TURISMO ESPIRITUAL

Rogelio Martínez Cárdenas. Coordinador

Turismo alternativo y tendencias mundiales en Quintana Roo

 

José Francisco Domínguez Estrada1

Resumen
El turismo asume una dimensión espacial inevitable en el fenómeno turístico, en donde,  no hay turismo sin viaje,  y en el cual, en el ciclo de vida de un producto o un destino se distingue en varias etapas desde su nacimiento hasta la revitalización o declive para poder comprender la importancia de las tendencias mundiales.
El modelo tradicional turístico, que articula en forma directa a la demanda de sol y playa adaptada por varios países con la finalidad de mejorar sus débiles economías ha contribuido también a la degradación del ambiente; El debilitamiento de este modelo ha favorecido el surgimiento de nuevas formas de concebir al turismo, empezando a mirar el territorio desde otra perspectiva y comenzando a valorar en términos turísticos lo natural, social, rural, cultural, histórico, gastronómico, deportivo, aventura, ecoturismo etc. Inevitable surgimiento de un modelo turístico distinto: turismo alternativo, coherente  y consistente con los valores sociales, naturales y comunitarios, que permite disfrutar tanto de residentes como locales de una interacción positiva.
Hablar de competitividad turística es analizar y establecer la capacidad, limitaciones y retos que se presentan en un mundo globalizado y competitivo.

Palabras clave: Turismo, Producto Turístico, Modelo Tradicional, Turismo Alternativo, Competitividad.

Introducción 
El Turismo Alternativo tiene como propósito realizar actividades recreativas  que se encuentran en contacto directo con la naturaleza y las expresiones culturales. Con el fin de que el viajero conozca, disfrute, respete, participe y  se comprometa en la conservación  de los recursos naturales y culturales. (SECTUR, 2002) Algunos de los aspectos  que se necesitan  para la  práctica y elaboración de rutas y circuitos turísticos, son parte fundamental de la comprensión del turismo alternativo como modelo emergente. De igual forma, la necesidad de tener una buena organización y una mejor planeación tanto en las actividades, en la infraestructura, la  seguridad, el hospedaje, el equipamiento, etc. con el que el viajero tendrá contacto directo durante su estancia, ya que de esto se determinara la rentabilidad de un destino.

Muchos países que desarrollan actividades turísticas cuentan con una gran insuficiencia y gran necesidad para manejar y utilizar sus recursos de manera sustentable. Esto se debe a la mala manipulación  de los conceptos y aplicaciones para las diversas formas del turismo alternativo. En donde las clasifican como actividades complementarias y recreacionales, quintándoles  así su verdadero objetivo y esencia como se representa el turismo internacional, y aunado a ello buscando la información pertinente que servirá para conocer la gran variedad  de mercados con las que se puede trabajar. Los viajeros cada vez son más exigentes y  cada día buscan nuevas experiencias únicas e irremplazables, y estas vivencias determinan la fidelidad del viajero con el destino y sus pobladores. El turismo alternativo  es importante porque ayuda a la conservación de la cultura y de los recursos naturales y hace que las grandes masas de turismo se agrupen en segmentos y busquen esas nuevas experiencias y conocimientos. El desarrollo de nuevos productos totalmente competitivos es de gran importancia, porque implican un desarrollo de proyectos iniciando con un inventario de recursos naturales y culturales, la planeación de destinos y coordinación para realizar movimientos, hasta la seguridad de desarrollar actividades de turismo alternativo y de la importancia  de la capacitación en las comunidades tradicionales.

Objetivo
El objetivo del turismo alternativo y las tendencias mundiales es identificar, valorar y jerarquizar un atractivo turístico; y ofrecer un catálogo totalmente competitivo para desarrollar o innovar un producto en determinada zona turística o con potencial de serlo.

La geografía del turismo

En la definición del "turismo" que ha realizado la comunidad geográfica, lo ha considerarlo como una sombra alrededor de las sociedades locales donde está inserto y en las cuales genera impactos. Estas definiciones del turismo asumen la presencia de una dimensión espacial inevitable en el fenómeno turístico: no hay turismo sin viaje. Esto ayuda a definir el campo de acción de la geografía del turismo y, probablemente, a delimitar sus aciertos y deficiencias en cuanto a temáticas estudiadas y enfoques utilizados.

