ESTRUCTURA DEL MERCADO AUDIOVISUAL: RESULTADOS

José Patricio Pérez Rufí (coordinador)

1.1 Inmersión de los medios audiovisuales en Internet.


Desde su invención hasta la actualidad, los modelos de medios de comunicación de masas han pasado por etapas de enorme esplendor y por momentos de crisis y transformación. Ninguno de ellos ha desaparecido o ha sido olvidado, simplemente, se han ido adaptando a los nuevos tiempos. Históricamente, ningún nuevo medio emergente ha nacido para enterrar al anterior. La modernidad y los avances técnicos obligan al viejo medio de comunicación a transformarse o a reinventarse. Pero también es cierto que cualquier novedad, cualquier cambio revolucionario en los medios de comunicación ha producido una incertidumbre que se ha traducido en pánico o rechazo. En 1928, Jack Warner, productor de Warner Brothers, se preguntaba, ante la inminente llegada del cine sonoro, “¿Por qué las personas van a querer oír las películas? No es útil”. (Puente, 2001, p. 20). Bruce Owen se refiere a la invención de la radio en la década de los 20, como un nuevo concepto de comunicación totalmente desconocido hasta el momento. La radio comenzó a ser utilizada de forma comercial y se convirtió en una herramienta comunicativa para vender a las masas. Las frecuencias hertzianas se utilizaban a discreción, no existía regulación y cualquier personas podía utilizar las frecuencias de radio de forma muy aficionada o como hobby. Esta rememoración que realiza Owen nos permite mantener paralelismos con la situación que se ha vivido en Internet. En el caso de la radio de principio del siglo pasado en EEUU, los empresarios de la comunicación realizaron un esfuerzo y se amoldaron a los nuevos tiempos. Pidieron al gobierno que reordenara el exceso de competencia para que la radio empezara a ser un negocio. Al principio, recuerda Owen, no se sabía si se debía cobrar a los consumidores o si los los ingresos debían provenir de los patrocinadores, que en ese momento pagaban por audiencias que no se podían medir. “Todo ello se tuvo que inventar. La radio tardó diez años en obtener beneficios” (Owen, 1997, p. 54). Resulta esperanzador recordar que la radio ha salido siempre fortalecida de las crisis anteriores. Tras la lucha con la prensa a finales de la década de los 20 y principios de los 30, logró erigirse en el medio rey en la década de los 40 y 50. En las décadas siguientes, la radio entró en crisis a causa del poder emergente de la televisión. Se acudió a la innovación tecnológica y a la creatividad para ofrecer la nueva radio: la estereofonía en frecuencia modulada, calidad de contenidos, programas mejor elaborados gracias al montaje mediante los magnetófonos, el uso de las unidades móviles que implicaron inmediatez y el logro de la portabilidad doméstica gracias a los transistores.
Con la distancia que da el tiempo, se pueden establecer ciertas similitudes con respecto a Internet: revoluciones tecnológicas constantes, cambio de formatos, reconfiguración del sector audiovisual en el mercado de Internet, cierre de Megaupload y otros portales de descarga, cambio de modelo de negocio, transformación de los medios, pánico, pero también, expectación por los cambios que están por llegar. Cualquier predicción es susceptible de comprobarse errada con el tiempo, el propio Owen erraba en su libro El reto de Internet a la televisión al pronosticar en 1999, con Internet ya funcionando desde hacía años, que “Internet será un éxito comercial en muchas áreas, pero no creo que lo sea, al menos en un futuro cercano, como medio de comunicación masivo en los hogares”. (Owen, 1999, p. 8). Es difícil en cualquier investigación en el campo de las Ciencias Sociales tener una verdad absoluta, pero sí se empiezan a vislumbrar algunas señales que indican hacía dónde pueden dirigirse los medios de comunicación audiovisuales tradicionales en su inmersión en Internet.
