lo sublime romántico. Edita Direcció General de Promoció Cultural, Museus i Belles Arts. Conselleria de Cultura, Educació i Ciència. València, 1996, Pág. 84   José Vicente Selma en referencia a la obra de Mondrian, afirma que “parece buscar el esqueleto misterioso de la naturaleza, rechazando la materia en beneficio de unos vacíos inconmensurables, y desvelando bajo las superficies del mundo visible una estructura unificadora de claridad elemental, casi geométrica (…) un subyacente esqueleto estructural de claridad casi simbólica.”
31.  ZAMBRANO, M. El hombre y lo divino. Fondo de Cultura Económica, Madrid, 1993, Pág. 139.   María Zambrano considera que la muerte de Dios o el ateísmo es un paso necesario en el camino de búsqueda de lo sagrado, “…se trata de una acción sagrada, elemental por tanto, ejecutada en el momento de la mayor madurez del hombre… Es el ateísmo, pues, el producto de una acción sagrada, de la acción sagrada entre todas que es la de destruir a Dios…”
32.  ROBINET, I. Lao Zi y el Tao. José J. de Olañeta Editor, Palma de Mallorca, 1999,  Pág. 56
33.  ELIADE, M., El vuelo mágico. Ed. Siruela, Madrid, 1995, Pág.133
34.  SELMA, J. V. Imágenes del naufragio: Nostalgia y Mutaciones de lo sublime romántico. Edita Direcció General de Promoció Cultural, Museus i Belles Arts. Conselleria de Cultura, Educació i Ciència. València, 1996, Pág. 155
35.  SELMA, J. V. Imágenes del naufragio: Nostalgia y Mutaciones de lo sublime romántico. Edita Direcció General de Promoció Cultural, Museus i Belles Arts. Conselleria de Cultura, Educació i Ciència. València, 1996,  Pág. 167
36.  PUJOL, O. y VEGA, A. Las palabras del silencio. El lenguaje de la ausencia en las distintas tradiciones místicas, Trotta, Madrid, 2006, Pág. 71
37.  DE BARAÑANO, K. “En la luz del atardecer”, texto del catálogo “Senders” de Joan LLobell. Espai d’Art La LLotgeta , Valencia. 2007, Pág. 4
38.  PANIKKAR, R. El diálogo indispensable. Paz entre las religiones. Ed. Península, Barcelona, 2003, Pág. 32 y 33
39.  HAAS, A. Viento de lo absoluto ¿Existe una sabiduría mística de la postmodernidad?, Ed. Siruela, Madrid, 2009, Pág. 23
40.  MOURE, G. “On the road”, texto del catálogo “On the road”, Xunta de Galicia, Santiago de Compostela, 2014, Pág.15.   Gloria Moure describe la condición paisajística como condición humana afirmando que es “una concepción del mundo que sólo puede ser global y contingente. El mundo es, por consiguiente, un inmenso paisaje (…) El ser humano no es un observador separado que configura ese paisaje (…) La condición paisajística es, pues, una condición trascendental o, mejor dicho, es la auténtica condición humana.”
41.   MOURE, G. “On the road”, texto del catálogo “On the road”, Xunta de Galicia, Santiago de Compostela, 2014, Pág. 16
42.  BODEI, R. La vida de las cosas. Amorrortu editores, Buenos Aires, 2013, Pág. 115