EL FUTURO, DE LA ESPERANZA

EL FUTURO, DE LA ESPERANZA

Alejandro A. Tagliavini

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LAS INSTITUCIONES RELIGIOSAS Y LA FAMILIA

                   "El hombre, por su naturaleza, está más inclinado a vivir en pareja que a asociarse políticamente, puesto que la familia es algo anterior y más necesaria que el Estado", asegura  Aristóteles 1.

                   Más allá del fortalecimiento del 'Tercer Sector', la supresión del Estado coercitivo producirá grandes cambios: la sociedad artificial dejará paso a otra más auténtica. Como no es posible saber, científicamente, que es exactamente lo que acontecerá -por otro lado, que aburrido que sería conocer todo el futuro- deberemos conformarnos con dejar que la Providencia diga, que las cosas sucedan, que la sociedad, librada al orden natural, se organice y ordene espontáneamente. Pero, sí podemos sacar conclusiones generales directas en forma inversa, es decir, suprimida la carga negativa, la violencia, sabemos que la sociedad se manifestará con mucha más energía2 . "Cuando los hombres se creen en posesión del secreto de una organización social perfecta que haga imposible el mal, piensan también que pueden usar todos los medios, incluso la violencia o la mentira, para realizarla. La política se convierte entonces en una 'religión secular', que cree ilusoriamente que puede construir el paraíso en este mundo", asegura Juan Pablo II3 . Así es que, al ser el Estado racionalista un dios omnipotente, que todo lo puede a partir de la razón, entonces, crea matrimonios, los divorcia, tiene ritos y cultos y hasta 'santos' como los 'inmaculados padres y libertadores de la patria' que, muchas veces, son nefastos personajes cuyo mayor mérito consiste en haber degollado a más enemigos. Y, entonces, su pretendido laicismo no es más que una hipócrita negación de cualquier religión que no sea la propia.

                   Lo cierto es que, hay dos conceptos que, en la 'cultura occidental', han penetrado muy profundamente, particularmente a partir de la Revolución Francesa. El primero, es que el Estado coercitivo es la máxima representación de la Nación, de la Patria. El segundo, es que el Estado racionalista, en definitiva, es absoluto. Es decir, es 'la' institución 'moral' que, finalmente, puede, vía coerción, imponer cualquier criterio que le venga en gana. Y, a través de la razón, puede construir cualquier tipo de sociedad que considere oportuno. Y así trabajan, en definitiva, las ramas que le son propias, léase, la 'justicia', la policía, y demás. Existen países, por caso, en dónde la libertad de comercio es muy amplia, pero siempre, finalmente, el Estado tiene la última palabra, y puede, por ejemplo, obligar a sus ciudadanos a no comerciar con alguna isla caribeña, sometida por un dictador. Así es como, el racionalismo, al ser una 'religión' ha instituido una 'moral laica'4 . Lo que, francamente, no tiene sentido, no tiene sentido hablar de moral si no se refiere a un orden anterior, porque si se construye 'sobre la marcha' lo que vale hoy no vale mañana y, finalmente, no vale nada. Y le corresponde a su 'Iglesia', el Estado coercitivo, imponerla. Así el Estado racionalista decide entre el bien y el mal, quién es justo y quién pecador, quién culpable y quién inocente, decide quién puede casarse y quién no, decide, en fin, sobre todas aquellas cuestiones morales que son propias de una religión.

                   Santo Tomás de Aquino advierte acerca de la importancia fundamental del libre albedrío de la persona humana. Esto es que, en definitiva, no puede existir en esta tierra ningún poder, ni el Estado, por encima del ser humano. La última palabra, con respecto a su propia vida, no la puede tener sino cada persona humana, en tanto existe libre albedrío. Y, finalmente, sólo Dios es absoluto y, como consecuencia, no puede haber hombre o institución sobre la tierra que pretenda el absolutismo, como pretende el Estado de la Revolución Francesa a partir del Iluminismo, del racionalismo, que 'todo lo puede'. De todo esto resulta obvio que, al desaparecer el Estado artificial con todas sus leyes de familia, matrimonio-divorcio, y demás, al desaparecer el falso concepto de 'justicia' que maneja, en fin, al desaparecer el institucionalismo 'moral' coercitivo, aquellas organizaciones de verdadera autoridad moral, las instituciones religiosas establecidas 5, por caso, seguramente adquirirán una relevancia mayor. Por ejemplo, hoy en día es común que la gente se sienta 'moralmente' satisfecha con sólo 'casarse' ante la 'justicia' estatal. Pero, al desaparecer este registro civil, las personas pensarán más seriamente en otra clase de matrimonio, por ejemplo, el religioso, sacramento que, si bien es un imperativo moral inexcusable para quienes quieren formar una familia, no pretende ser obligatorio, claro está, como es el civil.