El turismo debe distinguirse del viaje 1. Todo turismo tiene, en esencia, un desplazamiento espacial, un “viaje”, pero no todo traslado es turístico. El éxodo turístico se presenta históricamente en toda su expresión a partir del conocido Gran Tour, que marca el advenimiento de una creciente capacidad de circulación de las élites. Esta situación vino a sustituir la relativa reclusión en que vivían estos grupos sociales antes de siglo XVII2 . El Gran Tour se constituirá en modelo ideal para el turismo masivo que se desarrollará con la aparición del transporte moderno: primero, el ferrocarril, barcos a vapor, los transatlánticos; luego, el automóvil y, finalmente, el avión. (Hiernaux, 1996).
Después de la Segunda Guerra Mundial, en un contexto de expansión de las actividades turísticas, se esperaría que la geografía del turismo no sólo describiera el territorio usado para fines turísticos sino que contribuyera al análisis del territorio tocado por este fenómeno peculiar que es el turismo y, por lo tanto, que aportara a una mejor comprensión de la relación sociedad-espacio 3. Otra característica de la época que puede delimitarse entre 1955 y 1980, es la mayor participación del Estado tanto como urbanizador para el desarrollo turístico como promotor de ciertos destinos turísticos y en incuestionables casos, como el mexicano, como productor directo de nuevos espacios turísticos (Hiernaux, 1999). De esta observación, surgió una notoria línea de investigación: la geografía del turismo, centrada en los nuevos emprendimientos turísticos y en la planificación y el ordenamiento turístico.

Un trabajo de enorme importancia dentro del mundo anglosajón ha sido el del geógrafo británico Richard Butler, quien desarrolló, desde los años ochenta, la propuesta de los ciclos de vida de los destinos turísticos (Butler, 1980). Butler se inspiró en la conocida obra de Raymond Vernon sobre el ciclo de vida del producto, quien distinguió varias etapas que van desde el nacimiento hasta la muerte de un producto industrial. Esta visión, en cierta forma organicista, también fue retomada por el geógrafo franco-canadiense Claude Manzagol para estudiar la localización industrial considerando, además, las diversas localizaciones posibles de la producción de un bien determinado, cuenta hecha con base en la fase del ciclo del producto. (Véase figura 1 Ciclo de vida de un producto turístico).

En cierta forma, Butler recorrió el mismo sendero intelectual aplicando el modelo del ciclo de vida del producto a los destinos turísticos, pero no en el sentido del análisis acerca de qué localizaciones corresponden a las diversas fases de la vida del producto, sino orientado al dinamismo interno de un destino turístico. Como lo mencionan Hall y Page (2002: 105-106), la noción del "ciclo de vida del destino" ha sido, probablemente, una de las más influyentes entre las contribuciones de los geógrafos a la literatura sobre turismo. Esta noción organicista no identifica las fuerzas que están atrás de la evolución del destino, pero el hecho de plantear futuros posibles la ha constituido en un instrumento de gran uso para las proyecciones y para las propuestas estratégicas sobre el futuro de los destinos turísticos.

En este sentido, Butler reconoce que una versión anterior de su trabajo era más "espacial" porque planteaba que, en la medida que un destino turístico perdía calidad, los flujos turísticos se orientarían hacia otros destinos menos saturados y declinantes (Butler, 2004, 160-161). Todo parece indicar que: "El análisis, la planificación y la gestión del turismo es un campo de actividad en expansión y donde se abre un amplio abanico de posibilidades. El geógrafo aporta una visión transversal y territorial del fenómeno turístico y puede analizar las interrelaciones y los efectos de los diferentes factores que intervienen en cada caso o situación: litoral, ciudad, montaña, medio rural, espacio protegido, etc.4 " (Phlipponneau, 2001, 294).

A partir de los años noventa, todo parece indicar que el descenso de la intervención del estado como promotor de nuevos destinos turísticos, ha facilitado una reorientación de la mirada geográfica hacia el turismo en sí. A medida que declina como promotor turístico, el estado comienza a interesarse en el estudio de lo que en la jerga turística se llaman los "segmentos del turismo" (componentes específicos del turismo, por ejemplo, el turismo náutico, el ecoturismo, el turismo de aventuras, el turismo rural, el religioso, histórico, gastronómico, el turismo de convenciones, etc.), la operación, los nuevos espacios ocupados, los impactos, etc. Temas como el turismo cultural, el patrimonial y el turismo urbano son inscritos en la actual agenda de la geografía turística.

