EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

Carolina Jiménez Sánchez (CV)
Universidad de Málaga

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2. La Misión de Visita al Sáhara Occidental y las conclusiones de su Informe

Desde que la Resolución 2229 (XXI) de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1966 1 recomendara el envío de observadores al territorio del Sáhara Occidental hasta que esto fue realmente posible pasaron más de ocho años. Por fin, mediante la Resolución 3292 (XXIX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 1974 2, por la que también se solicitaba la emisión del Dictamen Consultivo de la Corte Internacional de Justicia, se encomendaba el envío de una misión de visita cuya finalidad sería la de informarse acerca de todas las opiniones existentes en el territorio, para poder ofrecer posteriormente vías para la solución del conflicto. En principio, ésta se iba a desplegar por el territorio concerniente al “Sáhara español”; sin embargo, posteriormente Mauritania, Argelia y Marruecos piden que se incluya a sus Estados dentro del objetivo de la misión3 .

En primer lugar la comitiva4 se desplaza a Madrid el 8 de mayo de 1975, donde se entrevista con representantes del Gobierno franquista dirigidos por Juan J. Rovira, Subsecretario de Estado del Ministerio de Asuntos Exteriores. Los entrevistados aseguran a la misión que rechazan la integración del territorio en cualquier país vecino y aseguran que su deseo es respetar la independencia. Para ello, los entrevistados explican un sistema de progresiva autonomía que iría seguido de un referéndum asistido por la ONU, siendo para esta ocasión las fuerzas militares coloniales reemplazadas por las que proporcionarían las Naciones Unidas.

La misión, recogida la información deseada en la metrópoli, se traslada a El Aaiún el 12 de mayo. Su recibimiento, al que se aludió ut supra, desborda cualquier previsión. Todos los allí congregados reclaman al Frente POLISARIO como su representante legítimo y exigen desechar cualquier otra opción. Sin duda alguna, el 12 de mayo de 1975 es una fecha de gran importancia para el movimiento, ya que el apoyo de la población del Sáhara le había permitido hacerse notar ante los representantes internacionales. La Policía colonial, por su parte, se veía imposibilitada para usar la fuerza, la represión del clamor popular no hubiera sido bien vista por los visitantes de la ONU; de este modo se tuvo que tolerar la manifestación, aunque eso supusiera sumar un excepcional éxito para el Frente POLISARIO y significara el ocaso del españolista PUNS.

La misión de Naciones Unidas, después del comentado recibimiento, realiza un trabajo exhaustivo en el que trata de recabar toda la información que le es posible entrevistándose para ello con todos los nativos con los que tuvo ocasión. De hecho, además de mantener conversaciones con los representantes de la Yemáa (en dos ocasiones), con el Frente POLISARIO, con los Ayuntamientos de las principales ciudades, con el PUNS y con los chiuj y notables más destacados de la comunidad, también lo hizo con personas independientes que formaban largas colas para expresar sus opiniones al respecto.

Además, su recorrido geográfico por el territorio saharaui no se limitó sólo a las ciudades importantes, sino que se detuvo en muchos de los núcleos poblacionales medianos y pequeños del territorio. Con toda la información recopilada, ocho días después de su llegada, la misión vuelve a Madrid.

En las nuevas entrevistas con los representantes españoles, los enviados de la ONU advierten un ánimo infatigable por parte de aquellos de querer marcharse de Sáhara cuanto antes. Incluso se llega a hablar de traspaso directo de poderes al Frente POLISARIO del mismo modo que había ocurrido con el FRELIMO en Mozambique, pero los enviados internacionales advierten de que no se debe tomar ninguna decisión unilateral y que convendría esperar a la siguiente Asamblea General de la Organización.