                   Pero, quizás, lo más importante es que, al desaparecer la falsa idea de 'moral' –laica- la verdadera adquirirá, entre la gente, una mayor plenitud. Para empezar, al desaparecer la idea de la 'moral' impuesta coercitivamente, de la que uno tiene que tratar de escaparse -como de todo lo que sea coactivo, violento- la moral será vista como lo que debe ser: una verdadera y positiva necesidad existencial, en función de la supervivencia física y, sobretodo, espiritual. Por otra parte, el Estado artificial ha reemplazado en buena parte a la familia, por ejemplo, en la educación de los hijos. Al desaparecer, esta célula social básica adquirirá, seguramente, una relevancia muy superior 6. Y ya que estamos tratando el tema de la familia, y de la vida, me parece importante señalar que, el hecho de que el institucionalismo coercitivo sea el principal promotor del aborto, no es casual sino que está inscrito dentro de su filosofía de la violencia. Del mismo modo que los planes de 'planificación familiar' estatal son el inevitable producto del racionalismo que, como cree que la razón humana todo lo puede, por encima de Dios, también cree que puede planificar a la vida humana 7.

1 'Ética a Nicómaco', VIII, 12.

2 Había dicho, también, que otra cosa que sí puedo hacer es estudiar los hechos históricos (empíricos). Así, y sin que esto signifique idealizar a la sociedad norteamericana que, entiendo, tiene puntos muy críticos (y sin entrar en discusiones de carácter religioso, que no vienen al caso de este ensayo), me parece interesante, porque hace a la tendencia (aunque el fin está  todavía muy lejano), analizar algunos aspectos de ésta sociedad. Muchas encuestas confirman que los estadounidenses religiosamente activos llegan a cerca del 30 por ciento de la población total, porcentaje superior al de los países en donde el Estado coercitivo ocupa un mayor espacio. Por ejemplo, en la Argentina no llega al 10. Lo que viene a confirmar dos cosas: por un lado, que la mayor vigencia del orden natural, aumenta el compromiso religioso y, por otro lado, que no es cierto que el avance científico y tecnológico produzca una disminución en las creencias religiosas, sino todo lo contrario. Cuanto más avanzada es una cultura, más sabe que Dios existe, más confía en El y menos en la razón humana. Es también muy sabido que los EE.UU. es el país con mayor porcentaje de ayuda económica social privada, incluidos los Estados de muchos países. Según Nathan Glazer, de la Universidad de Harvard, "El sector privado, voluntario o lucrativo, siempre ha tenido más prestigio en los EE.UU. Tiene fuerza y desempeña un papel mucho más amplio en materia de política social que en cualquier otro país... Las estadísticas de salud, beneficencia social y educación indican... el papel que desempeña el gasto privado, y este es considerable. Así en 1986 los gastos privados destinados a la salud excedieron a los públicos (269.000 millones de dólares contra 190.000 millones)", Revista Facetas no. 87, USIA, Washington DC, 1/90, p. 40. Según Sara Meléndez, Presidente del 'Independent Sector' de los Estados Unidos: "El sector (las organizaciones no gubernamentales sin fines de lucro, ONGs) genera, en los EE.UU., 560 mil millones de dólares por año... El 70% de los hogares contribuye ya sea a la Iglesia Católica, a la Sinagoga, o distintas instituciones... El 50% de los individuos trabaja como voluntarios. Es el índice más alto del mundo... El gobierno de los EE.UU. ha decidido achicar el Estado entonces son éstas organizaciones las que deben ocuparse de los servicios... En los Estados Unidos hay muy poca reglamentación y esto no es casual... Hasta ahora (el sector de las ONGs) ha superado al gobierno en la variedad de estrategias, de misiones y en la creatividad... Las ONGs son ahora más importantes que nunca en la historia...", conferencia organizada por el Foro del Sector Social, Buenos Aires, 27 de noviembre de 1997. Por último, tampoco podemos desconocer el hecho de que la ética humana del ciudadano medio, es mayor en éste país que en la mayoría del mundo; podría, para mostrar esto, comentar una innumerable cantidad de detalles, pero baste con señalar uno: muchos periódicos se venden en máquinas que nadie controla; si cualquiera introduce las monedas del costo de un ejemplar, la máquina en cuestión, se abre quedando todos los periódicos al alcance de cualquiera, pero a nadie se le ocurriría tomar más del ejemplar que le corresponde por lo que pagó, ¿en cuántos países cree Usted que este sistema funcionaría sin que se robasen todos los diarios?

