LA LITERATURA EPISTOLAR FEMENINA

LA LITERATURA EPISTOLAR FEMENINA

José Mario Horcas Villarreal (CV)
Universidad de Málaga

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IV. UN CONTEXTO NECESARIO: LA IMAGEN Y ESCRITURA DE LA MUJER EN LA HISPANOAMÉRICA DE LOS SIGLOS XIX Y XX.

            La literatura hispanoamericana no ha sido una excepción en lo que se refiere al papel secundario establecido para la mujer. De hecho, ya desde la literatura indígena prehispánica, observamos un agudo índice de sometimiento literario para la figura femenina. Prueba de ello son los datos que aseguran la existencia de una sola poetisa mexicana, la princesa Macuixóchitl, frente a un coro de quince poetas aztecas 1
            Con respecto a la imagen que se ofrece de la mujer en los primeros textos literarios del subcontinente, resulta necesario hacer referencia a la figura de la Malinche, un ser con forma femenina, (mitad histórico, mitad fantástico) emplazado en el imaginario mexicano colectivo y que sigue rodando aún en nuestros días 2 como reflejo de la perfidia a la patria 3. No obstante, con este personaje, a caballo entre la historia y el mito, podemos comenzar a hablar de que la mujer, en los orígenes de la literatura latinoamericana, fue considerada objeto y no sujeto 4.
            Este papel marginal, destinado a la mujer, ha ido evolucionando de manera trascendental a lo largo de los años. Así encontramos, ya en el Barroco, a la primera gran autora: Sor Juana Inés de la Cruz, quien, hastiada por una sociedad que le negaba el conocimiento y, por tanto, la entrada en la Universidad, decidió ingresar en un convento, pensando que, de esta manera, sería libre para acceder a la cultura. No fue así. Los hombres de su tiempo simplemente no la dejaron ser y la jerarquía eclesiástica le prohibió la lectura y escritura de poesía, a no ser que se tratara de un encargo5 .
            Las nociones de libertad y nacionalismo surgieron, en América Latina, a finales del siglo XVIII. Este cambio en la vida de los hispanoamericanos conllevó también, por supuesto, un cambio sustancial para la historia de la literatura. De este modo, durante las luchas independentistas, se consigue escuchar un hálito de voz femenina6 .
Aunque, para muchos7 , se tratara únicamente de un murmullo, Natividad  González Freire 8 anota la valía de varias escritoras en este momento: Mercedes Marín, Adela Zamudio, María Josefa Mejía, Luisa Pérez de Zambrana, Amelia Denis, Laura Méndez, Dolores Veintimilla, etc. Asimismo, la autora conforma una nómina de autoras posteriores que nos advierte de que el verdadero surgimiento de la voz femenina se encuentra en la formación de las Repúblicas9 , de la mano de escritoras como Mercedes Santa Cruz, Juana Manuela Gorriti o Rosa Guerra.
... pero pronto, acabadas las guerras, las mujeres toman la pluma para denunciar ciertos desmanes que aún prevalecían en las nuevas sociedades herederas de las españolas o, como en el caso de Cuba, todavía sometido el país al dominio español 10.
            Se trata de una literatura a la que podemos llamar de denuncia, ya que expresa (con ánimo de cambiarla) la realidad propia de las mujeres que la escriben y la de sus compatriotas. La peruana Clorinda Matto de Turner, con su obra Aves sin nido 11, es un ejemplo claro de que las escritoras de este momento se interesan por dotar de voz a los grupos que, con la conformación de las nuevas sociedades, han quedado en el lugar más desfavorecido.
            En la misma línea se encuentra Sab (1841), de Gertrudis Gómez de Avellaneda, que abraza el romanticismo partiendo de una denuncia que delata el trato que reciben los negros y los indios. No se puede afirmar que existan muchas más escritoras en este momento. No obstante, el papel que cumple la mujer en la novela sentimental hispanoamericana es crucial12 , como protagonistas de las obras (aunque las escriba un hombre13 ) y como lectoras asiduas de este subgénero literario. 
            Distinto será el tratamiento de la mujer en las obras provenientes del realismo y el naturalismo, obras en las que los personajes femeninos volverán a ser sometidos 14.
            Con el Modernismo, la visión colectiva de la mujer se anuncia más compleja 15. Por fin, la mujer tiene voz propia y algo que decir, sin atender tanto a las reglas literarias patriarcales y, por otra parte, los personajes femeninos, también tienen distintos cauces de actuación16 . De hecho, Pablo Neruda, en sus Veinte poemas de amor y una canción desesperada alude al silencio añorado en una mujer (“me gustas cuando callas porque estás como ausente17 ”) y, por su parte, Juana de Ibarbourou escribe en su Lenguas de diamante los siguientes versos, que bien podrían tomarse como una respuesta a aquéllos que piensan que aún la mujer se encuentra en el mismo plano secundario:
Silencio en nuestros labios una rosa ha florido.
¡Oh, si a mi amante vencen tentaciones de hablar!,
la corola, deshecha, como un pájaro herido,
caerá, rompiendo el suave misterio sublunar 18.
            Tanto Ibarbourou como Delmira Agustini, Alfonsina Storni, Gabriela Mistral y María Eugenia Vaz Ferreira son los nombres más representativos en esta época en la que la literatura hispanoamericana ya sí deja un camino de actuación más libre y autónomo a la mujer y, por tanto, a la escritora19 .
            Llega la Vanguardia y, con ella, debemos atender a las figuras de Victoria Ocampo y Teresa de la Parra, mujeres con una activa vida literaria. La primera, fundadora de Sur, una prestigiosa revista literaria que aunaba a los más célebres escritores del momento, tanto hispanoamericanos como extranjeros. La segunda, directora del centro de actividades culturales para el mundo hispánico y escritora de varias obras cuya traducción no tardaría en llegar20 .
            Con el Boom de la literatura hispanoamericana, podemos decir que la escritura en el subcontinente se masculinizó, casi completamente. Surgen personajes femeninos muy interesantes, pero en su gran mayoría son escritos desde una pluma masculina. Recuérdese a este respecto el personaje que crea Juan Rulfo para su Pedro Páramo (1955), Susana Sanjuán, que se convierte en la única persona capaz de conseguir un ápice de humanidad, de bondad, en el poderoso Pedro Páramo21 .
            La década de los sesenta implica un resurgimiento de la literatura escrita por mujeres. De hecho, se constatan diversos intentos de recopilación de obras anteriores que responden a estos parámetros 22. A partir de este momento, además, podemos referirnos a un número más amplio de escritoras y también más relevante, en cuanto a ventas y reconocimiento internacional. Es el caso de Elena Poniatowska, Isabel Allende, Zoé Valdés, Laura Esquivel, Marcela Serrano o Mayra Montero.

