EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

EL CONFLICTO DEL SÁHARA OCCIDENTAL: EL PAPEL DEL FRENTE POLISARIO

Carolina Jiménez Sánchez (CV)
Universidad de Málaga

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2. La admisión de la República Árabe Saharaui Democrática en la Organización para la Unidad Africana

Tras los acontecimientos ocurridos en el Sáhara a lo largo de 1975, la Organización para la Unidad Africana, que había reivindicado la descolonización del territorio, optó por comenzar a examinar la cuestión en sus cumbres anuales a partir de 19761 . Esta noticia fue satisfactoriamente acogida por el Estado de Marruecos, que había reclamado en varias ocasiones que el caso de trasladara al ámbito regional.

Por su parte, la ONU también se felicitó por esta iniciativa africana, tal y como lo muestra la Resolución 31/452 , en cuyo punto cuarto se pide al Secretario General administrativo de la OUA3 que

“informe al Secretario General de las Naciones Unidas acerca de los progresos realizados en la aplicación de las decisiones de la Organización para la Unidad Africana relativas al Sáhara Occidental,(…)”.

A la luz de estos hechos podemos observar cómo, en plena ebullición del proceso de descolonización, Naciones Unidas prefirió otorgar el protagonismo a la organización regional y tomar un papel pasivo en la resolución del conflicto, pese a que las recomendaciones hechas por la misión de visita y por las Resoluciones dictadas al efecto habían sido gravemente incumplidas y el momento que atravesaba dicho proceso era, con seguridad, el más grave de su historia.

A pesar de que la OUA había comenzado a analizar la situación del Sáhara Occidental oficialmente en 1976, su actitud contra la dominación colonial se había convertido en uno de sus principios básicos desde su nacimiento en 1963. Ya desde el Preámbulo de la Carta de Addis Abeba4 se tenía el convencimiento de poder cimentar un continente libre y fuerte, en el que esta organización sirviera como punto de inflexión que encauzara un nuevo rumbo para los Estados recién nacidos que salían del colonialismo europeo más destructor. De hecho, en su articulado se asumen como importantes propósitos la eliminación de todas las formas del colonialismo (Art. 2), así como la absoluta dedicación a la emancipación total de los Territorios Africanos que eran todavía dependientes (Art. 3) y la defensa de la soberanía, la integridad territorial y la independencia (Art. 3) como base para una África unida y reforzada.

Por esta razón, los movimientos de liberación nacional de África fueron recogidos en un documento en 1974 que la Organización remitió a las Naciones Unidas, a través del “Comité de coordination pour la libération de l´Afrique”5 , coloquialmente “Comité de libération”, como órgano de la organización africana encargado de financiar la lucha de los Movimientos de Liberación Nacional y coordinar su base territorial 6,  para que les fueran otorgados sus derechos correspondientes.

Como indicábamos ut supra, el Frente POLISARIO no fue incluido en esa lista 7. Y esto se debió, simplemente, al elemento temporal. Éste, que había ejercido un desequilibrio patente entre El Sáhara Occidental y el resto de África desde inicios de la colonización española, se mostraría como una casualidad eterna que no permitiría al movimiento saharaui determinar su estatuto de observador en la ONU y consolidarse en el panorama político internacional.

La razón es que en 1974, cuando la organización africana envía el citado documento a la ONU, España administraba el Sáhara y el Frente POLISARIO no era más que un grupo clandestino que atravesaba un primer momento de debilidad debido a su falta de apoyos iniciales. De modo que, mientras los otros movimientos reconocidos por la Organización Africana se sumaban a los privilegios del estatuto de observador, el Frente POLISARIO trataba de hacerse notar en África a través de su primera ronda de conversaciones con dirigentes de otros movimientos de liberación y Estados.

Pero el reconocimiento del Frente POLISARIO como movimiento de liberación nacional saharaui llegaría dos años más tarde. Tras su proposición por el Comité de Liberación en 1976 esta cuestión sería votada en la reunión de Ministros de la OUA de 22 de febrero con diecisiete votos a favor, nueve en contra y veintiuna abstenciones8 .

