EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

Carolina Jiménez Sánchez (CV)
Universidad de Málaga

Volver al índice

B. El P.U.N.S. (Partido por la Unidad Nacional Saharaui)

En el año 1974 España buscaba la manera de no desligarse completamente de su colonia ya que ello supondría que peligraran las inversiones que tenía en el territorio. La idea de un proceso descolonizador progresivo hace mella en los gobernadores del Sáhara, que piensan en la idea de que un grupo de jóvenes saharauis, bajo el telón de fondo del nacionalismo, hagan perdurar los intereses de la metrópoli.

De esta manera en otoño de 1974 se crea el P.U.N.S., siglas de “Partido por la Unidad Nacional Saharaui”, cuya ideología oficial es la de conseguir la independencia del territorio rechazando la intervención extranjera pero conservando la amistad mutua con España.

Sin embargo estas ideas nacionalistas no constituirían un altavoz lo suficientemente grande para conseguir apoyo social por sí sólo, y puesto que el Frente POLISARIO –creado en 1973-  tenía un gran respaldo de la población, este nuevo partido necesitaba de un líder carismático que consiguiera disipar la influencia del POLISARIO y convenciera a la población. Para ello, desde la Dirección General de Promoción del Sáhara se busca a un director para el partido entre los nativos1 , eligiéndose finalmente a un joven de la tribu Erguibat, que cursó estudios de ingeniería industrial en Madrid y que “además, está casado con una española de buena familia sevillana”2, llamado Ijalihenna uld Rachid.

Al partido se afilian rápidamente los saharauis más conservadores, así como algunos chiuj de la vieja Escuela, unos con ilusión por lo que podía ser una nueva esperanza, un nuevo camino, bajo la idea quizá, de que con el apoyo español todo podía ser más fácil; otros, conscientes de lo que suponían los beneficios económicos provenientes de la Administración colonial.

Pero el frágil convencimiento de los afectos al PUNS no iba a tardar mucho en manifestarse, y los enfrentamientos con los seguidores del POLISARIO parecían inevitables. EL 16 de febrero de 1975 tiene lugar en el Aaiún el primer Congreso del partido al que asisten unas cinco mil personas, no obstante, entre ellos se encontraban integrantes del Frente POLISARIO que terminaron por torpedear los discursos de los líderes, manifestando que no debían confiar en el Gobierno español mediante la argumentación de que rechazaban una “independencia otorgada” por parte de la metrópoli. Como parecía inevitable, el Congreso acabó en enfrentamientos violentos entre los seguidores de uno y otro movimiento.

Resulta curioso cómo días más tarde de la celebración de este Congreso, tienen lugar las protestas de Marruecos y Mauritania por la creación misma del partido, argumentando que se trataba de una pantomima del Gobierno español para perpetuar su presencia en el Sáhara. Pero estas quejas son rápidamente acalladas por la delegación de la ONU que les recordaba que únicamente tenían derecho a ser consultadas sobre las modalidades de celebración del referéndum 3.

Pero Marruecos sigue haciendo mala propaganda del PUNS a través de los medios de comunicación oficiales, en los que afirma que la situación es irrisoria y paradójica debido a la situación política que atravesaba la metrópoli. Literalmente DIEGO AGUIRRE recoge el comentario de que “en una metrópoli donde los partidos políticos están prohibidos y perseguidos, se saca de la manga uno artificialmente creado con fines coloniales”4.

Pese a la conflictiva creación del partido, éste sigue contando con apoyo entre los nativos, llegándose a estimar entre quince y veinte mil afiliados, según declaraciones de Rodríguez de Viguri5 , artífice del partido. Cifra realmente alta si se tiene en cuenta que la población de hombres mayores de edad en el territorio en esa época era de treinta y cinco mil.

Pero el gran número de afiliados no va a ser suficiente como veremos a continuación, y es que el intento de España de acallar el nacionalismo -ya no incipiente, sino más que consolidado- llegó tarde en su afán de convencer e impregnar de sentimientos de amistad a una sociedad que nunca se había sentido cortejada por la metrópoli. La población tenía la sensación de que la Administración española nunca llegó a encajar con su modo de vida y con las costumbres de la población nómada que había consentido la colonización siempre como algo temporal, y que ya no podía dejar pasar más tiempo.

Tal vez intuyendo que el proceso se estaba negociando en otras mesas, dada la demora de un acuerdo formal, el apoyo con el que contaba el PUNS se fue desmoronando poco a poco. El intento que desde Madrid trataba de hacer creer a la población que este partido era una opción válida para la independencia, finalmente se manifiesta en la sociedad no como un movimiento “pro-saharaui”, sino como un contrincante para el Frente POLISARIO, ya que éste último ya no se enfrentaba a la Administración colonial sino a dicho partido. Es decir, los enfrentamientos del Frente Popular pasaron de ser contra el régimen colonial a producirse entre los integrantes de aquel y del PUNS.

