EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

Carolina Jiménez Sánchez (CV)
Universidad de Málaga

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3. Hacia un dominio más pleno

En 1937 el Alto Comisionario en Marruecos 1 nombra teniente coronel a Antonio de Oro, cuya contribución más importante puede considerarse la fundación de la ciudad de el Aaiún 2. De Oro establece algunos puestos militares, aunque la idea de un dominio completo del terreno no se ve realizada.
El 20 de Julio del año 1946 se establecía por decreto de la Presidencia que las zonas de Ifni y Sáhara Español pertenecían a un mismo núcleo organizativo, denominado Gobierno del África Occidental Español, regido por un gobernador que ostentaría los mandos civil y militar. Tan sólo un año después, por orden de la presidencia del Gobierno de 12 de febrero de 1947, los territorios de Ifni y Sáhara comienzan a identificarse como independientes el uno del otro3 .
El control que ejercía el Estado español sobre la población del Sáhara era muy limitado, debido sobre todo al carácter nómada de la población. De hecho no existe con anterioridad al año 1950 censo de ningún tipo. Ello revela la escasa capacitación de la administración colonial para adentrarse, aún de manera administrativa, en el mosaico cultural de los habitantes nativos, que se distribuía entre tribus, fracciones (llamados frigs) y familias que iban cambiando su temporal residencia según el rumbo de las aguas. Por otro lado, la población de colonos, entonces llamada “población urbana”, se asentaba en torno a los nuevos núcleos de las ciudades (Aaiún, Smara, Villa Cisneros, Güera..). En 1950 la población de españoles era sólo de 1.130.
En 1949 tiene lugar el descubrimiento de los yacimientos de fosfatos de Bu-craa 4 por el geólogo español Manuel Alía Medina 5, estando considerados los más grandes del mundo6 . La relevancia de este hallazgo supuso la entrada en contacto de la potencia colonizadora con una de las mayores fuentes de recursos naturales del territorio, lo cual, sin duda, influiría en las perspectivas económicas tenidas en cuenta para la zona.
El 10 de Enero de 1958 se dicta un Decreto por el cual se reorganizan las posesiones de España en África occidental, declarando a Ifni, con capital en Sidi, y al Sáhara Español, con capital en El Aaiún, provincias españolas. Establecido ya el estatuto de colonia en dichas zonas, se debe destacar que en un territorio que había sido tradicionalmente saharaui, la zona norte, Tarfaya, no se continuara con la política de “provincialización”, sino que ésta siguiera constituyéndose como un Protectorado.
Se produce de esta manera una primera quiebra geográfica y política en el conjunto del territorio natural del hoy conocido como Sáhara Occidental. Esta primera ruptura territorial acaecida bajo la dominación española tiene lugar de una manera arbitraria, en cuanto que se trataba de una zona no separada del resto y tradicionalmente unida a Río de Oro y, a través de esta, a Saguía el-Hamra. Ante esta situación es obligado apuntar que la finalidad de dicha quiebra no es caprichosa, sino que responde a un interés político. España entrega la región de Tarfaya a Marruecos, aprovechando la inactividad de Francia al respecto, en 1958, ya que éste aún no había conseguido la pretendida entrega española de Ifni. De este modo, España acaba entregándole Tarfaya como compensación.
La transferencia efectiva de esta región tiene lugar con fecha 10 de abril de 1958, consiguiendo de este modo acallar las reivindicaciones territoriales que ostentaba el Estado marroquí sobre Ifni por, al menos, un tiempo. Dicha transferencia se produce dentro del llamado Acuerdo de Sintra, firmado el 1 de abril de 1958 por los Gobiernos de Marruecos y España, en virtud del cual también se establece que las dos zonas que anteriormente habían sido objeto de una separación por parte de la autoridad colonial, de carácter administrativo, Saguía-el-Hamra y Río de Oro, formen desde ese momento, un solo territorio bajo dominio español.
Respecto a la explotación de los fosfatos en los yacimientos de Bu-Craa, en 1962 se crea la “Empresa Nacional Minera del Sáhara” (ENMINSA), dependiente del entonces Instituto Nacional de Industria de España. En 1969 se amplía el capital social a cinco mil millones de pesetas y la empresa pasa a llamarse “Fosfatos de Bu-Craa, S.A” (FOSBUCRAA). En 1973 la inversión en FOSBUCRAA ya supera los veinticuatro mil millones de pesetas, produciendo más de seiscientas mil toneladas anuales7 .
En este punto de la exposición, conviene destacar que el asentamiento español se produjo de una manera, cuanto menos, atípica. Estando condicionado en todo caso por las circunstancias externas que llevaron a los Estados de Gran Bretaña y Francia a la firma de un acuerdo en 1904, (Entente Cordiale), por el cual surgía una nueva alianza que, entre otras cosas, conseguiría disipar las expectativas francesas sobre el territorio en cuestión gracias al apoyo británico a España; lo cual, por otro lado, le garantizaba al imperio anglosajón el control de la estratégica Gibraltar.
A todo ello hay que sumar la oposición del pueblo autóctono, que ya desde el año 1958 comienza a realizar manifestaciones en contra del régimen colonial de manera esporádica, si bien la verdadera ofensiva comienza en el año 1967, cuando se crea el Movimiento para la Liberación del Sáhara, que llevaría a una lucha interna en la que España intentaría evitar sin éxito las primeras expresiones a favor de la autodeterminación.
Ello ocurre pese a que los representantes de la población autóctona en ese momento, los chiuj8 , habían firmado acuerdos de amistad con el Estado español. Si bien es cierto que estos chiuj interpretan la firma del acuerdo como la mejor opción dentro de las posibles, la opción que resultaría menos dañina para su pueblo, ya que pensaban que una alianza con España evitaría colonizaciones más agresivas que provinieran de otras potencias europeas, sobre todo de Francia.
Asimismo, las guarniciones españolas tardaron más de cincuenta años en adentrarse en el interior del territorio, y esto ocurrió tras las presiones por parte de Francia por haberse convertido dicha zona en un santuario de la última resistencia anti-francesa. 9
Por otro lado, en cuanto al indicador temporal, nos topamos con una situación que se coloca a la cola de la evolución del fenómeno colonizador en África, ya que cuando en los años cincuenta y sesenta muchos países ya habían conseguido su independencia, España sólo contaba con algo más de 15 años de ocupación en el territorio del Sáhara Occidental y aún no había empezado a sacar un gran partido de los fosfatos, lo que no ocurriría hasta 1973 fecha, por otro lado, muy cercana a la de su salida de este territorio en 1975.
