El éxito relativo que han tenido en la década de 1990 los gobernantes de cuatro países de América Latina 1 se ha debido a su habilidad para rodearse de expertos en materias económicas, capaces de elaborar un plan socioeconómico bien estructurado y, de saber ejercer el control político para prolongar su mandato. Esta circunstancia se constituye en una manifestación de caudillismo que puede convertirse en un camino sin retorno hacia el poder autoritario, de tan ingrato recuerdo por la supresión de toda posibilidad de crítica o de control ciudadano.
Por otra parte, no se puede asegurar el control de la corrupción ni la disminución de los niveles de pobreza, como ha sucedido en Argentina, Nicaragua y Perú según reciente documento sobre la Pobreza en el Mundo, del Programa de la ONU para el Desarrollo (Pnud) 2. Es fácil para un caudillo controlar a sus enemigos, pero es casi imposible, para él, controlar a sus amigos.
1 Menen (Argentina), Fujimori (Perú), Cardoso (Brasil) y Pérez Balladares (Panamá). Reelección o caudillismo. En: Revista Semana. Santafé de Bogotá. (06/04/98), p.258.
2 PROGRAMA DE LA ONU PARA EL DESARROLLO (PNUD), Crecen desigualdades sociales. En: El Espectador. Santafé de Bogotá. (16/10/98), p.8-B.