EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

Carolina Jiménez Sánchez (CV)
Universidad de Málaga

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D. LA PRÁCTICA INTERNACIONAL HASTA NUESTROS DIAS

Después de la proclamación de la RASD, la institución del reconocimiento sigue su curso bajo dos afluentes paralelos, pero sin que éstos deban confundirse o fundirse en uno solo, la de aquellos sujetos que reconocen al Frente POLISARIO y la de aquellos que se lo otorgan al Estado saharaui. En nuestro estudio nos centraremos en analizar los reconocimientos dados exclusivamente al Frente POLISARIO, sin embargo, se hacía preciso exponer la dualidad existente en la organización política saharaui desde 1976.

Ya con la observación de la práctica internacional en los primeros años de vida del Frente POLISARIO hemos podido conocer la debilidad inicial que éste tenía en lo relativo a contactos externos, sin perjuicio de los fieles apoyos que desde su creación ha obtenido, como en el caso de Libia.

A lo largo de este análisis tendremos ocasión de comentar los reconocimientos otorgados por los Estados y por las Organizaciones Internacionales, como únicos sujetos de Derecho Internacional, por lo que conceden una legitimidad destacada al realizar este acto jurídico-político, que conlleva notables ventajas para el sujeto reconocido.

En el caso de los Estados, las relaciones bilaterales aportan un apoyo político valioso, que puede contribuir a la difusión de las argumentaciones saharauis en el escenario diplomático de resolución del conflicto, obteniendo ventajas jurídico-internacionales. En el caso de las Organizaciones Internacionales las ventajas aparecen sobre todo en el ámbito de las relaciones internacionales y el provecho parece aún más luminoso: la capacidad normativa, de gran repercusión, y la posibilidad económica que permite la ayuda humanitaria revelan un protagonismo y una responsabilidad ingentes, de los que no parece adecuado evadirse.

Asimismo, debemos dar por sentado que la Unión Africana no va a formar parte de nuestro estudio, ya que habiendo reconocido al Estado saharaui como independiente y soberano quedan agotadas, con esto, las opciones del Frente POLISARIO de formar parte de su práctica. No obstante, los Estados que actualmente reconocen a la Republica Árabe Saharaui Democrática han sido, en la mayoría de las ocasiones, inicialmente reconocedores del Frente POLISARIO, así como grandes aliados de los nacionalistas saharauis, por lo que, a su vez, trataremos de ilustrar estos casos no faltos de interés en relación al caso.

1. Los Estados y sus relaciones con el Frente POLISARIO en las décadas de los ochenta y noventa

Comenzando por los primeros contactos entre España y el Frente POLISARIO, debemos señalar que a finales de los años setenta del siglo pasado el presidente del Gobierno español, Adolfo Suárez, se reunió con Mohamed Abdelaziz, Secretario General del Frente POLISARIO, en Argelia. Esta visita pudo interpretarse como “a further step towards full Spanish recognition of the POLISARIO Front”1 , ya que por primera vez un presidente del Gobierno español viajaba a África para reunirse con el representante del Frente POLISARIO. Sin embargo, Suárez describió el encuentro como un simple intercambio de puntos de vista.

Es interesante señalar que la Unión de Centro Democrático (UCD), partido que dirigía el propio Suárez, ya había dado su reconocimiento formal al Frente POLISARIO en un Congreso de éste, en 19782 . En relación a ello, es preciso hacer constar que el reconocimiento dado por un partido político que está en el poder, no implica el reconocimiento por el Estado, ya que para la validez de éste es conditio sine qua non la legalidad del ejercicio de la competencia de reconocer, en el sentido en que únicamente son competentes para otorgar reconocimiento las personas que actúan en nombre del Estado3 .

 De este modo, aunque la reunión comentada ut supra no fue considerada unánimemente por las partes como un reconocimiento, éste tendrá lugar posteriormente. Así, el acuerdo de reconocimiento oficial por parte del España al Frente POLISARIO tendrá lugar finalmente en 1980 4, tras una ronda de conversaciones entre ambos dirigentes en Argelia para la liberación de treinta y ocho pescadores españoles tomados como prisioneros por el Frente saharaui.

En dicho acuerdo, España además se comprometía a respetar “the right of the saharaui people to self-determination in conformity with UN Resolution 1514 /XV (…)”. Por su parte, el Frente POLISARIO se comprometía al cese del ataque a los marinos españoles en las costas del Sáhara Occidental.

Resulta relevante el hecho de que este acuerdo de reconocimiento 5 y mutua amistad entre el Frente POLISARIO y España iba a conllevar inevitablemente para la última una considerable complicación en las relaciones bilaterales con Marruecos. Este Estado le advertiría de que si quería conservar sus intereses en los bancos de pesca marroquíes debería retirar todo apoyo al Frente POLISARIO 6.

