DISCURSOS SOBRE ARTE DIGITAL

José Luis Crespo Fajardo

2. Écfrasis, videolit y docencia.

Mientras que la palabra vive -y sobrevive- en múltiples fronteras, el impacto progresivo de las nuevas tecnologías en la práctica del arte es una realidad tangible. Hace unos años estábamos delante de la imagen y ahora parecemos estar en la imagen25. Trabajos como los de Alex Gopher 26 parecen incidir en esta idea. Proyecto Videolit se pone en marcha el año 2005 con la intención de investigar las posibilidades de interacción entre palabra y imagen (literatura y arte) desde tres puntos de vista: el creativo, el formativo y el divulgativo, dando lugar al videolit, una cápsula audiovisual que se articula a partir de un texto literario y que, en la línea educativa, se incluye en las estrategias de aprendizaje activo a través de un proyecto de creación. Proyecto Videolit tiene voluntad de transversalidad e interdisciplinariedad al explorar los límites del arte a través de las nuevas tecnologías, recuperando la palabra en el proceso artístico y estableciendo un feed-back enriquecedor entre creadores de distintas disciplinas, utilizando las nuevas tecnologías tanto en el proceso creativo como el formativo o el divulgativo 27.

A nivel formativo, el videolit permite mostrar los trabajos de los alumnos y de algunos centros formativos, facilita el contacto y el intercambio de información y de experiencias ligadas al mundo del arte, de la literatura y de las TIC desde un punto de vista transversal y interdisciplinario y permite indexar los trabajos realizados en este campo para crear una biblioteca de videolits a nivel internacional.

A nivel creativo, muestra la potencialidad de la palabra como embrión, colabora en la creación y mantenimiento de archivos documentales de la cultura contemporánea, y informa y presta soporte a publicaciones independientes impresas o electrónicas que giran alrededor de las textualidades electrónicas.

  A nivel divulgativo puede ser utilizado para dar a conocer un artista, un escritor o un movimiento artístico, y para agrupar esfuerzos dispersos realizados en estos momentos por profesores que utilizan la literatura y el video con fines formativos, o colaborando con las denominadas “industrias culturales”: booktrailers, anuncios, soporte de programas relacionados con el arte, la literatura o las nuevas tecnologías, etc.

Las nuevas tecnologías cambian la metodología, los procesos creativos y de aprendizaje. Actualmente prevalece lo efímero, la velocidad, la no-linealidad, la hipertextualidad, y este cambio afecta una actividad como la lectura y, por extensión, el sistema escolar. La historia se ha acelerado a un ritmo tan vertiginoso que los cambios son constantes y las instituciones (como la escuela) no tienen tiempo de adaptación. Estos cambios afectan tanto la cultura como el ocio.

Nos gusta el concepto Digital Humanities como idea de espacio de encuentro entre las humanidades y la tecnología. El écfrasis, como concepto creativo, puede favorecer este acercamiento, y es desde este punto de vista, lejos de antiguos  apropiacionismos, que nos interesan los estudios que tratan la explosión ecfrásica que estamos viviendo actualmente en distintos ámbitos de la sociedad, y las posibilidades de este ejercicio.

A lo largo de los siglos, el concepto écfrasis ha sido enmarcado bajo distintas formas. El resultado, como recuerda Luis F. García 28, ha sido una multiplicidad de definiciones que le atribuyen radios de acción y de poder distintos. Así, aunque antiguamente parece ser que podía ser traducido como “explicar hasta el final”, tradicionalmente, el término suele emplearse para hablar de “la apropiación de un discurso artístico por otro”. En este sentido, Umberto Eco concluye que cuando un texto verbal describe una obra de arte visual, la tradición clásica habla de écfrasis 29.

Más allá de la tradición y de posibles áreas de acción o de influencia, todo el mundo parece estar de acuerdo en que el resultado del ejercicio ecfrásico es un discurso nuevo. Lo interesante de este nuevo discurso es que puede trascender el simple ejercicio de mímesis para crear alguna cosa superior a las partes constitutivas iniciales. El videolit, como ejercicio de metacreación que parte o se soporta sobre un texto literario, puede ser un buen ejemplo en este sentido.

  En la práctica ecfrásica ha dominado, tradicionalmente, una unidireccionalidad que parte de la imagen para desembocar en la obra literaria. Actualmente, quizás a causa de la amplia oferta de unos medios tecnológicos que permiten el acceso a múltiples formas no canónicas de expresión artística, como la televisión, el cine 30 o la publicidad, la antigua unidireccionalidad parece estar cambiando de sentido: utiliza la palabra para llegar a la imagen.