En este sentido conviene señalar que a principios de los años sesenta del siglo pasado de la mano de la ONU, había comenzado el gran proceso descolonizador en todo el mundo, y España, rezagada, acababa de realizar el intento de evadir la Resolución de la Asamblea General 1514 (XV) de 1960 con la proclamación, el 10 de Enero 1958 10, del Sáhara Occidental e Ifni como “provincias españolas”, reiterado en 1961 11.
En 1963, de conformidad con el Capítulo XI de la Carta de Naciones Unidas, el Sáhara Occidental entra a formar parte de la lista de Territorios no Autónomos a instancia de Marruecos, 12 siendo el Estado español la potencia administradora. A partir de este momento la ONU reafirma el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui en reiteradas Resoluciones, siendo la primera en el año 196513 .
Una Resolución posterior, de 20 de diciembre de 1966, goza en nuestra opinión de una mayor relevancia al nombrarse por primera vez la necesidad de que se celebrase un referéndum de autodeterminación sobre una base libre, invitando en su párrafo cuarto
a la potencia administradora a determinar lo antes posible, de conformidad con las aspiraciones de la población autóctona del Sáhara Español, y en consulta de los gobiernos de Marruecos y Mauritania y con cualquier otra parte interesada, los procedimientos para la celebración de un referéndum, bajo los auspicios de la Naciones Unidas con miras a permitir a la población autóctona del territorio que ejerza sin trabas su derecho a la libre determinación”14 .
En el año 1969 Marruecos consigue finalmente la entrega del territorio de Ifni por parte de España 15, propiciada por la presión internacional, y las reiteradas resoluciones de la ONU, entre las que destaca la Resolución 2229 (XXI) que, en lo que se refiere al territorio de Ifni, invita a la potencia administradora a
 “que decida con el Gobierno de Marruecos, habida cuenta de las aspiraciones de la población autóctona, las modalidades del traspaso de poderes, de conformidad con las disposiciones de la resolución 1514 (XV)”.
Un año antes, en 1968, Guinea Ecuatorial, entonces conocida como Río Muni, es declarada independiente. Sólo faltaba una colonia española a la que no se le hubiera concedido la independencia,  el Sáhara Occidental y, desgraciadamente, se convertirá a partir de 1990, cuando Namibia consigue la independencia de Sudáfrica, en la última colonia de África.
Pero durante este tiempo la dominación colonial en el Sáhara y las ideas de prosperidad y progreso no lograron calar en la población autóctona. Ésta, desde la primera tentativa española de ocupar la zona en 1884, se dispuso a reivindicar el territorio, teniendo constantes reacciones hostiles hacia las tropas españolas. El régimen colonial pretendía hacer abandonar a los saharauis su tradicional forma de vida, el nomadismo, para hacerlos formar parte del sistema urbano recién creado, y así, poder contar con su mano de obra para la explotación de las minas o para que se alistasen en el ejército español. Para forzar esta situación España llegó a envenenar los pozos de los que la población nómada se valía para su supervivencia, pero ello no causó más que resentimiento hacía el sistema colonial, haciendo todo ello que el sentimiento nacionalista aumentara.
De este modo, la población termina por agruparse de una manera organizada y en 1973 nace el Frente Popular de Liberación de Saguía-el-Hamra y Río de Oro (Frente POLISARIO)16 , sobre el que tendremos oportunidad de profundizar posteriormente.
La colonia española se adentraba en su peor crisis política: por un lado, el proceso descolonizador mundial exigía una respuesta por parte de la metrópoli, cosa que ésta no fue capaz de ofrecer con premura. Por otro, la población saharaui se había organizado en torno al Frente POLISARIO, y sabían de su derecho a ejercer la libre determinación. A ello, además, se unía otro elemento determinante: los Estados de Marruecos y Mauritania reclamaban respectivamente las partes norte y sur del territorio del Sáhara Occidental, y exigían un supuesto derecho de “reintegración territorial”, que la metrópoli no estaba en posición de admitir sin más.
Como podemos apreciar, las variables que imperaban en el tema venían sin duda a complicar y entorpecer el proceso descolonizador que se reclamaba desde las instancias internacionales, de hecho éste ya nunca –hasta el momento- se haría realidad. Pese al peso político y jurídico que había adquirido el derecho a la libre determinación de los pueblos en el continente africano, en nuestro posterior análisis se podrá apreciar cómo, finalmente hubo otro tipo de elementos de carácter político y militar que terminaron por sobreponerse a las exigencias de una comunidad internacional más justa.
La situación que existía en el Sáhara Occidental llevaba irremisiblemente a establecer alianzas, a entablar negociaciones o, por lo menos, a concertar posiciones. La metrópoli, España, tenía responsabilidades sobre el territorio y sobre la población saharaui, tenía que efectuar el proceso descolonizador en compromiso de la Resolución 1514 (XV). Sin embargo, como se tratará de exponer a continuación, este proceso se verá interrumpido –mejor, no será ni siquiera iniciado- a causa de otros acontecimientos. 
Así pues, en el próximo epígrafe se expondrán varios hechos cuya trascendencia indudable debemos analizar. En el año 1975 sucedieron no pocos acontecimientos que irían moldeando la controversia enredándola más allá del límite de lo prudente. Por un lado, la Corte Internacional de Justicia acepta emitir un Dictamen Consultivo sobre el asunto del Sáhara. Poco después de su publicación se produce la llamada “Marcha Verde”. La nueva situación surgida tras la marcha vino a normalizarse de una manera sorpresiva. Así, mediante el Acuerdo Tripartito de Madrid el territorio pasaba a estar bajo administración marroquí y mauritana, mientras la metrópoli abandonaba sus últimos puestos en la zona. Con ello comenzaba el conflicto armado, que enfrentaría al Ejército de Liberación Popular Saharaui con los ejércitos marroquí y mauritano. Como trataremos de exponer a continuación, en el año 1975 la situación en el Sáhara cambiará drásticamente, el escenario del desierto mutaría de manera inequívoca hacia un paisaje sin duda más desolador.