En los últimos años y con estudios recientes (López Vidales, González Aldea, Medina de la Viña, 2011, p. 99 y Reinares Lara, 2010, p. 63), se ha evidenciado un cambio en el consumo de los medios de comunicación tradicionales de los jóvenes. Preocupa su distanciamiento en favor de Internet. El perfil de joven entre 18 y 25 años está dejando de ver la televisión y opina que “la televisión no está hecha para ellos ni para el público infantil, (...) sino que se dirige a segmentos de población más adulta”. Internet ha desbancado como opción de entretenimiento a la televisión tradicional, al cine, la radio y a los medios escritos. Las nuevas generaciones buscan nuevos formatos más interactivos y participativos y esa gran ventaja la posee Internet que permite la participación, incluido el concepto prosumer como co-autor de contenidos generados por el propio usuario, todo ello adecuado a los gustos y preferencias de los nuevos consumidores-usuarios. Internet evoluciona como medio dominante, incluso para el consumo de contenidos televisivos. Los desarrollos tecnológicos, ordenadores cada vez más potentes, tablets, discos duros multimedia de almacenamiento o Smart TV permiten nuevas capacidades al medio Internet para ofrecer productos audiovisuales que entran unas veces a competir con las cadenas actuales y en otras ocasiones a complementarlas. Actualmente, las cadenas de televisión y radio utilizan la red para distribuir sus contenidos en Internet, en streaming o a la carta, y también da la opción de interactividad al usuario para que los comente y los comparta con sus amigos simultáneamente en redes sociales. (Zafra, 2011, p. 8).
Reinares Lara (2010) concluye que los jóvenes consumen menos televisión y más Internet, pero no son excluyentes ambos medios. En Internet, no parece que la audiencia, al menos la joven, sustituya los contenidos de la televisión convencional sino que los convierte en una función más de las posibilidades existentes en la Red. En el apartado de análisis observaremos con datos actualizados este concepto que permite deducir que, en una primera fase, se va hacia una hibridación del medio televisivo.
La televisión y la radio, tal como las conocemos, están a un paso de una profunda transformación. “En este momento, Internet domina la escena. Según Zafra, “las cadenas de televisión han empezado a cuidar tanto sus páginas web como la parrilla de programación lineal en TV. Los incrementos de tráfico y audiencia joven con la personalización, fragmentación y segmentación de los contenidos justifican el esfuerzo” (Zafra, 2011, p. 7). Por una parte, la convergencia tecnológica del modelo de televisión con Internet obliga a modificar el concepto de producción. Las propias cadenas de televisión se deben ir transformando de emisoras de televisión a productoras de contenido. Es preciso observar cómo afectan al futuro de la radio y la televisión el concepto smart. En primer lugar, el concepto se aplicó a los smartphones, los nuevos terminales de telefonía móvil, y después, por analogía, a la televisión, la Smart TV. Los smartphones tienen sistemas operativos desarrollados que los convierte en terminales informáticos todo en uno en la palma de la mano, incluidas las ofertas de reproducción de radio y televisión. Con la SmartTV se aumenta y amplifica la misma situación: tener acceso al correo, consultar el tiempo, comentar lo que se está viendo a través de las redes sociales en tiempo real, grabar o descargar un contenido audiovisual en su disco duro para reproducirla con posterioridad o simplemente navegar por Internet y todo en un gran formato de pantalla y con posibilidad de reproducción en alta definición de imagen y sonido.
Con el apagón analógico de 2010 y la imposición de la TDT, se pretendía establecer un escenario propicio para que las cadenas de televisión tradicionales desarrollaran un nuevo concepto de televisión. En cambio, la revolución que suponía la TDT no ha terminado de llegar, se ha fragmentado la audiencia, se han concentrado los operadores audiovisuales y se han desaprovechado las posibilidades tecnológicas que ofrecía la TDT, sobretodo en el campo de la interactividad del espectador con la cadena. A eso es preciso sumar la crisis económica que sufren, especialmente, los países occidentales y se añade la crisis de identidad y financiera que también sufren los medios de comunicación (Nobre Correia, 2010, p. 93). Mientras tanto los fabricantes de tecnología han hecho realidad el sueño de ofrecer al espectador -consumidor-usuario una televisión inteligente que espera ser adquirida masivamente. Con datos recabados por Garzo Ortega, y según el estudio de la compañía de investigación In-Stat, existe la previsión de que en 2013 habrá 230 millones de televisiones conectadas a Internet en el mundo, de los cuales 10 millones estarán en España. Según esa previsión el 70% de los hogares españoles tendría una televisión conectada, “una cifra demasiado tentadora como para no pararse a pensar qué se puede ofrecer a los usuarios a través de este nuevo soporte” (Garzo Ortega, 2012, p. 45). La consultora DisplaySearch vaticina que para el año 2015 se duplicará el parque de televisores conectados a Internet. En el año 2015, este porcentaje subiría hasta el 47%. Esta consultora prevé un volumen de ventas anuales para 2015 de 138 millones de televisores.  