Es importante observar que, en muchos de estos trabajos, la referencia al espacio se encuentra sumamente diluida. Todo parece indicar que el espacio acaba siendo un simple referente de localización o, en el mejor de los casos, un entorno que soporta o contiene las actividades turísticas. En este sentido, la mayor parte de los trabajos no propone un análisis particular del espacio sino suele describir el comportamiento de algunas dimensiones del turismo (población, actividad económica, actividad hotelera, etc.) en un espacio determinado. Se está, entonces, frente a una geografía tradicional más que frente a un análisis geográfico riguroso, y menos aún se puede considerar como una reflexión sobre el sentido mismo de este espacio turístico.

Según Hiernaux (2002), en la perspectiva de la geografía del turismo se pueden distinguir dos orientaciones. La primera ha sido adoptada por la geografía descriptiva y remite al estudio de los flujos turísticos como proceso de movilidad geográfica del estudio monográfico de los destinos turísticos; la segunda es más analítica y remite al análisis de las dimensiones y de los componentes espaciales de las actividades turísticas. En la primera orientación, la descriptiva, las aportaciones son extremadamente limitadas para la conceptualización del turismo. Por lo general, los geógrafos se basan en este tipo de estudios para retomar cualquier definición oficial del turismo, a partir de la cual analizan la dimensión de los impactos espaciales del turismo. En la segunda orientación, la analítica, se reconoce, por ejemplo, la importancia de la mirada del turista, la manera según la cual percibe el turismo, los espacios visitados, etc. Desde la geografía analítica, el turismo tiene fuertes tintes posmodernos que la diferencian, significativamente, de la geografía tradicional, producen menos mapas pero más ideas. La fusión de ambas orientaciones posiblemente sea la vía por la cual la geografía será capaz de mejorar sus aportaciones, de por sí relevantes, al estudio del turismo moderno.

El modelo tradicional turístico

El turismo dominante, es decir, el turismo masivo, se ha desplegado sobre la fase del mundo siguiendo los patrones organizativos y culturales del mundo industrial, tanto en relación a la producción de los servicios turísticos como en lo referido al consumo de los mismos. Esto implica que numerosos problemas de afectaciones al medio ambiente, propios de la creación industrial, se repitan, en forma paralela, en el ámbito del turismo.

El turismo de masas ha sido uno de los grandes contribuidores a la degradación del ambiente, tanto en los países desarrollados como en aquellos que adoptaron este modelo de turismo masivo con la finalidad de mejorar sus débiles economías. México no ha podido escapar a esa realidad ya que construyó, a lo largo de más de medio siglo, uno de los modelos más integrados de turismo de masas, que articula en forma directa a la demanda de sol y playa, modelo proveniente de los países desarrollados, particularmente de Estados Unidos, a cuya cuenca turística pertenece casi exclusivamente.

La relación turismo-naturaleza está constituida por una serie de procesos parciales donde es posible determinar que el turismo ha sido, por ejemplo, un gran derrochador de recursos hidráulicos o un destructor del medio marino. Bajo este enfoque, las actividades humanas son parte de la naturaleza y no pueden ser vistas desde afuera. Por ende, el turista no es tanto un sujeto que afecta o degrada un objeto sino un par, visitante del proceso de la vida, que afecta a su propio medio: la naturaleza, de la cual es parte sustantiva, pero no única. En la comparación de modelos se parte, obviamente, de un modelo "realmente existente" y de un modelo "alternativo" —creado formalmente, pero inexistente en forma pura—, y se buscará analizar las diversas relaciones entre las facetas de cada modelo y la sustentabilidad, vistas desde varios principios. (Véase Cuadro 1. Comparación entre modelos de masas y modelo alternativo).

Asimismo, la repetición forzada, a lo largo del planeta, de los mismos modelos de servicios en el turismo de masas ha conducido a una incapacidad para evaluar las alternativas que pudieran tener efectos distintos sobre el ambiente. La diversificación a partir de la construcción de un gran número de opciones alternativas de desarrollo turístico aparece, entonces, como una excelente solución para fundar una idea diferente del turismo, sopesando los estudios y los defectos de las diversas concepciones del desarrollo turístico. Otro factor esencial de la relación entre turismo y sustentabilidad es que se vuelve imprescindible romper la hegemonía de la masificación. La capacidad de carga, como se le suele llamar, está fuertemente marcada por la repetición concentrada de los mismos efectos, no dejando a los cuerpos afectados la posibilidad adecuada de regenerarse a través de procesos evolucionistas.

