POBREZA, DESARROLLO Y POLÍTICA SOCIAL EN MÉXICO

Hilario Barcelata Chávez

INCREDULIDAD JUSTIFICADA

El anuncio gubernamental sosteniendo que la pobreza en México disminuyó en los dos años que van desde mediados de 2000 a mediados de 2002, ha causado una reacción de justificada incredulidad. El rechazo ha sido generalizado. Particularmente agudos han sido los caricaturistas, entre los que destaca Naranjo. En su caricatura del pasado número de Proceso, dibuja a Fox con nariz de Pinocho (cuando miente), explicando a un grupo de moribundos (caras mitad calaveras y mitad vivos) que ya no son pobres extremos, sino solamente pobres. La raíz de la aparente baja de la pobreza se encuentra cuando, al comparar los datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares de 2002 (ENIGH 2002) con su homóloga de 2000, se obtiene un sorprendente aumento del ingreso por hogar entre los deciles (décimas partes de los hogares ordenados de menor a mayor ingreso) del I al VIII y una disminución, también sorprendente, de los ingresos en los deciles IX y X. Son estos datos los que hay que evaluar.
Son dos los asuntos que hay que dilucidar. En primer lugar, si los datos de las ENIGH son suficientes para concluir sobre la evolución de los ingresos, y consecuentemente de la pobreza en el país. En segundo lugar, si las encuestas de 2000 y de 2002 son comparables y qué tan confiables son. Veamos qué dice sobre el primer asunto Enrique Hernández Laos (EHL), estudioso de la distribución del ingreso y la pobreza y miembro del Comité Técnico para la Medición de la Pobreza de la Sedeso: "Ante la subestimación de las cifras reportadas por las encuestas, surge la necesidad de establecer procedimientos metodológicos adecuados para ajustar los datos de las encuestas a los agregados macroeconómicos de las cuentas nacionales"1 El Comité Técnico fijó un procedimiento de cálculo de la pobreza que no ajusta los datos de las ENIGH. Si este procedimiento se aplica al periodo 1984-1989 se obtiene una disminución de la pobreza, mientras EHL, la CEPAL, Lustig y Székely, el Banco Mundial, y el que escribe, hemos concluido que la pobreza aumentó en dicho periodo de estancamiento económico haciendo el ajuste a cuentas nacionales.
El ajuste se lleva a cabo, en general, por fuentes de ingresos del hogar, ya que la subestimación de las encuestas es más alta, por ejemplo, en intereses que en salarios. EHL obtuvo que en 1984 había que multiplicar los ingresos de los hogares, en promedio, por un coeficiente de 2.0 para hacer los datos compatibles con cuentas nacionales, mientras que dicho factor bajó a 1.77 en 1989 y, en algunos casos, bajan bruscamente: en salarios, el factor de 1984 fue de 1.6, mientras que en 1989 fue de 1.05.2
La experiencia obtenida por EHL y otros muestran que las encuestas no son suficientes, por sí mismas, para conocer la evolución del ingreso de los hogares y, por tanto, para conocer la evolución de la pobreza.

El cuadro 1 muestra los factores de corrección que, por fuentes de ingresos de los hogares, he obtenido para las ENIGH de 1996, 1998 y 2000. Por una parte, se aprecia que los factores de corrección promedio han venido disminuyendo, pero en algunos rubros hay fuertes fluctuaciones. Ilustremos con el ingreso total y con los salarios lo que podría estar ocurriendo entre 2000 y 2002 (situación hipotética que sería mucho más compatible con lo que sabemos pasó en la economía). Es muy probable que la tendencia a captar una proporción mayor del ingreso de los hogares en las ENIGH (entre 1996 y 2000 cada encuesta subestimó menos que la anterior el ingreso de los hogares, como lo muestra el cuadro 1) haya continuado en 2002. Si entre 2000 y 2002 hubiesen ocurrido bajas similares en los factores de ajuste a las observadas entre 1998 y 2000, el factor de ajuste del ingreso corriente total estaría en 1.88 y el de salarios en 1.18 en 2002. Los salarios por hogar del decil 2 nacional, que en la ENIGH2002 son 1.065 veces los del 2000, serían multiplicados por 1.18, mientras los del 2000 serían multiplicados por 1.34. Como resultado, los salarios en lugar de haber crecido 6.5 por ciento, habrían decrecido 6 por ciento. Algo similar ocurriría con el ingreso corriente total del decil 2 nacional, que entre las dos ENIGH mostró un crecimiento de 6.9 por ciento, que sin embargo se vería ajustado con un factor de 2.05, lo que daría un valor relativo de 2.19 contra 2.23 en el año 2000. He ejemplificado con el decil 2 que es el que tuvo el crecimiento más alto del ingreso en las ENIGH. Por tanto, la pobreza lejos de disminuir, aumentaría.
Ahora abordemos la confiabilidad de la ENIGH. Para ello llevaré a cabo dos tareas. En primer lugar, un análisis de la evolución del ingreso por grupos de deciles a nivel nacional por fuentes de ingresos agregadas tal como se derivan de los tabulados de las ENIGH. En segundo lugar, en la entrega próxima de esta columna analizaré en detalle esta evolución en el medio urbano y rural por deciles basándome en el procesamiento de las bases de datos de las ENIGH.
El cuadro 2 resume el cambio ocurrido, según el procesamiento institucional de la ENIGH a nivel nacional por grupos de deciles y fuentes de ingresos. Los tres primeros deciles habrían visto aumentar su ingreso corriente total mensual promedio por hogar en 125.6 pesos mensuales, mientras el ingreso de los tres grupos de deciles siguientes habrían aumentado entre 156.3 y 178.8 pesos al mes, y en agudo contraste el de los dos deciles superiores habría bajado en 1,878 pesos mensuales. Como resultado, el ingreso corriente total promedio de los hogares habría bajado 254 pesos al mes.