Sin embargo, este reconocimiento no tuvo una gran repercusión ya que, prácticamente de forma simultánea se proclamaba la RASD en Bir Lehlu, lo que provocó que los saharauis centraran todos sus esfuerzos en darle una salida política al autoproclamado Estado. Además, es conveniente señalar que fue el Frente POLISARIO, ya reconocido por la organización como movimiento de liberación saharaui, quien reclamó el ingreso de la RASD como Estado de pleno derecho.

La OUA, por su parte, creaba en 1978, durante la quinceava Conferencia de Ministros un Comité ad hoc para la cuestión del Sáhara Occidental9 , con el objetivo de buscar una solución justa al conflicto 10. Este Comité 11 envió una misión visitadora a la zona y solicitó a las partes un alto el fuego y la celebración de un referéndum de autodeterminación12 .

Mientras, el desarrollo del conflicto bélico cambiaba su rumbo, pues el cinco de agosto de 1979 se firmaba un Acuerdo de paz entre el Frente POLISARIO y Mauritania. Con la retirada mauritana, el conflicto se focalizaba únicamente entre el POLISARIO y Marruecos. Este último se decidía por invadir militarmente la zona que antes era reivindicada por el Estado mauritano, acto que fue condenado por la Resolución 34/37 de la Asamblea General de Naciones Unidas, citada anteriormente.

Centrándonos en la andadura de la RASD en el seno de la Unión Africana, debemos subrayar que fue en la Conferencia celebrada en Freetown en 1980 donde se propuso por primera vez su admisión como miembro de pleno derecho en la Organización. Marruecos, ante esta situación que se preveía inminente, alega en contra los artículos 4, 27 y 28 de la Carta. El artículo 4 establecía como requisito para convertirse en miembro de la Organización la condición de “independent sovereign African State”. Por otro lado el artículo 2713 establecía que si se suscitase una decisión relativa a una interpretación de la Carta, ésta deberá ser aprobada por mayoría reforzada de dos tercios.

Marruecos alegaba que la admisión de la RASD suponía una interpretación del artículo 4, con lo que consiguió que esta decisión fuera aplazada hasta que el Comité ad hoc hubiera terminado su misión visitadora. En cuanto al artículo 28, establece la forma de adhesión a la Carta, entendiéndose que “any independent sovereign African State” tiene este derecho, por lo cual la delegación marroquí volvió a ver esto como una interpretación de la Carta.

De este modo, la Conferencia de Freetown fue el escenario de la primera gran crisis de la OUA, que tenía como telón de fondo las polémicas en torno al conflicto saharaui, lo que provocó la división de sus miembros de manera radical, poniendo gravemente en peligro la continuidad de la organización regional. No obstante, la estructura organizativa aguantó, aunque ciertamente paralizada y  en evidente tensión.

En la siguiente Conferencia de la Organización, celebrada en Nairobi en 1981, el Secretario General, Edem Todjo, propuso zanjar la admisión de la RASD como si fuera un tema exento de polémica, ya que la opinión de los Estados era mayoritariamente favorable. Sin embargo, en esta ocasión Marruecos contraatacó con la asistencia de Hassan II en persona, y su anuncio de aceptar la celebración de un referéndum en un tiempo relativamente corto, al tiempo que aceptaría la instauración de un alto el fuego. Para encargarse de estas dos decisiones la Resolución 103 (XVIII) de la Asamblea de la organización creaba el llamado “Comité de Ejecución”.

Pese a que posteriormente estas decisiones no se llevaron a cabo por reticencias marroquíes14 , el trabajo realizado por el Comité de Ejecución establecería las bases del futuro Plan de Paz de 1988. Pero, de manera manifiesta, Marruecos sólo buscaba seguir retrasando la entrada de la República Árabe Saharaui Democrática en el seno de la Organización, aunque esto era ya sólo cuestión de trámites.

Y en efecto, la admisión tendría finalmente lugar en 1982, mediante una comunicación del Secretario General a la RASD15 , la Organización africana reconocía al Estado saharaui y lo invitaba a participar como miembro de pleno derecho en la siguiente Conferencia que se celebraría en Addis Abeba en febrero del mismo año.