Evidentemente, el turismo alternativo y el desarrollo sustentable, como se refiere Bringas (2003, 281-310), no son elementos emblemáticos característicos del turismo de masas; elementos expresivos han sido, particularmente, el turismo de sol y playa. Ello explica el hecho de que la mayor parte de los destinos masivos del mundo sean los que se localizan en zonas litorales. Así, la playa pasa a formar parte del ideal de las vacaciones, y se sitúa, con ello, un modelo de consumo basado en la existencia de las “Cuatro S”, por sus siglas en inglés (sun, sea, sand, sex).

El debilitamiento de este modelo tradicional en algunos países desarrollados, favorece el surgimiento de nuevas formas de concebir al turismo. De esta manera, se empieza a mirar al territorio con otros ojos y se comienza a hacer una valoración distinta, en términos turísticos, de lo natural y lo rural. Esta otra óptica amplía, sin duda, las opciones para atraer al turismo diferente hacia áreas tradicionalmente no consideradas, como son las comunidades indígenas. Bajo esta perspectiva, el turismo alternativo es percibido, también, como un elemento dinamizador para que las áreas naturales obtengan fuentes  alternativas de ingresos y no tengan que destruir sus recursos para poder subsistir.

De forma paralela al inevitable crecimiento del turismo convencional, surge un modelo turístico distinto: el turismo alternativo. En términos generales, es posible definir este tipo de turismo como aquel coherente y consistente con los valores sociales, naturales y comunitarios, que permite disfrutar tanto al turista como al residente local de una interacción positiva, fundamentada en una serie de experiencias compartidas entre ambos. Sin embargo, para que el turismo transite por la ruta de lo sustentable, tiene que desarrollar y mantener una comunidad o ambiente de tal forma que cierta descarga permanezca viable en un periodo de tiempo definido, y que no degrade cualquier ambiente, ya sea con un manejo físico circundante, a tal grado que no impida el éxito y el desarrollo del bienestar de otras actividades en el proceso.

Competitividad turística

Hablar de competitividad turística es analizar y establecer la capacidad, limitaciones y retos que se presentan en un mundo globalizado y competitivo. Hablando turísticamente, la definición de competitividad turística la define el Índice de Competitividad de los Estados Mexicanos como: “El conjunto de habilidades y capacidades que le permiten alcanzar sus objetivos en un marco de competencia frente a otros Estados, generando así desarrollo económico y social en su territorio”. La competitividad turística implica tres conceptos básicos:

La importancia de la competitividad no se limita al escenario de la empresa y el gobierno; ésta funge como una herramienta que permite el desarrollo económico y social, lo cual la convierte en un concepto trascendental en el escenario de los presupuestos e inversiones a nivel público y privado. La competitividad se refiere a la habilidad para crear un valor agregado que aumenta la riqueza y la calidad de vida de la sociedad. (ICTEM: 2010)

Impactos económicos del turismo

La industria de viajes y turismo estimula el crecimiento económico al incrementar la generación de riqueza y de nuevas inversiones, al fomentar nuevos empleos, entre otros factores. La Organización Mundial del Turismo (UNWTO, por sus siglas en inglés) indicó que esta industria generó 856,000 millones de dólares en el año 2007, equivalente al 30% del valor total de las exportaciones mundiales de servicios, con lo que ha logrado superar algunas categorías de exportación de mercancías como las de alimentos y textiles.

El turismo se ha convertido en una de las mayores industrias en la economía internacional. Se ubica como una gran fuente de generación de ingresos, especialmente en países en vías de desarrollo. Mientras el proceso de globalización acerca a las distintas regiones de nuestro planeta, el turismo continúa incrementando y diversificando los actores y competidores. Una muestra de ello es el hecho de que en la década de los años 50, los quince destinos turísticos principales representaban 97% de las llegadas internacionales. Actualmente, esos destinos representan sólo 58% de los turistas.