Ya en el año 1984, tiene lugar una reunión entre el Gobierno español, representado por Alfonso Guerra, y el Frente POLISARIO, representado por Salem Ould Salek. Pese a que España ya había reconocido al Frente POLISARIO en 1980, esta reunión significaba una reiteración del reconocimiento dado anteriormente al Frente POLISARIO. En este sentido, debemos afirmar que el reconocimiento no necesita ser reiterado, sino que simplemente permanece estable hasta la revocación del mismo, como acto unilateral del Estado que es 7, sin embargo, resulta fundamental para el Frente POLISARIO mantener contactos asiduamente con los Estados que le han otorgado reconocimiento, pues el objetivo es perseguido y no conseguido, y por tanto necesita de apoyos políticos que contribuyan a la no paralización del debate político en relación a la cuestión del Sáhara.

Previamente, Felipe González, en calidad de líder del Partido Socialista Obrero Español, había firmado un acuerdo de reconocimiento en el que se expresaba que el Frente POLISARIO era el único representante legítimo del pueblo saharaui 8. Este hecho es notorio de que las divergencias de partidos políticos y Gobiernos presididos por miembros de ese mismo partido, son frecuentes en la práctica. Aunque, no por ello, debemos confundir sendos reconocimientos. El expuesto ut supra, fue constitutivo únicamente del reconocimiento del Frente POLISARIO por parte del Partido Socialista Obrero Español, y no por el Estado.

No obstante, un año más tarde tiene lugar otra reunión en Madrid que, en lo relativo a las relaciones internacionales entre el Frente POLISARIO y España, tiene una importancia vital. Esta reunión, mantenida entre Mohamed Bachir y Alfonso Guerra, tendrá como resultado el anuncio por el Gobierno español el 10 de marzo de 1984 de la apertura de una representación oficial del Frente POLISARIO en Madrid9 .

Este hecho es significativo del apoyo brindado por España al Frente POLISARIO como movimiento de liberación nacional que persigue la autodeterminación del pueblo al que representa, puesto que las representaciones oficiales en el extranjero tienen la finalidad de hacer avanzar a estos movimientos en la construcción de su lucha política y jurídica. También es cierto que la apertura de una delegación oficial supone un acto tácito de reconocimiento, ya que, entre otras cosas, se produce con ello el comienzo de relaciones internacionales oficiales entre el Gobierno de España y el movimiento saharaui, lo que comporta un reconocimiento implícito 10.

Es interesante destacar que el Gobierno marroquí emitió ante ello una protesta formal advirtiendo del deterioro que se produciría en las relaciones hispano-marroquíes 11.

Pero un acontecimiento acaecido en 1985 iba a cambiar drásticamente el desarrollo de sus relaciones con el Frente POLISARIO. En la noche del 20 al 21 de septiembre un barco pesquero español es atacado en aguas saharauis por el Ejército de Liberación Popular Saharaui, teniendo como víctimas a dos hombres y tomando como prisioneros a seis 12. El Frente POLISARIO admitió responsabilidad accidental en el ataque, se disculpó y liberó a los prisioneros el día 28 del mismo mes13 . No obstante, un día después, y pese a que el pesquero español se hallaba faenando en una zona en la que existía un conflicto armado, el Gobierno español decide cerrar las tres oficinas del Frente POLISARIO que ya existían en el país. Además, exhortó a los miembros del Frente a  dejar el país en tres días14 .

Este acto puede interpretarse como la revocación del reconocimiento español al Frente POLISARIO. Sin embargo, debemos entrar a considerar la licitud o no que tendría dicha revocación. En atención a lo que comentábamos ut supra al respecto, sólo un cambio fundamental en las circunstancias o en el sujeto pueden justificar una revocación del reconocimiento15 . En cualquier caso, es preciso señalar que la ruptura del contacto político no comporta la revocación del reconocimiento otorgado 16, sino que son dos cuestiones separadas. Así, este hecho pudo provocar la interrupción de las relaciones entre España y el Frente POLISARIO, sin necesidad de que ello signifique una revocación del reconocimiento otorgado anteriormente.

Por otro lado, con fecha 4 de Junio de 1980, representantes del Gobierno portugués bajo la misma estrategia seguida por el Frente POLISARIO que en las  reuniones mantenidas por el Gobierno español –tras negociaciones para la liberación de pescadores retenidos por el movimiento saharaui como prisioneros-, termina por concluir un Acuerdo de reconocimiento en el que éstos reconocen al Frente POLISARIO como el “sole legitimate representative of the Saharawi people” 17.

A su vez, en un comunicado conjunto, Portugal hacía referencia a la peligrosa situación que estaba teniendo lugar por razón de la ocupación marroquí en los territorios de la RASD, al tiempo que afirmaba su apoyo al pueblo saharaui en la lucha por la “independence, sovereignity and territorial integrity of their country” 18.

Sin embargo, y pese a lo rotundo del comunicado que es determinante de un reconocimiento expreso por parte de Portugal al Frente POLISARIO como el representante único y legítimo de los saharauis, el Primer Ministro portugués, Francisco Sá Caneiro, afirmó veintidós días después que el Gobierno portugués no había reconocido al Frente POLISARIO, y que sólo se había tratado de un comunicado conjunto fruto de las negociaciones para la liberación de los pescadores19 .

