EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

Carolina Jiménez Sánchez (CV)
Universidad de Málaga

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B. LA PRÁCTICA INTERNACIONAL DEL FRENTE POLISARIO DESDE SU NACIMIENTO HASTA LA PROCLAMACIÓN DEL ESTADO SAHARAUI

1. Los primeros contactos con Estados y movimientos en África.

Los primeros contactos de la cúpula del Frente POLISARIO con otros sujetos se dieron muy tempranamente desde su creación. De hecho, cabe preguntarse si un movimiento que pretenda aglutinar una gran fuerza nacional política y militar puede nacer siendo autosuficiente. En el caso que nos ocupa parece ser que fue así o, que al menos, no contó desde su origen con una ayuda exterior material que se pueda considerar significativa.

En sus inicios, como ya hemos comentado anteriormente, sólo encontró el apoyo fehaciente del Partido Kadihine (proletarios) de Mauritania, (en adelante PKM), grupo que en aquel momento no era legal sino sólo tolerado, que mantuvo contactos secretos con la cúpula del POLISARIO a finales de 1973 y principios de 1974 en Atar1 . Sin embargo, el PKM no estaba en condiciones de prestar ayuda a otros movimientos ya que era víctima de la represión estatal mauritana. No obstante, el Frente consiguió hacer presión sobre el Gobierno de Mauritania, consiguiendo que la persecución estatal sobre éste disminuyera y recibiendo por parte de la oposición mauritana algunos medicamentos y municiones.

Debido a sus escasas alianzas, el Frente POLISARIO atravesó un momento crítico en su primer y segundo año de vida. Las carencias no quedaban sólo en la falta de armamento o de medios sanitarios, sino que sus miembros llegaron literalmente a pasar hambre. Este hecho parece demostrativo de la falta de contactos o apoyos por parte de otros sujetos de Derecho Internacional, y no es de extrañar que creara en las filas del grupo un ánimo depresivo, ya que el nivel de vida con el colonialismo español había permitido llevar una vida cómoda en la que las necesidades básicas estaban cubiertas. Sin duda estos primeros años fueron difíciles para muchos de los miembros del Frente POLISARIO, que se adentraron en una aventura que contaba con muchas carencias y ninguna ayuda.

Pero su acción política no había hecho más que comenzar; además, la época obligaba a crear adhesiones ideológicas en los dos bandos creados con la Guerra Fría, y los países alineados en uno u otro sentido iban a ser finalmente receptores de beneficios y perjuicios derivados de su elección. En este sentido, el POLISARIO había sido desde su nacimiento un movimiento de inspiración marxista que se autodefinía como un medio para ejercer la violencia revolucionaria, a través de la cual conseguir la libre determinación del pueblo saharaui. Es por ello que, desechada la opción capitalista, desde un primer momento el Frente dudó en alinearse con la corriente encabezada por China y la URSS, de la que eran seguidoras las corrientes panarábicas de Irak, Siria o Libia, o con la corriente liderada por el revolucionario Bumedián en Argelia, cuyos ideales independentistas y nacionalistas eran más evidentes. Sin embargo no desechó de manera tajante ninguna opción y hoy, tras la proclamación del Estado saharaui, la RASD se define en su Constitución como país no alineado.

La alianza con Argelia se considera desde el Frente POLISARIO como un factor fundamental y los contactos con este Estado se remontan incluso a antes de la constitución formal del Frente. En 1972 representantes de ambos se reúnen en Annaba2 (Argelia) donde los polisarios piden a los argelinos apoyo material. Sin embargo, y pese a haber mantenido contactos, el Gobierno de Bumedián no apoya materialmente al nacionalismo saharaui hasta 1975.

Por otro lado, estas simples tomas de contacto, pese a la falta de frutos (materiales), resultan esencialmente importantes. El POLISARIO se había convertido en un grupo que se comunicaba con actores externos, algunos de ellos Estados de pleno derecho. Había comenzado a granjearse apoyos en el exterior y ello contribuiría a que su presencia no fuera ignorada por los organismos internacionales; además, como señalábamos ut supra, el apoyo de la población saharaui era cada vez mayor.