De acuerdo con estadísticas de la Organización Mundial de Turismo (OMT), en los 49 países con mayor nivel de pobreza del mundo el turismo creció seis veces más que en Europa y los Estados Unidos. De hecho, el turismo se incrementó entre 6 y 8% de manera colectiva en China, India, África y el Medio Oriente, comparada con niveles entre 3 y 5% en Europa y los Estados Unidos.

Algunos de los beneficios indirectos para la economía regional son:

Aspectos negativos de la actividad turística:

El impacto del turismo en la economía y la sociedad no se verá reducido en los próximos años; al contrario, se espera que siga en crecimiento. De acuerdo con datos de la OMT, el número de viajeros internacionales en el año 2008 fue de 924 millones de personas; es decir, 2% (o 16 millones de viajeros) más que en el 2007. Se espera que para el año 2020, la cifra de viajeros internacionales alcance los 1,600 millones de personas; actividad que estará fuertemente impulsada por el crecimiento de los mercados emergentes como China y la India.

El papel del turismo en la competitividad de los estados

Como cualquier otro sector de la economía, el turismo incide en la generación de empleos, la atracción de inversiones, el impulso al desarrollo económico; y sus consecuentes repercusiones positivas, en la calidad de vida de las comunidades que impacta. El hecho de que el turismo sea un sector profesional y productivo compuesto por empresas innovadoras y competitivas, e impulsado por un gobierno facilitador y regulador, promueve la competitividad de un estado. Cuando se presentan estas condiciones, es más probable que las riquezas naturales y culturales con las que ha sido dotado un estado puedan transformarse en un mayor desarrollo social y económico para la región (CIETEC: 2009).

Sin embargo, cabe aclarar que el turismo no es ni debe ser una estrategia de competitividad para todas las entidades y todas las ciudades. Por la misma diversidad en cuanto al cúmulo de recursos naturales y culturales de cada sitio, hay regiones donde el turismo debe ser motor de desarrollo y eje de la economía; mientras que en otras zonas, simplemente debe actuar como comparsa de otras actividades económicas más aptas para esa región. De cualquier manera, la diversificación permite una mayor solidez y estabilidad en la economía de estados, regiones y países, por lo que nunca se debe dejar completamente de lado al sector turístico.

Cinco mejores estados en recursos y actividad cultural

Los estados con mejores calificaciones en la dimensión de recursos y actividad cultural pertenecen al centro y sur de la república mexicana. Entre ellos, encontramos al Distrito Federal con 62%; el Estado de México, con 42%; a Oaxaca y Yucatán, ambos con 39%; y Quintana Roo, con 29%. (Véase Gráfica 1. Estados con mejores recursos y actividad cultural).

Estos estados tienen en común las siguientes características que los posicionan como líderes dentro de esta dimensión:

1. Presencia de importantes sitios arqueológicos que atraen, año con año, a miles de visitantes, tanto nacionales como internacionales. Por ejemplo, encontramos a Tenochtitlán en el Distrito Federal; a Teotihuacán, en el Estado de México; a Monte Albán, en Oaxaca; a Chichen Itzá, en Yucatán y a Tulum en Quintana Roo, por mencionar algunos.

2. Existencia de ciudades con gran importancia histórica en el país —muchas de ellas de riqueza colonial—, como es el caso de la Ciudad de México, de la ciudad de Oaxaca y de Mérida, en Yucatán. Estos sitios atraen al turista nacional e internacional gracias a los monumentos históricos y a la riqueza arquitectónica que ofrecen.

3. Una fuerte promoción de la cultura por parte de las autoridades y las instituciones que se encuentran en dichos estados. Esta promoción cultural se refleja en la diversidad y calidad de festivales organizados año con año, así como en el número e importancia de los centros culturales existentes en la entidad.

4. Una amplia oferta de museos en el estado, que atrae a miles de personas anualmente (muchos de ellos, turistas). Resalta el caso de la Ciudad de México, pero también ocupan posiciones muy importantes en este indicador el Estados de México, Yucatán y Oaxaca.

5. La presencia y el arraigo de los pueblos indígenas que habitan en estos estados. Destaca el caso de Oaxaca —el estado con la mayor diversidad de pueblos indígenas en el país—, aunque también resulta importante el arraigo de la cultura maya en los estados de Yucatán y Quintana Roo, y la de la cultura náhuatl en el Valle de México.