Pero una división de la población a estas alturas no traería a España sino más resentimiento y rabia por parte de los partidarios del Frente POLISARIO, que si hasta el momento era superados en número de afiliados por los del PUNS, pronto verían que ese apoyo al partido “pro-español” era solamente superficial y que las ideas del mismo no habían calado en la población.

Era notable que el PUNS gozaba de un presupuesto económico amplio, y esto le permitió realizar a sus líderes una gira por diversas ciudades (Beirut, El Cairo y París) bajo la organización de la diplomacia española, para darse propaganda y crear una opinión pública mundial favorable, esto ocurre en abril de 1975. Pero en esa gira hubo algo que, quizá, no estaba previsto y que cambiaría sustancialmente el camino del partido. Cuando la delegación del PUNS se encuentra en El Cairo, el Coronel Blanco, integrante de la delegación española que les acompañaba y director general de Promoción del Sáhara, “les pierde”6 de vista y, según las tesis mantenidas por diversos autores parece probable que en ese momento pudieron viajar a Marruecos o, en su caso, entrar en contacto con diplomáticos marroquíes. De lo contrario, como apunta VILLAR7 no se explican las afirmaciones que realiza el líder del partido, IIjalihena, tras esa escapada al margen de la visita oficial, en una rueda de prensa. Éste afirma que los cuarenta mil “exiliados” saharauis deberían incluirse como votantes en el referéndum (tesis marroquí) y que no descartaba la anexión al Estado marroquí o al mauritano, pese a que la ideología oficial del partido rechazaba cualquier intervención extranjera que no fuese la española.

A nuestro parecer este cambio de actitud, e incluso de ideología política tan radical no puede deberse tan sólo a un contacto fugaz con la diplomacia marroquí y que, además, España fuera ajena a todo ello. Muy elocuente se muestra DIEGO AGUIRRE al preguntarse si “¿tuvieron bastante fuerza las tesis y las promesas marroquíes para conducir al líder y a parte del equipo dirigente hasta la deserción en el momento de su proyección nacional e internacional y cuando las posibilidades de Marruecos de ganar la partida de la anexión eran aún bastante menguadas? ¿O por el contrario recibieron información o intoxicación de otros servicios, sin excluir los españoles, en donde se hacía patente que el porvenir del Sáhara estaba ya decidido en las altas esferas nacionales e internacionales a favor de Marruecos? 8.

Pero si hubo una fecha que puede considerarse como la que dio al traste con la ya escasa confianza con que contaba el PUNS, ésta coincide con la llegada al Sáhara de la misión de visita de la ONU al Aaiún, el 12 de mayo de 1975. En diciembre de 1974 el Gobierno español había declarado ante la IV Comisión de la Asamblea General de Naciones Unidas que aceptaba recibir una misión de visita en el Sáhara. Posteriormente, ésta es recomendada por la Resolución 3292 (XIX), de la Asamblea General de 13 de diciembre de 19749 .

Para su recepción había convocada una manifestación de bienvenida por el PUNS, pero en el momento en el que llegaron los visitadores internacionales las banderas del Frente POLISARIO inundaron las calles, y sólo se escuchaban gritos de “fuera España” y “PUNS traidor colonialista”. Los cerca de veinte mil afiliados con los que contaba el PUNS sencillamente, no estaban, o se habían sumado a las reivindicaciones polisarias. Cabe pensar que los pocos fieles al partido que quedaban no quisieron entrar en enfrentamientos con los partidarios del POLISARIO porque confiaban en la represión que ejercerían las autoridades coloniales, o bien porque eran conscientes de que las decisiones respecto al conflicto ya estaban tomadas 10.

Otro acontecimiento de gran trascendencia tiene lugar cuando la misión de visita se traslada a Villa Cisneros el 17 de abril. Aquí se esperaba que el PUNS entrara en acción, ya que esta zona había sido simpatizante de este partido de ideas más moderadas, incluso estaba previsto que fuera el propio Ijalihenna quien recibiera a los enviados de la ONU. Lejos de producirse tal encuentro, éste desaparece literalmente en un vuelo con destino a Las Palmas, desde donde se dirige a Ginebra y de allí hasta Rabat, todo ello llevando consigo los fondos del partido y acompañado por otros dos dirigentes del mismo11 . Ya desde territorio marroquí se dirige a los saharauis desde Radio Rabat, sosteniendo las tesis marroquíes, y sumándose al llamamiento de Hassan II a la población joven para sumarse a esta “vía de futuro”. Ijalihenna también se pone en contacto con el que había sido el artífice español de la creación del PUNS, Rodríguez de Viguri, al que explica su cambio político y asegura que le devolverá los fondos económicos del partido.

