TURISMO ESPIRITUAL

Rogelio Martínez Cárdenas. Coordinador

Aprovechamiento Turístico en Cuevas.
El Caso del Ejido Los Sabinos, Huasteca Potosina

Resumen
En los años recientes se ha incrementado globalmente el interés por practicar el turismo de naturaleza. La exploración de ecosistemas subterráneos como sótanos, grutas o cavernas se promociona cada vez más y en México no ha sido la excepción. La región de la huasteca potosina es lugar de numerosas e interesantes oquedades kársticas. Al igual que el resto del país, la mayoría de estas cavidades se ubican dentro de propiedades de uso común, como ejidos y/o comunidades agrarias. Los resultados que aquí se presentan corresponden a los avances de un estudio de caso en el que se analizan la organización comunitaria, las acciones gubernamentales, así como el impacto ecológico, en torno al aprovechamiento turístico de la Gruta Los Sabinos, localizada en el municipio de Ciudad Valles, San Luis Potosí.
Palabras Clave: Espeleoturismo, Turismo Sustentable, Desarrollo comunitario, Ecoturismo, Huasteca Potosina.

1. Introducción
El turismo en áreas naturales es una actividad que, desde una postura conservacionista, sólo deja como consecuencias el deterioro de los ecosistemas, pero la verdad es que el turismo no sólo tiene como consecuencias impactos negativos, pues de no ser por esta actividad, muchos sitios de gran atractivo ya hubieran sido reemplazados por actividades de ganadería, agricultura o asentamientos humanos. La tragedia de devastación de los atractivos naturales por el turismo está más relacionada a una actividad descontrolada y masiva de visitantes que no obtienen orientación para el acceso al ecosistema, ni sobre la responsabilidad de sus acciones dentro del mismo. De esta manera, se tiene la opción de ejercer el ecoturismo, mismo que The International Ecotourism Society (TIES) define como “El viaje responsable a áreas naturales conservando el medio ambiente y mejorando el bienestar de los residentes locales 1”. El ecoturismo entonces, al desempeñarse, cumple con tres importantes principios que lo rigen: (1) proteger los ecosistemas, (2) respetar las expresiones de las culturas locales y proveer de beneficios tangibles a las comunidades anfitrionas y (3) brindar educación y disfrute en los visitantes (Honey, 2006 en Blangy y Mehta, 2006).
Existe la visión de considerar al ecoturismo como una oportunidad para promover la valoración ecológica y cultural de los sitios vulnerables en la conservación (Newsome et al, 2002). El ecoturismo, además, puede incrementar la fuente de ingresos que mejore las condiciones económicas de las comunidades rurales (Clem, 2003). En años recientes ha ido incrementando en nuestro país la inversión pública para el desarrollo comunitario en proyectos de ecoturismo (Sectur, 2007; 2008; 2009).
Son diversas las actividades que se relacionan con el turismo de naturaleza (o turismo alternativo), una de ellas es la visita al interior de grutas o cavernas, misma que cada vez ha adquirido mayor auge como atractivo turístico, y es a lo que se le denomina espeleísmo o espeleoturismo.
Como estudio de caso se presenta aquí el de un grupo de ejidatarios de la huasteca potosina quienes poseen una gruta con interesantes formaciones kársticas en su interior. En la  Huasteca potosina se ha promovido el espeleoturismo en los últimos años gracias al complejo kárstico de grutas y sótanos. La región Huasteca cuenta con sitios atractivos para practicar el espeleoturismo, como es el caso del municipio de Aquismón en donde se han contabilizado más de 180 sótanos y cuevas, entre los más destacados se encuentran la Cueva del Agua, Cueva del Aguacate y las cuevas de Mantetzulel. Asimismo, lugares como el Sótano de las Huahuas y el famoso Sótano de las Golondrinas, que por su belleza y sus 376 metros de longitud lo vuelven uno de los sótanos más profundos del mundo (Arias-Fernández, 2001)
Además, en la huasteca potosina se cuenta con las cavernas de Puente de Dios, el sótano cercano al gran humedal de Cabezas en el municipio de Tamasopo; también la Cueva de los Cuatro Vientos en Huehuetlán; la cueva del Salitre y el sótano de Tlamaya en el municipio de Xilitla; la cueva de Taninul, el sótano del Arroyo y entre muchos otros más, como la gruta de Los Sabinos en Ciudad Valles. Este último es el que nos ocupa para este estudio de caso.
La gruta Los Sabinos es cercana al área urbana de Ciudad Valles. Comparada con muchas otras de la región, es la más cercana y accesible a los visitantes. Se considera un sitio de alta importancia biológica por ubicarse en los límites de una importante reserva natural. La promoción turística para este sitio ha sido mayor en los últimos años debido a los programas de desarrollo turístico de los gobiernos municipal y estatal. El territorio donde se localiza la gruta es de propiedad ejidal. Para quienes no encuentren familiar el término Ejido: es una modalidad de propiedad comunitaria en México, que junto con las Comunidades Agrarias, se reconocen como la propiedad social de la tierra, es decir, los núcleos agrarios que abarcan la mayor parte del territorio rural mexicano.
Gran parte de la información para este estudio se obtuvo a partir de diversas visitas de exploración. En un principio, el equipo de investigación realizó tres visitas mediante el rol de turistas. Posteriormente de haber demostrado interés por acudir como investigadores, se realizaron cuatro visitas a la Asamblea General del ejido y diez reuniones con representantes del comité de turismo ejidal. También se realizó la aplicación de entrevistas a profundidad a informantes clave como el presidente del comisariado, el secretario del comité de turismo para conocer los detalles de la gestión y operación del proyecto turístico. Así mismo, se entrevistó a ejidatarios de mayor edad para abordar los antecedentes del ejido desde su fundación.
La participación de los promotores externos en el proyecto de ecoturismo es de relevancia para este estudio. En este caso, estos actores son los funcionarios de gobierno desde niveles de gobierno municipal, estatal y federal que brindaron apoyos y financiamiento para el desarrollo turístico y de medio ambiente en el ejido. La opinión de estos actores, en cuanto a su intervención en el desarrollo del espeleoturismo en el ejido, se obtuvo mediante entrevistas semiestructuradas.