Competitividad turística de Quintana Roo

Al hablar a nivel federal de competitividad turística, Quintana Roo ocupa el primer lugar por el alto índice de competitividad turística 2010, cuando  obtuvo 62.1%. Sin embargo, como mencionaremos a continuación, en infraestructura y promoción turística ocupa los primeros lugares; en flujo de personas y servicios complementarios, el segundo lugar; en recursos humanos es el tercero; en lo que respecta a recursos naturales, rentabilidad y aspectos económicos, el cuarto; en recursos y actividad cultural está en quinto lugar; en seguridad pública brincamos al décimo primer lugar; y en participación eficiente gubernamental, se encuentra muy por debajo de la media nacional: en el lugar 19. (Véase Gráfica 2. De competitividad por dimensiones).

A continuación, se ofrece una gráfica de radar donde se muestra la competitividad por dimensiones para el estado de Quintana Roo. La competitividad estatal está representada por un decágono verde, en el que cada uno de los vértices indica la competitividad en cada una de las diez dimensiones que componen el índice. Mientras más alejado está el vértice del centro del polígono, mayor es la competitividad en dicha dimensión, con una escala que va de cero a cien, con precisión de un decimal. Sobre la misma gráfica se han trazado dos decágonos adicionales con líneas punteadas. El decágono exterior, en color obscuro, representa el promedio de los cinco estados más competitivos para cada dimensión, mientras que el polígono interior, en color claro, señala el promedio de competitividad de todos los estados para cada dimensión. Además, se presenta una tabla con el resumen de los resultados para el estado y una comparación con los valores máximo, mínimo y promedio obtenidos por otros estados.

Análisis de fortalezas y oportunidades del estado de Quintana Roo

Fortalezas

Oportunidades

Ordenamiento del espacio comunitario

El ordenamiento del espacio tiene como objeto definir los lugares aprovechados por las personas en sus diferentes actividades productivas y de su vida cotidiana; así, existen áreas destinadas a la agricultura, la ganadería, viviendas, áreas forestales, etc., que deben ser identificadas en mapas, cartas topográficas o fotografías aéreas. Esto facilitará tener el escenario en donde se ubicará nuestro proyecto y cómo incidirá en él.

Este ordenamiento permitirá determinar la viabilidad de implementar una actividad determinada en el espacio definido en función de sus características y del ambiente, procurando no afectar la vida y los usos cotidianos de la comunidad local. Además, un ordenamiento del espacio sirve para anticipar los efectos de las acciones sobre el territorio y evitar con ello la explotación irracional de los recursos y su agotamiento.

Análisis situacional para determinar la viabilidad del proyecto

Para determinar la viabilidad del proyecto se debe realizar un análisis situacional en donde se considera la información obtenida en el autodiagnóstico, el estudio geo-socioeconómico y el diagnóstico turístico; además de cuestiones políticas, económicas, sociales y turísticas internas y externas, en el ámbito local, estatal, regional, nacional e internacional.

Dicho análisis se hace a través de la elaboración de una Matriz FODA en la que se identificarán las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas a las que está sujeto el proyecto, para así poder determinar la viabilidad de su  implementación.

Esto se hace con el fin de identificar las vulnerabilidades y buscarles una solución, para prever, desde el principio, las situaciones que se habrán de enfrentar y estar preparados para ellas. Por tanto, entre más realista sea el análisis, mayores serán las probabilidades de llevar a buen término el proyecto.

Una vez obtenidos los resultados de la situación de la viabilidad del proyecto, se muestra una lista de los beneficios de tener un plan (THR: 2004): (Véase Gráfica 3. El plan debe servir para obtener resultados concretos).

Pero, al final, un plan debe servir para obtener resultados concretos, con procesos participativos que permitan reflexionar conjuntamente, plantear inquietudes, intereses y opiniones para aportar experiencias y conocimientos; con participación correlativa de los interesados de la comunidad para discutir y consensuar alternativas y líneas de acción; y, lo más importante, asumir compromisos.

Diferentes combinaciones de recursos, servicios, tecnologías y usuarios dan lugar a negocios turísticos distintos en una competitividad claramente definida en negocios turísticos, que utilizan recursos de base diferentes, emplean tecnologías distintas, tienen usuarios heterogéneos, se gestionan de manera diferente, se comercializan de forma desigual, existen competidores distintos, tienen reglas de juego y claves del éxito diferentes, presentan oportunidades y riesgos diversos, etc.