1 A partir de 1932 el gobierno de la colonia quedó confiado a un Gobernador General del Sáhara Español, que era delegado del Alto comisionario en Marruecos en la zona sur del Protectorado e Inspector General de los destacamentos del Sáhara.

2 OLIVER, P. Sahara…, op. cit., p. 48.

3 DIEGO AGUIRRE, J. R., Historia del…, op. cit, p.274.

4 Para más información sobre los fosfatos del Sáhara Occidental Vid. GARCÍA ABAD, A., El Sáhara español. Perspectivas económicas: los fosfatos, Memoria de la Escuela Diplomática, Madrid, 1971.

5 OLIVER, P., Sahara…op. cit., p. 31.

6 Hoy día, pese al expolio, las reservas se estiman en más de 10 millones de toneladas y la pureza es del orden del 70 al 80 por ciento.

7 Actualmente la Empresa española FMC Foret importa alrededor de 500.000 toneladas de fosfatos al año, procedentes de los yacimientos saharauis, según informaciones de EUROPA PRESS y de Western Sahara Research Watch.

8 Los Chiuj eran elegidos entre los ancianos de más experiencia y debían tener conocimiento de las leyes y buen entendimiento con todas las personas del frig (pequeñas comunidades formadas por varias familias). Eran los encargados de representar a su frig en la Yemáa, y tenían la última palabra sobre la paz o la guerra. Para más información acerca de la cultura tradicional saharaui: ALCOBENDAS, M., Los Saharauis, Málaga, 2004, pp. 152.

9 VILLAR, F., El proceso de…, op. cit., p. 40

10 BOE de 14 de enero de 1958.

11 Decreto 2604/61, de 14 de diciembre de 1961, vid. BOE de 25 de diciembre de 1961.

12 FUENTE COBO, I. y MARIÑO MENÉNDEZ, F.M., El conflicto del…,op. cit.,  p. 25

13 Resolución 2072 (XX), de la Asamblea General, de fecha 16 de diciembre de 1965.

14 Resolución 2229 (XXI), de la Asamblea General de Naciones Unidas, de 20 de agosto de 1966.

15 Tratado por el que el Estado Español retrocede al Reino de Marruecos el Territorio de Ifni, (Fez, 4-I-1969), publicado en el B.O.E. núm. 134, de 5 de junio de 1969.

16 Movimiento que desde sus inicios, gozó de un amplio respaldo por parte de la población autóctona, siendo su principal reivindicación la de conseguir la autodeterminación del pueblo saharaui.