Pero estos datos optimistas contrastan con el freno que supone la crisis económica. Se dan cifras de estocaje de equipos ya fabricados: la multinacional coreana Samsung tiene, a fecha de marzo de 2012, un stock 50 millones de Smart TV, 25 millones de ellos destinados al mercado europeo, de televisores capaces de conectarse a Internet y reproducir todo tipo de contenidos, incluidos los audiovisuales. Las multinacionales tecnológicas están poniendo un enorme interés en diseñar sus propias plataformas. Las firmas de electrónica de consumo no contemplaban el sector televisivo en un principio, pero han desarrollado equipos que ofrecen las posibilidades asociadas de la televisión a la carta. Han visto las enormes oportunidades de negocio que se intuyen en un futuro no muy lejano, señala Domingo Pérez (2011). El rol de las actuales cadenas de televisión pasa de emisora de televisión a empresas de producción de contenidos.
Lo mencionado anteriormente puede considerarse como fortalezas de la Smart TV, para favorecer la inmersión de los medios de comunicación tradicionales en Internet.  Como debilidad, el mercado español se puede encontrar como freno, en la implantación del nuevo formato de consumo televisivo a través de Internet, la capacidad de ancho de banda que solo permite la distribución de contenido multimedia de calidad estándar o baja y con dificultades para la transmisión de televisión en Alta Definición (HD).
Alvadalejo y Bernal (2011) afirman que “no existe un estándar en los mecanismos de distribución de contenido audiovisual por Internet. El éxito de Internet como vía de provisión de servicios de televisión radica en que el generador de contenidos es capaz de inyectar en la red, y el usuario a través de un ISP es capaz de consumirlos. En caso de contenidos de Alta Definición, los requisitos de ancho de banda tanto para el generador de contenido como para el consumidor son mucho mayores, pero dado el crecimiento actual de los accesos hacen pensar que en breve éstos serán cubiertos, pero eso sí, sin garantía de calidad de servicio”. (Albadalejo A., Bernal, A., 2011)
Los autores del estudio Difusión de HDTV mediante tecnologías IP, precisan que la difusión de servicios multimedia de Alta Definición precisa de redes de alta capacidad basadas en fibra óptica, por tener un ancho de banda ilimitado y una continuidad desde la red troncal hasta la residencia del usuario donde se produce la conversión óptico-electrónica. La banda ancha fija y móvil ha de tenerse en cuenta como pieza fundamental de la configuración del sector de las comunicaciones electrónicas. Es el imprescindible cauce de entrada de los nuevos servicios y un factor esencial para el crecimiento, competitividad y desarrollo económico y social del país. Así, a juicio de Fondevilla Gascón, “la extensión de la red de cable, sea híbrida de fibra óptica y cable coaxial (HFC, Hybrid Fiber-Coaxial) o de fibra óptica mediante soluciones como el FTTH (Fiber to the Home o Fibra hasta el Hogar), ha impulsado el liderato provisional de la tecnología ADSL, cuya condición de banda ancha es discutida y se adapta a la demanda del cliente. De hecho, el aumento del uso de banda ancha preocupa a algunos profesionales, sobre todo a raíz del crecimiento espectacular del consumo on line de los contenidos audiovisuales” (Fondevila Gascón, 2009, p.18)
En este contexto, se hace urgente la revisión de las obligaciones regulatorias que tienen como objetivo el fomento de los servicios de banda ancha, en la que los operadores de cable entren en juego prestando servicios de banda ancha de alta velocidad, con una competencia sostenible, actualizaciones tecnológicas, desarrollo de infraestructuras y oferta de servicios a un precio razonable para los consumidores. Es necesario tomar en consideración la Recomendación de la Comisión Europea 2010/572/UE de 20 de septiembre de 2010 relativa al acceso regulado a las redes de nueva generación.