A partir de estas combinaciones mencionadas, se distinguen dos tipos de viajes claramente definidos. En los viajes de interés general5 las claves del éxito son disponer de una gran variedad de atractivos, con un destino conocido y accesible, que cuente con buenas comunicaciones y transporte para grupos, buenos guías que hablen idiomas, y exista una buena seguridad y confort.

En los viajes de interés especial 6, las claves del éxito son disponer de un entorno natural de alta singularidad y belleza, buen clima, una amplia gama de actividades; contar con  buenos guías (idiomas, conocimiento de la actividad, empatía), servicios de emergencia, alojamiento con carácter y operadores locales confiables. 

¿Qué es un destino turístico competitivo? Un destino competitivo es aquel que ofrece al mercado una relación de Valor x Esfuerzo superior al de sus competidores en cada uno de sus negocios/productos prioritarios. (Véase Gráfica 4. Mercado en relación al valor por esfuerzo).

Priorización de mercados geográficos

Algunos aspectos a tener en cuenta para la priorización de mercados geográficos

Los viajes de interés general, requieren de ciertas características de éxito para ser llevados a cabo como: Disponer de una gran variedad de atractivos,  Destino conocido y accesible, Buenas comunicaciones y transporte para grupos,  Buenos guías que hablen idiomas,  Seguridad y confort. Mientras que los viajes de interés especial requieren: de un Entorno natural de alta singularidad y belleza, Buen clima, Amplia gama de actividades, Disponer de buenos guías (idiomas, conocimiento de la actividad, empatía…), Servicios de emergencia, Alojamiento con carácter, Operadores locales confiables.

Conclusiones
El análisis del sistema turístico de Quintana Roo en el sector comunitario, pondrá de manifiesto la existencia, actualmente, de más debilidades que fortalezas. Ello es causa y efecto, a la vez, del aún escaso grado de desarrollo y estructuración de la actividad en el estado. Todo destino turístico configura un sistema, un engranaje, formado por diversos componentes que se interrelacionan entre sí. Por tanto, el  valor global que produce el sistema – que es lo que ofrece al mercado – es el resultado combinado y agregado de la capacidad de individual de cada componente. 

Un destino turístico comunitario es competitivo cuando es capaz de ofrecer al mercado una equilibrada relación de Valor x Esfuerzo,   es decir, cuando lo que el visitante recibe en términos de beneficios tangibles e intangibles supera los esfuerzos  que debe hacer para obtenerlos y disfrutarlos. Y un destino turístico es más competitivo que sus competidores cuando es capaz de ofrecer al mercado un “sistema de valor” superior, suministrando más y mejores resultados para el visitante, proporcionando mejores experiencias, trabajando con procesos de servicios más eficaces e innovadores, reduciendo las incomodidades materiales e inseguridades físicas y comerciales en el destino y aplicando precios razonables.

La capacidad actual del sistema turístico de Quintana Roo para ofrecer resultados, tanto perceptibles como invisibles, es limitada: a pesar de disponer de recursos y atractivos turísticos de alto valor, en localidades que desarrollan actividades turísticas, éstos no han sido suficientemente transformados en productos ni se han desarrollado experiencias singulares en torno a ellos y los servicios turísticos son escasos y de calidad media-baja. Tampoco existen elementos diferenciadores en términos de ambiente y simbología.

Por el contrario, al eventual visitante se le exigen algunas incomodidades e inseguridades excesivas para poder disfrutar de los atractivos turísticos en algunos proyectos ecoturísticos comunitarios en el Estado: escasez de conexiones aéreas y de frecuencia de vuelos, mínima oferta de alojamiento y baja calidad general de las instalaciones, escasas opciones de transporte para acceder a los principales atractivos, inadecuado sistema de horario en los sitios arqueológicos, deficiente cuidado y conservación de las condiciones medioambientales, escenografía urbana poco atractiva, ausencia de información y señalización de los recursos y atractivos turísticos, etc.