El impacto de los cambios sociales en el cultivo de la écfrasis no se puede obviar. Un aspecto de los recursos ecfrásicos es su capacidad evolutiva, la continua búsqueda de estrategias que permiten obtener el resultado buscado. Para conseguirlo, el artista ecfrásico no se conforma, a veces, en encontrar una fuente como vehículo de inspiración sino que acaba creando su obra a partir de un conjunto de obras pertenecientes a diversos artistas, o a partir de diversas obras relacionadas con un mismo artista. En este sentido, no está de más recordar algunas de las preguntas que se formula Murray Krieger31 sobre el écfrasis, y que González recoge en su libro: “¿Pueden las palabras realizar el trabajo del signo natural (imagen) cuando obviamente son signos arbitrarios? ¿Pueden las palabras de un poema ser representadas pictóricamente o representan aquello no-representable?”. El debate acerca de estas preguntas transciende este artículo pero, en la búsqueda de posibles respuestas, nos puede ayudar la hipótesis postulada por González en el sentido de que si existiera un número suficiente de recursos transicionales de dualidad “pura” entre dos discursos canónicos o independientes (con una efectividad bidireccional perfecta), las obras resultantes no requerirían al destinatario ningún conocimiento del discurso fuente para poder apreciarlo. El videolit como obra independiente que parte de un texto literario, sería, por todo lo dicho, el resultado de un ejercicio ecfrásico -se inspira en una obra fuente- pero, por el otro, es también una obra independiente que se enriquece si es capaz de no perder de vista la fuente que lo inspira.

El videolit es, pues, un ejemplo del cambio de direccionalidad del procedimiento ecfrásico original ya que parte de una obra literaria para transformarse en una obra audiovisual. Cometeríamos un grandísimo error, pero, si obviásemos el camino tradicional (que implica partir de una imagen para crear una obra literaria que sea capaz no tan sólo de recrear la anterior sino de enriquecerla con una nueva lectura) como otro camino posible. Y es que, la relación que existe entre las artes, especialmente entre pintura, fotografía, cine y literatura, avanza de forma paralela a las tan debatidas reflexiones sobre si el arte representa la realidad o si representa una idea que el artista tiene sobre esta realidad, y de si un texto escrito puede representar una imagen visual o es simplemente la representación de la idea que tiene el escritor de esta imagen. La respuesta parece difícil de consensuar pero, más allá de los posibles resultados de esta reflexión, uno de los atractivos de la metodología de aprendizaje que proponemos es que permite al alumno proyectar su realidad haciéndose suya la realidad del otro. Para conseguirlo, crea sus propios recursos y aprende a utilizar los ya existentes, alimentándolos con recursos discursivos relacionados con la obra fuente: aliteraciones, símiles, metáforas, polisemia, fragmentación de influencia cinematográfica… Para conseguir su objetivo, además, tiene que leer y, por lo tanto, pensar sin perder de vista la fuente de partida. De esta manera, evitará caer en el problema del ciberplagio. Es importantísimo que el alumno se dé cuenta, durante el proceso de creación, que parte del material con el que está trabajando no es suyo aunque haya podido utilizarlo sin pedir permiso a nadie. Las fuentes no se pueden obviar, y aún menos en un ejercicio ecfrásico.

  Durante estos últimos años, hemos tenido la oportunidad de colaborar con el Departamento de Comunicación de la URV, con museos 32 y Escuelas de Arte 33; con profesores de instituto de las áreas de “Visual y Plástica”34, “Lengua”35, “Literatura” y “Lengua extranjera”36; en masters como el de Literatura en l’Era Digital 37, y con el área de cultura de distintas administraciones 38, siempre con buenos resultados. Algunos de nuestros alumnos han mostrado las posibilidades del videolit con objetivos comerciales o artísticos relacionados con las TIC 39, la posibilidad de utilizar la transmedialidad para crear una obra artística independiente 40; o de profundizar en las posibilidades de un formato que permite trabajar las ocho inteligencias descritas por Gardner, sea en el formato de remediación, de explicación o de ilustración con fines formativos, creativos o comerciales 41; otros, han preferido analizar formalmente distintas piezas o aprovechar el potencial formativo del formato y de la metodología de aprendizaje que lleva asociada tanto a nivel comunicativo como de alfabetización mediática 42, surgiendo, a partir de todo este trabajo, distintos proyectos a nivel internacional.

  La creación precisa de formación (más allá de la intuición) y la educación requiere recursos informativos (bases de datos, obras de consulta, documentos), instruccionales (organizados con una intención formativa precisa), instrumentales (aportaciones interactivas que dan soporte al aprendizaje: blogs, webs…), experienciales (contenidos interactivos que favorecen el aprendizaje: dramaturgia, juegos, filmación y montaje) y conversacionales (chats, fórums donde los contenidos los fijan los participantes), y el videolit tiene la capacidad de aportar y participar de todos estos recursos.

Como recordábamos en un seminario de dedicado a la literatura y las nuevas tecnologías 43, antes, los relojes hacían TIC TAC y todos podíamos oírlos. Hoy en día, los relojes siguen latiendo, pero de forma mucho más silenciosa. El tiempo no se detiene y con la llegada de las nuevas tecnologías (TIC) y de las nuevas técnicas de aprendizaje (TAC) son inevitables las reflexiones y los debates. Hace un tiempo, recordábamos que el caballo de ajedrez siempre había estado una de nuestras piezas preferidas: nunca avanza de forma lineal y, a veces, para avanzar debe retroceder. Sea como fuere, siempre tiene que saltar para conseguir sus objetivos. Pienso que el arte y la educación tienen mucho de este caballo aunque deberían de ser las auténticas reinas de esta partida. Pendientes, pues, que la administración sea capaz de apostar por las dos reinas estamos obligados a seguir saltando para buscar el mejor camino posible para el futuro. Siempre con un reloj en el bolsillo: TIC, TAC, TIC, TAC.


Castellvell del Camp, 16 de Agosto de 2012

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