EL FUTURO, DE LA ESPERANZA

EL FUTURO, DE LA ESPERANZA

Alejandro A. Tagliavini (CV)
alextagliavini@gmail.com
ISBN-13: 978-84-690-6003-3
Nº Registro : 07/40334

Sinopsis

Definitivamente no tengo la pretensión racionalista de haber encontrado la verdad definitiva, ni mucho menos, es un ensayo, pero tendrán que demostrar científicamente qué estoy errado. Por cierto que mi intención inicial era intentar escribir algo "de bolsillo", de rápida y fácil lectura, y lo más "empírico" posible en contraposición con esta sociedad soberbia, racionalista, que se pretende erudita -para disimular su ignorancia- complicando y entreverando las cosas de modo tan inútil que, finalmente, pierde todas sus fuerzas intelectuales en el intento de resolver las torpes complejidades en las que se metió. Y así, complicaron este escrito también, en mi intento por desandar todas sus pretensiones de erudición. Que quede claro, el verdadero sabio es el que encuentra a la verdad de la manera más sencilla. Cuanto más grande, más simple.
Si bien este trabajo está dirigido a explicar el funcionamiento metafísico –esencial- de la sociedad, lo que intentaré en la Parte Primera, me referiré, en la Segunda, a algunos temas concretos -por ejemplo, el sistema bancario- de modo de mostrar como ocurren los fenómenos en ‘tiempo real’, en la vida diaria, simple y sencilla. Más aún, me atrevería a decir que, el valor más importante de este ensayo reside en que es, básicamente, empírico. Es decir que, aquello que no observo directamente en la realidad cotidiana, queda fuertemente corroborado por los hechos corrientes.
Como habitualmente sucede que dos personas distintas interpretan los hechos, los fenómenos, de manera diferente -un niño de un año de edad describiría a un perro como a un animal alto y para un adulto será muy bajo- y aún más, un salvaje, un infante o una persona mayor, probablemente, concebirán ideas totalmente distintas sobre el significado y cualidades de un mismo objeto1 , en la Introducción -además de introducirnos-, repasaremos rápidamente el conocimiento y sus métodos.
Desde ahora quiero aclarar cuál es mi mérito desde el punto de vista científico. Lo que haré, en definitiva, es recordar que existe la naturaleza con su orden propio: su belleza es una prueba. Y, consecuentemente, intentaré mostrar que, no solo es saludable y pro vida respetarla, sino que se progresará en la misma medida en que se la respete. Pero, no invento ni creo nada, porque ésta verdad es anterior a mi persona, ni realizo descubrimiento radical alguno porque, la naturaleza de las cosas, está al alcance de cualquier ser humano que mire a la vida con suficiente humildad. En consecuencia, mi trabajo es bien sencillo, y sólo consiste en detenernos por un momento y recordar verdades ya muy clásicas.
Hablando de verdades científicas, descubrimientos y demás, viene bien recordar que todos los seres humanos ‘valemos igualmente infinito’. Infinito, nadie más ni nadie menos. De modo que, no es real la fábula racionalista según la cual existen 'iluminados', 'genios', 'próceres', superhéroes de historieta, finalmente, a los que hay que creerles más que al común de los mortales. La verdad vale por sí misma y no tiene relación con quién la diga. Y la inversa, esto es, que no importa cuán 'genial' sea una persona, sus dichos son verdades solo cuando efectivamente los son y no porque él las repita. En definitiva, lo que quiero decir es que no es cierto que sea necesario ser un 'gran intelectual' para estar más cerca de la Verdad, sino que lo que hace falta es ser más humilde2 .
Puntualizando más, intentaré que nos detengamos y le prestemos más atención a la importancia fundamental y básica de la deliberada ausencia de violencia dentro del orden natural. A ver si nos entendemos, no es una cuestión de gustos, ni de 'pacifismo' sino de eficiencia: es científicamente imposible que la violencia logre cualquier objetivo. Y el reto, que aquí lanzo, es que se pueda demostrar científicamente que existe algo tan incoherente como la 'violencia justa'. Ahora, sería bueno que releamos los textos clásicos, sin duda riquísimos y menospreciados, a la luz de esta necesaria revalorización de estas premisas fundamentales.

Se trata, por cierto, de hacer estrictamente ciencia natural en la medida y del modo en que es posible, según iremos viendo. De manera que haré una distinción muy clara entre religión superior -y la correspondiente fe religiosa- y religión natural -y la fe natural-, y no discutiré aquello propio de la primera. Si repaso temas como los dogmas o la fe, lo hago pura y exclusivamente gnoseológicamente, es decir, como instrumentos del conocimiento humano. Y, en este sentido, sólo hago ciencia natural lo que, en rigor, según veremos, es un círculo virtuoso. Ni discutiré los contenidos de los dogmas, ni de nada propiamente religioso superior -ritos, tradiciones y costumbres propiamente religiosas, derecho de la Iglesia, jerarquías eclesiásticas, y demás- y ni siquiera discutiré el Magisterio de la Iglesia Católica, ni el contenido de su Doctrina Social. Me limitaré, insisto, al campo de la gnoseología natural humana. Consecuentemente, si me refiero a Dios (La Perfección, El Absoluto), lo hago en forma natural.