1 MELGAR BIZUELA, LUIS (1996): La mujer en la Literatura Latinoamericana. Brasil: Centro de Estudios Brasileños. (Resumen de la ponencia del día siete de diciembre de 1996).

2 Véase, por ejemplo, el libro La Malinche, de Juan Miralles, publicado en el año 2004 por la editorial Tusquets.

3 HOLMES, BONNIE (2005): “La visión de la Malinche: Lo histórico, lo mítico y una nueva interpretación” (con la supervisión del profesor Julio Rodríguez) en La Gaceta hispánica  de Madrid, II ed. pp. 1-17.

4 Recordemos que la Malinche no tiene voz propia.

5 SÁINZ DE MEDRANO, LUIS (1987): Obra selecta. Barcelona: Planeta.

6 Recordemos, en consonancia con la revolución mexicana, la novela Cartucho (1931), de Nellie Campobello. Obra consultada en Reedición de AGUILAR MORA, JORGE, Ed. (2005): Cartucho. Relatos de la lucha en el norte de México. México D.F.: Era.

7 Luis Melgar afirma en su ponencia (anteriormente citada) que no es sino a finales del siglo XIX cuando se alzan, tímidamente, algunas voces femeninas.

8 GONZÁLEZ FREIRE, NATIVIDAD (1984): “La mujer en la literatura de América Latina” en Cuadernos Hispanoamericanos, 414, p.185.

9 Ibid. pp. 85-86.

10 FUENTE BASTARDO, JOSÉ LUIS DE LA (2000): “Hispanoamérica: Una nueva mujer para un mundo nuevo” en MORAL PADRONES, EVANGELINA y VILLA LALLANA, ASUNCIÓN DE LA (Coord.) La mujer, alma de la literatura. Valladolid: Centro Buendía, Universidad de Valladolid.

11 MATTO TURNER, CLORINDA (1889): Aves sin nido. Lima: Imprenta del Universo de Carlos Prince. Es una obra que ha sido tomada por la crítica como la precursora de la novela indigenista y que narra la historia de subordinación de los indígenas y las formas de control que utilizaban los blancos contra los quechuas.

12 FUENTE BASTARDO, JOSÉ LUIS DE LA (2000): “Hispanoamérica: Una nueva mujer para un mundo nuevo” en MORAL PADRONES, EVANGELINA y VILLA LALLANA, ASUNCIÓN DE LA (Coord.) La mujer, alma de la literatura. Valladolid: Centro Buendía, Universidad de Valladolid.

13 Véase el caso de la novela María (1867), del colombiano Jorge Isaacs, que apunta a su protagonista como el prototipo de mujer romántica por antonomasia. Obra consultada en la Reedición de JANVIER, THOMAS, Ed. (2007): María. Washington: Wildside Press.

14 Observamos esto, por ejemplo, en la obra de Manuel Zeno Gandía titulada La charca. En ella, la esposa aparece nuevamente sometida a la figura del hombre, inconsciente e ilógicamente. La obra ha sido consultada en una reedición de CASANOVA SÁNCHEZ, OLGA (1992): La Charca de Manuel Zeno Gandía: temas y estilo. Puerto Rico: Plaza Mayor.

15 Como podemos observar en la obra de LONGARES, MANUEL (1979): La novela del corsé. Barcelona: Seix Barral, en la que el autor describirá todo la literatura erótica y galante de antaño, haciendo a la mujer protagonista activo.

16 De esta manera, aparecen prototipos como la mujer fatal o la mujer buena y sumisa.

17 Edición de LOYOLA, HERNÁN (2005): Obras Completas I (De “Crepusculario” a “Las uvas y el viento”). Barcelona: RBA-Instituto Cervantes. p. 191.

18 PUENTES DE OYENARD, SILVIA (1998): Obras escogidas. Santiago de Chile: Andrés Bello. p. 75.

19 OVIEDO, JOSÉ MIGUEL (2004): Historia de la literatura hispanoamericana. Postmodernismo, Vanguardia, Regionalismo. (Vol.3). Madrid: Alianza. pp. 249-278.

20 Íbid. pp. 279-287.

21 RAMÍREZ SIERRA, HUGO HERNÁN (2008): “El personaje femenino en los cuentos de Juan Rulfo” en Iberoamericana. América Latina, España, Portugal. Vol. 8, 30, pp. 47-63.

22 SUÁREZ, MARIANA LIBERTAD (2008): “Representación del sujeto femenino en la novela hispanoamericana contemporánea” en la Revista Temas, nº 54. pp. 95-104.