La existencia en la U.E. de un mercado único de servicios de comunicaciones electrónicas, y en particular el desarrollo de servicios de banda ancha de muy alta velocidad, constituye un factor esencial para generar crecimiento económico y alcanzar los objetivos de la estrategia Europa 2020. La Agenda Digital para Europa fija unos objetivos en materia de despliegue y adopción de la banda ancha rápida y ultrarrápida y prevé varias medidas para fomentar el despliegue de las redes de acceso de nueva generación (NGA) basadas en la fibra óptica, así como para respaldar las sustanciales inversiones que serán necesarias en los próximos años.
En el marco de análisis de los servicios de banda ancha ofertada en el mercado español, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones observa con especial atención la vigente obligación de proporcionar un servicio mayorista de acceso indirecto de banda ancha (bitstream) de hasta 30 Mbps, gestionada, mayoritariamente, por el operador Telefónica. Aunque en noviembre de 2011 se publicó la Oferta de Referencia del Nuevo servicio de Ethernet de Banda Ancha (NEBA), no se fijan plazos de migración de las actuales tecnologías ADSL2 y VDSL de 20Mbps y 30 Mbps en conducción de cobre a la fibra. La CMT aprobó la nueva oferta de referencia de acceso mayorista de banda ancha y cita, tan solo, que se sustituirá progresivamente el acceso indirecto a partir de 2012.
La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos, presentó en 2010 su Plan de Banda Ancha, un ambicioso proyecto, en fase de ejecución, que el presidente Obama comparó con el ferrocarril que unió el este y el oeste del país. Trata de llevar banda ancha a 100 millones de norteamericanos de zonas rurales que no tenían acceso, además de garantizar 1 gigabyte por segundo en colegios, bibliotecas y edificios del gobierno, y crear una red de comunicación de seguridad pública para los servicios de emergencia. Es un plan decenal con un coste de unos 350.000 millones de dólares, que debe salir mayoritariamente de la iniciativa privada.        
En Japón, cualquier usuario puede disfrutar de televisión de alta definición a pantalla completa, que llega a su hogar mediante la conexión de Internet. Desde marzo de 2012, la operadora japonesa KDDI Corp. está comercializando servicios de Internet sobre fibra óptica con velocidades de carga/descarga de 1 Gbps a un precio de 5985 yenes (39 €, aproximadamente). Con esta oferta intenta competir con Nippon Telegraph & Telephone Corp, la operadora mayoritaria que cuenta con un 70% de cuota de mercado de servicios de banda ancha sobre fibra óptica.  El nuevo servicio se dirige, en principio, a usuarios de casas unifamiliares y edificios de apartamentos de baja altura y es el más rápido de la zona oriental de Japón.
La velocidad de conexión, como se ha expuesto, es necesaria para la aplicación de las nuevas tecnologías. El hecho de que el público reclame y las empresas del sector audiovisual estén dispuestas a ofrecer cada vez más servicios mediante Internet debiera ser un factor determinante para la adecuación y modernización de las infraestructuras. El futuro próximo de la televisión pasa por entrar en simbiosis con Internet. Las empresas de comunicación, como productoras de contenidos, deberán ofrecer al espectador lo que quiera en el momento que elija, y los contenidos ofrecidos por esa plataforma no podrán estar sujetos a una programación estricta que le obligue a ver determinados programas a determinadas horas. Una red de escasa capacidad puede ocasionar que las expectativas de disfrutar de una televisión en alta definición se vean truncadas y que se tenga que optar por una resolución estándar que evite fallos en la recepción, descargas no instantáneas, microcortes u otros defectos relacionados con la recepción-procesamiento de imagen, como son el desplazamiento lateral continuo o el efecto ghosting.