En cierto modo, cabe pensar que llegados a este punto, la ONU podría haber forzado el establecimiento de garantías que permitieran una pronta solución al conflicto y que respetaran las exigencias de la Resolución 1514 (XV). La situación inquieta y temerosa del Gobierno español ante la grave enfermedad del General Franco, que fallecería tan sólo seis meses más tarde, era una inequívoca muestra de querer desprenderse de situaciones complejas que pudieran complicar aún más la continuidad del régimen. Por este motivo se puede pensar que España podía haber tomado parte en una decisión que respetara la autodeterminación o que no lo hiciera, y que esto sólo dependía de lo que le ocasionara menores trabas. Los largos trámites de los procesos de descolonización y la supervisión de la ONU probablemente hicieron inclinar la balanza en este momento en el que España proponía un traspaso directo de poderes y la Organización pedía tiempo y cautela, hacia el lado de buscar otras soluciones atípicas y contrarias a los principios de Derecho Internacional como se comprobará más adelante. En cualquier caso, parecía el camino más rápido y fácil.

El día 22 la misión visita Marruecos, allí se entrevista con Hassan II y con el Primer Ministro Ahmed Osman junto con los Ministros de Exteriores e Interior y el responsable de política en el Sáhara. Además la misión también conoce por fin al dirigente huido del PUNS, quien debía haber recibido a los visitantes en Villa Cisneros el 17 del mismo mes, Ijalihenna uld Rachid. Éste, junto con otros dirigentes anexionistas organiza para el día 26 una manifestación de apoyo a la incorporación del Sáhara a Marruecos en varias ciudades.

Mientras los enviados de la ONU proseguían con su calendario de visitas en Marruecos, ocurre algo insólito en territorio saharaui. El Gobierno español, con fecha de 23 de mayo, expresa fehacientemente su deseo de poner fin a su presencia en la zona mediante sendas declaraciones. Por un lado, el entonces Ministro de Información, León Herrera, hace llegar a la prensa una nota redactada por el Consejo de Ministros en la que se dice que España desea transferir la soberanía del territorio cuanto antes y que si esto se demorase se reserva el derecho de precipitar tal transmisión 5.

Por otra parte, la delegación española en la ONU envía una carta al Secretario General en la que se expresa que “desea que su mandato pueda tener fin sin que exista una solución de continuidad en el poder, siendo éste transmitido a cualquiera que asuma, como consecuencia de la descolonización, las obligaciones de administración del territorio” 6.

Como podemos observar, en la primera declaración se habla de transferencia de soberanía mientras que en la carta comentada, la cuestión es planteada a la ONU de manera matizadamente diferente, usando en vez del término soberanía el de administración del territorio. Parece ser que la divergencia entre las posturas plasmadas por un mismo Gobierno no tuvo repercusiones prácticas, aunque se hacía cada vez más patente que España tenía prisa, y que su salida del territorio no iba a contar con garantías. El hecho de plantear su situación a las Naciones Unidas de manera más correcta parece corresponder con las obligaciones del Estado español de asumir los compromisos internacionales y de respetar las normas asumidas de Derecho Internacional.

Sin embargo, en la misiva a la ONU también llama la atención que la transmisión de poderes se anuncie a cualquiera que lo asuma, lo que ponía en grave peligro la seguridad de los habitantes del Sáhara. Pese al término utilizado, y debido a las recomendaciones de la ONU, puede que, por conversaciones que ya habían tenido lugar entre España y los Estados de Marruecos y Mauritania ese cualquiera no incluyera al Frente POLISARIO, pero tampoco parecía incluir a una administración temporal de las Naciones Unidas que hubiera asegurado la celebración de un referéndum de autodeterminación y hubiera evitado contiendas armadas. De ahí que pueda resultar previsible que esta alusión estuviera dirigida exclusivamente a los países con pretensiones anexionistas ya conocidos.

 En la primera declaración se observa cómo se omite en todo caso hacer referencia a quién se piensa transferir “la soberanía” del territorio, asimismo, en el tono casi amenazante de precipitar dicha transmisión parece leerse entre líneas que las conversaciones que culminarían con las soluciones aportadas en el Acuerdo de Madrid ya habían tenido lugar.

De todas maneras, y pese a las divergencias entre ambas declaraciones, es manifiesto que en ningún caso se ofrecen las garantías establecidas en la Resolución 1514 (XV) sobre la concesión de la independencia a países y pueblos coloniales y en las posteriores resoluciones sobre el caso concreto que recomendaban, en todo caso, un referéndum de autodeterminación.