A santo Tomás de Aquino (1224 o 1225-1275), en particular, lo cito como autoridad científica. Porque, hasta donde sé, es quién mejor ha estudiado al orden natural y ésta es la base de mi trabajo. Los demás documentos o autores católicos, por un lado, como muchos tienen raíz tomista, me sirven para aclarar o ampliar los escritos del Doctor de Aquino. Definitivamente no quiero hacer 'ideología' sino encontrar a la verdad natural en cuanto al hombre y a la sociedad, quiero decir, acercarme lo más posible porque la verdad de modo absoluto es conocida sólo por Dios. Me interesa el campo del conocimiento natural y, como tal, universal -para todas las 'religiones' o no-, en cuanto inferior a la cuestión dogmática. De manera que, incluso para aquellos que no son cristianos, vale todo lo escrito. Porque todo el ensayo, científicamente hablando, parte de la naturaleza humana que es fácilmente mostrable, incluso para los ‘ateos’.

Aunque me parece superfluo y trivial el que alguna vez me hayan acusado de anarquista, esta es una buena oportunidad para hacer una breve aclaración. Lo que, históricamente, propuso el anarquismo fue una sociedad con propiedad al cien por ciento en manos de un Estado coercitivo y sin jerarquías. De aquí su cercanía con el comunismo ya que, ambos, proponían el Estado violento total diferenciándose solamente en que el último sí preveía jerarquías. Mi propuesta es opuesta, como veremos, y consiste en negar totalmente validez a la coerción y sí preveo, en cambio, la existencia de diferentes niveles de autoridad y responsabilidad.

Alejandro A. Tagliavini
Buenos Aires, junio de 2014.

1 Sobre este tema, entre muchos trabajos interesantes, puede verse 'Mind and the World Order', C. I. Lewis, Dover Publications, 1956, pp. 49-51. Por ejemplo, según el liberal Jesús Huerta de Soto "... merece una crítica especial el concepto de 'justicia social', que pretende enjuiciar como justos e injustos los resultados específicos del proceso social en determinados momentos históricos, independientemente de que el comportamiento de sus artífices se haya adaptado o no a normas jurídicas y morales de carácter abstracto y general. La 'justicia social' sólo tiene sentido en un fantasmagórico mundo estático en el que los bienes y servicios se encuentran dados y el único problema que puede plantearse es el de cómo distribuirlos... no tiene ningún sentido analítico el concepto de 'justicia social', que puede considerarse esencialmente inmoral en tres sentidos distintos: a) desde el punto de vista evolutivo, en la medida en que las prescripciones derivadas de la idea de 'justicia social' van en contra de los principios tradicionales del derecho de propiedad que se han formado de una manera consuetudinaria y han hecho posible la civilización moderna; b) desde el punto de vista teórico, pues es imposible organizar la sociedad sobre la base del principio de la 'justicia social', dado que,... la coacción sistemática que exige imponer un objetivo de redistribución de la renta imposibilita el libre ejercicio de la función empresarial y, por tanto, la creatividad y coordinación que permiten el desarrollo de la civilización, y c) desde el punto de vista ético, en la medida en que se viola el principio moral de que todo ser humano tiene derecho natural a los resultados de su propia creatividad empresarial", 'Socialismo, Corrupción Ética y Economía de Mercado', Libertas no. 27, ESEADE, Buenos Aires, Octubre de 1997, p. 264. Más adelante (Parte Primera, Capítulo II, Introducción) veremos que la justicia social es un concepto muy diferente que, de hecho, entre otras cosas, nada tiene que ver con 'la coacción sistemática'.