2. Los ecosistemas subterráneos
Las características físicas de las cuevas o cavernas, así como sótanos, es que se componen principalmente de corteza o rocas calizas que contienen gran cantidad de sulfato de calcio. Rocas tan solubles al agua que, al favorecer la permeabilidad pluvial, sus componentes se diluyen y a lo largo decenas de miles de años forman cavernas kársticas (o cársticas), tales como grutas, cuevas, cavernas o sótanos (Diamant, 1991).
La exploración se realiza principalmente por dos tipos de visitantes: los espeleólogos y los turistas. Los primeros son aquellos visitantes que acuden por objetivos científicos o deportivos, o ambos, “de los cuales puede esperarse un daño menor del medio subterráneo en virtud de su preparación física, técnica e intelectual” (Molerio, 2008:11). En el caso de los segundos, son todos los visitantes que acuden por motivos de recreación o curiosidad. Además, entre ambos se encuentran los que usan estos ecosistemas para satisfacer algunas necesidades sociales o económicas, como el abasto de agua, la extracción del guano de murciélago o la cacería de algunos animales (Molerio, 2008). El término Espeleoturismo se forma de las palabras Espeleología y Turismo. Es una actividad que se ubica como parte del turismo alternativo o de naturaleza, ya sea en las modalidades de ecoturismo o turismo aventura, donde a veces se lo denomina Espeleísmo (Allemand, 2005).
Los impactos negativos a estos ecosistemas muchas veces son localizados sólo  a ciertas partes, algunos pueden ser de corta duración y pueden ser reversibles. En cambio, otros impactos tienen efectos regionales, son permanentes o de larga duración y pueden ser irreversibles (Molerio, 2008). Así pues, la cueva o parte de ella está sometida periódicamente al impacto de las visitas, sobre todo de las personas que carecen de preparación profesional en esta materia: Los espeleístas o espeleoturistas.
En México es frecuente relacionar las cuevas naturales con aspectos místicos. Es común que los campesinos comenten que adentro se guarda un tesoro y con él una maldición. Por ser subterráneos también se asocian con el mal, con demonios o apariciones sobrenaturales. Algunas cavidades son tan profundas que se consideran no tener fondo, lo que promueve el temor de muchos habitantes cercanos a la cueva. Pero ya sea que este temor o descontento puede ocasionar la escasa alteración por la baja intensidad de las exploraciones, también puede provocar daños al ecosistema por el exterminio de murciélagos, la contaminación acuífera y/o la obstrucción de sus orificios con rellenos de basura u otros residuos.
Sin embargo, para fines de espeleoturismo, este tipo de cavidades son escenarios muy interesantes porque dentro de las cuevas pueden apreciarse impresionantes espeleotemas, es decir, las curiosas figuras formadas en sus interiores como las estalactitas, estalagmitas, cristales de aragonito o formaciones secundarias como cortinajes, gours 2, entre otros (Muñoz-Barco et al, 2006), Pero mucho más que eso, las cavernas son como laboratorios naturales que llevan a cabo importantes funcionales ecológicas como por ejemplo: son cuerpos de reserva y drenajes de agua, refugio de endemismos, reguladores del clima, también son registros del clima durante miles de años, así como lugar de abundantes fósiles, minerales y además, donde se pueden encontrar evidencias de culturas antiguas.
Poco se reconoce que un gran porcentaje de los recursos hídricos para consumo humano proviene de estos ambientes kársticos. De reconocer más la importante función de estos ecosistemas pudiera ser la base para promover su valoración y mayor regulación en nuestro país y para la mayoría de países subdesarrollados ricos en estos ecosistemas y que no están regulados en el uso y formas de acceso de sus interiores (Moleiro, 2009).