Ajena a lo que estaba sucediendo en el Sáhara, la Misión de visita se traslada a Argelia el día 28 de mayo, allí se entrevista con el Presidente Bumedián y con otros responsables del Gobierno cuya postura es unánime en lo relativo al rechazo a las pretensiones anexionistas y en el respaldo al proceso de autodeterminación en los términos fijados por la ONU.

La misión de inspección también se dirige a Tindouf, donde los recién construidos campamentos de refugiados los reciben con grandes manifestaciones a favor del Frente POLISARIO y de la independencia del territorio. También tiene lugar una entrevista entre los enviados internacionales y los dirigentes polisarios, entre los cuales estaba su líder, El Uali. Éstos afirmaron su rechazo al referéndum organizado por España por carecer de las condiciones que ellos estimaban necesarias, pero mostrándose abiertos a soluciones que respetaran la autodeterminación del pueblo saharaui.

Por último, los visitantes de la ONU llegan a Nouakchott, donde el Presidente Mohtar uld Dadah se muestra favorable a un acuerdo de partición del territorio del Sáhara entre Marruecos y Mauritania. La misión también se entrevista con los representantes polisarios en Zuerat y Nuadibú, donde encuentra multitud de manifestantes a favor de las tesis del POLISARIO y otros tantos favorables a la anexión a Mauritania.

Finalmente el Informe elaborado por la misión de visita se publica los días 13, 14 y 15 de octubre de 19757 . Si observamos las fechas, podemos advertir que sólo faltaba un día (16 de octubre) para la emisión del Dictamen Consultivo de la CIJ, lo que propició que las conclusiones de la misión se vieran eclipsadas por el Dictamen, no dándoseles el valor que merecían.

Sin duda alguna, las conclusiones presentadas en el Informe resultan especialmente reveladoras si observamos los hechos que tuvieron lugar en fechas muy próximas a las de su publicación. El Dictamen de la Corte Internacional de Justicia salía a la luz tan sólo un día después de que finalizara la publicación del Informe. Unas horas después, el rey Hassan II anunciaba la denominada “Marcha Verde”, que finalmente tendría lugar a partir del 6 de noviembre del mismo año. Pero todas estas acciones vendrían finalmente a ser formalizadas de algún modo con la firma del Acuerdo Tripartito de Madrid, ocho días después de que comenzara la aludida Marcha.

Por todo ello,  las conclusiones del Informe toman una significación bastante patente en cuanto a su finalidad: el hecho de que, por ejemplo, pese a las recomendaciones de la misión de inspección de no aumentar el número de efectivos militares, éstos se reforzaran, parece un indicativo obvio de que el desplazamiento de nativos marroquíes en la “Marcha Verde” al Sáhara no había sido un acto espontáneo, como ya se indicó anteriormente8 .

En especial, resultan determinantes las conclusiones que se emitieron en lo relativo al reconocimiento del Frente POLISARIO como movimiento de liberación nacional o representante del pueblo saharaui9 .

Así, la misión de inspección se reunió con integrantes del Frente POLISARIO en diversas ocasiones durante su viaje, conversó con muchos seguidores de éste y asistió a manifestaciones a su favor a lo largo de todo el territorio saharaui, así como en los campamentos de refugiados de Argelia y en diversas zonas de Mauritania. Asimismo, como ya hemos comentado, el 30 de mayo tuvo lugar una reunión con el Secretario General del movimiento, El Uali, durante la visita a los campamentos de Tindouf.

Sin embargo, las conclusiones que se extrajeron con respecto al grupo que estudiamos no se basaron exclusivamente en este análisis del movimiento y de sus seguidores, sino que las posiciones de los otros agentes políticos del territorio con respecto al POLISARIO también se revelaron como valiosas. En este sentido, debemos destacar que la misión comparó en varias ocasiones a lo largo de su Informe el apoyo popular obtenido por el Frente POLISARIO con el obtenido por el PUNS 10. Los otros países a los que la misión se dirigió también tuvieron ocasión de pronunciarse sobre lo que opinaban del grupo en cuestión. Pero sin duda alguna, lo que ha venido a tener gran significación es la manera en que los enviados internacionales tomaron la determinación de calificarlo como movimiento de liberación saharaui y como fuerza dominante en el territorio, con las consecuencias jurídicas que, para el asunto, cobran estas apreciaciones.