Es admitido por la doctrina de manera general que el reconocimiento, como acto unilateral del Estado, es susceptible de retirarse por la sola voluntad estatal20 , pero para ello debe haber algún cambio trascendental en las condiciones, como la desaparición del sujeto o de alguno de sus elementos constituyentes21 . Sin embargo, en la revocación de reconocimiento que hace en este caso Portugal no apreciamos ninguna de esas circunstancias especiales.

En el caso del reconocimiento otorgado a movimientos de liberación nacional, hemos de recordar que éste consiste en reconocer que un grupo políticamente organizado es el legítimo representante de un pueblo que espera ejercitar su derecho a la libre determinación. En este sentido, el ejercicio de ese derecho implica necesariamente que terceros Estados puedan tratar con los movimientos de liberación nacional, y otorgarles el reconocimiento como representantes del pueblo, lo que no significa que ello sea constitutivo de un reconocimiento prematuro o pueda ser considerado como una injerencia en los asuntos internos del Gobierno colonial o extranjero 22.

Es por ello que la revocación del reconocimiento otorgado por Portugal debería tenerse por ineficaz, ya que esta institución no está carente de toda reglamentación, y la observancia de las normas sobre revocación se hace muy necesaria, si no se quiere terminar por convertir al reconocimiento en un capricho estatal sin rigor alguno. Así, la revocación portuguesa no es ilustrativa de una práctica jurídica internacional que siga unas pautas lógicas.

En otro orden de cosas, es preciso destacar que debido a las dificultades que estaban teniendo Marruecos y el Frente POLISARIO a la hora de entablar negociaciones, este último pidió con fecha de 22 de julio de 1981 a Francia que usara su influencia para intentar un acercamiento de posiciones entre ambos, es decir, que usara la mediación como medio de arreglo pacífico en el conflicto. Para ello, una delegación del Frente POLISARIO viajó hasta el país galo para reunirse con su Ministro de Asuntos Exteriores con fecha 5 de agosto23 . Éste, tras la reunión, realizó una visita a los Estados de Argelia y Marruecos, sin embargo la mediación del Estado francés no obtuvo resultados de acercamiento de posturas entre ambos, ya que Marruecos estimaba inaceptables las propuestas de la otra parte24 .

 A pesar ello, la intervención diplomática francesa tuvo como resultado para los saharauis otro tipo de frutos distintos a los que habían ocasionado el acercamiento: la apertura de una delegación oficial del Frente POLISARIO en París 25. Ante tal hecho, el representante del Frente POLISARIO para Europa, Fadel Ismail, afirmó que la apertura de la oficina significaba el establecimiento de

“a direct, oficial and continuous dialogue with the other –principal- party in the Saharan conflict and develop French-Saharawi relations with a view to promising co-operation for the future”26.

En este sentido, hay que señalar que la representación oficial del Frente POLISARIO en la capital francesa responde a un reconocimiento tácito. Al no tratarse de una mera delegación política, sino de una delegación oficial, la declaración es constituyente de una voluntad del Estado francés de apoyo y de reconocimiento al movimiento saharaui y, podemos concluir que ello además concuerda con la obligación establecida por las Naciones Unidas de cooperar con los movimientos de liberación nacional. Pese a que no existe un catálogo detallado de los actos que implican reconocimiento27 , sabemos que en el reconocimiento tácito lo que prima son los hechos y  actitudes del Estado, por lo que sus elementos substanciales son la interpretación de esas conductas y su intencionalidad. En ese sentido, el establecimiento de una delegación oficial, y no oficiosa, del Frente POLISARIO en Francia implica reconocimiento sin lugar a dudas.

 En este punto de la exposición nos parece interesante detenernos en la actitud estadounidense hacia el conflicto saharaui, ya que si bien este país no ha reconocido al Frente POLISARIO, sí ha tenido una postura que disiente de la llevada a cabo por la mayoría de los Estados en relación a la cuestión del Sáhara Occidental. En definitiva, este Gobierno declaró que los Estados Unidos de América

“supports Morocco and recognizes its administration over the disputed area (…) but is neutral on the issue of sovereignity (…)”28.

En realidad, la actitud estadounidense no hacía más que constatar una realidad de facto: que Marruecos administraba el Sáhara. Esto, aunque lo hiciera de manera irregular, era un hecho, y ante ello es preciso resaltar la vigencia del principio de efectividad. En este supuesto de hecho, la efectiva posesión del territorio logra, en la consideración de este sujeto por parte de la sociedad internacional, prevalecer sobre los títulos jurídicos y del principio uti possidetis iuris, pasando por alto con todo ello al Dictamen Consultivo sobre el Sáhara Occidental de la Corte Internacional de Justicia, que afirmaba que el Sáhara Occidental tenía derecho a la libre determinación y era precisa la convocatoria de un referéndum a tal efecto 29.