3. Estudio de Caso
En el estado de San Luis Potosí, muy cerca de Ciudad Valles y rumbo a Ciudad Mante, se ubica la gruta Los Sabinos. Su nombre se debe a que pertenece al ejido Los Sabinos. La gruta se localiza a tres kilómetros noreste del poblado con dirección hacia una importante área natural protegida: la Reserva de la Biósfera Sierra del Abra Tanchipa3 (RBSAT).
El interior de la gruta se divide en tres galerías subterráneas principalmente. Su atractivo se debe a las formaciones de espeleotemas (estalactitas y estalagmitas) y formaciones secundarias en el interior de sus bóvedas formadas hace decenas de millones de años.
Los Sabinos se funda como ejido en 1979, cuando se dotó de tierras a 107 campesinos y sus familias de orígenes Náhuatl y Teenek (o huasteco) provenientes de la parte sur de de la huasteca potosina y del estado de Hidalgo. Según cifras del censo INEGI, el poblado del ejido cuenta con 607 habitantes distribuidos en 132 viviendas. Hoy en día, cerca del 13% de los habitantes aún habla su lengua indígena además del castellano, en su mayoría son personas de la tercera edad (INEGI, 2005).
El CONAPO (2005) ha identificado a los habitantes de este ejido como una población con Alto grado de marginación económica. La mayoría de la población se dedica a actividades del sector primario, destacando la agricultura basada en el cultivo de la caña de azúcar y la ganadería extensiva de bovinos. Aunque existen prácticas campesinas como la milpa (maíz, frijol, calabaza), se cuenta con policultivos y sistemas agroforestales a menor escala, así como la producción tradicional de especies menores de traspatio, como borregos, cerdos, gallinas y guajolotes. También se practica la extracción de piedra de corte que comercializan como material de construcción. Además, para algunos grupos domésticos las remesas recibidas por los familiares, que emigraron a Estados Unidos, representan una fuente importante en sus alternativas de ingresos (Conafor, 2007).
Debido a su cercanía con Ciudad Valles, una parte de la población se emplea en el sector terciario como el comercio, trasporte público o empleados de tiendas de autoservicio. Cabe señalar que el ingreso por la actividad incipiente del turismo aún no es significativo para el sostenimiento económico de las familias del ejido, sin embargo, representa, por el momento, una fuente potencial en los ingresos y una alternativa temporal de empleo (Conafor, 2007).


4. Riqueza biológica del sitio
La gruta de Los Sabinos se localiza en los márgenes de la sierra Abra-Tanchipa; toda esta sierra se localiza en la porción noreste del estado de San Luis Potosí; comprende parte de los municipios Ciudad Valles y Tamuín; ambos del estado de San Luis Potosí y se desvanece en los lindes del sur de Tamaulipas. El área protegida de esta sierra (RBSAT) se extiende a lo largo de 21,464 hectáreas, incluyendo en su seno una zona núcleo de 16,758 hectáreas y es hábitat de más de 269 especies de plantas vasculares y 226 de vertebrados, de los cuales 99 son aves, 78 son mamíferos, 34 reptiles y 12 anfibios, con varios taxas amenazados y en peligro de extinción (Conanp, 2011). Cabe mencionar que además de esta riqueza biológica, una de las razones iniciales para proteger el área, fue asegurar los fenómenos de infiltración hacia los mantos acuíferos que proveen del recurso hídrico a las zonas circunvecinas de la sierra.
En la RBSAT se observa la presencia de especies amenazadas como: Jaguar (Panthera onca), Tigrillo (Leopardus wiedii), Leoncillo (Herpailurus yagouaroundi), puma (Puma concolor) y ocelote (Leopardus pardalis). Asimismo, aún existen Guacamaya verde (Ara militaris), Loro cabeza roja (Amazona viridigenalis) yLoro cachete amarillo (Amazona autumnalis) El 89% de la vegetación al interior de la misma reserva corresponde a Selva baja caducifolia con un 7.7% de Selva mediana subperinifolia (Conanp, 2011).
Los residentes locales llegan a hacer recorridos para extraer frutos como la pitahaya (Hylocereus undatus), guapilla (Bromelia pinguin), capulín (Trema micrantha), jacubes (Hylocereus undatus) y colorín (Erythrina herbacea), principalmente para autoconsumo. Un dato importante es que cada vez aumenta el esfuerzo para conseguir beneficios de la flora y fauna silvestre, pues al ser más escasos, la gente del lugar tiene que recorrer mayor distancia sierra adentro.
En cuanto a fauna, las especies que viven al interior de la gruta van desde invertebrados: arácnidos, crustáceos, miriópodos y quilópodos; hasta vertebrados como anfibios, peces ciegos y reptiles También existen especies que aportan beneficios enormes al ser humano como es el caso de los murciélagos que encuentran a la gruta como su hábitat (Tadarida brasiliensis y Desmodus rotundus) (Aguilar, 2005). Los murciélagos realizan una importantísima función a los ecosistemas, pues polinizan miles de especies de plantas, ayudan a la dispersión de las semillas alimentándose de frutos y posteriormente eyectar a kilómetros de distancia. Las especies insectívoras ayudan al control de plagas y a mantener estables las poblaciones de insectos en las selvas, bosques y cultivos.


