RESEÑAS BIOGRÁFICAS DE FIGURAS SIGNIFICATIVAS EN LA HISTORIA DE CUBA (CUARTA PARTE)

Raúl Quintana Suárez
Bernardo Herrera Martín

Gustavo Sánchez Galarraga



Escritor, poeta y animador teatral. Hijo único de una acomodada familia, nace el  2 de febrero de 1893 en La Habana. Al margen de su condición social burguesa, mantuvo siempre vínculos muy estrechos con sectores humildes. Como dramaturgo y promotor del teatro lírico cubano sus obras estuvieron siempre ligadas a personajes del pueblo.  Creador de argumentos de Zarzuelas, operetas, letras para romanzas y canciones. De este último género se distinguen sus piezas musicales en colaboración con Graciano Gómez, y especialmente su antológico En Falso  Como letrista constituye otros duetos autorales con destacados compositores  como Jorge Anckermann y  Ernesto Lecuona  del que nacen obras cubanas antológicas como El Batey ( Canto Negro), El Calesero , Rosa de la China y Maria la O. Su particular  filantropía  le hace optar por una vida bohemia identificada plenamente con las víctimas de la desigualdad social.  Dicta conferencias y lee sus poemas en sindicatos obreros; escribe versos contra la tiranía de Gerardo Machado; financia temporadas teatrales; se codea con la farándula pobre y mantuvo reservada largos años una mesa en el restaurante Mar y Tierra, situado en Belascoaín y Lagunas, en Centro Habana, para los intelectuales carentes de recursos económicos. Desde que en 1912 se estrena en el Teatro Payret su comedia La verdad de la vida, inicia su trayectoria como  notable dramaturgo. La mayor parte de su teatro dramático se publica entre 1918 y1929  en nueve tomos. En tal colección se recopilan, entre otras, La máscara de anoche, La vida falsa, Dos de Mayo y Soy inocente, interpretadas en distintos coliseos habaneros por prestigiosos actores y actrices españoles como  Margarita Xirgu, Caridad Sola y Ricardo Calvo. Se trata de piezas correspondientes a un teatro culto, aunque exentas de cubanía, pues sus temáticas, escenas y personajes transcurren en Europa, principalmente en España. Esto se debe ─ según el propio Galárraga ─ a que fueron hechas para elencos españoles, pues en esos tiempos en Cuba no existían compañías dramáticas profesionales con la capacidad de encarar un repertorio cubano. Probablemente tal sea la causa de que, desde la segunda mitad de la década de los años veinte del pasado siglo, Sánchez Galárraga comienza a escribir sainetes en colaboración con el compositor cubano Jorge Anckermann, los cuales llegaron a ser títulos de éxito en el teatro Alhambra. Pueden citarse, como ejemplos, Bocetos de Cuba, a la cual pertenece la antológica habanera Flor de Yumurí, cuya letra redactó el poeta, así como El amanesco, Agua mala y ¡Solavaya!. Esos sainetes si recogen el gracejo criollo en sus asuntos, personajes, espacios, temas y subtemas. Además, todos reflejan la época de su creación y sus intérpretes son valiosos representantes  del teatro popular criollo. Varias de sus obras teatrales llegan a representarse en el extranjero, como El mundo de los muñecos, estrenada en Nueva York en 1921. Veinte años después, ya fallecido el autor, se edita su drama El héroe, por la Oxford University Press (OUP), la casa editorial de mayor prestigio en Gran Bretaña. En declaraciones formuladas por este, el mismo valora como su mejor obra dramática la intitulada Un caso, escenificada en 1932 en el Payret. Prologados por personalidades de la cultura cubana ─ como Enrique José Varona y José María Chacón y Calvo ─ se  publican más de veinte títulos de su poesía. Esos textos serían juzgados severamente por colegas y críticos de su generación quienes formularon observaciones acerca de la  negligencia y banalidad de sus contenidos.  En realidad la intelectualidad  elitista condenaba la contradictoria actitud proyectada por el bardo a pesar de  su procedencia de hombre acaudalado.. Una profunda amistad y relación profesional une al  poeta, dramaturgo, ensayista, orador y conferencista Gustavo Sánchez Galárraga con  Ernesto Lecuona, desde los días en que este último aún estudiaba en el Conservatorio Nacional de Música, dirigido por el maestro Hubert de Blanck. Programas de mano que datan de 1916 reflejan la participación de ambos en espectáculos ofrecidos en el teatro Nacional y el Ateneo de La Habana. Uno de ellos es el homenaje que en esta institución rinde a Lecuona el 12 de julio con motivo de su próximo viaje a Estados Unidos de Norteamérica. Con la opereta El recluta del amor y la zarzuela La caravana, estrenadas ambas en 1919 en el teatro Martí, fundan el binomio Sánchez Galárraga- Lecuona. Ocho años más tarde, en la época dorada del sainete lírico y la zarzuela con definidos caracteres nacionales, bajo esa firma   autoral se propician títulos claves en la historia del arte lírico criollo, como La despalilladora, Alma de raza (1928), El cafetal, El batey, La flor del sitio, El amor del guarachero (1929), María la O, El maizal, El calesero (1930), La guaracha musulmana, Rosa la China (1932), Julián el Gallo (1934) y Lola Cruz (1935), obras en que libreto y música alcanzan el éxito de la crítica y el público. No pueden obviarse asimismo los aportes de ese dúo de creadores a la cancionística cubana. Ernesto Lecuona manifiesta una invariable predilección por la poesía de Gustavo Sánchez Galárraga. Numerosos textos de este los utiliza Lecuona para componer canciones. En ciertos casos se inscribirían dentro de la vertiente de la música popular, pero otras, por su gran elaboración poético-musical, corresponden a la literatura de concierto. En un extenso catálogo de títulos, se destacan Funeral, Soy razonable, Desengaño, Madrigal, La hermana, Ya sé que me olvidaste, Por allá se ha ido, Vestal serena y Bajo el claro de la luna, la cual dedica el maestro al bardo y tiene como letra uno de sus poemas. Entre otros hechos significativos en la vida de Sánchez Galarraga se encuentran: su participación, en 1915, junto con el profesor Salvador Salazar y Gonzalo Roig en la Sociedad Pro-Teatro Cubano, que dura varios años; su presencia ─ junto con Ernesto Lecuona y José Cid ─ en la fundación de la empresa teatral Compañía Hispano Cubana de Autores Nacionales (1927); su elección como presidente de la primera directiva de la Sociedad Cubana de Autores Teatrales (1934); las sendas medallas de oro que le confiere la Academia Nacional de Artes y Letras por sus poemarios Lámpara votiva y Excelsior; el premio que en un certamen continental recae en su poema Canto a América y recibe de  manos del presidente argentino Hipólito Yrigoyen (1921); la concesión de la insignia Simón Bolívar por su canto Bronce heroico, dedicado al Libertador de América; la Real Cruz de Isabel la Católica que le entrega en la capital española el rey Alfonso XIII(1922); los recitales poéticos que ofreciera en los Ateneos de Madrid y Sevilla, así como en las Universidades de Santiago de Compostela, Columbia y Sorbona. En 1916 preside la Sociedad de Teatro Cubano y en 1934 la primera directiva de la Sociedad Cubana de Autores Teatrales, cargo que desempeña hasta  su muerte. Fallece el 4 de noviembre de 1934 en La Habana.

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