Sin embargo, en contra de lo que la administración estadounidense se encargó de reconocer, debemos afirmar que el principio de efectividad encuentra su límite en el respeto a las normas de ius cogens y, en este sentido, reiteramos que la Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas 30 expresa que “no se reconocerá como legal ninguna adquisición territorial derivada del uso de la fuerza”. Hay, pues, aquí, un límite infranqueable al principio de efectividad, además de la obligación de no obstaculizar el ejercicio del derecho a la libre determinación al pueblo saharaui.

Por otro lado, la declaración estadounidense, en concordancia o no con las normas de Derecho Internacional, pone de manifiesto, en primer lugar, que en opinión de Estados Unidos España se veía desligada de sus responsabilidades internacionales en cuanto al territorio, opinión que vendría corroborada por el Informe Corell que, como hemos comentado ut supra, situaba a Marruecos como la Potencia Administradora del Sáhara Occidental.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el hecho de que Marruecos administrara de facto la mayor parte del territorio no liberaba por sí solo a España de la condición de Potencia Administradora, y de las responsabilidades derivadas de ella, ya que como afirma la Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de Naciones Unidas un territorio no autónomo tiene “una condición jurídica distinta y separada de la del territorio del Estado que lo administrara:  y esa condición conforme a la Carta existirá hasta que el territorio de la colonia o territorio no autónomo haya ejercido su derecho a la libre determinación (…)”.

Pero no cabe duda alguna de que el Informe Corell cargaba sobre Marruecos aquellas responsabilidades de la ex metrópoli por su administración de facto del territorio31 .

 En segundo lugar, con esa afirmación se dotaba a la parte marroquí de derechos de administración sobre los recursos naturales del Sáhara Occidental, lo que, de no redundar en beneficio de la población del Sáhara, volvía a constituir un obstáculo al derecho a la libre determinación32 . En este punto, hay que subrayar que también es cierto que una característica fundamental de los movimientos de liberación nacional es la falta de control sobre sus recursos naturales 33, por lo tanto que Marruecos administre los recursos naturales saharauis no tiene nada que ver con la soberanía del Sáhara Occidental, sino con su mera administración.

 En último lugar, la declaración del Gobierno de los Estados Unidos obviaba por completo a una de las partes, el Frente POLISARIO, grupo que no era siquiera mencionado por este Estado. Este movimiento era sacrificado junto con el principio de libre determinación de los pueblos en aras, como hemos comentado ut supra, de un principio de efectividad contra legem.

En otro orden de cosas, no debemos olvidar que, en el mismo momento que están ocurriendo todos estos contactos diplomáticos con el Frente POLISARIO o con Marruecos, durante los años ochenta del siglo pasado, se estaba librando un conflicto armado entre el Ejército marroquí y el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS) que duraría hasta 1991, cuando se decretaría un alto el fuego.

En 1980, el Consejo Nacional de Seguridad norteamericano aumentó la ayuda armamentística a Rabat34 para la lucha en el Sáhara Occidental 35. El Frente POLISARIO, por su parte, contaba con los apoyos fieles de Argelia, Mauritania36 y Libia, aunque la ayuda militar y económica proporcionada por Argelia era la más significativa, además de la única reconocida de manera oficial37 .

El desarrollo del conflicto armado en el año 1980 se inclinaba favorablemente hacia el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS), y tras la batalla de Uarkliz, que dañó seriamente al ejército marroquí, Rabat cambió de estrategia y construyó el llamado “muro de la vergüenza”, desde Jebel Ouarkzis, en el sur de Marruecos, hasta Cabo Bojador 38. Un año después, el Frente POLISARIO consiguió realizar ataques efectivos contra el muro construido por Marruecos, en la Operación denominada “Gran Magreb”39 , cuya aliada principal fue Argelia,  y con la que el Frente POLISARIO logró ocupar la ciudad de Guelta Zemmur, cercana a la frontera mauritana40 .

Pero el desenvolvimiento del conflicto armado se verá influido por las políticas de acercamiento que en ese momento se estaban procurando desde de la OUA. Así, el Frente POLISARIO, tras la cumbre de la organización en Freetown de 1980, se mostró favorable a la aceptación de un alto el fuego y la convocatoria de un referéndum de autodeterminación. Sin embargo, tras el rechazo de Hassan II a estas medidas 41, el conflicto armado continuó hasta 1991, cuando tendría lugar entre las partes un acuerdo para el alto el fuego, que se encuentra vigente hasta el momento.

Volviendo a la práctica internacional debemos subrayar que, con fecha 11 de diciembre de 1982, una delegación del Frente POLISARIO realiza una visita a Irán, donde mantuvo conversaciones con el Ministro de Asuntos Exteriores iraní, Ali Akbar Vellayati, comenzando una relación diplomática entre este Estado y el movimiento nacionalista polisario y abriéndose una oficina del Frente POLISARIO en el territorio 42.

Al mismo tiempo, los principales aliados del Frente POLISARIO, Argelia y Libia, aumentaban su apoyo hacia éste proporcionándole armas de origen soviético 43, además de apoyo logístico, humanitario y político. Asimismo, Marruecos acusaba a Mauritania de hacer lo propio, aunque el Gobierno de éste Estado lo negaba categóricamente 44. En cualquier caso, parece que el apoyo mauritano al Frente POLISARIO, podría ser más político que económico o armamentístico.