5. Uso y acceso a la gruta
Para dar un panorama a nivel del territorio nacional, en México es común escuchar que los lugareños relacionen las grutas con experiencias místicas o leyendas de terror, como por ejemplo que es el lugar de un tesoro encantado o que habitan espíritus malignos o que no tienen fondo y que la gente no sale. En Los Sabinos no se comparten estas creencias. Contrario a ello, en los primeros años, sus interiores servían de refugio para celebraciones o actividades de recreación. Estas celebraciones ya no son costumbre en la actualidad, pues los residentes locales señalan que hoy sólo se aprovecha la gruta para fines turísticos.
La llegada de visitantes es esporádica y se presenta principalmente en semana santa, con menos afluencia en las temporadas vacacionales de verano y diciembre. A un año de observación, entre 2008 y 2009, se ha podido contabilizar a 129 visitantes foráneos en semana santa, pero se estima unos 200 visitantes por año y genera una derrama económica local de 50 pesos promedio por persona, que se distribuye entre el costo de la entrada, el uso de transporte, consumo de agua, entre otras.


6. Problemática socio-ambiental
En Los Sabinos se cuenta con ciertos servicios básicos como agua entubada, electricidad, telefonía y acceso a carretera pavimentada. Los servicios de salud son mínimos, dado que se considera muy cercano a la ciudad; y en cuanto a educación, se cubre desde la escuela primaria hasta el nivel medio superior.
En la localidad es carente el servicio de recolección de desechos y hasta el 2010 no se contaba con un sistema local de acopio y separación, por tal motivo varias familias depositan su basura en la laguna que se ubica en el camino a la gruta, por lo que lamentablemente es parte de la escena expuesta a los visitantes.
6.1. Alteraciones en la gruta y alrededores
La gruta ha sido alterada de su estado natural; en un inicio de esta investigación, se observó un nivel de deterioro en las galerías internas como pintura de grafiti y ralladuras en la corteza de los muros internos. En tan sólo un año de comparación, fue muy evidente el incremento del daño por ralladuras y por pintura de grafiti. Así mismo, es frecuente el deterioro y saqueo de estalactitas y estalagmitas, lo que ocasiona un daño irreversible a las condiciones ecológicas y escénicas de la gruta. Situación que se asemeja a la de otras cuevas del mundo que no cuentan con regulación y supervisión alguna (Allemand, 2005).
Respecto a su uso cultural, celebraciones o ritos ya no se celebran dentro de la gruta, pero se han encontrado cuantiosos restos de pirotecnia quemada después del Día de muertos (02 de noviembre). Los ejidatarios sostienen que durante esa fecha son los niños y jóvenes quienes acuden al sitio para quemar pirotecnia; acción que impacta negativamente las condiciones ecológicas de la gruta como hábitat de poblaciones de murciélagos, arácnidos, anfibios y demás fauna que habita naturalmente en el interior.
Restos de basura es otro aspecto identificado dentro y fuera de la gruta, como cajetillas de cigarro, envases de bebidas, envolturas de películas fotográficas, restos de provisiones, entre otros.
Además de basura, se ha encontrado evidencia de diversas fogatas esparcidas tanto en la boca de la gruta como en su exterior, ya que no se había delimitado un área para el uso exclusivo de fogatas. La vegetación alrededor es muy vulnerable a los incendios forestales, por lo que durante el recorrido para llegar a la gruta se observan áreas en sucesión secundaria a causa de incendios, por cierto muy frecuentes en la huasteca potosina. La mayoría de ellos se originan por accidentes en el control de las quemas agrícolas que se propagan hasta áreas de vegetación natural.
Estas consideraciones son de gran relevancia, ya que además de representar un atractivo para el turismo de naturaleza, la gruta mantiene importantes funciones ecológicas y servicios ambientales. Como se ha mencionado, estas grutas forman parte de un sistema natural de cuevas y sótanos que funcionan eficientemente en la captación y almacenamiento de agua subterránea a lo largo de la Sierra Abra Tanchipa (Ford, 2000) y proveen gran parte del agua de consumo humano en el valle municipal.