Todavía esto no será suficiente para que el partido encuentre su fin, Rodríguez de Viguri sigue confiando en la opción moderada y ve la alianza con la metrópoli como la mejor de las opciones. Pese a la deserción del líder, el PUNS no sólo sobrevive sino que parece transformarse y remontarse a sus ideas primigenias de alianza con España y rechazo de cualquier otra injerencia extranjera. Así, éste se manifiesta en El Aaiún el 29 de junio contra los países que apoyan la anexión del Sáhara a Marruecos, pero rechazando la presencia de los seguidores del POLISARIO.

Pese a que las deserciones desde el PUNS al Frente POLISARIO aumentaban cada vez con más rapidez, Rodríguez de Viguri intenta darle un nuevo impulso al partido con la celebración del II Congreso del mismo, en el que se elegirá un nuevo líder, Dueh uld Sidna, y se delineará un proyecto ideológico que puede considerarse más avanzado que el que había hasta el momento con el régimen colonial. Se apuesta por la creación de una república democrática con división de poderes, siempre alcanzado todo ello bajo el diálogo y colaboración con España. Sin embargo, la situación política que atravesaba la metrópoli no va a pasar inadvertida en este proyecto, ya que en declaraciones de los nuevos líderes destacan opiniones como que se admitía la libre expresión de ideas a excepción del comunismo y se rechazaba totalmente la “intromisión” de la ONU y del Tribunal Internacional de Justicia.

A pesar de este nuevo impulso a la actividad política del partido, los saharauis más conservadores siguen perdiendo la confianza en sus líderes. En especial cuando durante el II Congreso desaparece el nuevo tesorero con gran parte de los fondos del partido.

En este contexto, la celebración del Congreso de la Juventud del PUNS en septiembre de 1975 será el escenario para reconocer abiertamente que se están manteniendo contactos con los dirigentes del Frente POLISARIO. Un mes después, el 12 de Octubre tiene lugar una histórica reunión mantenida en Ain Ben Tili, la frontera mauritana, donde se concluye que la población no está en disposición de verse dividida en dos flancos, sino que debe luchar por sus derechos de manera unificada. Esta reunión puede considerarse como punto de partida de la unificación nacional de los saharauis.12

Desde este momento el PUNS desaparece como tal, algunos de los antiguos miembros siguen al antiguo líder, Ijalihenna, en su adhesión a las tesis de Marruecos, con los incentivos que ello conlleva, y otros se unen a la reivindicaciones del Frente POLISARIO, quien los recibe con alegría, primero por la unidad nacional antes comentada y segundo porque tan sólo cuatro días después de esta reunión se anunciaba la Marcha Verde y, como resulta evidente, cuantos más integrantes tuviera el Frente más posibilidades tendrían en la lucha.

En conclusión, la creación y muerte del PUNS constituye el último intento por parte de la metrópoli de contener al nacionalismo saharaui y de conseguir hacer perdurar sus intereses en el territorio. Tras el poco éxito que finalmente obtuvo este partido, una amplia mayoría de la población tomaría conciencia del valor de su unidad así como de cuáles eran sus auténticos aliados y sus enemigos.

La disolución del PUNS también supuso un punto a favor del Frente POLISARIO, que por fin podía centrarse en luchar a favor de la independencia del Sáhara sin tener que combatir con otros movimientos por la representatividad del pueblo. Pero el camino del POLISARIO empieza mucho antes, ya con la dominación española, como tendremos ocasión de analizar.

Por otro lado, debemos atender a la aparición de otros movimientos que, creados recientemente, han venido reivindicando la representatividad del territorio. Nos parece acertado detenernos ante este nuevo fenómeno ya que resulta vital para el estudio que pretendemos realizar de todos los grupos que rivalizan con el Frente POLISARIO por ser reconocidos como el representante legítimo de la población del Sáhara.  

1 Declaración de Rodríguez de Viguri ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados. Diario de Sesiones, nº 30, 13 de marzo de 1978, p. 15.

2 DIEGO AGUIRRE, J. R., Historia del…, op. cit., p. 685.

3 DIEGO AGUIRRE, J. R., Historia del…, op. cit., p. 687.

4 Ibídem., p. 686.

5 Declaraciones ante la comisión de Asuntos Exteriores del Congreso, Diario de sesiones, nº 30, de 13 de marzo de 1978, p. 4, 15 y 24.

6 VILLAR, F., El proceso de…, op. cit., p. 282.

7 Ibidem., p. 282.

8 DIEGO AGUIRRE, J. R., Historia del…,op. cit., p. 688.

9 Resolución 3292 (XIX) de la Asamblea General de 13 de diciembre de 1974.

10 No obstante el clamor popular abanderando al Frente POLISARIO era demasiado fuerte como para hacer oídos sordos. Como más adelante expondremos, este momento fue decisivo para el futuro de este movimiento, y de los propios acontecimientos.

11 DIEGO AGUIRRE, J. R., Historia del…,op. cit., p. 689.

12 DIEGO AGUIRRE, J. R., Historia del…,op. cit., p. 692.