Debemos considerar en este punto, que el apoyo material y moral prestado por los Estados de Argelia y Libia, intensificado en esta época, no hace sino constatar el reconocimiento otorgado al Frente POLISARIO, el apoyo a la libre determinación del pueblo saharaui y la observancia de las normas internacionales a este respecto. Podemos apreciar asimismo, cómo la continuidad de relaciones internacionales entre estos Estados y el Frente POLISARIO, vienen a consolidar apoyos establecidos de manera sólida, dejando de tener trascendencia alguna que el reconocimiento haya sido expreso o tácito, pues lo que en realidad marca la diferencia es la efectividad de las relaciones establecidas.

De este modo, Argelia, reafirmaba su apoyo al Frente POLISARIO45 y realizaba esfuerzos para conciliar a las partes, aunque su posición era claramente favorable al movimiento saharaui, lo que dificultaba su labor de mediadora.

También Libia reafirmó su sustento al Frente POLISARIO, en una reunión mantenida entre Mohamed Abdelaziz y Muamar Al Gadhafi el 22 de marzo de 198346 . Sin embargo, el Gobierno libio objetó poco después que Argelia se estaba inmiscuyendo en sus relaciones con el movimiento saharaui47 , además, acusó al Estado argelino de querer el control y colonizar 48 el territorio saharaui, y de crear obstáculos al referéndum propuesto por el rey alauita Hassan II, al que Libia era favorable.

Es indudable que los intereses del Magreb juegan un notable papel en las relaciones internacionales relativas al conflicto saharaui, y ello se ha puesto de manifiesto a través de dos de los Estados que más han apoyado desde su nacimiento al Frente POLISARIO, como son Libia y Argelia.

En este sentido, hay que destacar que Libia, a partir de 1984, será acusada de tener una actitud cambiante y vacilante, en relación a la cuestión del Sáhara Occidental, culpada de apoyar a unos y otros en función de sus propios intereses 49. El origen de estas opiniones, tiene, no obstante, un apoyo formal, la firma de un Tratado militar de cooperación entre Marruecos y Libia, con fecha 13 de agosto de ese año50 .

Sin embargo, de esta convención no parece deducirse un apoyo armamentístico por parte de Libia al Reino de Marruecos, sino que el objeto principal del mismo parecía vincularse a posibles tensiones de los Estados firmantes con Argelia 51. Además, tras este acuerdo, Libia no revocó su reconocimiento al Frente POLISARIO ni se retiró de la OUA tras la incorporación de la RASD a la misma, aunque sí paralizó el envío de material militar al Frente POLISARIO52 .

Pero el acercamiento libio-marroquí no fue estable, sino fugaz y débil, prueba de ello es que tan sólo dos años después de la firma del Tratado, Hassan II decide dar por concluida la unión con Libia53 . Esta ruptura tiene lugar como consecuencia de las diversas políticas llevadas a cabo por el Gobierno libio que Marruecos consideró inaceptables, fundamentalmente en relación a Siria y al Sáhara. Asimismo, Libia criticó fuertemente el encuentro de Hassan II con el Primer Ministro israelí, Shimon Peres54 ; además  el Presidente Reagan advirtió al Gobierno marroquí que la alianza con Libia sólo vendría a complicar sus relaciones con Estados Unidos 55. Parece ser que el alianza de Marruecos y Libia no convenía a nadie, lo que se manifestó con su fugacidad 56.

 De cualquier manera, sí es preciso insistir en que Argelia ha sido el único Estado que ha reconocido oficialmente su apoyo al Frente POLISARIO y durante el conflicto armado nunca paralizó su apoyo material al mismo. Además, durante la parálisis momentánea de la ayuda militar libia al Frente POLISARIO,  Argelia aumentó la suya, lo que también permitió al Frente POLISARIO realizar ofensivas efectivas contra el muro marroquí, en la Operación denominada “Gran Magreb”, aludida ut supra. Es evidente que la construcción del muro tampoco suponía plato de buen gusto para el Estado argelino, ya que la construcción se encontraba en la frontera de su propio territorio. Aquí se evidencia que son los intereses estatales y no otro tipo de consideraciones los que condicionan las políticas estratégicas de los Estados vecinos en la cuestión del Sáhara Occidental.

En octubre de 1984 se producen algunos reconocimientos en el ámbito regional africano. De este modo, Mohamed Abdelaziz mantiene conversaciones con el Presidente Machel, de Mozambique, quien afirma su apoyo y reconocimiento al Frente POLISARIO57 ; a su vez el Presidente Ratsiraka de Madagascar da su reconocimiento y apoyo al movimiento nacionalista saharaui con la misma fecha58 . Ambos reconocimientos son expresos.

Es importante señalar que estos reconocimientos expresos suelen ir acompañados de manifestaciones de apoyo a la causa del Frente POLISARIO, lo que parece indicar que le son otorgados en consideración de su condición de legítimo representante y válido ejecutor de la libre determinación del pueblo del Sáhara Occidental.