7. La organización local
El ejido Los Sabinos se organiza jurídicamente como el resto de los ejidos de México (Según la Ley Agraria Federal) con una Asamblea ejidal como la máxima autoridad, integrada por el total de sus miembros. Su representación oficial es a través del Comisariado Ejidal y un Consejo de Vigilancia, ambos conformados por un presidente, un secretario y un tesorero respectivamente. La Asamblea se reúne cada dos meses y cabe mencionar que su asistencia es concurrida en más del 70% de sus integrantes, lo que se traduce en lograr quórum cada reunión ordinaria o extraordinaria.
Así mismo, cuenta con un Comité de ecoturismo, que está conformado por un presidente, un secretario y un tesorero, además de 6 jóvenes guías que participan voluntariamente en el proyecto de prestación del servicio de espeleoturismo. Quienes integran este Comité son propuestos y elegidos en la Asamblea ejidal cada tres años; no siempre son activos en la representación debido sus responsabilidades particulares o empleos, sin embargo, se reúnen y actúan más durante las temporadas de mayor afluencia turística. Los miembros del ejido dejan a su cargo casi todo lo que concierne a la actividad turística.
Respecto a la participación colectiva del ejido, se encontró una escasa disponibilidad ejidal para colaborar para el mantenimiento de las áreas turísticas si el trabajo no es remunerado. A excepción de la limpieza  del cementerio previo al Día de Muertos, en el ejido no se acostumbran las labores comunitarias, las faenas o servicios colectivos. Más bien, la costumbre consiste en que si el ejido necesita labores como por ejemplo: chapeo de hierba de los senderos, mantenimiento de caminos, limpia de las áreas turísticas con basura, entre otras, quienes participan esperarán remuneración. Pocos son los integrantes dispuestos a colaborar gratuitamente en ese tipo de contribuciones y esfuerzo físico, pues aunque en muchos otros ejidos sí existe, aquí es apenas incipiente. Lamentablemente, el desarrollo de la actividad ecoturística requiere para su inicio de constante participación no sólo en las reuniones de Asamblea, sino de colaboración y labores en obras de mantenimiento y mejora de las condiciones de infraestructura para su habilitación. 
A través del tiempo el ejido ha experimentado muchas irregularidades en la rendición de cuentas de quienes han ocupado los cargos en el Comisariado ejidal. Pero en los últimos años los ejidatarios se han preocupado por definir el perfil de los integrantes que mejor desempeñarán los cargos de representación y de administración de sus bienes. En los últimos años el cargo de Presidente de Comisariado ha sido desempeñado por integrantes más preparados, con mayor capacidad de gestión y convocatoria. Por ejemplo, quien  recientemente concluyó su periodo como presidente, ha ejercido más de 20 años como profesor de bachillerato y ocupado diversos cargos públicos y de representación de organizaciones campesinas, lo que se ha traducido en mayor capacidad de gestionar apoyos ante diversas instancias de gobierno, de empresas y de asociaciones civiles. Sin embargo, aún queda por observar cómo se desempeñarán los actuales y próximos representantes.