Es interesante destacar que aunque los primeros contactos con Argelia se produjeran antes de constituirse formalmente el Frente, parecen sin duda haber sido la semilla de una alianza premeditada que habría de darse pasados algunos años. Debemos recordar que en esta época Argelia contaba con un Departamento de Movimientos de Liberación Nacional, en el que el POLISARIO consiguió ganarse un puesto a costa del MOREHOB. Lo complejo de las relaciones bilaterales desde el punto de vista de la política estratégica nos lleva considerar que para Argelia también era arriesgado tomar un posición tajante a favor del Frente mientras España permaneciera en el Sáhara en calidad de Potencia Administradora ya que, además, su relación con el Estado español atravesaba uno de sus mejores momentos. Por este hecho quizá le convino esperar para apoyar de manera expresa al POLISARIO.  

Por otro lado, la primera vez que el Frente formó parte de un Congreso Internacional fue en el enero de 1974. El Uali, como primer delegado polisario, representaba al Frente en el llamado Congreso de jóvenes afro-árabes celebrado en la ciudad de Bengasi (Libia). Este hecho hizo posible que las juventudes del Frente POLISARIO (UJSARIO) 3 pasaran a formar parte del Movimiento Panafricano de la Juventud, junto con otras organizaciones juveniles de África.  Sin embargo, esto no significa que al Frente POLISARIO le fuese otorgado un reconocimiento por parte de los países y movimientos participantes en el congreso. Solamente podemos afirmar que entró a formar parte de dicha plataforma, pero este hecho no implica que fuese a tener relaciones directas con los demás miembros de éste ni que los países miembros lo reconocieran como movimiento saharaui. A este respecto, ROSENNE afirma que “participation in an international organisation or conference or in a multilateral treaty does not imply recognition of other States participating in that organisation, conference or treaty”4.

Pero además de asistir a este evento, El Luali tuvo la oportunidad de entrevistarse con el líder libio Mu´ammar Al-Gadafi. Este fue un primer encuentro al que seguirían muchos otros. La alianza con Libia iba a resultar primordial; de hecho, sólo tres meses más tarde de esta primera reunión los dirigentes polisarios acuden a Trípoli para concretar el apoyo del Gobierno de Gadafi a la causa, no sólo diplomático sino también material: armas y alimentos.

Como reconoció el propio Gadafi en 1976, Trípoli proporcionó al POLISARIO una oficina desde la cual operar, que posteriormente se convirtió en la Comisión de Relaciones Exteriores del Frente. Este tipo de representaciones no oficiales sino oficiosas5responden al tipo de delegaciones con fines limitados que no llegan a la categoría de diplomáticas o consulares. Sin embargo, será con la posterior proclamación del Estado saharaui cuando ésta adquiera la condición de Embajada o Representación Permanente.

Asimismo, en 1975 comienza a emitir desde esta ciudad una cadena de radio propia, con cobertura para todo el norte del continente africano. En este sentido conviene resaltar que la Resolución 2621 (XXV) de la Asamblea General de las Naciones Unidas había incluido en su programa de actividades sobre la concesión de independencia a países y pueblos coloniales que “las Naciones Unidas y todos los Estados intensificarán los esfuerzos en materia de información pública con respecto a la descolonización, valiéndose de todos los medios, incluso publicaciones, radio y televisión (…)”.

De lo expuesto se deduce un apoyo expreso del Gobierno libio al Frente POLISARIO. Manifestaciones hechas por el propio Gadafi confieren al líder saharaui Luali los calificativos de nacionalista, unionista y amigo íntimo 6. Pero, ¿podría esto significar un reconocimiento por parte del Estado libio del Frente POLISARIO como movimiento de liberación saharaui?

Podemos definir el reconocimiento en sentido general como un acto unilateral de los Estados mediante el cual éstos asumen obligaciones y atribuyen derechos a otros Estados, Organizaciones u otras entidades7 . Concretamente y, para el caso al que nos venimos refiriendo, el reconocimiento vendría a determinar la admisión por parte de un Estado, expresa o tácita, de un nuevo miembro de la Sociedad Internacional verificando su existencia sobre un territorio determinado o una comunidad política específica y, con ello, como acto unilateral del Estado constituye un ejercicio del poder general de obligarse 8.

