LA LITERATURA EPISTOLAR FEMENINA

LA LITERATURA EPISTOLAR FEMENINA

José Mario Horcas Villarreal (CV)
Universidad de Málaga

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III. PLIEGOS DE MUJER.

En teoría la mujer es libre: Libre para cuidar el hogar; libre para hacer feliz a su esposo y libre, también, para educar de la mejor manera posible a sus hijos. Es, por tanto, la suya, una libertad restringida, a medias.
María Rosal, afirma que “... desde el siglo XVIII, la mujer se ha presentado como un complemento del hombre de manera que dicha complementariedad implica, con frecuencia, subordinación e inferioridad 1. La mujer ha sido considerada una niña a lo largo de la historia de la humanidad, siempre en minoría de edad, incapaz de manejarse a sí misma y a sus instintos. Por eso sus acciones, palabras e incluso pensamientos deberán estar supeditados siempre a la figura del progenitor o esposo, que la salvará de su natural ignorancia y la protegerá de todas las experiencias poco deseables para una mujer2 . Vemos constatado este hecho a partir de ciertos textos claves para la expresión ideológica de la misoginia. La Biblia, los cuentos orientales como el Kalila e Dimna o la predicación religiosa medieval son claros ejemplos de transmisión de unos ideales que zahieren la relevancia y libertad de la mujer 3.
Igual que en esos primeros textos, las tradicionales obras del Siglo de Oro español son importantes en cuanto a la división de la mujer entre virginal, sumisa y correcta por un lado, o indeseable, caprichosa, altanera y perdición de su pobre marido, por otro. Como ejemplo del primer grupo de mujeres, el positivo, haré mención al tratado que escribe Luis Vives sobre la mujer cristiana4 en el que explica cómo debe ser la educación de una mujer correcta (y por tanto cristiana) y válida para la sociedad. Lo mismo hará Fray Luis de León en su Perfecta casada. Por su parte, el grupo de la caracterización negativa de la mujer lo podemos ver en Lope de Vega, en obras como La dama boba o El perro del hortelano. En ellas, el autor expresa su desacuerdo con la existencia de mujeres bachilleras 5, caprichosas e inconstantes.
Aunque estas últimas obras mencionadas reflejan la historia de mujeres independientes, sin una figura masculina a la que rendir cuentas o que dirigiera su vida, debemos tener en cuenta que la mujer ha estado siempre dominada por el hombre. Esta relación de dependencia de las mujeres con respecto de los hombres ha estado muy arraigada (incluso, en ciertos lugares y situaciones, lo sigue estando) y conlleva la consecuente lucha femenina por la consecución de normas que establecieran su entrada en los centros educativos. Por eso el índice de analfabetismo ha sido más severo, a lo largo de la historia, en el caso de la mujer6 , ya que, en lugar de considerarse un derecho, el aprendizaje ha sido para ella una suerte de privilegios a los que únicamente podría optar perteneciendo a una familia considerablemente adinerada y en la que el pater familias no se opusiera (no todos los padres estaban de acuerdo con que sus hijas estudiaran materias que “nunca le valdrían” para el cuidado del hogar) 7.
La historia literaria se construye sobre la base de un sistema binario de oposición y jerarquías que establece qué es literatura de valor. Siendo así,las obras que entran en la historia de la literatura, caen bajo la lente de una política de la diferencia, donde los autores masculinos son valorados más positivamente por su producción literaria, en cuanto ésta expresa una experiencia más universal. Mientras, la literatura femenina sufre ciertas operaciones que la confinan a la marginalidad 8, ya que se muestra y clasifica como una producción que sólo expresa una experiencia individual, propia del mundo privado y femenino. Es así como vuelven a reproducirse los modelos de razón-masculinidad / naturaleza-femineidad.
El hecho de que las mujeres escriban y de que lo hagan para publicar en el siglo XIX es un paso sin marcha atrás que ayudará a esta rebelión sin precedentes de la mujer. Antes, un emisor, masculino, se refería a un “tú” femenino, con frecuencia incapaz de “ser” por sí mismo sujeto. El siglo XIX cambia esta dirección literaria, haciendo posible que quien ha sido siempre receptor se convierta en emisor. Sin embargo, aunque la mujer actúa como sujeto (capaz de expresarse), traslada su representación de “tú” al adquirido carácter de “yo”. Solo en un momento posterior será capaz de ir desprendiéndose de los caracteres que le han sido impuestos y que no le son naturales.
            Hasta el Romanticismo, la mujer escritora había estado amparada por el claustro o por un apellido ilustre. Monjas y nobles aparecían exoneradas del escarnio por el poder de quienes las protegían. Ligadas al poder, nadie se atrevía a dudar de su virtud. Sin embargo, a partir del siglo XIX, no se requiere ser sor Juana Inés de la Cruz para escribir 9.

1 ROSAL, MARÍA (2006): Poesía y poética en las escritoras españolas actuales (1970-2005). Granada: Universidad de Granada.

2 ANDERSON, BONNIE S. Y ZINSSER, JUDITH P. (1992): Historia de las mujeres: Una historia propia. Vol. 2. Barcelona: Crítica.

3 Recordemos, por ejemplo, cómo la Biblia hace nacer a la mujer de la costilla del hombre, como símbolo de su subyugación a éste o cómo San Pablo considera que la mujer debe estar callada en el Templo y preguntar las dudas que le surjan a su marido, en casa.

4 De institutione feminae christianae, traducida al castellano en 1528. Hemos consultado esta obra en la reedición que hace de ella BELTRÁN SERRA, JOAQUÍN (1994). Valencia: Ayuntamiento de Valencia.

5 Apelativo utilizado de manera despectiva para referirse a las mujeres que hablan mucho e impertinentemente, en contraposición al masculino “bachiller” que se utilizaba para designar a un hombre instruido.

6 La UNESCO constató la persistencia del analfabetismo a una escala alarmante en 2005, exponiendo que la situación que tienen las mujeres y niñas en los países subdesarrollados es precaria, mucho peor que la del varón. Consulté este dato en www.educaweb.com.

7FERNÁNDEZ, ANA MARÍA Y BELLUCCI, MABEL (1992): Las mujeres en la imaginación colectiva: una historia de discriminación y resistencias. Buenos Aires: Paidós.

8 FREIXAS, LAURA “¿Qué significa “de mujeres/para mujeres/femenino” en la crítica literaria española actual?” En HENSELER, CHRISTINE, eds. (2003): En sus propias palabras: escritoras españolas ante el mercado literario. Madrid: Ediciones Torremozas.

9 CABALLÉ, ANNA (2004): La vida escrita por las  mujeres. La pluma como espada (Vol. III). Barcelona: Lumen.