8. Inversión Pública
Hablando en el contexto nacional, muchos de los apoyos se han destinado a obras de infraestructura para la habilitación del sitio ecoturístico; lamentablemente, gran parte de estas obras se han realizado sin un estudio previo que evalúe el impacto ambiental, la pertinencia social, ni la viabilidad económica del proyecto a desarrollar. Si bien, a nivel nacional algunos proyectos fueron exitosos, la gran mayoría se muestran alejados de constituirse en una opción real para el desarrollo y el mejoramiento de las condiciones de vida. Por citar un ejemplo, un estudio de López y Palomino expone que los fondos de la CDI, otorgados a comunidades rurales para fomentar el ecoturismo, han carecido de un programa integral de desarrollo (2008).  
Para el caso de Los Sabinos, los ejidatarios se han beneficiado de varios programas y proyectos emanados de dependencias públicas en los diferentes niveles de gobierno. El beneficio se ha visto reflejado en obras de infraestructura, equipamiento y generación de empleos temporales; sin embargo, los resultados no siempre son lo que se espera. En algunos casos no ha habido beneficio alguno, sino por el contrario: estancamiento, falta de continuidad en proyectos y falta de visión a largo plazo por parte de las dependencias que inciden en otorgar el recurso económico. Esto ha propiciado en la comunidad actitudes de apatía, falta de apropiación del proyecto, de compromiso y de credibilidad hacia los representantes de gobierno cada trienio o sexenio respectivamente. Lo anterior puediera estar relacionado a que las instituciones de gobierno se ven presionadas en ejercer recursos públicos, realizar obras y destinar apoyos financieros que le den legitimidad y popularidad, al menos, ésta es la percepción de los ejidatarios.
Por ejemplo, la Comisión Nacional Forestal (Conafor) aporta anualmente los respectivos pagos por servicios ambientales al ejido dado que 637 ha se encuentran dentro de la RBSAT, y por esta razón, también la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) otorgó en el 2009 material y mano de obra de 15 estufas ecológicas.
El ejido también recibe aportaciones de la iniciativa privada, tal es el caso de una empresa cervecera que ha aportado en el año 2009 alrededor de 30,000 pesos para fines de exclusividad de esta marca y ese recurso lo pueden destinar en lo que el ejido decida. Por ejemplo, en el 2009 el presidente del comisariado ejidal propuso que ese fondo se destinara en mantenimiento de arroyos y corrientes de agua que alteran las avenidas principales del poblado, pero al ejecutarlo, pudo observarse cierta irregularidad de los ejidatarios que fueron contratados para esa labor, pues arreglaban principalmente las entradas de sus propias viviendas, antes que las avenidas que se habían establecido en principio. Los ejidatarios comentaron que, aunque no es general en todos, frecuentemente se privilegia el interés particular, más que el colectivo; lo que genera cierta desconfianza y requiere de mayores esfuerzos de supervisión y vigilancia entre los mismos ejidatarios.
El Ayuntamiento de Ciudad Valles en el periodo 2004 – 2006, contribuyó con un recurso de 84,000 pesos para el desarrollo un proyecto de habilitación ecoturística en conjunto con La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), aportando un recurso tripartita 4. El apoyo consistía en instalar un sistema de iluminación para el interior de la gruta, capacitar a un grupo de jóvenes del lugar para ejercer como guías y dotar de material de seguridad dentro de la cueva como guantes, cascos, lámparas, además de bicicletas de montaña. La aportación de la Semarnat  fue mayor a los cien mil pesos, que fue empleado en la construcción de una cabaña y dos sanitarios ecológicos.
Lamentablemente al poco tiempo de ejercido el recurso e implementado el proyecto, los resultados no fueron los esperados. La construcción de la cabaña y los baños quedó inconclusa; la instalación eléctrica para la iluminación al interior de la gruta no funcionó y el equipo para guías como guantes y cascos se dejaron de usar al no cubrir con las necesidades que la propia actividad demandaba.
El siguiente Ayuntamiento de Ciudad Valles en el periodo 2007-2009, retomó nuevamente el proyecto ecoturístico y destinó un recurso de 350,000 pesos para la habilitación de la práctica de espeleoturismo. El criterio de apoyar este proyecto fue bajo la premisa de conservación porque la gruta se encuentra en los márgenes de la RBSAT, aunado a la promoción turística que el gobierno estatal ha incluido como parte del atractivo turístico de la región.
Fue de gran importancia para este proyecto contar con la evaluación y análisis de expertos en espeleología, quienes documentaron el estado de la gruta, la catalogación de formaciones, el trazado de rutas sugeridas para el tránsito de visitantes e identificación de especies de fauna y flora existente en el interior de la gruta, como la vegetación de sus alrededores. Además, la recomendación de los expertos consistió en evitar las instalaciones de iluminación fija y uso de barandales dentro de la gruta, dado el impacto ambiental que ocasionaría. En su caso, se deberán usar lámparas especiales que portarán tanto el guía como el visitante durante su recorrido.
Para mejorar las condiciones de infraestructura turística, también se adecuó y finiquitó la que había sido inconclusa con apoyos previos de otros fondos gubernamentales, como son los baños ecológicos y la cabaña para alojamiento de los visitantes, ambos situados a un costado de la entrada de la gruta. Así mismo, se instaló un módulo u oficina de recepción de visitantes, de equipo como cascos con luces frontales, lámparas de mano para los guías, cargadores de pilas, botiquines de primeros auxilios y la instalación de un baño ecológico más. Se diseñó la imagen publicitaria del proyecto, además se impartieron cuatro cursos de capacitación a guías locales a fin de dotarles de capacidades para orientar adecuadamente a los visitantes y explicar con más detalles el interior de la gruta.