Es cierto que si para la validez del reconocimiento expreso, además de una voluntad inequívoca de reconocer, debe existir un soporte formal que lo corrobore (nota diplomática, telegrama, Convenio bilateral…), para el reconocimiento tácito o implícito, esta voluntad es manifestada mediante actuaciones y conductas en las que la interpretación de ellas resulta vital, por lo que resulta vital dilucidar si en los hechos ocurridos hay una intención o no de reconocer.

La doctrina parece unánime al afirmar que, en lo que respecta al ámbito de las relaciones bilaterales, el establecimiento de relaciones diplomáticas comporta implícitamente el reconocimiento9. Esto parece suficiente para sostener que el Estado libio reconoce al Frente POLISARIO. De hecho, el Presidente Libio reconocía al Frente POLISARIO como representante del pueblo saharaui, puesto que de esta manera era tratado.

Pero el reconocimiento libio hacia el Frente POLISARIO no sólo se manifiesta tolerando sus actividades políticas en su territorio y aceptando la apertura de representaciones “oficiosas”, sino también contribuyendo a la exigencia internacional de proporcionar ayuda material y moral a los pueblos que luchan contra la dominación colonial. Además debemos señalar que se produjeron contactos diplomáticos en el período pre-RASD de manera formal entre “el Presidente del Gobierno de Libia” y “el Secretario General del Frente POLISARIO”10 .

En este punto de la exposición, es interesante señalar que más allá de la básica distinción entre reconocimiento de Estado y de Gobierno, -en la que no pretendemos entrar- podemos advertir que la doctrina suele obviar el reconocimiento dado hacia sujetos distintos de éstos, es decir, hacia sujetos diferentes de los Estados y de los Gobiernos. Así pues, es preciso subrayar que en los trabajos realizados por la Comisión de Derecho Internacional sobre los actos unilaterales del Estado, ésta admite que, en la práctica, se pueden constatar numerosos actos de reconocimiento de origen individual otorgados a situaciones de beligerancia o insurgencia11 , aunque estima a los reconocimientos de Estados y de Gobiernos como los fundamentales. Además, debemos subrayar, que si las normas relativas a la institución del reconocimiento no están reglamentadas y ordenadas en base a criterios estrictos, en lo que respecta a otro tipo de entidades jurídicas como los movimientos de liberación nacional o el estado de beligerancia, la discrecionalidad se extiende hasta el punto de no encontrar la base de los criterios sino en las propias declaraciones unilaterales de los Estados12 . Por otro lado, es interesante destacar que la trascendencia de la propia institución radica en la ausencia de una entidad jurídica internacional que se encargue de la legitimación de nuevos sujetos en el sistema 13, de este modo, son los Estados los que principalmente deciden.

Siguiendo con la práctica del Frente POLISARIO, a lo largo del año 1974, tras su Segundo Congreso, su Secretario General inicia una gira diplomática por África en la que entra en contacto con diversos actores de la escena política africana. Su primera parada será Senegal, donde se entrevista en calidad de representante del Frente POLISARIO con los líderes políticos del país. Después visita Guinea Conakry, donde es recibido por Ahmed Seku Turé, presidente del Gobierno y padre de la independencia de dicho Estado. De esta toma de contacto con Seku Turé nacerá la promesa de apoyo al movimiento polisario así como del futuro reconocimiento del Estado saharaui. Tanzania será el próximo destino del líder saharaui, allí tiene lugar un encuentro con el presidente Nyerere, quien también apoya la causa saharaui y promete al Luali apoyar la proclamación de un Estado para el Sáhara.

Podemos apreciar que el apoyo hacia el Frente POLISARIO en este sentido supone un reconocimiento de su legitimidad como representante de un pueblo con derecho a la autodeterminación. También Tanzania y Guinea Conacry, en esta línea, consideraron que el Frente POLISARIO estaba en el derecho de realizar la comentada autoproclamación de independencia, y además le otorgaban el reconocimiento como representante del pueblo saharaui.

En estos casos se habría producido el reconocimiento del Frente POLISARIO como movimiento de liberación nacional, al declarar que un determinado grupo políticamente organizado es el legítimo representante de un pueblo, pueblo que espera ejercitar su derecho a la libre determinación. El reconocimiento de estos grupos resulta vital para el correcto desenvolvimiento de sus objetivos ya que al no estar dotados de una personalidad jurídica definida está vendrá dada finalmente por el reconocimiento que reciba de la Sociedad Internacional 14.