En el mismo año, 1984, el Secretario General del Frente POLISARIO, Mohamed Abdelaziz realiza una visita Yemen con fecha 16 de noviembre, a partir de la cual, se siguen manteniendo reuniones entre ambos líderes, dando lugar a relaciones bilaterales estables59 .

Respecto a las partes directamente implicadas en la controversia del Sáhara Occidental, hay que resaltar que las primeras tomas de contacto después del inicio del conflicto armado entre el Frente POLISARIO y Marruecos no tienen lugar hasta 1984. El 9 de noviembre de ese año el Ministro de Asuntos Exteriores marroquí declaró a la Agencia Pan-Africana de Noticias que Marruecos estaba preparado para aceptar la celebración de un referéndum60 ; sin embargo, tras la admisión de la RASD en la Organización para la Unidad Africana (OUA) tan sólo tres días más tarde, esta iniciativa fue retirada.

Lo más destacable de la entrevista del Ministro marroquí con esta agencia de información fue, no obstante, que declaraba estar dispuesto a sentarse en una mesa de conferencias con el “llamado” Frente POLISARIO, aunque previamente había rehusado mantener contactos directos con éste, por considerar a sus miembros simples mercenarios mantenidos por Argelia61 .

En octubre de 1985, dieciocho representaciones  de congresistasde diferentes Estados visitan las bases militares del Frente POLISARIO en Argelia 62. Entre éstas se encuentran representantes estadounidenses, británicos y franceses, como las más representativas. En los asentamientos saharauis cercanos a la ciudad argelina de Tinduf estas delegaciones se entrevistan con el Secretario General del Frente POLISARIO Mohamed Abdelaziz.

Asimismo, hay que destacar que las representaciones que visitan los campamentos de refugiados saharauis son de Estados que no han reconocido a la República Árabe Saharaui Democrática, en su mayoría europeos, como Francia, España, Gran Bretaña, etc. En este sentido, es preciso subrayar que hay un reconocimiento a las labores del Frente POLISARIO como representante legítimo del pueblo saharaui, ya que, además, el encuentro se realiza en territorio controlado por el Frente POLISARIO.

Al respecto de estas visitas de las representaciones estatales a las bases militares y operativas del Frente POLISARIO, cabe deducir que existe un reconocimiento tácito del Frente POLISARIO como movimiento de liberación nacional. Así, se debe recordar que el otorgamiento de reconocimiento no implica que necesariamente se tengan que establecer relaciones diplomáticas, pero sí se debe tratar al sujeto reconocido como uno más de la Sociedad Internacional 63. Por tanto, a partir del reconocimiento esos Estados se comprometen a considerar como legítima una determinada situación, concediendo valor jurídico a una determinada pretensión o condición de hecho64 . En este sentido, el reconocimiento siempre despliega un efecto que va a condicionar las relaciones entre el sujeto reconocedor y el reconocido: el Estado no puede contestar aquello que ha reconocido 65. Al respecto, CRAWFORD sostiene que when a status of a particular entity is doubful, or where some necessary element is lacking, recognition, apart from its evidential important, may obligue de recognizing State to treat the recongnized entity as a State, and may thus contribuye towards the consolidation of its status” 66.

De este modo, resulta fundamental que el reconocimiento correctamente efectuado despliegue sus efectos. Para ello, es de vital importancia que los Estados sean consecuentes con lo que la institución del reconocimiento significa, y el significado de esas visitas a territorio controlado por el Frente POLISARIO es una señal inequívoca de reconocimiento.

Por otro lado es cierto, que los más de setenta países que hoy reconocen a la República Árabe Saharaui Democrática, están reconociendo con ello al Frente POLISARIO como su Gobierno, en este sentido ROSENNE afirma que “recognition of a State implies recognition of it Government at the time of recognition”67

Así pues, el Frente POLISARIO en este punto es reconocido como Gobierno de la RASD, mientras que en otros casos lo es como ente independiente, esto es, como movimiento de liberación saharaui. El Frente POLISARIO no es, por tanto, un sujeto controvertido más del panorama jurídico-internacional, sino que su esencia es especialmente particular, en virtud de su atípica subjetividad, actuando en ambos casos con los mismos objetivos y finalidades: ejercitar el derecho de libre determinación que corresponde al pueblo saharaui.

Es cierto igualmente, que el Frente POLISARIO, goza de un gran número de apoyos consolidados en la escena internacional por parte de países que no reconocen al Estado saharaui, manifestándose esto respecto a una respetuosa recepción en muchos Estados, en su mayoría europeos, como por ejemplo Suecia 68. Sin embargo, pese a que el apoyo pueda ser evidente, muchos Estados ha optado por rechazar el otorgamiento de un reconocimiento formal al movimiento69 .

La reflexión que se hace palmaria ante esta situación es que el reconocimiento formal no es tan sólo un acto que permita al Frente POLISARIO actuar con ciertas ventajas en el territorio de los Estados que lo han reconocido, sino que también implica una toma de posición frente a los demás sujetos de Derecho Internacional con respecto al conflicto, y con ello, los Estados se verían obligados a impulsar o promover soluciones dignas para la resolución de la cuestión del Sáhara, despertando del letargo obligado a un pueblo que parece tener una paciencia ilimitada.