 El hecho de que el Frente POLISARIO sea considerado como movimiento de liberación favorece que, lo que hasta entonces no había sido más que un movimiento clandestino, se convirtiera, a partir de este momento, en un grupo legitimado en su lucha por la independencia del pueblo al que representa, el saharaui.

Además, esto aparece reforzado con la apreciación por parte de los integrantes de la Misión de considerarlo como la fuerza dominante en el territorio. Esto significaba, por un lado, que contaba con un gran apoyo popular y, por otro, que tenía una importancia numérica y de recursos, no teniendo éstos que ser precisamente materiales, considerables. Los principios que defendía el Frente POLISARIO estaban escudados por una gran parte de la población saharaui. Ello, unido a la fuerza en las manifestaciones que presenció la misión visitadora parecía tener como resultado el dominio por parte del movimiento en la actividad política de la colonia.

Conviene señalar que el hecho de que hasta la llegada de la misión de visita el Frente POLISARIO fuera subestimado, no dejaba claro si el Gobierno colonial conocía la fuerza real del grupo, que aún realizaba sus actividades en la clandestinidad o si, por el contrario, trataba de ocultar los datos que tenía en su poder para hacer creer a los visitadores internacionales que controlaba la situación en una mayor medida. A este respecto debemos subrayar que el Gobierno de la colonia había tenido enfrentamientos directos con los integrantes del Frente POLISARIO e, incluso, en esas fechas el Frente POLISARIO contaba con rehenes españoles en los campamentos de Tindouf, y el Gobierno español tenía a miembros del Frente encarcelados y aislados, ya que se estaba realizando una labor de investigación sobre el movimiento con el fin de llegar a su desarticulación, lo que apuntaría a la segunda de las hipótesis planteadas al comienzo del párrafo.

También cobra especial importancia que el Informe concluyera que la solución del conflicto tenía que pasar por la participación de todas las partes, incluyendo entre éstas a los representantes del pueblo saharaui 11. No sería arriesgado apostar porque esta representación parezca atribuírsele a la fuerza caracterizada como la dominante dentro del Sáhara, y más si esta es, en efecto, catalogada como movimiento de liberación. Por primera vez se hablaba del pueblo saharaui como parte en su propio conflicto, recordemos que para la emisión del Dictamen consultivo de la CIJ el pueblo saharaui no había sido consultado ni había formado parte de la decisión sobre su solicitud, así como tampoco se le había considerado a la hora de analizar las preguntas a las que este respondió, por solicitud marroquí y, recordemos, oposición española.

Como podemos observar en las conclusiones del Informe, el Frente POLISARIO es calificado por los enviados internacionales como movimiento de liberación, como fuerza dominante en el territorio y como representante del pueblo saharaui. De ahí que el Frente POLISARIO, se convirtiera, a partir de las conclusiones de la misión de visita, en una parte del conflicto a la que habría que tener en consideración y escuchar para la toma de cualquier decisión con respecto a la resolución del asunto del Sáhara.

Además, como fuerza dominante en el territorio habían sido descartadas la Yemáa y el PUNS, además de las de los otros movimientos, comentados ut supra, que surgieron con anterioridad a las conclusiones presentadas por los representantes internacionales y con los que también tuvieron ocasión de entrevistarse12 .

Como ya hemos tenido ocasión de apuntar, en la práctica, para poder considerar a un movimiento de liberación nacional como representante único y auténtico de un pueblo debe contar con legitimidad revolucionaria o histórica 13, es por ello que a nuestro parecer resulta de gran importancia el hecho de que los otros grupos que trataban de obtener tal representatividad fueran excluidos de tal caracterización.