La Secretaría de Turismo estatal, a través del Programa de Desarrollo Turístico Comunitario, apoyó al ejido con la instalación de señalamientos de ubicación y descriptiva para orientar al turismo. Este apoyo fue equivalente a 175,000 pesos y trabajó de manera conjunta con la dirección de turismo municipal 2007-2009 y el comité de turismo ejidal.
Para el 2009, este esfuerzo de coordinación proporcionó al ejido un reglamento para el visitante, se impartió un curso de primeros auxilios y calidad en el servicio al turista. Además, se determinaron las políticas de cobro y aseguramiento del ingreso, pero una vez más la respuesta de la comunidad no fue la que se esperaba, pues al no ver resultados económicos en el corto plazo, ocasionó una débil participación, falta de compromiso comunitario y conflictos de intereses entre el comisariado y algunos ejidatarios. Aunado a lo anterior, ese mismo año terminaba el periodo de gobiernos municipal y estatal, dejando nuevamente a la deriva el seguimiento de dicho proyecto.
Como afortunadamente nunca funcionó la iluminación al interior de la gruta, los cableados y bulbos fueron saqueados poco a poco hasta que hoy se encuentra casi totalmente desmantelado. Pero para cuestiones de protección ambiental o para evitar la introducción de personas sin permiso, no se cuenta con mecanismos de supervisión de la gruta, de las áreas de vegetación circundante, ni de la laguna que sirve a veces de basurero. Lamentablemente gran parte de los apoyos de infraestructura ahora vuelve a estar desmantelado.
Ante este panorama, los ejidatarios han actuando pasivamente, pues no se procede ante las faltas cometidas ni se establecen sanciones para exigir que se cumpla lo acordado. Aunque ha habido, como hemos dicho, fondos y apoyos financieros, en especie y en capacitación, son apoyos que no logran eficazmente el impacto esperado para desarrollar ecoturísticamente la cueva de una forma responsable. En este sentido, esta investigación identifica que las causas son las deficiencias de ambas partes: la institucional y la ejidal o comunitaria.
a) La parte institucional
            Es de esperar que las instituciones estén dispuestas a otorgar los recursos, pero gran parte de los apoyos se otorgan sin una planeación integrada ni participativa, poco se obedece a los estudios de impacto ambiental o viabilidad social del proyecto. Pareciera que con otorgar los apoyos es suficiente dejando de lado los recursos para asesoría y seguimiento técnico a lo largo del proyecto. Las instituciones gubernamentales en cualquier nivel están dispuestas para otorgar los apoyos, pero en este caso no se previó la pasividad de la organización ejidal ni las escasas capacidades de gestión local, indispensables para lograr el impacto esperado en los proyectos.
b) La parte comunitaria
En el ejido se carece de un sistema de reglas y de acuerdos colectivos que regulen las acciones de sus miembros en lo que respecta al cuidado de la gruta y de la infraestructura que se ha generado para el proyecto de ecoturismo. El patrimonio natural como la gruta y la riqueza biológica del sitio no es custodiada por los ejidatarios, por lo que el interior de la gruta es vulnerable a los daños expuestos anteriormente y no se tienen acuerdos para controlar la cacería ni la extracción de recursos naturales.  Se requiere de mecanismos de supervisión y de sanciones para hacer cumplir los acuerdos establecidos y reglamentos ejidales.
Al no contar con una regulación local ni con costumbres de labores comunitarias, nadie se considera responsable para participar en obras para el bien común del ejido. Como argumenta Elinor Ostrom (1990), en caso de que se acuerden ciertas reglas comunitarias para controlar el aprovechamiento de su capital natural, es necesario considerar mecanismos de supervisión local para observar el cumplimiento; de igual manera es indispensable una serie de sanciones graduales que sentencien las faltas cometidas. Si nadie vigila ni sanciona las faltas cometidas ¿Qué efectividad tendrán los acuerdos y reglas establecidas por una comunidad (Bojórquez-Vargas et al, 2008; Ostrom, 1990).
9. Conclusiones y propuestas
El ejido Los Sabinos posee un capital natural con mucho potencial ecoturístico gracias a los atractivos de la gruta, su alto valor ecológico por ubicarse en los márgenes de una importante reserva natural, su cercanía a la ciudad y la oportunidad de recibir apoyos gubernamentales. Aprovechar responsablemente este potencial turístico depende principalmente de mayor disposición y voluntad ejidal y de una organización entre sus miembros para lograr una planeación integral y de largo plazo.
La oportunidad de obtener recursos de las instituciones gubernamentales puede aprovecharse para orientar estos procesos. Si se tiene el beneficio de recibir apoyos financieros y de capacitación de diferentes fuentes institucionales deberá considerarse un proyecto de acompañamiento y asesoría continua, pues el brindar apoyos no sólo es suficiente. Muchos ejidos y comunidades requieren de asesoría constante debido a que las actividades relacionadas a ofrecer el ecoturismo no son aprendidas a lo largo de su vida, por lo que requieren de un acompañamiento que fortalezca sus capacidades de organización.
Al desarrollar mecanismos comunitarios más claros y convincentes para un mejor manejo de sus recursos, la rendición de cuentas, así como mayor involucramiento y participación comunitaria en éste y otros proyectos, promoverá acciones de reciprocidad y confianza entre los miembros del ejido.
Específicamente al proyecto de ecoturismo, es pertinente que los apoyos, los recursos y la asesoría de las instituciones sean coordinados a la elaboración de un plan de manejo integral participativo que procure la estabilidad natural de la gruta y que pueda seguir soportando la actividad de espeleoturismo a través del tiempo. Como recomendación inicial puede contemplar los siguientes puntos adecuados en base a los propuestos por Allemand y colaboradores (2008):

