EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

Carolina Jiménez Sánchez (CV)
Universidad de Málaga

Volver al índice

4. La Declaración de Guelta y el ocaso final

El 28 de noviembre de 1975, catorce días después de la firma del Acuerdo Tripartito de Madrid  el ejército español entrega a las FAR 1 marroquíes la ciudad de Smara, provocando el éxodo de unas cuarenta mil personas 2 de toda la zona norte hacia la zona de refugiados en Argelia.
El plan diseñado por el Acuerdo se estaba poniendo en marcha, pero debemos advertir que éste recogía en su artículo tercero que la opinión de la población sería expresada a través de la Yemáa. Sin embargo, la Asamblea actúa ese mismo día al margen del Acuerdo y termina por producirse otro acontecimiento histórico en territorio saharaui, esta vez dentro de la zona controlada por el Frente POLISARIO, en Guelta.
 Allí tiene lugar la convocatoria de una reunión de la Yemáa, a la que asisten más de dos tercios de los integrantes de la misma con el objetivo de proceder a su disolución manifestando su rechazo por el rumbo de los acontecimientos y por la absoluta inoperancia de la Asamblea mediante la creación de un documento denominado Proclamación de Guelta.
En este documento3 , que fue votado por unanimidad por todos los miembros de la Asamblea que se encontraban presentes, de número sesenta y siete, se dice que los firmante han aceptado
“en el pasado tomar parte de esta institución colonialista, la Yemáa, al habernos prometido España hacer de ella una autoridad aprovechable (…). Sin embargo, España, ha rehusado en varias ocasiones reconocer las prerrogativas asignadas inicialmente en esta Asamblea, sin autoridad real, no teniendo otra significación que su nombre de Asamblea. España ha comenzado a urdir un complot dirigido contra la independencia de nuestra patria, vendiendo públicamente nuestro país a Marruecos y Mauritania, realizando así la mayor estafa colonialista que la historia haya conocido nunca (…) reafirmamos únicamente lo que sigue: 1.º La única forma de consultar al pueblo saharaui es permitirle decidir su destino y obtener su independencia fuera de toda presión y de toda intervención extranjera. En consecuencia, la Asamblea General, que no ha sido elegida democráticamente por el pueblo saharaui, no puede decidir la autodeterminación de este pueblo. 2.º Para que no haya ninguna utilización por el colonialismo español de esta institución y como consecuencia de las maniobras intentadas por los enemigos del pueblo saharaui, la Asamblea General decide, por unanimidad de sus miembros presentes, su disolución definitiva. 3.º La autoridad única y legítima del pueblo saharaui es el Frente Polisario, reconocido por la ONU, según las conclusiones de la misión de visita de las Naciones Unidas. (…)”.
El Documento continúa diciendo que se crearía un Consejo Nacional provisional para llegar a una solución justa que garantice la integridad territorial del Sáhara Occidental, siempre mostrando un apoyo absoluto a la representatividad del Frente POLISARIO.
De este modo, lo establecido en el artículo tercero del Acuerdo de Madrid ya no podía ser posible, puesto que la mayor parte de los miembros de esta Asamblea optaron por la disolución de ésta para así no seguir formando parte de la política llevada a cabo por España, Marruecos y Mauritania, y del llamado Acuerdo Tripartito.
Como dice el documento de proclamación de Guelta, la opinión de la población no podía ser expresada a través de la Yemáa, porque ésta no tenía libertad de actuación, ni siquiera de expresión, ni tampoco se contempló en ningún momento que mediante ella se llevara a cabo la organización del referéndum recomendado por la ONU en el que se contemplara la opción de independencia del territorio.
Sin embargo, aunque pueda parecer que el Documento de Guelta constituye el fin de la Yemáa, más bien parece ser únicamente el principio de su final, pudiendo considerarse este acto quizá como el primer paso de rebeldía tajante por parte de la Asamblea 4. Aproximadamente un mes después,  el 6 de diciembre, los miembros de la Yemáa firmantes del Documento de Guelta anuncian en Argel su adhesión al Frente POLISARIO y el día 16 ocurre lo mismo con otros 17 miembros de la antigua Asamblea. Unos días más tarde, el 9 de diciembre la Declaración de Guelta es entregada por el representante argelino al Secretario General de la ONU, y también es enviada a la Liga Árabe y a la Conferencia Islámica5 .
No obstante, este documento de disolución no va a ser tenido en cuenta por Marruecos, que va a desoír la declaración de disolución de la Asamblea al intentar volver a reunir ésta el 26 de febrero de 1976, gracias a la colaboración mauritana y española. La participación de España en este hecho vuelve a tener quizá una razón de orgullo en la causa de su actuación, bien porque abandonaba el territorio y necesitaba un documento que acreditara su consenso con la población autóctona o bien porque era una exigencia ya contraída con el Acuerdo Tripartito de Madrid. La intención de los Estados firmantes de este Acuerdo era que la Yemáa se mostrara a favor de la anexión a Marruecos y Mauritania y que siguiera formando parte de la estrategia política diseñada en el Tripartito.