Tras los reconocimientos de Senegal, Guinea Conakry y Tanzania, la cúpula polisaria aprovecha para establecer relaciones con los movimientos de liberación lusófonos, teniendo encuentros con el PAIGC 15 en Guinea Bissau, con el MPLA16 en Angola y con el FRELIMO en Mozambique. Los tres movimientos, que consiguieron sus objetivos independentistas entre 1974 y 1975, muestran su apoyo al Frente POLISARIO y aprovechan la ocasión para intercambiar puntos de vista y modos de actuación.

Sin embargo, la suerte seguida por los diferentes movimientos de liberación nacional que nacieron en África con motivo de la colonización del continente, no parecía encajar con la política seguida en relación al Sáhara. La intervención de terceros países con pretensiones anexionistas complicaba la claridad de la situación, y el comienzo de la guerra con Marruecos y Mauritania dificultaba aún más que hubiera un clima favorable para que el POLISARIO ganara todo el protagonismo.

Quizá por este motivo, pese a los contactos con otros grupos que luchaban por la autodeterminación, la estrategia a seguir por el grupo saharaui fue distinta, al optar por la auto-proclamación de un Estado tan sólo un año después del comienzo de su guerra.

De hecho, esta primera gira africana del líder saharaui parecía estar encaminada a crear una reacción favorable para el inminente plan del Frente POLISARIO de proclamar un Estado saharaui en un futuro próximo.

En cualquier caso, independientemente del motivo que lo llevara a establecer contactos en el exterior con Estados y movimientos de liberación nacional, esta ronda de reuniones llevó al movimiento saharaui a identificarse como un válido interlocutor en los asuntos referentes a la independencia del Sáhara y a cosechar aliados en diversas zonas de África, quizá valiéndose de que, en estas fechas, el continente era especialmente sensible a los sentimientos nacionalistas y anticolonialistas por razones obvias.

Finalmente, en relación a la práctica comentada, el reconocimiento que ha sido eficaz despliega una serie de efectos que conviene destacar; en primer lugar se produce una constatación de la existencia dentro de la Sociedad Internacional entre los sujetos que han llevado a cabo el reconocimiento. En segundo término, obtiene capacidad para celebrar tratados, es decir, capacidad normativa, que será general o restringida dependiendo del sujeto del que estemos hablando 17, evidentemente, la del Frente POLISARIO vendría a ser muy limitada. En tercer lugar, el reconocimiento confiere la ventaja de invocar responsabilidad internacional por actos ilícitos, pero también que esa responsabilidad le sea exigida, como ya hemos comentado anteriormente. En definitiva, a través del reconocimiento se otorga al sujeto reconocido la capacidad para ser sujeto de derechos y deberes en el Derecho Internacional18 .

Sin embargo, el marco se ensancha cuando hablamos de Organizaciones Internacionales. En éstas, existiría algún tipo de estatuto embrionario19 del que disfrutarían estos grupos, en ejercicio del derecho de libre determinación de sus respectivos pueblos. Como hemos comentado ut supra, los movimientos de liberación nacional obtendrían un estatuto de observador en Naciones Unidas, cuando los pueblos no hayan obtenido aún un estatuto independiente. Actualmente, sólo la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) lo posee de manera permanente 20.

Es preciso señalar, la importancia vital que tiene el acuerdo internacional firmado por el Frente POLISARIO y el Estado de Mauritania en 1979, fruto de la retirada mauritana de la guerra abierta desde 1975 en el territorio. En este acuerdo, Mauritania renuncia a sus reivindicaciones territoriales sobre el Sáhara Occidental y reconoce al Frente POLISARIO como el legítimo representante del pueblo saharaui 21. Además, por medio del mismo se hace gala de la efectiva realización del “ius contrahendi”, por parte del Frente POLISARIO, que como afirmábamos ut supra, se encuentra entre una de las tres manifestaciones del Derecho Internacional derivadas de su Estatuto Jurídico Internacional.

En el análisis expuesto, podemos apreciar el gran alcance que la institución del reconocimiento ostenta en el orden jurídico internacional, como elemento fundamental de su edificación, bautiza y legitima a nuevos sujetos, para que estos puedan proyectar todas sus aspiraciones jurídico-internacionales en la escena mundial.