Para ello es necesario establecer un sistema de monitoreo profesional-comunitario que evite llegar a los limites e impedir que se dispare una alarma de impactos ambientales o contingencias por accidentes de los visitantes.
De lograrse disponibilidad local, asesoría profesional, así como apoyos y seguimiento institucional para desarrollar una planeación participativa de manejo para el proyecto de espeleoturismo a largo plazo, se recomienda considerar los siguientes factores de atención:

Si bien, el principal interés por el aprovechamiento sustentable de los recursos turísticos de Los Sabinos debe recaer en los mismos residentes locales, es importante que exista un permanente acompañamiento y apoyo coordinado de las instituciones, principalmente por los promotores iniciales del proyecto, en este caso, del sector turístico y ambiental de los gobiernos municipal y estatal. O bien, por asesores expertos en cuevas o en ecoturismo.
Cabe mencionar que por situarse en los márgenes de la reserva federal, las autoridades de ese nivel como Conanp y Conafor pudieran destinar mayores esfuerzos para la coordinación con los gobiernos locales y la coherencia de sus apoyos con los proyectos sustentables que tienen potencial en el ejido, como es este: el espeleoturismo. Si bien, cuando el Programa de Manejo de la RBSAT haya sido finalmente dado a conocer, es de esperar que las condiciones determinadas en Los Sabinos para la actividad turística pueda ser modificada y adaptada a las condiciones que regirá este Plan de Manejo del área natural protegida.
Es importante insistir que en cualquiera de sus modalidades, la planeación de esta actividad no debe dejar de lado los programas de seguridad ante contingencias o accidentes durante la actividad turística, y para ello, es indispensable la adecuada capacitación de los guías locales y la regulación de los participantes en esta actividad turística. Para muchos visitantes la apreciación del mundo subterráneo es una experiencia única y si se espera que sea una actividad turística responsable, entonces se caracterizará por la buena impresión de los visitantes, por los cuidados en el exterior de la gruta, por la actitud y preparación de los guías, las facilidades y servicios complementarios del establecimiento, por la calidad de la información que recibe o esté disponible y por la seguridad en el recorrido, así como el cuidado y conservación de las galerías subterráneas (Moreiro, 2008).
Para hablar de que localmente las grutas sean valoradas como patrimonio natural y por lo tanto, se garantice en mayor medida su protección, es necesaria una mayor instrucción sobre las mismas como ecosistemas y los servicios ambientales que brindan. Para ello, también será indispensable el establecimiento de acuerdos y reglas ejidales que inciten la colaboración y cooperación entre sus miembros. En este sentido, podremos hablar de mayores casos donde se practique el espeleoturismo de bajo impacto, pues será manejado, protegido y guiado por los mismos dueños de estos ecosistemas.


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1 Tradicción propia de “Ecotourism is Responsible travel to natural areas that conserves the environment and improves the well-being of local people." (TIES, 1990)

2 Los Gours son espeleotemas secundarios en forma de dique desarrollados sobre una pendiente por la que circula un curso de agua activo y dan lugar a represamientos escalonados, siendo una forma bastante frecuente en cavidades kársticas (Muñóz-Barco et al, 2006).

3 El 6 de junio de 1994, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto mediante el cual se declara la región de la Sierra de El Abra Tanchipa como área natural protegida, con el carácter de Reserva de la Biosfera. El área protegida se extiende a lo largo de una superficie total de 21,464 hectáreas, incluyendo en su seno una zona núcleo de 16,758 hectáreas que abarca porciones importantes de los municipios potosinos de Ciudad Valles y Tamuín, ubicándose entre las coordenadas geográficas a los 22 24’ 14’’ y 22 05’ 05’’ latitud norte y los 99 03’ 00’’y 98 54’ 42’’longitud oeste, mientras que su zona de influencia se ubica entre los 22°02’56’’ y 22°24’52’’de latitud Norte, y a 98°47’00’’ y 99°00’30’’de longitud Oeste”.

4 Con fondos tanto del gobierno municipal, como del federal y aportación ejidal a través del programa “Alianza Contigo” en el marco del Consejo de Desarrollo Rural Sustentable.

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