Así pues, el Frente POLISARIO, como hemos podido ver a lo largo de este análisis, ha mantenido relaciones internacionales con otros sujetos de Derecho Internacional, y éstos le han otorgado un número considerable de reconocimientos, ya sean expresos o tácitos, como movimiento de liberación nacional o como Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática, en el caso de aquellos países que reconocen a la RASD.

Pero es indispensable constatar que el Frente POLISARIO no ha basado sus relaciones exteriores únicamente en contactos bilaterales con los Estados, sino que, en una sociedad internacional cada vez más institucionalizada, las Organizaciones Internacionales tienen un papel fundamental en el surgimiento de nuevos sujetos en el sistema internacional, y ante ello, el Frente POLISARIO tiene un interés cardinal en encontrar su sitio en la escena global.

A continuación, centraremos nuestra atenciónen el lugar que ocupa el Frente POLISARIO en la Organización de Naciones Unidas, no sólo ser el máximo exponente de Organizaciones Internacionales de ámbito universal, sino también por la actitud pionera de ésta en cuanto al acceso de los movimientos de liberación nacional al estatuto de observadores en su seno.

1 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1979, November 9, p. 29917.

2 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1979, April 27, p. 29565.

3 NACIONES UNIDAS: A/CN.4/534, Sexto informe sobre los actos unilaterales del Estado, cap. I, párr. 50.

4 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1981, Febrary 13, p. 30716.

5 Ibídem.

6 Ibídem. Esta advertencia marroquí constituye a todas luces una obstaculación a la libre determinación del pueblo saharaui y, más concretamente, a su movimiento de liberación. Y es que la Resolución 2105 (XX) de la Asamblea General de las Naciones Unidas determina que los Estados tienen la obligación, como ya hemos comentado ut supra, de ayudar y cooperar con estos movimientos. Además, esta actitud marroquí conllevaría responsabilidades según las normas internacionales, por la obstaculización del derecho a la libre determinación. En adición, los demás Estados, las Organizaciones Internacionales y los organismos especializados de Naciones Unidas deberán abstenerse de prestar ayuda al Gobierno marroquí, mientras persevere en mantener al Sáhara Occidental ocupado de manera ilegítima, lo que se vuelve a deducir de la Resolución 2105 (XX).

7 NACIONES UNIDAS: A/CN.4/534, Sexto informe sobre los actos unilaterales del Estado, cap. I, párr. 38.

8 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1984, April, p. 32821.

9 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1984, December, p. 33306.

10 En este sentido, algunos autores consideran que, aunque el reconocimiento puede ser expreso o tácito, sólo el expreso forma parte de los actos unilaterales del Estado, siendo el tácito o implícito un mero comportamiento estatal, lo que, por otro lado, no quiere decir que no produzca los pertinentes efectos jurídicos. Vid. BONDIA GARCIA, D., Régimen jurídico…, op. cit., p. 101.

11 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1984, December, p. 33306.

12 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1985, October, p. 33891.

13 Ibídem.

14 Ibídem.

15 NACIONES UNIDAS: A/CN.4/534, Sexto informe sobre los actos unilaterales del Estado, cap. III, párr. 117.

16 PAPINI, R.; CORTESE, G., La rupture des relations diplomatiques et ses conséquences, París, 1972, p. 299, p. 42.

17 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1981, Febrary 13, p. 30716.

18 Ibídem.

19 Ibídem.

20 ROSENNE, S., “The perplexities of modern international law”, 291 RCADI, 2001, pp. 9-471p. 271.

21 NACIONES UNIDAS: A/CN.4/534, Sexto Informe sobre los actos unilaterales del Estado, cap. III, párr. 117.

22 ABI-SAAB, G., “Wars of…”,op. cit., p. 372.

23 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1982, May 14, p. 31488.

24 Ibídem.

25 Ibídem.

26 Ibídem., p. 31489.

27 NACIONES UNIDAS: A/CN.4 534, Sexto Informe de los actos unilaterales del Estado, cap. I, párr. 25.

28 Le Monde, 9 de mayo de 1982.

29 Sáhara occidental, avis consultatif, C.I.J. Recueil, 1975, vol. I, párr. 64.

30 Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de Naciones Unidas, de 24 de octubre de 1970.

31 Carta de fecha 29 de enero de 2002 dirigida al Presidente del Consejo de Seguridad por el Secretario General Adjunto de Asuntos Jurídicos, Asesor Jurídico, Doc. S/ 2002/161.

32 Al respecto v. Resolución 46/64 de la Asamblea General de Naciones Unidas, de 11 de diciembre de 1991.

33 CASSESE A., International Law, Oxford, 2005, pp. 558, p. 140.

34 Desde 1974, Estados Unidos ha aumentado progresivamente la entrega de armamento a Marruecos. Se puede ver una tabla comparativa en OLIVER, P., Sahara, drama de una descolonización, Palma de Mallorca, 1987, p. 287, p. 195.