Como parecía previsible, Marruecos no iba a aceptar este hecho sin más, sino que en la Conferencia aludida retiró su representación, aunque todavía no de manera definitiva. Además a este acto de retirada se unieron otras diecisiete representaciones de países aliados del Estado marroquí, -entre los que se encontraban Senegal, Gabón o Burkina Fasso-16 lo que supuso otra gran crisis en la Unión, y paralizaría su actividad durante varios meses.

Así, la Conferencia que debía haber tenido lugar en Dakar en marzo de 1982, tampoco llegó a celebrarse, ya que Senegal como país anfitrión y aliado de Marruecos, negó la entrada a la delegación saharaui. Con ello la representación argelina y otras trece se retiraron de la Conferencia, no pudiéndose celebrar ésta por falta de quórum17.

También se vivió una situación similar respecto de la Conferencia de Trípoli que debía haberse celebrado en el mismo año. Si bien en esta ocasión fueron dos los problemas que ocasionaron que la crisis del organismo africano siguiera siendo preocupante: por un lado el conflicto del Sáhara, ya que lo países contrarios a la admisión de la República Árabe Democrática Saharaui se retiraron. Por otro, el hecho de que el Estado de Chad contaba con dos representaciones distintas y no existía consenso sobre cuál era la legítima.

La OUA atravesaba un momento crítico que, por otro lado, en nada beneficiaría a los miembros ni tampoco al desarrollo de su actividad para una África fortalecida. Por esta razón, la delegación saharaui decidió abstenerse voluntariamente de participar en las cumbres, de modo que la organización pudiese reestablecer su normal funcionamiento. Esta abstención era, en cualquier caso, temporal, ya que la RASD contaba con legitimidad para ocupar un asiento en lo que constituía la mayor institución del continente y, además, con el respaldo de la mayoría de los miembros.  Sin embargo, consideraron más productivo iniciar su camino cuando la organización regional ganase estabilidad, y fuese una institución sólida, en la que su presencia no ocasionara tantas dudas y reticencias.

  Así, ya sin la presencia de la RASD, tiene lugar la decimonovena Conferencia de la OUA en Addis Abeba en 1983. En ésta, no obstante, se aprobó una importante resolución relativa al conflicto saharaui, en la que se felicitaba a la República saharaui por su actitud conciliadora al retirarse temporalmente de manera voluntaria y también se volvía a incidir sobre el compromiso adoptado por Hassan II sobre la celebración de un referéndum18 . Por otra parte, debemos subrayar que esta Resolución es de gran importancia ya que, tal vez debido a la abstención voluntaria de la delegación estatal saharaui, el Frente POLISARIO vuelve a ser protagonista, al menos momentáneamente, pues se alude por primera vez a éste de manera expresa como una de las partes del conflicto19 .

Sería en la siguiente Conferencia anual, celebrada también en Addis Abeba, sede oficial de la OUA, en 1984, en la que la delegación de la RASD ocupara, finalmente, su asiento como Estado soberano africano de pleno derecho. Después de dos años desde su reconocimiento formal por el organismo regional, la República del Sáhara comenzaba a participar activamente en las cumbres y en las decisiones concernientes al continente.

Como consecuencia de esta victoria para la RASD, Marruecos decidió su retirada definitiva de la Organización en la vigésima Conferencia de la OUA. También Zaire (actualmente República Democrática del Congo) optó por dejar de participar activamente en las actividades de ésta, aunque no renunció a su asiento de manera formal. También en la vigésima Conferencia de la Organización la RASD obtuvo un gran triunfo diplomático, al ser elegido su presidente, Mohamed Abdelaziz, como vicepresidente de la OUA.

Con la RASD como miembro de pleno derecho de la organización africana y la consecuente retirada marroquí de la organización, la cuestión sobre si el hecho de su admisión era procedente o no estaba zanjada y la RASD continúa siendo hoy un Estado de pleno derecho para la organización sucesora de la OUA, la Unión Africana (UA).

1 Vid. Resolución relativa al Sáhara Occidental, aprobada por el Consejo de Ministros de la Organización para la Unidad Africana en su 27º período de sesiones, reproducida en la Carta de fecha 13 de junio de 1976 dirigida al Secretario General de Naciones Unidas por el Encargado de Negocios Interino de la Misión Permanente de Argelia ante las Naciones Unidas, Doc. A/31/136-S/12141, de 14 de julio de 1976.

