EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

Carolina Jiménez Sánchez (CV)
Universidad de Málaga

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6. Ruptura del proceso descolonizador y negación del derecho a la libre determinación

Como adelantábamos ut supra, pese a la probable nulidad del Acuerdo de Madrid, la estrategia tripartita seguía su curso sin que las normas de Derecho Internacional fueran un lastre para ello. En este sentido, es preciso subrayar que los acontecimientos que se iban sucediendo a lo largo del año 1975 tuvieron una respuesta perentoria por parte de la población autóctona. Los españoles saharianos de lo que el régimen franquista decretó como la provincia número cincuenta y dos habían pasado, en menos de un año, de luchar contra la administración colonial, a hacerlo contra dos terceros Estados que ocuparon el territorio y dividieron a sus habitantes, mientras España trataba de abandonar el territorio a marchas forzadas.
En este sentido, resulta interesante señalar que a partir del 4 de octubre, el Estado Mayor del Ejército de Operaciones español había comenzado a aplicar un plan para contener la invasión marroquí. Sin embargo esto ocurre al margen de la política gubernamental española ya que, desconociendo el ejército las conversaciones hispano-marroquíes que estaban teniendo lugar sobre la entrega del territorio, decide poner en marcha una serie de medidas disuasorias que evitaran la entrada marroquí en el terreno. Así, construyen una franja de diez kilómetros de terreno a partir de la cual se instaló una doble alambrada desde el norte del territorio hasta la localidad de Hagunía1 , entre ellas fue sembrado un campo de minas antipersonales. Se trataba de intentar que la marcha marroquí no consiguiera su finalidad, entrar en el, hasta entonces, “Sáhara Español” quizá como un último intento de mostrar la capacidad militar española en África. Esta operación, que fue denominada por el Ejército español “Operación Marabunta”, no logró detener la Marcha Verde –para lo que fue ideada-, ya que no era ésta la intención del Gobierno español y esta actuación del Ejército había sido fruto de la descoordinación entre ambos. No obstante la población saharaui quedó atrapada en la franja de terreno rodeada por las alambradas y las minas antipersonales, obligándoles a permanecer dentro del cerco cuando se aproximaba la marcha marroquí.
La posición del Gobierno español seguía siendo confusa: en el mes de noviembre el Príncipe Juan Carlos de España acude inesperadamente a la ciudad del El Aaiún, declarando en un discurso público que España cumpliría fielmente el compromiso de respetar el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui, y que nunca abandonaría a este pueblo. Sin embargo el régimen colonial en esa fecha continúa desmantelando sus puestos militares y administrativos, y finalmente permite la entrada marroquí y mauritana en la zona.
Por su parte, el Frente POLISARIO comenzó a oponer una dura resistencia a las fuerzas ocupantes, protagonizando varias batallas contra las avanzadas marroquíes y consiguiendo, en ocasiones, proteger su territorio. De este modo da comienzo una cruenta guerra entre el Ejército de Liberación Popular Saharaui (ELPS)2 y los ejércitos marroquí y mauritano, ambos intentando forzar la anexión de territorios fronterizos por el norte y sur, respectivamente.
Se produjo una situación muy delicada en la que España ya había abandonado el territorio, que en ese momento era escenario de un conflicto armado, y en el que se produce un vacío legal y administrativo. Este “agujero en el desierto” es aprovechado por Marruecos para establecer a sus colonos en los territorios saharauis, quienes consideraban que volvían a recuperar un territorio que les pertenecía, al que desde el régimen marroquí se había denominado –y se denomina- como “las provincias del sur”.
El 28 de febrero de 1976 se arría por última vez en la azotea del Gobierno General de la ciudad del Aaiún la bandera de España en el “Sáhara español” 3, izándose a continuación la marroquí 4.
Pero también el vacío que se produce es utilizado por los saharauis para reivindicar su derecho a la libre autodeterminación. De este modo, el 27 de febrero de 1976 se produce por parte del Frente POLISARIO la proclamación de independencia de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD)5 en la localidad de Bir Lelhu, ante periodistas de todo el mundo, declarando que, en base a la libre voluntad y a la democracia, se produce “la constitución de un Estado libre, independiente y soberano, regido por un sistema nacional democrático, ARABE de tendencia UNIONISTA, de confesionalidad ISLAMICA, progresista, que adquiere como forma de régimen el de la República Árabe Saharaui Democrática. De acuerdo con su doctrina, orientación y línea,  Estado Árabe, Africano, No Alineado (…)”6
La proclamación del Estado tiene lugar en Bir Lehlu, en ese momento territorio controlado por el Frente POLISARIO, en una etapa del conflicto en la que dos Estados trataban de hacerse con un territorio que estaba en proceso de descolonización7 .
El conflicto armado dividió a la población saharaui en dos flancos, el primero desplegado a lo largo del frente armado y, el segundo, formado por dos tercios de la población saharaui, en su mayoría por mujeres, ancianos y niños asentado en la zona argelina cercana a la ciudad de Tinduf, en la hamada 8, a la cual llegarían tras huir al estallar la guerra en 1975 y mientras se producían los bombardeos aéreos (con NAPALM y Fósforo blanco) del ejército marroquí9 . Allí se establecerían los actuales campamentos de refugiados 10.
Las personas que en ese momento se encontraban más al sur del territorio huyeron hacia Mauritania, sin saber que ésta también formaba parte de la guerra que acababa de declararse en su contra. Las consecuencias de este éxodo casi masivo e imprevisto fueron las de perder más del diez por ciento de la población total.
Tras la retirada mauritana con el correspondiente acuerdo de paz con el Frente POLISARIO en 1979 11, el ELPS centra todos sus esfuerzos en liberarse de la ocupación marroquí, que desde ese momento también opta por reivindicar la zona sur, antes reivindicada por Mauritania12 .
No había hecho más que comenzar un conflicto armado, en el que, entre otras estrategias ofensivas, destaca la construcción por parte del ejército marroquí en 1980 de lo que se ha venido a llamar coloquialmente “Muro de la Vergüenza” 13, que volvía a dividir el territorio saharaui entre la franja liberada por el ELPS y las zonas controladas por el contingente marroquí.
En 1991 se produjo un alto el fuego14 , que perdura en la actualidad, con las excepciones que se vienen sucediendo en la zona del Sáhara Occidental, fundamentalmente en el Aaiún, en la que los derechos humanos de la población saharaui no están siendo respetados por las autoridades marroquíes de facto 15.
Así, el fracaso del proceso descolonizador desembocó en una conflicto armado que tendría y tiene como telón de fondo un caso de libre determinación de los pueblos que, hasta el momento, no se ha logrado solventar.
Conociendo ya todo el raudal de acontecimientos históricos que rodean a la cuestión saharaui, debemos subrayar nuestro afán por examinar los instrumentos de representación que este pueblo tuvo a lo largo de su historia. Algunos de ellos, pudieron constituir una herramienta que contribuyera a su realización como pueblo, si no mediante la plena autodeterminación ya que esto consistiría en el derecho a disponer de sí mismo dentro del territorio que reclaman como propio, mediante algún tipo de representación limitada de tipo político.
En este sentido, es interesante volver atrás y señalar cómo la administración colonial se organizó en torno a los representantes saharauis a través de su Asamblea tradicional, la Yemáa. Si bien algunos han querido dar a España el privilegio de su creación, lo cierto es que ésta era ya un medio de organización político social dentro del sistema tribal saharaui que fue posteriormente transformado para adecuarlo al régimen colonial con las consecuencias que se analizarán a continuación.