3 Encíclica 'Centesimus Annus', Roma 1991, n. 25.

4 En el colmo de ésta posición está Arturo Schopenhauer quien llegó a afirmar que "... el individuo... no procede en el orden mental sólo a impulsos de su cerebro y de la circulación de la sangre que excita a éste, sino que también importa mucho tener en cuenta... a todo su carácter moral... que, conviene no olvidarlo, deriva indefectiblemente de la conformación de su organismo, de los tejidos, de la estructura, del peso, de las relaciones recíprocas del corazón, del hígado, de los pulmones, del bazo, de los riñones, etc.", 'La Moral, la Religión y La Ciencia de la Naturaleza', Sociedad Española de Librería, Madrid s/f, pp. 324-5. De donde el 'carácter moral' de un ser humano no es algo que esté fundamentado en un orden exterior, sino el resultado de una operación fisiológica.

5 Es de resaltar que, por ejemplo, la Iglesia Católica Apostólica Romana es una institución privada, en el justo sentido, es decir, que es una asociación voluntaria y libre.

6 Para una idea curiosa e insólita de la familia y el Estado ver 'La République' de Jean Bodin. Lo mejor que he podido encontrar, en cuanto a la familia, desde un punto de vista psicológico, es el siguiente párrafo de Wade F. Horn (Ph. D. en Psicología Clínica de la Universidad de Southern Illinois y Director de la National Fatherhood Initiative; por indicación del Presidente de los EE.UU. trabajó para el Gobierno en estos temas), que vale la pena transcribirse, a pesar de su extensión: "... nuestra cultura ha aceptado la idea de que los padres son superfluos -en otras palabras, no son necesarios en la familia 'moderna'-. Supuestamente, su contribución al bienestar de los niños puede ser fácilmente desempeñada por el estado, que distribuye cheques de bienestar social, subsidia ligas de basketball nocturnas, y establece facilidades para el cuidado de los niños... Y las consecuencias de estas ideas han sido tan profundas como desastrosas... Indiscutiblemente, los padres son importantes para el bienestar de los niños. Y, también, la familia tradicional. Esta asegura la continuación de la civilización propagando la especie y sociabilizando a los niños. Todos parecen entender los obvios beneficios de la propagación, pero el importante papel que juegan los padres en la sociabilización de los niños es ampliamente mal entendida y subvaluada. La sociabilización puede definirse como el proceso por el cual los individuos adquieren el comportamiento, las actitudes, y valores que no sólo son considerados deseables y apropiados por la sociedad sino que también han superado el examen del tiempo y demostrado ser los más humanos. Una sociabilización correcta requiere dilatar o inhibir la 'gratificación impulsiva' en orden a convivir por las reglas de la ley y las reglas de las costumbres...  Los niños bien sociabilizados han aprendido... a no quitar a otros lo que quieren... a obedecer las directivas de las autoridades legítimas como los padres y maestros... a cooperar y compartir con otros, los niños pobremente sociabilizados no lo han hecho. Gran parte de lo que se describe como 'buen carácter' o 'virtud' refleja la habilidad para dilatar o inhibir la gratificación impulsiva. Cuando un niño dice la verdad, aun cuando sabe que tendrá consecuencias negativas, está inhibiendo el impulso de mentir para evitar incomodidades. Cuando demuestra caridad hacia otros, está inhibiendo el impulso de portarse egoístamente. Una sociedad civil es dependiente de estos ciudadanos que han desarrollado esta capacidad de dilatar o inhibir la gratificación impulsiva; esto es, personas que pueden controlar voluntariamente su comportamiento... Existen pocas sentencias que uno puede hacer con completa certeza, esta es una: cuando las familias fallan en su tarea de sociabilizar a los niños, la sociedad civil no es posible... Los padres sociabilizan a los niños a través de dos mecanismos. El primero es enseñando a través de instrucción directa reforzada por una combinación de recompensas y castigos por aceptable y no aceptable comportamiento. El segundo es enseñando con el ejemplo. De los dos, el segundo es el más importante desde que la mayor parte del comportamiento humano complejo se adquiere por aprendizaje observacional. Los niños están mucho más inclinados a hacer como el padre hace que como el padre dice....Por favor nótese que no he afirmado que el estado es necesario para la correcta sociabilización de los niños... Las madres tienden a ser más verbales, mientras que los padres tienden a ser más físicos... las madres tienden a ser figuras confortantes más fuertes que los padres que tienden a ser figuras más inclinadas a establecer y promulgar reglas para el gobierno del comportamiento de los niños... Lo que los niños necesitan para