A corto y medio plazo, no todos los usuarios harán uso exclusivo de los productos disponibles en la televisión conectada, bien por inadecuación al nuevo formato, por desconocimiento o simplemente por comodidad. Seguirá habiendo usuarios que dediquen parte de su tiempo delante del televisor a dejarse llevar por una programación tradicional, sin tener que bucear en la Red en busca de contenidos.
La radio se encuentra en una fase de necesaria transformación, al igual que mencionábamos con respecto a la televisión. Mariano Cebrián mencionaba en su conferencia magistral La radio ante las nuevas tecnologías, presentada el 7 de octubre de 2010, en la 8ª Bienal Internacional de Radio, que la radio había estado perdiendo fuerza entre los jóvenes que encontraban mejores prestaciones en las nuevas innovaciones tecnológicas, algo que ya había ocurrido a lo largo de la historia de la radio. En el pasado, hubo momentos en los que la radio tuvo que reforzar su identidad frente a la televisión, ahora tiene que hacerlo frente a Internet, la telefonía móvil y los videojuegos. La digitalización ha ido aparejada a la facilidad de acceso y gestión de la música y esto ha provocado un desplazamiento de los jóvenes desde la radio musical en frecuencia modulada hacia las descargas musicales de Internet, el registro en los MP3, MP4 o iPod, para escucharlas dónde y cuando quieren. La audiencia radiofónica ha estado sufriendo un proceso de envejecimiento de su audiencia, no solo en el modelo de radio musical, sino también en el de la radio convencional o generalista.
En este nuevo ecosistema comunicativo, se refiere Cebrián, irrumpe la telefonía móvil que posibilita recepcionar la radio musical y generalista en el propio terminal telefónico. Aunque la mayoría de los teléfonos móviles tienen entre sus funciones la recepción de emisoras de radio hertzianas, la comodidad para acceder a la radio desde una aplicación en los nuevos smartphones supone una complementariedad  para la radio y para la propia oferta de servicio que es capaz de prestar la telefonía móvil. La recepción de la radio llega al oyente con una calidad digital, mejorados los servicios de streaming. Supone a su vez que la digitalización de las emisiones terrestres de la radio mediante el sistema DAB queda aparcada, aunque la Ley General de Comunicación en su Disposición Transitoria Decimoquinta sigue insistiendo en el proceso de digitalización del servicio de radiodifusión sonora terrestre, en el plazo de dieciocho meses a contar desde la entrada en vigor de la Ley. El sistema DAB no cuenta, como proponía el apartado 2 de esa Disposición, con “la concertación con los sectores empresariales, públicos y privados, de la radiodifusión sonora terrestre, de las empresas de telecomunicaciones que presten servicios soporte del servicio de difusión, de las empresas del sector de la electrónica y de las empresas del sector automovilístico, entre otras”.
La generalización de los modelos smartphone y la facilidad de acceso a las aplicaciones de radio permite una cómoda recepción del medio en óptimas condiciones. Se ha superado la primera fase en la que las radios volcaban sus contenidos extraídos del soporte tradicional para su redifusión. La inmersión en Internet permite innovar con otras ofertas informativas. Cebrián apunta que “la presencia de webs con referencia de direcciones de emisoras de radio permite que cualquier usuario y desde cualquier lugar pueda entrar en ellas y escuchar programas completos y seguidos, o bien fragmentados, según las propuestas que exhiba la emisora para comprobar una referencia, efectuar comparaciones, observar una evolución o detectar innovaciones” (Cebrián, 2008).
La ventaja de este desdoblamiento de canales y servicios es que, además de la creación de programaciones, se fomenta la innovación de servicios que anteriormente no eran posibles. “Permite que la radio vaya en paralelo con otras ofertas y que pueda estar presente en todos los tipos de terminales y, por tanto, se constituye en una radio de multipantalla acústica” (Cebrián, 2008). La radio establece una sinergia con Internet que aumenta su potencial.

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