1 FUENTE COBO I. ; MARIÑO MENÉNDEZ F. M., El conflicto del…, op. cit., p. 53.

2 Brazo armado del Frente POLISARIO, según el artículo 13 de sus Estatutos.

3 El abandono del territorio del Sáhara Occidental por parte de España se produce el 26 de febrero de 1976, fecha en la que el Representante Permanente de España ante las Naciones Unidas pone en conocimiento del Secretario General que da por terminada definitivamente su presencia en el territorio y que se desliga de toda responsabilidad de carácter internacional en relación a su administración. Carta de fecha 26 de febrero de 1976 dirigida al Secretario General por el Representante Permanente de España ante las Naciones Unidas, Doc. A/31/56 y S/11997 de 26 de febrero de 1976.

4 FUENTE COBO I. ; MARIÑO MENÉNDEZ F. M., El conflicto del…, op. cit., p. 60.

5 Hoy en día la RASD está reconocida por más de ochenta Estados, entre ellos Uruguay, Libia, Irán, Albania o Kenia, aunque ha mantenido relaciones con otros veintidós que han revocado anteriores reconocimientos. Otros doce estados mantienen actualmente congeladas sus relaciones por razones no reconocidas expresamente. En quince de los países que actualmente la reconocen, el Estado saharaui tiene una embajada. Es destacable que también la Unión Africana reconoció a la República Árabe Saharaui Democrática como miembro de pleno derecho en su organización en el año 1982.

6 Carta de Proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática. Accesible en: www.arso.org/03-1s.htm.

7 Vid. “Documento de trabajo preparado por la Secretaría”, reproducido en el Informe del Comité Especial, Doc. A/31/23/Add. 5 y Corr. 1, de 15 de noviembre de 1976, anexo I, p. 199-216. Este Documento analiza la evolución de la situación en el territorio: la actuación de Naciones Unidas, el abandono español, la postura del Frente POLISARIO, la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática, el conflicto armado y los Acuerdos de Rabat, mediante los que Marruecos Mauritania se repartieron el territorio.

8 La hamada está considerada como el desierto dentro del desierto. Es un terreno formado por arena y rocas dispersas, hostil y sin vegetación alguna, donde la supervivencia es un reto.

9 El NAPALM y el Fósforo Blanco son armas prohibidas por el artículo 48 del Protocolo Adicional I a las Convenciones de Ginebra de 1977 relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales.

10 En la actualidad los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf albergan alrededor de 200.000 personas, y se dividen en 6 sub-campamentos: Smara, El Aaiún, Ausserd, Dajha, 27 de Febrero y Rabuni, como centro político y sanitario, entre otros.

11 Acuerdo mauritano-saharaui, firmado en Argel el 10 de agosto de 1979, reproducido en la Carta de fecha 18 de agosto de 1979 dirigida al Secretario General por el Representante Permanente de Mauritania ante las Naciones Unidas, Doc. A/34/427-S / 13503, de 20 de agosto de 1979, anexo I. Reproducido en el anexo documental (Doc. Núm. 16)

12 Vid. Resolución 34/37 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de 21 de noviembre de 1979.

13 Este Muro cuenta  con una longitud de 2.720 kilómetros y está alzado en seis etapas, protegido, hoy en día, por 160.000 soldados armados, 240 baterías de artillería pesada, más de 20.000 kilómetros de alambre de espinos, miles de vehículos blindados y millones de minas antipersonales prohibidas por las convenciones internacionales (SPS).

14 Vid. Carta de fecha 8 de julio de 1991 dirigida al Presidente del Consejo de Seguridad por el Secretario General de las Naciones Unidas, Doc. S/22779, de 10 de julio de 1991. En este documento se informa de la aceptación de las partes de una cesación del fuego propuesta por el Secretario General de las Naciones Unidas.

15 A este respecto Vid. AFAPREDESA, Persistencia de las violaciones de los derechos de un pueblo, Bilbao, 2008, pp. 222.