POBREZA, DESARROLLO Y POLÍTICA SOCIAL EN MÉXICO

Hilario Barcelata Chávez

ESTRUCTURA ECONÓMICA Y HOGARES

Las cuentas institucionales
A partir de 1999 el INEGI dio un gran paso adelante en el desarrollo de la contabilidad nacional, al publicar las Cuentas por sectores institucionales (empresas, hogares y gobierno, de manera simplificada constituyen estos sectores). Estas cuentas permiten conocer características de la economía que hasta hace poco sólo adivinábamos. No sabíamos qué participación tenían en la producción los impuestos y el ingreso disponible, cada uno de los sectores institucionales. Tampoco sabíamos qué proporción de los sueldos y salarios son pagados por cada uno de ellos. Pero además de permitir desglosar los agregados macroeconómicos tradicionales entre estos sectores, las nuevas cuentas aportan variables antes desconocidas. Por ejemplo, antes no sabíamos cuál era la participación de los intereses en el ingreso de los hogares ni cuál era el monto de impuestos sobre la renta pagados por ellos. Tampoco sabíamos qué proporción de la producción era de carácter mercantil (producción para ser vendida en el mercado).
Ante este gran avance, sorprende que se le haya promovido en tan escasa medida y que no se hayan efectuado seminarios para asegurar su adecuada comprensión por parte de los usuarios (academia, sector público, sector privado). El propósito de la colaboración de hoy es ayudar a comprender la importancia de esta nueva fuente y empezar a explorar sus implicaciones en el bienestar de la población.

Elementos estructurales nuevos
En el Cuadro 1 se muestra la desagregación de la producción nacional (valor bruto de la producción) entre mercantil y no mercantil (y ésta a su vez en producción para el uso final propio y la destinada al consumo colectivo público o al consumo de otros sin intercambio mercantil). En 1993, primer año para el cual están disponibles estas nuevas cuentas, 87.2 por ciento de la producción nacional estuvo destinada al mercado, 5.5 por ciento fue para el uso final (consumo o inversión) y 7.4 por ciento fue la producción (gubernamental y de organismos no lucrativos) destinada al consumo de terceros sin mediar intercambio mercantil. Como se aprecia en el Cuadro 1, entre 1993 y 1999 hubo un leve aumento de la proporción destinada al mercado y una disminución de las dos categorías de lo no mercantil.
En el Cuadro 2 se presenta lo que podríamos llamar la nueva distribución funcional del ingreso. En estas nuevas cuentas se desagrega lo que tradicionalmente ha sido llamado el excedente bruto de operación o de explotación. Este concepto tradicional resultaba de restar del PIB la remuneración de asalariados y era por tanto una caja negra que incluía muchas cosas y que representaba alrededor de 70 por ciento del PIB. Ahora se introduce el nuevo concepto de ingresos mixtos (ingresos de quienes trabajan por cuenta propia o en empresas familiares y que no es sólo ingreso por trabajo, sino también por el capital utilizado. Esto permite calcular el excedente de operación (que será neto o bruto, según si restemos la depreciación de los activos, lo que se denomina consumo de capital fijo). Para fines comparativos con la distribución funcional antes utilizada, que siempre manejó los conceptos sin deducir la depreciación del capital, es necesario calcular la distribución funcional del PIB (valor agregado bruto) y no la del PIN (valor agregado neto). Como se aprecia, el excedente bruto resulta un concepto que se sitúa alrededor de 40 por ciento del PIB, mientras la remuneración de asalariados está por arriba de 30 por ciento y los ingresos mixtos representan 23 por ciento. Antes los ingresos mixtos se encontraban incluidos en el excedente bruto, lo que como se aprecia arrojaría cifras superiores a 60 por ciento o más.
Entre 1993 y 1999, con la nueva distribución funcional, se aprecia que los asalariados perdieron participación en el valor agregado. Su participación en el valor agregado bruto o neto bajó, en seis años, casi cuatro puntos porcentuales, confirmando lo que he señalado repetidamente en este espacio sobre el deterioro salarial de los mexicanos. Esta baja del ingreso de la población que vive de su trabajo no fue compensada por una mayor participación de los ingresos mixtos que, como se aprecia, permanecieron casi constantes. Si sumamos la remuneración de asalariados con los ingresos mixtos, apreciaremos que la población que vive de su trabajo vio deteriorada su participación en el valor agregado entre 1993 y 1999 en más de tres puntos porcentuales del valor agregado neto, mismos que ganó el excedente de operación.

 

En los años ochenta, los defensores de la política económica se refugiaron en la caja negra del excedente de operación y argumentaron, sin ninguna base empírica, que la caída en la participación de los salarios fue compensada por mayores ingresos mixtos ante la informalización de la economía. Ahora, gracias a este nuevo desglose, la verdad se hace transparente. Los ajustes económicos neoliberales transfieren recursos masivamente del trabajo al capital.

 

Evolución de algunos agregados
En el Cuadro 3 se presentan los incrementos porcentuales observados entre 1993 y 1999 de algunos agregados importantes. Las cifras corrientes han sido deflactadas con el índice de precios implícito del PIB. Las cifras no pueden ser más elocuentes: el excedente neto de operación (concepto cercano a la categoría de plusvalía de Marx) aumentó en el periodo en 30.14 por ciento, mientras los salarios lo hacían en sólo 7.95 por ciento y los ingresos mixtos netos en 21.5 por ciento. El aumento del excedente es casi cuatro veces el de los salarios. La población creció en el mismo periodo en 10.64 por ciento, por lo cual en términos per cápita hubo un deterioro del nivel de vida para los que viven de la masa salarial, aunque calculado de esta manera hubo un aumento para los que viven del trabajo por cuenta propia de alrededor del 10 por ciento.

Estructura por sectores institucionales
El Cuadro 4 muestra las estructuras de participación de las sociedades (empresas), gobierno general y hogares en algunos agregados económicos. Es sorprendente enterarse que más de la tercera parte del PIB es generado por los hogares (34.82 por ciento); que éstos generan la cuarta parte de la producción para el mercado; que pagan cerca de 15 por ciento de los salarios de la economía y que se apropian de más de la quinta parte del excedente de operación. Como se aprecia, las sociedades (empresas no familiares formalmente constituidas) pagan un poco más de las tres quintas partes de los salarios del país, por lo que casi dos quintas partes son pagadas por el gobierno y los hogares. Cuestionado por la inclusión de muchos miembros de origen empresarial en su gabinete, Fox se defendió arguyendo en defensa de los empresarios diciendo que ellos crean todos los empleos de la economía. Se equivocó, las empresas no son las únicas que crean empleos, los hogares y el gobierno lo hacen también y en números importantes. En la próxima entrega analizaré la estructura del ingreso de los hogares y su destino entre el consumo y el ahorro.

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