Asimismo, hemos podido constatar que es, finalmente, la voluntad política la que en muchos casos determina la construcción jurídica del orden internacional ya que, aunque la institución no está totalmente carente de una reglamentación propia –ante ello debemos recordar que la Comisión de Derecho Internacional no ha considerado el tema como lo suficientemente maduro para ser objeto de una labor de codificación 22-, la discrecionalidad puede dar, en ocasiones, paso a la arbitrariedad.

En cualquier caso, la práctica internacional del Frente POLISARIO desde sus primeros momentos, demuestra que este es un grupo que ejercita su derecho de legación activo y pasivo, estableciendo relaciones diplomáticas con Estados y otros sujetos de Derecho Internacional, lo que nos permite ir completando, a priori, su  Estatuto Jurídico Internacional.

1 BRIONES F., MOHAMED-ALI M. L., SALEK M., Luali “Ahora o nunca”, la libertad, Alicante, 1997, pp. 291, p. 143.

2 MAESTRE ALFONSO, J., “El Sáhara, última frustración colonial”, Historia 16, 1976, vol. 1, pp. 21-31, p. 29.

3 Unión de Juventudes de Saguía-el-Hamra y Río de Oro.

4FOCARELLI, C., “L´admisione al transito ed al soggiorno negli Stati Uniti della Missione di Osservazione del´OLP presso le Nazioni Unite”, C.I., 1989, vol. 44, pp. 3-44 p. 272.

5 GONZÁLEZ CAMPOS, J. D.; SÁNCHEZ RODRIGUEZ, L. I. ; ANDRÉS SAÉNZ DE SANTAMARÍA, P., Curso de Derecho Internacional Público, Madrid, 2008, pp. 1040, p. 504.

6 BRIONES F., MOHAMED-ALI M. L., SALEK M., Luali…, op. cit., p. 148.

7 Al respecto ver los trabajos de la Comisión de Derecho Internacional, en NACIONES UNIDAS: A/CN.4/534, Sexto informe sobre los actos unilaterales del Estado, cap. VIII, párr. 197, en éstos resulta vital la labor realizada en atención a tres elementos: la doctrina, la jurisprudencia y la práctica de los Estados.

8 NACIONES UNIDAS: A/CN.4/534, Sexto informe sobre los actos unilaterales del Estado, cap. I, párr. 22.

9 ABI- SAAB, G., “Wars of…, op. cit., p. 372.

10 BRIONES F., MOHAMED-ALI M. L., SALEK M., Luali…, op. cit., p. 148.

11 NACIONES UNIDAS: A/CN.4/534, Sexto informe sobre los actos unilaterales del Estado, cap. I, párr. 56.

12 NACIONES UNIDAS: A/CN.4/534, Sexto informe sobre los actos unilaterales del Estado, cap. I, párr. 38.

13 BONDÍA GARCÍA, D., Régimen jurídico de los actos unilaterales de los Estados, Barcelona, 2004, pp. 221, p. 97.

14 Hay que subrayar que el reconocimiento otorgado por Estados individualmente no resulta tan valioso como el otorgado por Organizaciones Internacionales, ya que en el seno de éstas les será reconocido un estatuto particular.

15 Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde.

16 Movimiento Popular de Liberación de Angola.

17 Puesto que no podemos considerar como iguales la capacidad normativa general que posee un Estado, que la específica de una Organización Internacional o la limitada de otros sujetos.

18 CRAWFORD, J., The Creation of…, op. cit., p. 28.

19 TOMUSCHAT, C., “International law : ensuring the survival…, op. cit.,p. 141.

20 Sobre la conexión entre la OLP y la Autoridad Nacional Palestina Vid. RONZITTI N., “Wars of nacional liberation. A legal definition”, The Italian Yearbook of International Law, 1975, pp. 193-205, p. 195.

21 ONU; doc. A/34/427, Anexo I. Al respecto, la Resolución 34/37 de la Asamblea General de las  Naciones Unidas de 4 de diciembre de 1979, consideró este Tratado como una notable contribución a la búsqueda de una solución definitiva, justa y duradera a la cuestión del Sáhara Occidental.

22 NACIONES UNIDAS: A/CN.4/534, Sexto informe sobre los actos unilaterales del Estado, cap. I, párr. 5.