desarrollar buen carácter es la combinación de lo que las madres y padres pueden aportar a la ecuación de ser padres... las madres tienden a ser alimentadoras y los padres tienden a ser disciplinarios. Los expertos solían creer que las familias sociabilizan mejor a los niños cuando los dos padres adoptan un rol alimentador pero permisivo, demostrando altos niveles de amor y bajos niveles de control. Décadas de investigación han mostrado que cuando los niños son criados de este modo responden con mal comportamiento crónico. La permisividad como modo de 'ser padres' simplemente no funciona. Los niños y las niñas necesitan altos niveles de alimentación balanceado con un alto nivel de control... Muchos... expertos exhortan a los padres a parar de jugar con los niños y hacer más trabajo hogareño. Algunos incluso aseguran que el rudo y movido juego de los padres enseña agresión y debería ser evitado. Pero nuevos estudios clínicos revelan que el juego físico de los padres en realidad le da al niño la muy necesitada práctica en la regulación de sus emociones y comportamiento y los ayuda a desarrollar la capacidad de reconocer el humor emocional de los otros... Los chicos no necesitan 'cuidadores' impersonales; necesitan amantes mamis y papis. Los padres también son críticos para la correcta sociabilización de los niños porque enseñan con el ejemplo como mantener los impulsos negativos bajo control. Es a través de la observación de los niños sobre los modos en que sus padres encaran las frustraciones, la ira y la tristeza que aprenden como los hombres deben convivir con esas emociones... Sin duda, toda la evidencia indica que mejorar el bienestar de nuestros hijos -y finalmente de nuestra nación- depende de encontrar los modos de traer a los padres de vuelta a casa. La pregunta es: ¿cómo?  Primero, nuestra cultura debe reemplazar la idea del padre superfluo con un más comprometido entendimiento del crítico rol que juegan los padres en la vida de sus hijos, no solamente como 'pagadores de cuentas', sino como disciplinarios, maestros, y guías morales. Y los padres deben estar físicamente presentes en el hogar... Los niños necesitan saber que están allí para ellos. Segundo, necesitamos transmitir la importancia y santidad del matrimonio... Se les debe enseñar que el matrimonio viene primero (antes que los hijos) y que no es un arreglo jurídico que puede abandonarse cuando los conflictos surgen... Tercero, debemos hacer de la restauración de los derechos y responsabilidades de los padres una prioridad nacional. Durante el último siglo, la crianza de los hijos ha sido cada vez más vista como materia pública que privada. Tan temprano como en 1901, la Corte Suprema de Indiana sostuvo una ley educativa coercitiva declarando arrogantemente que 'Los derechos naturales de un padre a la custodia y control de sus hijos están subordinados al poder del estado'. El asalto a la autoridad paternal gradualmente se extendió a todas las otras áreas de la vida. Para 1960, un trabajador social (estatal)... se sintió en libertad para escribir que 'los cuidados durante el día (servicios estatales como guarderías y demás) pueden ofrecer algo valioso a los niños porque son separados de los padres'. Distribución de profilácticos con base en la escuela..., abortos sin consentimiento de los padres- estos son todos ejemplos contemporáneos de cómo el estado ha elegido sostener la guerra contra los padres y convencer a los niños de que las personas en quienes más confían están para lastimarlos. En esencia, el estado le está diciendo a los niños de hoy 'no confíen en sus padres- nosotros no lo hacemos'. De cualquier manera, la marea está cambiando. Incluso muchos críticos de la familia tradicional se han visto forzados a admitir... que los niños necesitan ser criados por los padres. Y que los padres necesitan la libertad de decidir que va en el mejor interés de sus propios hijos. Otro desarrollo positivo ha sido el del 'movimiento pro-familia' que ha crecido tremendamente durante los últimos años. ¿Qué puede hacer usted en su propia casa y en su propia comunidad? Puede empezar por prometer 'Seré un buen cónyuge y padre'. Es una promesa simple, sin duda. Pero es una promesa sobre la que una buena, justa, y civilizada sociedad depende", 'Why There Is No Substitute for Parents', Imprimis, Hillsdale College, Hillsdale, Michigan, June 1997, Volume 26, Number 6, p. 1 y ss. Nótese que el castigo no se refiere a violencia, negarle dinero para golosinas, por ejemplo, es un castigo y no implica violencia, violencia sería si le quitáramos las golosinas que tiene. Disciplinarios significa que imponen una disciplina clara, firme y ordenada, por medio del ejemplo y los premios y castigos (no violentos), pero, fundamentalmente, por medio del amor. 