35 OLIVER, P., Sahara…, op. cit., p. 194.

36 Tras el Acuerdo de Paz entre Mauritania y el Frente POLISARIO, este país se convirtió en un defensor más de la autodeterminación del pueblo saharaui, mostrando un apoyo sólido al Frente POLISARIO.

37 OLIVER, P, Sahara…,op. cit., p. 195.

38 Ibídem.., p. 196.

39 MARQUINA BARRIO, A., “El Tratado libio-marroquí, repercusiones e incidencias en la política exterior española”, Revista de Estudios Internacionales, 1985, nº 6, p. 125-136, p. 132.

40 OLIVER, P., Sahara…, op. cit., p. 198.

41 BADÍA MARTÍ, A., La cuestión del Sáhara Occidental ante las Naciones Unidas, Madrid, 1999, p. 310, p. 31. 

42 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1983, April, p. 32102.

43 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1983, April, p. 32102.

44 Ibídem.

45 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1984, April, p. 32821.

46 Ibídem.

47 Ibídem.

48 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1984, April, p. 33307.

49 OLIVER, P., Sahara…, op. cit., p. 195.

50 Tratado militar de cooperación libio- marroquí, firmado el 13 de agosto de 1984 en la ciudad de Ujda.

51 MARQUINA BARRIO, A., “El Tratado…, op. cit., p. 130.

52 OLIVER, P., Sahara…, op. cit., p. 247.

53 Ibídem., p. 247.

54 Ibídem., p. 248.

55 Ibídem., p. 248.

56 Pese a que las acusaciones sobre la política cambiante de Libia son demostrables, parece hipócrita achacar a este Estado el hecho de jugar sus intereses políticos pues , ¿no es esto algo común a todas las políticas estatales?, parece claro que ningún Gobierno actúe en confrontación a lo que suponen sus intereses estatales, cosa diferente es que sean esos intereses los cambiantes.

57 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1984, April, p. 33307.

58 Ibídem.

59 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1985, April, p. 33566.

60 Vid. Resolución sobre la cuestión del Sáhara Occidental, AHG/Res. 103 (XVIII), en Doc. A/36/534, de 24 de septiembre de 1981, anexo II.

61 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1986, Febrary, p. 34203. Respecto a las consideraciones marroquíes sobre el Frente POLISARIO, hay que afirmar que éstas no tienen una fundamentación jurídica sólida. En primer lugar, las características del Frente POLISARIO no se corresponden con las de los mercenarios. El mercenario, según TERNICET  “est donc un individu qui est essentiellement attiré par la perspective d´un salarie, qui prend part à un combat Dans l´unique but du obtener une rémunération, et qui est étranger par rapport à la Partie qui l emplome”. En este sentido, podemos advertir que los mercenarios están únicamente motivados por la remuneración económica, quedando fuera cualquier interés político o ideológico, lo que no se puede sostener en relación al Frente POLISARIO, además, tienen que estar reclutados por una de las partes en el combate, lo que en opinión del Gobierno marroquí los miembros del Frente POLISARIO han sido reclutados por Argelia, pero sin embargo, el conflicto no es entre Marruecos y Argelia. En tercer lugar, los mercenarios no están ligados a ninguna parte, excepto por la contratación ad hoc,  por lo que quedarían fuera residentes, fuerzas armadas o guerrilleros. EL Frente POLISARIO, como comentamos ut supra, nació bajo una diferente denominación, como un grupo que luchaba contra la ocupación colonial española, y después con la ocupación extranjera marroquí, siendo su objetivo el de ejercer la libre determinación. Por todo ello, la calificación hecha por Marruecos respecto al Frente POLISARIO, como anunciábamos, no tiene soporte normativo alguno, no se corresponde con la realidad. Asimismo, el Frente POLISARIO ha catalogado de mercenarios a toda persona que material o moralmente refuerce el papel de los países que agredan a su movimiento, (Le Monde, 25-25 mai 1976), lo que se pone en contradicción con la opinión de ciertas delegaciones que afirman que mercenario es únicamente el que toma parte de manera directa en las hostilidades.  V. TERCINET J., “Les Mercenaries et le Droit International”, A.F.D.I., 1977, vol. 23, p. 269-293, p. 274.

62 KEESSING´S CONTEMPORARY ARCHIVES, 1986, Febrary, p. 34203.

63 NACIONES UNIDAS: A/CN.4/534, Sexto informe sobre los actos unilaterales del Estado, cap. I, párr. 23.

64 VENTURINI, G., Il riconoscimento nel diritto internazionale, Milán, 1946, p. 143.

65 BONDÍA GARCÍA, D., Regimen jurídico…,op. cit., p. 100.

66 CRAWFORD, The creation of…,op. cit., p. 24.

67 ROSENNE, S., “The perplexities of …, op. cit., p. 269.

68 PAZZANITA, A., G., “Morocco versus POLISARIO: a political interpretation”, The Journal of modern  African Studies, 1994, nº 32, vol. 2, p. 265-278, p. 273.

69 Ibídem.