Por otro lado, la legitimidad histórica, difícilmente atribuible de manera directa al Frente POLISARIO por el hecho de haber sido creado en 1973, parece corresponder a los grupos de nativos que, desde los primeros años de la colonización española sostuvieron una lucha interna contra los colonos españoles. Como ya comentamos anteriormente, con el nacimiento en 1967 del Movimiento de Liberación del Sáhara, esta lucha contra el régimen colonial se intensificó y pasó a mostrarse más definida y contundente. Pero no podríamos dejar de considerar que este movimiento y, anteriormente, los nativos independientes que se mostraban en contra de la situación de colonización, son un antecedente manifiesto de lo que después desembocaría en la creación del Frente POLISARIO. De hecho son las mismas personas, las mismas ideas y la misma lucha. Es por ello que, desde el Frente POLISARIO, el recuerdo de la lucha por la independencia del Sáhara se remonta a los primeros años de colonización española.

En cuanto a la legitimidad revolucionaria esta fue, en opinión de la Misión de visita 14, otorgada por los propios habitantes del territorio que, en su mayoría, se mostraron favorables al movimiento polisario como ya se comentó ut supra. Todo ello, además aparece fortalecido con la pugna mantenida contra el régimen colonial por el propio Frente POLISARIO desde su nacimiento en 1973 15.

La legítima representación de un pueblo debe ser llevada a cabo por quien éste se sienta identificado. Así, la reunión de todos los sectores del nacionalismo y anticolonialismo saharaui en el seno del Frente POLISARIO viene a establecer a este movimiento, a los ojos de la Misión de Visita de la ONU, como único y legítimo representante del pueblo saharaui.

Ahora bien, la situación que atravesaba el territorio en 1975 seguía siendo la de colonia española y, por tanto, la misión también debe reconocer la labor de la Yemáa como Asamblea saharaui dentro del sistema de la metrópoli 16. Sin embargo, y he aquí la primera brecha entre sistema político y derechos legítimos, que la Yemáa fuese aún la Asamblea oficial no quitaba fuerza a la tesis de que el POLISARIO era el legítimo titular del derecho a la libre determinación de la población del antiguo Sáhara español.

Conviene destacar que la primera alusión al Frente POLISARIO en una Resolución de la Asamblea General se hace en 197817 , agradeciendo en la misma las conclusiones de la misión visitadora al Sáhara Occidental. En esta ocasión la Resolución indica que se han obtenido las opiniones de todas las partes, incluyendo entre ellas la del representante del Frente Popular para la Liberación de Saguía-el-Hamra y Río de Oro. Con ello podemos reiterar que el Frente POLISARIO pasó a ser parte integrante del conflicto debido a las conclusiones del Informe que estudiamos.

Sin embargo, la práctica internacional de las Naciones Unidas con respecto al Frente POLISARIO no había hecho más que comenzar. Con las primeras alusiones al grupo y habiéndose ganado éste el derecho a ser escuchado en los asuntos concernientes a la descolonización del Sáhara Occidental se había dado un paso importante, pero el movimiento seguía careciendo de los derechos otorgados a otros movimientos de liberación, vitales para la consecución plena de su finalidad independentista. De ahí que la actividad en política exterior del Frente se mostrara, a partir de este momento cada vez mayor, aumentado sus contactos con otros Estados y organizaciones.

 Ahora bien, no podemos olvidar que la inminente proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática iba a eclipsar, lamentablemente, los logros conseguidos por el Frente POLISARIO en esta materia, pues se iban a dar no pocos problemas jurídico-internacionales que trataremos de estudiar a continuación.

1 Resolución 2229 (XXI) de la Asamblea General de 20 de agosto de 1966.

2 Resolución 3292 (XXIX) de la Asamblea General de 13 de diciembre de 1974.

3 Vid. Documentos de las Naciones Unidas, A/AC.109/PV.999.

4 La composición de la misión era variada; estaba presidida por el embajador de Costa de Marfil en la ONU, e integrada por una representante de Cuba y un representante iraní, además de nueve funcionarios del secretariado de la Organización.

5 Recordemos que España no podía transferir la soberanía del territorio porque nunca la ostentó, sino que sólo era la Potencia Administradora.

6 Documentos de las Naciones Unidas, A/10095.

7 Informe del Comité Especial encargado de examinar la situación  con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales, Volumen III, Documentos de las Naciones Unidas, A/10023 suplemento número 23, de 1975.