7 Es público y notorio que en muchos países el Estado racionalista reivindica 'moralmente' al aborto al permitirlo, diferenciándolo de otros casos de supresión de futura vida humana (el pecado en el homicidio de una persona nacida, por caso, es la vida futura que quita, no la pasada que nadie puede quitar). Es público y notorio, también, que son agencias estatales o paraestatales (como los organismos multinacionales) quienes realizan las campañas más fuertes y sistemáticas en favor del aborto y la anticoncepción. Finalmente, también es público y notorio que las instituciones y clínicas abortistas privadas, donde las hay permitidas, son fuertemente subvencionadas por el Estado coercitivo. "...resulta muy alarmante constatar en muchos países el lanzamiento de campañas sistemáticas contra la natalidad, por iniciativa de sus gobiernos...", asegura Juan Pablo II, Encíclica 'Sollicitudo Rei Socialis', Roma 1987, III, 25. Es así que no tiene caso el pretender que el Estado racionalista se pronuncie verdaderamente contra el aborto. Efectivamente, cada vez son más los Estados coercitivos que se están sincerando y admitiendo algo que les es propio como es el aborto. Pero los pocos que todavía explícitamente, aparentemente, lo condenan, en realidad, lo único que están haciendo es disimular su inevitable vocación anti vida. Personalmente he sido testigo de un hecho por demás sintomático: un destacadísimo político de un Gobierno supuestamente antiabortista, luego de terminar su enfervorizada arenga contra el aborto, aseguró que quería 'ver muertos a los homicidas', es decir que ya se ve que tan verdadera es su vocación por la vida humana: vivos unos, pero muertos los que no le gustan. Queda claro que, en los países en donde está  'prohibido', existen innumerables clínicas abortistas 'ilegales' que son de fácil acceso para cualquier persona común. Pero ¿los funcionarios estatales no se enteran? ¿la policía no lo sabe? ¿los jueces no las conocen? Qué duda cabe, el Estado racionalista sabe perfectamente que existen y, no sólo las deja operar tranquilamente, sino que las induce. El principio filosófico es obvio, desde que se acepta a la 'violencia justa' como perteneciente a la naturaleza humana, como el feto no puede ejercer tal 'derecho' no es, por tanto, una persona. En las sociedades en donde el principio social, de organización social, es la coerción, quién no puede ejercer este principio (u oponerse a el), deja (de hecho, más allá  de los discursos para bobos) de ser persona por cuanto no tiene existencia real a los fines prácticos de organización social. Se me preguntará qué cuál es la fuerza moral de un feto humano. Pues muchísima y se expresa, primero, a través de la madre y luego a través de todas las personas que saben de su existencia. De aquí que, el único modo de combatir el aborto es, primero, dejando claro que es homicidio y actuando en consecuencia, y luego, suprimiendo a su máximo promotor, el Estado racionalista, consecuentemente, estableciendo el gobierno del orden natural.