Lo cierto es que se consiguió reunir a veintisiete de los antiguos miembros de la Asamblea, quienes se adhirieron a la estrategia política del Acuerdo de Madrid. En el acta de esta sesión de la Asamblea6 , en la que aparecen las firmas del que fue nuevo presidente de la Yemáa ad hoc para esta sesión, Jatri Uld Said Yumani, el Representante marroquí Ahmed Ben Suda, el Representante mauritano, Addallah Uld Chej y el entonces Gobernador General y Representante español Rafael de Valdés Iglesias, cuya rúbrica no aparece en el documento, se dice que 
”la Yemaa ha expresado su satisfacción por la evolución positiva registrada en el Sáhara y traducida por la retirada del ejército español, el nombramiento de los gobernadores, la transferencia de los poderes civiles y militares a Mauritania y Marruecos y la entrada en funciones de la Administración marroquí y mauritana, (…) La Yemaa se ha felicitado del espíritu de compresión y de la voluntad sincera de cooperación de los representantes de la autoridad Española. (…).  Los Acuerdos de Madrid; al manifestar su plena satisfacción por lo que ha conducido a la normalización de la situación en sus habitantes, la Yemaa expresa así la opinión unánime de las poblaciones saharauis y de todas las tribus (…)”7.
Sin embargo, nada más lejos de la realidad, puesto que el resto de los integrantes que quedaban de la antigua Yemáa, setenta y cinco, se afiliaron a las listas del POLISARIO, y fueron veintisiete los firmantes del acta arriba expuesta, con lo que el intento de perpetuar la Asamblea fracasó estrepitosamente, nunca hubo otra reunión, ni otra acta o resolución de esta “nueva” Yemáa.
Hay que recordar que cuando el acta habla de la “normalización de la situación” se estaba produciendo un conflicto armado entre el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS) y el ejército mauritano y marroquí, que había llevado a los campamentos de refugiados a alrededor de 200.000 personas, que había provocado una disminución de la población en las ciudades saharauis del 75% del total y que continuará hasta el alto el fuego de 1991 con todas las consecuencias ya conocidas y perdurables aún hoy.
Pese a todo lo comentado, la Yemáa sólo constituyó una pequeña parte de las expresiones de la población saharaui dentro de la enorme controversia a la que se había llegado bajo el problema de la descolonización, en la que la metrópoli seguía desoyendo sus obligaciones internacionales.
De este modo, cuando aún la metrópoli permanecía en el territorio del Sáhara Occidental aún había un tema de especial importancia que estaba sin resolver, ¿quién era la voz de los nativos?, ¿quién era el legítimo representante del pueblo saharaui?. Como hemos tenido ocasión de comentar, la Yemáa no pareció en disposición de conseguir un apoyo popular numeroso, por lo que esta representatividad estaba aún en el aire. Es por ello que, durante los primeros años de la década de los setenta, surgieron varios movimientos que pretendían encarnar al nacionalismo saharaui desde una u otra perspectiva, intentando captar a los nativos para que se adhiriesen a alguno de los bandos.
Nos parece interesante tratar de reconstruir el escenario que tuvo lugar con este boom nacionalista, viendo cómo se pretendió en todos los casos persuadir al mayor número de habitantes y conseguir la legítima representatividad del pueblo saharaui, para así guiarlo en su camino hacia la autodeterminación o, en la mayor parte de los casos, hacia otros senderos que no contemplaban este legítimo derecho.

1 Fuerzas Armadas Reales.

2 BARBIER, M., Le conflit du Sahara Occidental, París, 1982, pp. 419, p.177.

3 La Proclamación de Guelta se puede leer en MISKÉ, A.B., Front Polisario, l´ame de un peuple, Paris, 1978, pp. 208.

4 O, al menos, por parte de dos terceras partes de los integrantes de ésta, ya que aún quedaban algunos miembros que no habían sido firmantes de este documento.

5 DIEGO AGUIRRE, J. R., Historia del…, op. cit, p. 821.

6 El acta se puede consultar en DIEGO AGUIRRE, J. R., Historia del…,op. cit, pp. 838-839.

7 La retirada de España del territorio saharaui se materializa ese mismo día mediante una carta que el embajador Piniés entrega al Secretario General de la ONU, en la cual se dice que con fecha de 26 de febrero de 1976 se da término finalmente a la presencia española en el Sáhara desligándose de toda responsabilidad internacional, sin embargo reconoce que la descolonización del territorio sólo concluirá cuando la población se haya expresado al efecto “válidamente”. El extracto de esta carta puede consultarse en VILLAR, F., El proceso de…,op. cit, p. 381.