En las economías emergentes de los países con bajo desarrollo, el turismo cumple con diferentes funciones, pero siempre son de alto impacto, ya que implican grandes transformaciones económicas, so- ciales, culturales y ambientales; debido a que el turismo en estas eco- nomías se transforma en la única opción de desarrollo alternativo, convirtiendo a los lugares para vivir en centros turísticos.
César y Arnaiz plantean que esto se ha generalizado de una for- ma casi religiosa, ya que la modernización aparentemente cumple el papel de la mano invisible que planteó Adam Smith. Organiza a la economía de la región de una manera providencial, ordenando los factores y motores para lograr el desarrollo, lo cual no es ni cierto ni posible porque lo único que impone son las reglas de libre mercado que generalmente terminan afectando a los pobladores de esta zo- nas. (César y Arnaiz, 2003).
La globalización y la sustentabilidad son los retos a los que se en- frenta el turismo en los países emergentes, los cuales son incompati- bles, sobre todo en el modelo inmobiliario, que algunos autores han dado en llamar un modelo Minero que por su propia naturaleza resulta ser insostenible, situación que conduce al agotamiento de los centros turísticos, en donde se vende, se construye y se usa hasta llegar al agotamiento, sin más regla que la demanda (César, 2006), tal como está pasando en la bahía de Banderas.