8 En el afán de la misión de querer comprobar cuál era la presencia militar en la zona, concluyó que la española era bastante importante, sin embargo no pudo evaluar el volumen ni comprobar la presencia de las fuerzas armadas marroquíes en la zona meridional del país. Asimismo, la misión consideró que a este respecto “las autoridades españolas y marroquíes suministraron cifras contradictorias a la misión”. Las autoridades marroquíes calificaron la situación militar en la región fronteriza como tranquila, sin embargo habían llevado a cabo un reforzamiento simbólico de sus efectivos en dicha zona que, por otro lado, aseguraban en absoluto obedecía a un espíritu de enfrentamiento, sino a una muestra de desacuerdo ante el anuncio español de querer crear un Estado en el Sáhara Occidental.

9 El Frente POLISARIO era un movimiento de liberación que rechazaba las reivindicaciones territoriales de Marruecos y Mauritania y deseaba la independencia plena del territorio. Además, observó que, pese a que se trataba de un movimiento clandestino hasta su llegada, “parecía ser la fuerza política dominante en el territorio”. Además, la Misión concluyó que la importancia numérica del Frente POLISARIO había sido subestimada por el Gobierno español y por los dirigentes del PUNS, ya que se comprobó que el grupo tenía un gran apoyo por parte de todos los sectores de la población, en especial mujeres, jóvenes y trabajadores . Debido a las “manifestaciones masivas” a lo largo de todo el territorio, la misión observó que la visita organizada había servido “de catalizador para hacer salir a la luz fuerzas y presiones políticas que anteriormente habían estado en gran medida sumergidas”.

10 EL PUNS fue definido como un partido político que rechazaba las pretensiones anexionistas de Marruecos y Mauritania. Además se trataba del único grupo político reconocido legalmente como tal dentro del territorio. Pese a ello, la misión “no presenció ninguna manifestación pública independiente en apoyo de ese partido”.

11 La solución pasaba por la participación de todas las partes del conflicto involucradas, entendiendo por éstas a la Potencia Administradora, los Gobiernos de los países limítrofes (Argelia, Marruecos y Mauritania) y los representantes de la población. Para la creación de un clima favorable en la zona la misión consideraba que todas las partes del conflicto debían llegar de común acuerdo a los siguientes puntos:

  1. La responsabilidad de la Potencia Administradora debía permanecer durante todo el proceso descolonizador prestando toda la cooperación necesaria para su cometido.
  2. Se debería evitar la adopción de cualquier iniciativa que pudiera alterar el status quo del territorio.
  3. Se tendría que evitar reforzar a los efectivos militares del territorio saharaui y de las fronteras con armamentos y equipos, así como paralizar su número.
  4. Las tropas ya existentes no debían realizar provocación alguna, desplazamientos, emboscadas, colocaciones de minas, etc.
  5. Se pedía el abandono de la lucha mediática que habían iniciado las partes por considerarse que no ayudaba a la consecución de una solución pacífica a la cuestión.
  6. Las partes deberían abstenerse de realizar cualquier medida que pudiera contribuir a empeorar la situación en la zona o a crear un clima desfavorable entre los interesados.

12 De las entrevistas en Marruecos con los grupos FLU y MOREHOB la misión extrajo la conclusión de que éstos querían la anexión del territorio del Sáhara al Estado de Marruecos.

13 SOROETA LICERAS, J., El conflicto del…, op. cit., p. 84.

14 De las entrevistas con la población nativa se deducía que más de dos terceras partes eran simpatizantes o miembros del Frente POLISARIO que se oponían firmemente a la continuación de la presencia española y a la realización de un referéndum organizado por este país.

15 Como ejemplos de esta lucha podemos recordar la captura de rehenes o la obstrucción del trasporte de fosfatos desde Bu-Craa.

16 España, como Potencia Administradora, había hecho gala de una cooperación plena con los enviados de la misión, y ésta no tenía ninguna duda sobre el deseo de la metrópoli de descolonizar el territorio. Sin embargo, la misión consideraba que la responsabilidad de la Potencia Administradora seguía comprometida hasta que la Asamblea General decidiese la política que habría de llevar a la descolonización del territorio.

17 Resolución A/RES/33/31 de la Asamblea General de 13 de diciembre de 1978.