Para ilustrar las dudas sobre la confiabilidad de la ENIGH, ejemplifiquemos con la composición de los cambios en los tres primeros deciles. En primer lugar, veamos el ingreso por trabajo (salarios más renta empresarial o ingresos por negocios propios, que en estos deciles es fundamentalmente trabajo por cuenta propia). En este grupo los salarios aumentaron en 75 pesos al mes por hogar, pero disminuyeron los ingresos derivados de negocios propios en 59.8 pesos, por lo cual el ingreso derivado "del trabajo" (la suma de ambos rubros) aumentó solamente en 15.9 pesos al mes por hogar (algo así como 50 centavos al día). Los ingresos provenientes de becas, donativos y regalos (donde se incluyen regalos en efectivo de particulares, el Procampo, el Oportunidades y las remesas) aumentaron en 37.8 pesos al mes. En este rubro, sin embargo, es necesario, al igual que en los regalos en especie, como lo expliqué en la entrega anterior de esta columna ("El espot mayor", Economía Moral, 20/6/03), deducir los regalos que el hogar otorga de los que recibe, por lo cual el rubro requiere recalcularse. Entre los rubros de ingreso no monetario, los que aumentan más son los regalos, que por lo dicho arriba requieren ajustarse y la renta imputada de la vivienda propia. Este último es un rubro virtual y subjetivo. La propia población encuestada evalúa cuánto tendría que pagar si tuviese que rentar la vivienda en la que habita. Como en un periodo de dos años casi todos siguen viviendo en la misma vivienda que en 2000, casi todas sin cambios en sus características, el valor real de la vivienda debería variar muy lentamente. La inconsistencia de esta variable se pone de manifiesto cuando vemos la inexplicable baja en los deciles IX y X (cuadro 2). Si el rubro virtual y los regalos en especie no se toman en cuenta por lo dicho arriba, el ingreso medio de los tres primeros deciles habría aumentado 60.9 pesos, dos pesos al día.
Imaginemos un hogar que tenía un ingreso de 22.5 pesos (del año 2002) por persona y por día en 2000, por debajo de la "línea de pobreza alimentaria" de la Sedeso, que es de 22.80 en pesos de 2002 en el medio urbano y que aumentan igual que el promedio de los tres primeros deciles, en 5.5 por ciento, contando dichos rubros, llegando con ello a un ingreso de 23.74 pesos. El gobierno lo declara no pobre alimentario, pues su ingreso es ahora mayor que el costo de la canasta de alimentos crudos (la absurda línea de pobreza alimentaria del gobierno). Pero como no puede dedicar todo su ingreso a la compra de alimentos crudos porque se ve forzado a incurrir en otros gastos (combustible, transporte, vestido y calzado, etcétera), dedica a alimentos sólo la mitad de su ingreso, como lo muestran las ENIGH. Gasta, por tanto, 11.87 pesos en alimentos crudos (contra los 11.25 que gastaba en el 2000), con lo cual adquiere 52.1 por ciento de la canasta normativa alimentaria (CNA), contra 49.3 por ciento que adquiría en 2000. Ingieren, por tanto, un poco más de la mitad de las calorías y proteínas que sus cuerpos necesitan para funcionar. Son las semicalaveras de Naranjo, que siguen siendo semicalaveras, que Fox decreta que han dejado de ser pobres alimentarios.


1 Enrique Hernández Laos, "Evolución de la distribución del ingreso de los hogares", capítulo 4 de Julio Boltvinik y Enrique Hernández Laos, Pobreza y distribución del ingreso en México, Siglo XXI editores, México, 1999, p.164.

2 Ibid., cuadros 4.2 y 4.3, pp.174-175.

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