A pesar de sus carencias actuales, las comunidades involucradas en el desarrollo turístico de Quintana Roo, la mayoría de ellas inherentes a un grado de desarrollo turístico todavía elemental, existen buenas oportunidades para que el estado de Quintana Roo avance en la estructuración y desarrollo de una actividad turística comunitaria de mayor dimensión y envergadura, más eficaz y competitiva, más equilibrada y, en definitiva, más sustentable. Por tanto, las oportunidades para Quintana Roo existen. Y, además, el estado dispone de las condiciones básicas para aprovechar ventajosamente estas oportunidades: la riqueza, variedad, calidad y singularidad de sus recursos turísticos, tanto naturales como culturales, especialmente los vinculados al patrimonio histórico- arqueológico de la civilización maya. Por otra parte, el estado del desarrollo turístico en Quintana Roo constituye una oportunidad para construir e implementar un modelo  de desarrollo equilibrado, respetuoso del entorno medioambiental y cultural y de dimensión adecuada a las características del territorio. En suma, un modelo de desarrollo turístico sustentable comunitario.

Sin embargo, la sola existencia de recursos y atractivos no es condición suficiente para convertirse en un destino turístico comunitario/rural competitivo. Por el contrario, es preciso trabajar sistemática y permanentemente en la creación y fortalecimiento de todas las demás condiciones en las que se desenvuelve la actividad turística actual en las comunidades involucradas, desde la ordenación territorial  a la promoción y comercialización de los productos turísticos, desde la capacitación de recursos humanos a la innovación y mejora de la calidad de los servicios turísticos. Sólo así se podrán poner en valor y aprovechar adecuadamente los recursos y atractivos del territorio y sólo así se podrá estructurar un sistema turístico capaz de ofrecer un alto valor al mercado y, al mismo tiempo, reducir o eliminar las incomodidades e inseguridades físicas, materiales, comerciales, etc., que afectan a la competitividad turística de proyectos locales de Quintana Roo.  

 

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1 Al viaje se le atribuye un valor superior, en el cual la lentitud, el desvío de rutas preestablecidas y el encuentro fortuito se vuelven cualidades esenciales que el desplazamiento turístico no permite y es una forma de consumir desplazamientos.

2 Esta reducción de la "reclusión de las élites" debe interpretarse a la luz de la salida de la Edad Media, época de una intensa fragmentación territorial del mundo. La constitución de los estados-naciones, la expansión de los medios de transporte y la relativa paz que cubrió posteriormente el mundo europeo, así como el crecimiento progresivo de una burguesía cada vez más pudiente, fueron algunos elementos que explican la capacidad de ésta para movilizarse espacialmente. No debe olvidarse que esta movilidad incipiente era muy superior a la de las mayorías: esta situación no deja de tener paralelismo con la actualidad, cuando la hipermovilidad es el regalo que el actual sistema social mundial ofrece a las burguesías cosmopolitas o globales.

3 La relación sociedad-espacio tiene dos vertientes: en primer lugar, aquella donde el espacio es considerado como naturaleza, particularmente significativa en el turismo; y en segundo lugar, el espacio como producto de la sociedad. El primer sentido responde a la necesidad de entender cómo interviene el medio natural en el turismo —entre otros, por la vía de los imaginarios turísticos—, y también cómo el turismo produce la naturaleza. El segundo sentido es el más clásico de la geografía humana y remite a la producción social del espacio turístico.

4 Este tipo de clasificación de espacios turísticos ha sido ampliamente usado en los trabajos geográficos tanto profesionales como académicos. Al respecto, puede verse, por ejemplo: Lozato, 1990.

5 Viajes de interés general: es un atractivo alto, enfocado a la naturaleza, paisaje, cultura, historia, gastronomía, diversión, etc. Es el segundo segmento por volumen, después de sol y playa. Registra un alto crecimiento, una buena capacidad de gasto, son viajes de larga duración y poco estacionales, pero con la peculiaridad de que es intensa la competencia.

6 Viajes de interés especial: Es un atractivo alto, un multisegmento de gran crecimiento con consumidores muy expertos y exigentes, que viajan para satisfacer motivaciones muy concretas y específicas. También cuenta con consumidores de gran capacidad de gasto y creadores de opinión. Este tipo de turismo requiere operadores locales de gran especialización y una oferta de experiencias de alta calidad.

1 José Francisco Domínguez Estrada. Estudiante de Doctorado en Geografía por la Universidad Nacional Autónoma de México; Profesor-Investigador de la Universidad del Caribe. Sus líneas de investigación se centran en el análisis del turismo y sociedad: inventarios turísticos, circuitos turísticos, comunidades turísticas, turismo rural, turismo alternativo, actividades náuticas y áreas naturales protegidas.  Correo electrónico: fdominguez@ucaribe.edu.mx

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