2 Un muy prestigioso epistemólogo -con quién no coincido en todo, pero que citaré varias veces porque considero que su obra es muy interesante-, Paul Feyerabend, lo escribe de modo más 'académico': "... ¿podemos continuar desarrollando asuntos recónditos y explayando sobre la belleza de soluciones que son evidentes para sólo unos pocos especialistas?; ¿podemos continuar siguiendo el ejemplo de nuestros intelectuales, cuando sabemos que ellos acostumbran a reemplazar los temas humanos simples por modelos de sí mismos, complejos e inútiles (marxismo, modelos evolucionistas, teoría de sistemas, etc.)?; ¿podemos continuar aceptando sus proposiciones y sus visiones del mundo que no incorporan a los seres humanos y sí sus caricaturas teóricas, de las que han sido eliminadas la parte más importante de la vida humana, su subjetividad?, ¿o acaso no es necesario informar a todos de las opciones disponibles y dejar que ellos decidan de acuerdo con sus amores, sus miedos, su piedad y su sentido de lo sagrado? Hemos visto que los campos más abstractos del conocimiento no sólo permiten la participación de todos los ciudadanos, sino que invitan a ella. Sabemos que los ciudadanos de la mayor parte de los países occidentales van muy por delante de sus políticos en su deseo de frenar la carrera de armamentos. Sabemos también que el sentido común suele ser superior a las proposiciones de los expertos; esto lo demuestran los juicios por jurado que utilizan expertos. Combinemos estos descubrimientos y desarrollemos una nueva clase de conocimiento que sea humano no porque incorpore una idea abstracta de humanidad, sino porque todo el mundo pueda participar en su construcción y cambio, y empleemos este conocimiento para resolver los dos problemas pendientes en la actualidad, el problema de la supervivencia y el problema de la paz; por un lado, la paz entre los humanos y, por otro, la paz entre los humanos y todo el conjunto de la Naturaleza"; 'Adiós a la razón', Editorial Tecnos, Madrid 1996, pp. 16-17. Si voy a ser salvajemente honesto con Usted, Señor lector, debo decir que, en rigor, toda la problemática humana se trata mucho más de un problema moral. De modo que, más que intelectuales, lo que necesitamos es sentido común y humildad; lo que nos dará la sabiduría suficiente como para que, luego, si lo necesitamos podamos interpretar correctamente a las 'verdades' humanas, y a los 'expertos'.

Índice

Introducción

Capitulo I: Orden natural y Fe

Orden natural

El bien y el mal

La violencia y la defensa propia

La planificación y el libre albedrío

San Agustín y el orden natural

Fe y Fe natural

La Teologia como ciencia primera

Santo Tomas y el Racionalismo

La Fe natural y el racionalismo comparados. La proyección hacia lo eterno

La moral y la ética

Capitulo II: El orden natural de la sociedad

Introducción

La planificación social y la violencia institucional

La autoridad

La autoridad y el liberalismo

La libertad

El derecho natural de propiedad

La teoria del valor

El precio y el principio de la distribucion de los recursos sociales

El mercado natural

El proceso del mercado natural

La eficiencia desde el punto de vista del lucro

El poder auto corrector del mercado natural

La idea de Patria

Capitulo III: Racionalismo y sociedad artificial

Introducción

El racionalismo liberal y libertario

El racionalismo 'Iusnaturalista'

Capitulo IV: El desarrollo de los estados, de las instituciones religiosas y de la familia

Introducción

La violencia institucional

Santo Tomas y la violencia institucional

Algunas objeciones

El futuro de los Estados

Las instituciones religiosas y la familia

Apendice a la parte primera: la iglesia y los pobres

La opción por los pobres

La explotación del hombre por el hombre

PARTE SEGUNDA
LOS HECHOS

Capitulo I: La base del estado coercitivo

Como se financia

Justicia y fuerzas de seguridad

La Justicia

Las fuerzas de seguridad

La corrupción

Un ejemplo: El llamado 'Tráfico de drogas'

Capitulo II: Empresas artificiales de estados violentos, monopolios y 'regulación' coercitiva

Las 'empresas' del estado coercitivo

Las privatizaciones

El Monopolio

La 'regulación' coercitiva

Las regulaciones por razones de seguridad

El 'Lobby'

Capitulo III: La empresa

Genesis y esencia

La funcion empresarial y la creacion humana

Empresa y monopolio

Empresa y sociedad

La empresa. La organización interna y la persona humana

Capitulo IV: Cultura, educacion y salud

Introducción

La educación

La 'gratuidad' en la educación. El estatismo redistributivo

La obligatoriedad en la educación

La salud

Capitulo V: Moneda, credito, finanzas y sistema bancario

La Teoria monetaria

EJemplos de sistemas monetarios estatistas. Patrón oro y convertibilidad

Los Sistemas Financieros y Bancarios

El ahorro y la inversión
Las 'regulaciones' artificiales en el mercado financiero y otras interferencias

Apendice al capitulo V: La banca internacional y el problema de la deuda externa

Capitulo VI: Las 'Politicas Sociales'

Introducción

El gasto social

El 'Estado Benefactor' y la justicia social. Un ejemplo: la vivienda

El sistema previsional coercitivo

Las intervenciones coercitivas en el mercado laboral

Capitulo VII: Las 'Politicas Industriales'

Introducción

Las aduanas y el comercio internacional

Dumping y subsidios vs 'Regulacion' estatal

Las leyes de 'Defensa del consumidor'

Capitulo VIII: Medio ambiente y naturaleza

Introducción

Medio ambiente y mercado natural

Epilogo: La cultura de la depresion o la riqueza ilimitada