2 Resolución 31/45 de la Asamblea General de 1 de diciembre de 1976.

3 Organización para la Unidad Africana, nombre con el que se conoció a la organización regional de África desde su nacimiento en 1963 hasta el 9 de julio de 2002, cuando fue reemplazada por la Unión Africana (UA).

4 Carta de la Organización para la Unidad Africana firmada en Addis Abeba el 25 de mayo de 1963. Esta Carta constituye Tratado Constitutivo de la Organización. Texto disponible en United Nations Treaty Series, vol. 479, 1963, nº 6947, p. 39 y ss.
 http://www.africa-union.org/root/au/AboutAu/Constitutive_Act_en.htm.
 

5 El Comité de Liberación de la OUA nació en 1963 para coordinar y ayudar a los movimientos de liberación surgidos de la África no autónoma. La sede actual está es la ciudad de Dar Es Salaam.

6 AHG/Res. 7 (I)

7 La lista recogía el reconocimiento de trece movimientos, cinco de ellos de los territorios portugueses: PAIAGG (Partido Africano para la Independencia de Guinea y Cabo Verde), FRELIMO (Frente de Liberación de Mozambique), MPLA (Movimiento Popular de Liberación de Angola), FNLA (Frente Nacional de Liberación de Angola), UNITA (Unión Nacional para la Independencia Total de Angola), uno de Namibia: SWAPO (South West Africa People´s Organisation),dos de Zimbabwe:  ZAPU (Zimbabwe African People´s Union), ZANU (Zimbabwe African National Union), dos de Sudáfrica: ANC (African National Congress), PAC (Pan African Congress),uno de Comoros: MOLINACO (Mouvement de libération national des Comores), uno de las Islas Seychells: SPUP (Seychells´ People Union Party) y uno de Somalia: FLCS (Front de libération de la Côte des Somalis).

8 LÓPEZ BELLOSO M., El papel de la OUA en el conflicto del Sáhara Occidental  y su influencia en el desarrollo político de la RASD, accesible en www.zi.lp.ehu.es.

9 AHG/Res. 92 (XV).

10 SOROETA LICERAS, J, El Conflicto del …, op. cit., p. 88

11 El Comité ad hoc estaba compuesto por representaciones de Nigeria, Mali, Guinea, Sudán y Tanzania. Es destacable que este Comité se creara al amparo del artículo 20 de la Carta de Addis Abeba, que admitía simplemente la creación por la Asamblea de “such Specialized Commissions as it may deem necessary”, en vez de a la luz del artículo 19, en el cual la creación de las Comisiones responde a un interés concreto por solventar disputas entre los miembros. El artículo 19 de la Carta de Addis Abeba establece que “member States pledge to settle all disputes among themselves by peaceful means and, to this end decide to establish a Commission of Mediation, Conciliation and Arbitration(…)”. Podemos suponer, que pese a que el artículo 20 era el más lógico, se optó por aplicar como base jurídica el artículo 19 porque la RASD aún no era miembro de pleno derecho  de la Organización.

12 AHG/Doc. 114 (XVI).

13 El artículo 27 de la Carta de Addis Abeba literalmente reza: “Any question which may arise concerning the interpretation of this Charter shall be decided by a vote of two-thirds of the Assembly of Heads of State and Government of the Organization”.

14 Vid. “Decisión del Comité de Ejecución para el Sáhara Occidental”, Doc. AHG/IMP.C/WS/DEC1.

15 Doc. A/37/23/Rev. 1, de 23 de septiembre de 1982.

16 RUIZ MIGUEL, C., “Recientes desarrollos en el conflicto del Sáhara Occidental: autodeterminación y estatalidad”, Anuario Mexicano de Derecho Internacional, nº 1, 2001, pp. 344-362, p. 356.

17 La crisis en la Unión era más que evidente y se agrandaba más con lo ocurrido en Dakar, ya que en la reunión prevista se debía haber aprobado la entrada en funcionamiento de la Agencia Panafricana de la Información (PANA).

18 Resolución AHG/Res.104 (XIX).

19 PAZZANITA, A., “Morocco versus Polisario: a Political Interpretation”, The Journal of Modern African Studies, 32, 2, 1994, p. 265-278.